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Human Behavior

2021. Cómo fracasar (IV). ¡Resultados rápidos y garantizados!

By 23 diciembre, 2020 No hay comentarios
Antiguamente, a comienzos de año, me solían animar a pensar sobre quién era, sentir el trabajo realizado ese año, integrar partes inconexas de mí mismo y agradecer esa toma de conciencia.
Uno empezaba sereno el año y ciertamente fuerte👊👊👊.

Ahora se lleva gritar al universo, resonar cuánticamente y escribir en un papel «me declaro libre, me declaro merecedor, me declaro dispuesto a recibir (pasta y pareja fundamentalmente)😳«. 

​​O hacer un ritual en Adviento (que significa reflexión y anima a la espera, el perdón o la alegría) para obtener abundancia, o sea, que nos sentimos tan escasos que necesitamos ir de pedigüeños con el cosmos para empacharnos… 
​ 
El cerebro no entiende un «decreto» ni un «ritual» de quien se siente escaso y falto sino acciones metódicas, constantes, continuas, retadoras y con complejidad lentamente creciente. 

Las culturas y tradiciones NUNCA juntaron cuatro velas, unas plantas y objetos de artesanía para PEDIR, pedir y pedir sino para agradecer, mantenerse en la humildad de quienes son​​ y seguir fuertes un año más. Jamás he visto eso en monjes Shinto, lamas, indígenas Lakota, Huicholes o Shuar. Nunca les vi ir de mendigos pidiendo abundancia.

U​​y, uy, uy​​​​, me estoy pasando: dijimos que esto va de fracasar así que vuelvo.

En efecto, si quieres fracasar, conscientemente ya sabes, es bueno que tires de resultados rápidos y garantizados.

Antes uno meditaba años para obtener el beneplácito del profesor para la enseñanza. Ahora tú mismo, ahora mismito, puedes grabarte una nueva meditación y subirla a Facebook. Aunque no tengas tiempo, aunque el algoritmo eres tú, ​​​​​​decides el camino del héroe y a lanzarse a inventarse una meditación personal eso sí, sobre lo que hoy toque: emociones, abundancia, universo, «miedos»…

Los Shinto se bañan en cascadas heladas, bien lo sé :). Y ese entrenamiento lleva sus añitos y te va dando salud, fuerza y vitalidad y una extraña atención al presente porque estás más «vivo»​​. Pero para qué hacer eso si puedes bañarte en agosto en la Sierra y creer que ya has logrado algo, cuando se trataba de despertar el Tummo (calor interno). 

​​- ¿Quieres no hablar inglés nunca?​​​​​ Dale a los 3 meses.
– ¿Quieres no tocar la guitarra nunca? Opta por un curso de 4 semanas.
– ¿Quieres cambiar hábitos? Opta por el mito tonto (y falso) de los 21 días.

Es posible que ese curso de 4 semanas no sea malo o el de los 3 meses: no me malinterpretes. Pueden ser magníficos y por algo hay que empezar.

Pero son acaso una introducción. Un primer PASO. De ahí a la maestría, a la implementación real ​​​queda mucho… 

– «Es que yo no quiero estar toda la vida aprendiendo x…».
– «Es que me hago este curso y así no hago una carrera a mis años».
– «Es que me leo un libro y ya yo lo hago»​​​.

Y así puedes elegir los ejemplos que te plazcan. ¡Para qué trabajarnos si hay caminos cortos!

Como vía de fracaso están genial. Un Yo aislado, que crea cosas y que las quiere para ayer. Es muy atractivo… tan atractivo que a pesar del fracaso no deja de serlo.
Me gustan las cosas prácticas y trato de ahorrar rodeos innecesarios, pero no caigo en los fantasmas de la prisa. 
​​
Ali, Jordan, Messi en sus parcelas, Barenboim o Yo-yo ma​​​ en la suya, no digamos cualquier científico, están más de 4 y 8 semanas aprendiendo. 
Pero estos no saben, ni son prácticos, son demasiado meticulosos ¿eso es? 
Claro, claro es que tú no quieres ser Ali ni Jordan ¿verdad?​​​​
Ni quieres tocar el piano como Barenboim ni la guitarra como Hendrix.
Ni hace falta ser Richard Feynman para la física cotidiana.​

​Entonces te vienen al pelo los 21 días, notar que estás mejor en 4 semanas y NO seguir.
El 21 de enero de 2021 ya habrás fracasado. Es un mito pero tan ​​atractivo que igual te sirve.
Recuerda: ni se te ocurra ser como Michael Jordan y el 22 de enero por favor, para, no sigas, huye de quien te anime a continuar, porque tú no eres ni quieres ser MJ.

¡Feliz fracaso rápido garantizado!​​

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