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Human Behavior

2021. Cómo fracasar (V).  Confiar en el Estado, el futuro y los santos

By 24 diciembre, 2020 No hay comentarios
No hay nada como dejar de hacer lo que hay que hacer esperando a que algo o alguien lo haga por ti😳.

El Tao anima precisamente a eso, pero se malentiende, no es el sueño de los perezosos tranquil@. Para unos es un asunto hippie, para otros una bobada oriental. El caso es que no nos anima a intentar dormir haciendo un esfuerzo, sino soltando, que es lo que funciona. No nos insta a perseguir una meta sino a dejar que a lo largo del camino aparezcan quizá alternativas y aprendizajes que es lo práctico. Esto suena a sabiduría de la buena ¡vaya!

Siempre sigo la máxima de NO dejar para mañana lo que puedes dejar hoy

De esto modo la vida se va simplificando y te vuelves un buen taoísta, que no es precisamente ir de oriental sino ser capaz de adaptarse y aprender, o sea, inteligencia en su acepción más técnica.

Una vez que eres buen taoísta las cosas funcionan relativamente bien. Y cuando digo esto no es que no ocurran desgracias, o que te lluevan miles de dólares por segundo sino que pase lo que pase, incluso en los días grises, tienes fuerza, cierta serenidad y buena dignidad. No me digas que eso no es un auténtico poder👊👊👊.

Pero para el fracaso en 2021 el Tao genuino debe ser olvidado. Nada como confiar en el Estado, el futuro o los santos.

Todavía hay quienes creen que cambiando el traje a la mona, algo cambia. Su confianza ciega y tribal en papá Estado, cada uno con el color político de sus sueños, haría resucitar a Freud y un narcisismo primario aún no superado… con el papá. 

Quizá hemos externalizado tanto todo, que uno cree que si le dirigen bonobos pero no mandriles la vida será de color de rosa. Ojalá buenos Sapiens hagan recuperar al resto la confianza en las instituciones. Ojalá recuperemos el bien común, ese que está más allá del éxito de unos y el fracaso de otros, pero mientras… ¿qué vas a hacer? ¿Esperar? ¿Pedir que todo sea gratuito y apelar a la bondad «natural» de los más avaros? ¿Confundir al que se esfuerza con «suertudo»? ¿Creer que con esforzarse ya vas a conseguir? Es mejor confiar ya en las personas y no en los colores, ponerse en marcha en vez de soñar que el Estado te de algo que crees que mereces. Al fin y al cabo las bondades del mundo las crean sus gentes: a por ello.

El futuro es otro gran engaño. Creo que sé algo de eso. Llevo desde los 16 sin fallar al entrenamiento del aquí y ahora y ni aburre ni cansa ni me vale con 21 días: es como hacer deporte, si lo abandonas tú verás lo que corres en 2 años. Pero claro esto del aquí y ahora no es músculo, ni ropa, ni casa, ni coche, de modo que los beneficios de ese entreno no son visibles desde fuera. De hecho la atención expandida pasa desapercibida a los despistados. Vamos, que no esperes que te adulen por ello… Pero fíjate que cuando uno se libra del futuro, acaso entiende mejor su pasado (o lo resuelve por fin) y la vida es algo que sucede lentamente. Sí, dije lentamente. No hay necesidad de futuro y por fin te reencarnas: vuelves (re) a la carne (el cuerpo). ​​

Si crees que 2021 va a ser mejor es probable que aciertes algo, teniendo en cuenta que 2020 fue regular o puede que muy malo. Pero es como decir que si hoy tengo 39 de fiebre, mañana si confío en el futuro, tenga 38. Se llama regresión a la media y no tiene mucho mérito.

Pero si mejora 2021, quizá 2022 será peor de nuevo. No lo sabemos. 
Podemos perder el tiempo horas en debatirlo :), sobre si hay que tener mucha o pocas esperanza, sobre si no pasa nada por soñar y tal y tal. Claro que sí, no tiene importancia. 

Lo que tiene importancia, y mucha, es que si esperas el futuro para que las cosas vayan bien o se ordenen, o se calmen, o aparezca «X», o tus hijos acaben sus estudios, o que Pepe por fin no ronque y Ana no grite tanto, lo llevas crudo.

¿O crees que en el futuro será tu momento?

De lo que se trataría es de «ser buen taoísta» y eso implica:
hacer lo mínimo, 
hacerlo bien, 
hacerlo ahora, 
hacerlo tranquilo,

hacerlo cada día
y hacerlo atento. 

O sea, entrenar tu cerebro en direcciones precisas y para eso hay que conseguir no-haceres en esa letra que ponemos a la música.
(nota: más de 21 días jeje). 

Y nos quedan los «santos».

No hablo de la devoción auténtica a una vía dentro de un grupo social al que perteneces y que sirve, entre otras cosas, para dar sentido o infundir valores (mis respetos, aunque éstos se originan mucho antes en grupos humanos por selección natural faltaría más).

Hablo de que he tenido suficientes desgracias y suertes en esta vida como para creer que todo depende de mí, o al revés, que todo depende de fuera, me da igual cómo lo denominemos. Como «buen taoísta» respeto el caos, o la incertidumbre y cuando ésta me vuelve neurótico, sé que tengo que practicar más y amarla en toda su dimensión. Si el nerviosismo te toca, la pastilla lo atonta, pero no lo libera. Y la pastilla puede ser la creencia misma. ¡¡ Practica!!

Pero ¿practicar qué?

  • Evidentemente no pedir, ni esperar, sino hacer y crear.
  • Abrazar eso que parece te va a desestabilizar y romper.
  • Tejer redes de sabiduría, conciencia y agradecimiento.
  • Simplificar dejando hoy mismo lo que pensabas dejar mañana.
  • Aprender más allá de los muros de «tu algoritmo».
  • Aceptando los tiempos, sí, sí, 2020, y cultivando recursos en medio de esta tormenta.
  • Evitando que por no entrar al infierno del caos (la vida y punto) acabes en el infierno del orden (el hiper control).

Si quieres fracasar en 2021 olvida los puntos anteriores. Borra este mail inmediatamente y no lo compartas en tus redes.
Lo mejor para fracasar es esperar a Papá Estado, no visitar al psicoanalista por ello y esperar un futuro santo santo a tu medida.
Otros le daremos al Tao ahora.

Elige.

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