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Jose Sánchez

No tengo tiempo… ¡para mí!

By | Ciencia de la felicidad y bienestar | No hay comentarios
Explico semana tras semana que la agenda de Bill Gates o del directivo más ocupado es exactamente igual que la tuya.

Todos los humanos se duchan, comen, suben alguna escalera, van al WC, hablar por teléfono o zoom, recogen o están un rato con sus hijos, toman notas, trabajan, se reúnen, montan en el coche o autobús o metro para ir a trabajar o encienden un ordenador.

Si el día tuviera 26 en vez 24 horas sería lo mismo que si en vez de morir a los 85 lo hiciéramos a los 97. No cambiaría mucho porque no es la cantidad de tiempo lo que ejerce un cambio sino la atención.

En un día de 26 horas contestaríamos 25 en vez de 10 emails, gastaríamos 33 minutos de cotilleo en vez de 22, y profesaríamos 37 adjetivos descalificativos al político que no nos gusta en vez de solo 31 como actualmente.

Pero el mantra de no tengo tiempo se instaló en el software mental y como buen virus, habla por sí mismo.

La realidad es que gran parte de nuestra loca agenda viene dictada por nuestra memoria. Esta, como suelo decir, no es precisamente la de un santo, sino la de alguien con stress, ansiedad a ratos, proyecciones de futuro y mucha información de todos los colores, desde youtube a libros y cursos.

Quien manda, aunque algunos le llamen «fluir», es la memoria.
Las visualizaciones no pueden cambiarla, evidentemente. El cerebro no funciona así.

La imaginación y la ausencia relajan momentáneamente pero poco más. Al cerebro le da igual.

La esperanza es buena, pero en sí misma, es solo eso, esperanza y alivio. El futuro será mejor… o no lo será. Nuestro sesgo de optimismo nos permite lidiar con el día a día pero no soluciona mucho. El cerebro no funciona así insisto.

Meditar para pararse un rato es bueno, lo dice la ciencia y lo dicen las tradiciones, pero en el día a día de los practicantes  (bien lo sé después de enseñar a miles y recorrer esto más de 30 años) no suelen transformarse. Acaso aprenden a serenarse cuando meditan pero el resto del día… el software sigue vivo.

La atención se sigue sin comprender. Se llame atención plena o atención de toda la vida. El ahora se ha edulcorado como un presente que uno puede elegir… cuando resulta que está siendo elegido por la memoria.

Falta claridad, muchísima. Sin claridad, aunque puedas estar invitado en el Emirates Palace de Abu Dhabi 42 días a todo lujo… no sabrías qué hay que hacer para volver. Y para volver habría que haber ganado mucho dinero para pagarlo jeje.

No tienes tiempo… pero tienes el mismo que Bill Gates.
Tienes información e incluso conocimiento pero el software sigue vivo y hace de las suyas.

¿Dónde consigues claridad? ¿Cómo?

¿Dónde llega una voluntad que acaba siendo presa una y otra vez de la memoria? ¿Hasta la próxima charla TED motivadora? ¿Hasta el siguiente guru que te hable de lo importante de la actitud, como si ésta no tuviera nada que ver con la atención que uno construye?

En realidad uno siempre tiene para uno mismo, porque uno mismo vive en su mente-cerebro las 24 horas del día.

Ausente o automatizado por la memoria eres todo el rato. Cuando uno tiene tiempo para otros y no «prioriza» para sí, sigue ciego a una barrera ficticia entre otros y el sí mismo.

Si no se conoce la atención no hay claridad alguna.

Con claridad esta nube del no tengo tiempo se disipa. Uno siempre es y dedicar tiempo a los demás o a uno mismo es exactamente lo mismo. Ausentarse o agobiarse, ocupar o aligerar agenda… todo son caras externas de una mente que recorre el tiempo. De hecho quien domina la atención no ve una montaña de deberes y tareas que cumplir. Tan solo capta una: la que está haciendo en este instante. Es lo que yo llamo vacaciones diarias: encuentras centenares de momentos en el día a día para descansar, soltarse o abrirse y otros para hacer y enfocarse. Pero se viven como una eternidad en un solo instante. Difícil de explicar, y hasta de creer, si no se vive. 

Pero no es una opinión, ni hablar por hablar de lo consciente o de «elegir estar presente». Es una metodología precisa y  toda una ciencia.

Una ciencia para multiplicar, con claridad, el bienestar, felicidad y sabiduría.

La bondad es una fuerza… pero la rechazas

By | Ciencia de la felicidad y bienestar | No hay comentarios
La bondad es una fuerza pero quizá nos suena a nueva era y super flower power. Normal… Pero resulta que los flower power hacen imaginación cuántica, no bondad.

Parece que nos gustaría llorar de vez en cuando por frustración, tensión o impotencia, pero lo intentamos y no sale. Suele ocurrir.

Ya no compartimos emociones ni desgracias ni desesperaciones:  nos lo comemos sol@s. Quizá porque tememos dar lástima, vernos débiles o peor aún, creer que nadie podría ayudarnos, solo uno mismo, aunque luego no sepamos ayudarnos. Y el círculo continúa girando. ¿Samsara?

Si vemos bondad nos asustamos o nos parece light y ridículo. Creemos que el bondadoso va a ser saqueado y le van a robar. O le llamamos comunitario e iluso :).

Nos gustaría escribir una nota de agradecimiento sincero a aquellos que nos demuestran cada día afecto, a aquellos que siempre están ahí cuando se les pide algo, pero aparece un freno. Nos daría vergüenza sentirnos sinceros, abiertos o sencillos. Queda en la imaginación y no actuamos.

Estaría bien cerrar cada día dando gracias por tanto, pero eso sería actuar de apostólico romano o alternativo hortera y no nos lo permitimos. Es mejor creer las noticias de tu color y un mundo de buenos (los tuyos) y malos (los otros).

Competimos quizá demasiado y creemos que el que da no recibe, y por eso ya solo damos si recibimos y lo llamamos inteligencia en vez de escasez. No vemos que el que da selecciona y dirige, porque conoce al otro más allá de lo que espera.

Tememos que satisfacer las necesidades de algunos pocos, quiten a los nuestros de lo que tienen, porque todo son para uno juegos de suma cero. Qué pobreza madre mía y no lo vemos.

Los diferentes son sencillamente presuntos culpables. Si ponen el metro en nuestro flamante barrio seguro que se llena de yonkis y maleantes, maleantes a los que todavía no hemos tenido el placer o desgracia de conocer…, pero sí de juzgar. Si uno triunfa en nuestro humilde barrio seguro que fue por ser ladrón, nunca por mérito. Si uno asciende le limitamos. Nos encantaría felicitar al que se lo merece… pero no sale y se mira a otro lado. Si uno enferma creemos que es porque no fue positivo, que no bondadoso. Vemos codicia y manipulación allá donde miramos quizá porqué se basa en nuestros sesgos o en tanta pasión por telediarios sesgados. O bien sentimos enormes peligros futuros en algunos que pueden llegar y ni siquiera son personas, sino encarnaciones del mal puro, o sea, estereotipos.

Queremos querer pero parece que ya se ha olvidado. Los amigos se disipan y no les tocamos. Los que nos tocan con su autenticidad no queremos que nos enternezcan no sea que se vuelvan íntimos y nosotros a estas alturas no estamos para aventuras. Querer a estas edades se vuelve peligroso.

Confundimos bondad con romanticismo de Netflix, y así no lo vemos. Creemos que es perder el trasero por el otro, y no captamos que es saber cuidarse primero a uno mismo, en vez de machacarse, insultarse, hacerse daño o tomar las peores decisiones sobre nosotros. En la línea romanticona algunos 
lo confunden con dádiva, que suele estar bien visto. Quizá no necesites cobrar porque tengas otro sueldo… Sin embargo si cobraras serías igual de bondadoso. No va por ahí porque no es ayuda desinteresada ni dar por dar. De hecho empieza en uno mismo. Tampoco es igualación, porque no somos iguales, faltaría más. Es un estado de conciencia y está más allá de dar-recibir. Pero sí está en dar-se y en dar-ser porque solo se vive una vez y además se vive ahora.

De modo que de cápsula en cápsula aislada, la vida se va encogiendo y tornando difícil. La verdad que muy difícil. Esta y no la otra es la verdadera vejez.
Nos sentamos a meditar y no sentimos mucho jeje, o no sabemos enfocar la mente, o simplemente ser y estar. Pasan las 8 semanas mágicas y el Mindful state no cala como nos gustaría pero no nos importa porque al fin y al cabo hemos añadido una chapita en la solapa como las que aún necesitan lucir algunas profesiones. Al guru la verdad tampoco le importa que no llegues al centro verdadero: se trata de calmar el yo, no de sabiduría real.

​​Así que incluso «meditando» no sabemos encender por ti mismo eso que se nos da de niños. No solo eso, seguimos pensando que es ridículo, o que otros no lo tienen, o que son débiles si desarrollan esa capacidad. O peor aún creemos que eso del presente es simplemente una elección en vez de una práctica fina con miles de curvas. O no sé, igual hasta creemos que son 8 semanas y ya. No sería raro, lo hemos visto en alguna charla que confirmó nuestros sesgos.

A veces hasta triunfamos, por astucia, inteligencia, voluntad, suerte o incluso amiguismo oye. Pero si no somos queridos, si no tocamos vidas y si no sabemos ponernos en la piel y zapatos del otro nada sirve. Eso sería debilidad nos han contado.

Nuestros ídolos no son bondadosos. Critican e insultan, interrumpen y gritan, y además profesan «zascas», extraño artilugio para los que mediocres. Son pobres de espíritu pero son a ellos a los que dedicamos atención y amigo a lo que uno atiende es de lo que el cerebro se llena. Nuestra insensibilidad bañada en conocimiento es tal que no nos damos cuenta de que seguir ahí, atendiendo lo mediocre, atrofia neuronas. Poco importa decimos, la vida es… ¿otra cosa?

Las buenas personas deberían pagar menos a Hacienda, pero esto no lo vemos. Creemos que el mundo está muy mal, cada vez peor, pero el que está peor es aquel que es incapaz de ver y recabar todo lo que el mundo avanza… sobre todo en una bondad que cada vez lucha más por no excluir ni diferenciar.

Y así de cierre en cierre, de insensibilidad en insensibilidad, se van creando corazas. Que el corazón no cante por favor, eso está prohibido. Si canta que sea rosa pinkie cósmico, playback o DJ, para que se vea ridículo y desenraizado.

Da igual que venga de la prestigiosa Stanford que nos queda muy lejos o muy técnica y a nosotros nos gusta Jar-bar.

Da igual que venga de los sabios budistas, que si llevan túnica y se rapan, esos no saben vivir.

Da igual que leamos que el cerebro se construye y madura desde la bondad.

Da igual si nos dicen que hay formas de entrenarlo. Creemos que basta con saberlo, o acaso con negarlo.

Si lo anterior de alguna manera te refleja, ya creaste la red de la coraza: ésta piensa por ti.

Entonces la felicidad sigue siendo un asunto individual con tiempo y dinero con los tuyos en un futuro mágico. O momentitos puntuales en donde por lo que sea, las circunstancias encajan y hay placer sensorial. Sí, sí, esos minutitos mágicos de x, y, z que suceden en la siesta del sábado o la precomida del domingo.

​​De lapso en lapso futuro se va saltando porque tú ya sabes lo que es. No hay nada que aprender de las investigaciones modernas, de las líneas que se abren, de los ejercicios que se crean, de las posibilidades de modelar la mente humana que antes no estaban disponibles. 

Pero un día, tarde o temprano, se despierta. Nadie escapa a su memoria y a lo que cultiva. No solo el cuerpo da señales y avisos, la mente grita pero no lo vemos.

Un día lo pinkie flower se desvanece, porque la vida tiene giros y giros que se resisten a nuestras visualizaciones cósmicas.

Pero también se rompe la coraza… y uno se lamenta no haber tocado, mirado a los ojos, abrazado, dicho y entregado afecto sincero, ayuda genuina y vínculo más allá del círculo familiar genético.

Ese día la tierra no es un asunto hippie ni de ecologistas, la bondad no es un mantra de cuatro budistas ni de neurocientíficos progresistas de Stanford.

Ese día, la bondad es todo aquello que has perdido, bien por duro o bien por bobo.

La bondad es una fuerza y ambos extremos la rechazan. Unos por necios con escudo y otros por etéreos sin raíces.

Que toques muchas vidas, no solo placeres y entretenimientos.

Que nunca te lamentes de no conocer tan grande fuerza.
 

Emoción – razón: batalla absurda

By | Human Behavior | No hay comentarios

Llega a ser ubicuo y un tanto aburrido.

Qué fácil es hablar de las emociones como si nada.
O criticar la razón por obsoleta.
O decir que unas están en el corazón y otras en la cabeza (falso).
O que debes dejarte sentir y perseguir tus sueños porque las emociones te guían.
O al rato decir que las emociones nublan la razón.
O decir que las emociones venden.
O la guinda del pastel: defender que hay un cerebro emocional y uno racional jejeje.

Y así, de contradicción en contradicción, polinizamos pensamientos que el viento se encarga de expandir.

Si vas por ahí… tú mismo. Darás vueltas y vueltas sobre modelos tan inestables que por mucho que te «emocionen» a ratos… tienen alcance muy limitado.

No hay nada más práctico que una buena teoría. Es evidente. Porque los resultados prácticos no surgen del vacío sino de los postulados adecuados.

Así que… olvida la eterna pelea entre emoción y razón.

Si vives en esa batalla de:

  • querer hacer unas cosas y luego hacer otras, incluso contrarias,
  • pensar una idea y luego la opuesta,
  • «emocionarte» con tensión en lo que no quieres,
  • no «emocionarte» como te gustaría con lo que merece la pena,
  • sentir vergüenza y «razonar» limitadamente a partir de ella,
  • «razonar» sin sentir emoción alguna,
  • intentar controlar emociones sin éxito tras haber «meditado»,
  • rumiar y rumiar temas y no salir de bucles,
  • seguir soñando y soñando y soñando y defendiendo sueños y sueños de futuro en un ahora bastante pobre,
  • querer que los demás tengan que ser de otra forma mientras tú te mantienes en cómo eres,
  • tratar de cambiar a otros tanto como a ti mismo para cosechar resultados nimios,
  • ir de llanero solitario con un collage personal pero muy poco productivo en realidad.


Muy probablemente en todos estos casos «tu modelo mental» está muy centrado en emoción – razón, la eterna batalla. Llevas más películas que la guerra de las galaxias y todavía «la fuerza no está contigo». Es normal: se gasta en una lucha que no existe.

El cerebro NO funciona así.

Así que aunque nuestras voces parezcan pelear entre deseos y acciones, los otros y yo, fuera y dentro, razón y emoción… nada de eso es así.
¿Vas viendo que no hay nada más práctico que una buena teoría? ¿Vas viendo que solo desde ésta hay métodos eficaces?

Si buscas conocerte a ti y encontrar una fuente de bienestar genuina, si buscas conocer a los demás para así no cambiarlos y relacionarte mejor,
olvida la batalla platónica del jinete que trata de sostener a los caballos.

La pista:

Cuando un niño salvaje, que ha sobrevivido milagrosamente en el bosque sin educación, ni padres, ni colegio… su cerebro, mente y conducta están seriamente alterados.
Tanto es así, que no es sencillo determinar para los investigadores si es un humano.

¿Porqué?

¿Porque tiene o no tiene emociones?
¿Porque puede o no puede razonar?
¿Porque hay conflicto entre emoción y razón?

NO.

Se duda de su humanidad porque no podemos asegurar que su cerebro social haya madurado.
No hay nada separado en el cerebro ni en la mente humana. Emoción y razón sirven unidas a un fin mayor que es la hipersocialidad.
Eso o seguir leyendo libros y series con The Mandalorian en galaxias muy lejanas con héroes… de película claro.

Esta gente es muy atrevida

By | Ciencia de la felicidad y bienestar | No hay comentarios
En tan solo un mes la gente que está en la Comunidad Ciencia de la Felicidad es muy atrevida, lo cual me encanta, porque significa que están aprendiendo a construir hábitos de felicidad de verdad.
Fíjate que ya saben que para estar mejor NO deben utilizar esto:

OBLIGACION

QUIMERAS

AUTO EXIGENCIAS

CORTOPLACISMO

VOLUNTAD

DESEAR para «atraer»

ENTUSIASMO

ESFUERZO

FUTURO

PREMIOS

FLUIR

«EXPERIENCIA PERSONAL de alguien»

«SI YO PUEDO TU TAMBIEN»
 HACERLO SOLO


Se han cargado ellos solitos, numerosos pilares y mitos inamovibles del crecimiento personal, liderazgo y bienestar.

Han sido listos la verdad. No se tragan eso de reflejarse en un héroe, tipo Spud Webb que ganó el concurso de mates de la NBA midiendo solo 1.70 metros y por ello «tú también puedes». Como no les gusta que les llamen bobos saben que apenas hay jugadores de 1.70 en la NBA así que riegan en tierras más fértiles.

Tampoco se tragan lo de la voluntad hercúlea. Quizá es que les inspiran más las buenas historias griegas, como la de Sísifo
, que la frase motivadora de los lunes.

Tienen claro que «fluir» tampoco porque les lleva donde están sus memorias y condicionamientos, que no suele ser la santidad precisamente.

Y fíjate que lo de «hacerlo solo», ellos mismos reconocen en tan solo un mes, que de haber estado solos ni de lejos estarían donde están.

Es lo que tiene aproximarse al bienestar, felicidad, sabiduría y resiliencia desde cualquier óptica o desde una sólida, científica y bien fundamentada.
Me gusta la gente atrevida, que comprenden y que comprueban.

Estoy seguro que alguno te chocara.

«Vaya Jose no me digas que el entusiasmo o desear fuertemente algo no es la clave para obtenerlo».

Pues no amig@. Esas cosas que a todos nos importan y encantan al cerebro le resbalan bastante por efímeras y temporales.

Aquí abajo algunos de sus ejemplos.
Ya sabes…

Antes de lanzarte a por tus sueños, asegúrate de conocer el mejor camino.

2021. Cómo fracasar (y VI). La voluntad

By | Human Behavior | One Comment
Cierro aquí la serie, que tampoco se trata de que fracases y caigas al más oscuro de los abismos :). Te evito los capítulos de amar el low cost, o de la vergüenza como medida central del comportamiento. Total este de la voluntad da para estropear todo un lustro.

Estaba en 1987 en el Bronx, sí, sí, en ese barrio peligroso para conseguir unas «tobilleras lastradas», tecnología 🙂 que no existía en España en aquel momento. Así que tobillera en pies, que no en mano, a mi vuelta a España me afané en el número mágico: 1000 saltos al día. El científico que llevo dentro lo tenía claro: el examen de gimnasia del cole contiene salto vertical así que aquí no hay placebo. En cada evaluación subiría centímetros y en breve el sueño de muchos jóvenes: ¡DUNK! 🏀🏀🏀.  

O sea un mate a canasta. La voluntad, ese preciado Grial que todo el mundo presenta como el gran secreto, se encargaría. Si hay que saltar Jose iba a saltar. Ya tenía la herramienta: mis tobilleras del Bronx👊👊👊. 

Resultados tras 3 meses (o sea, 90 x 1000 = 90.000 saltos): 4 míseros centímetros de mejora. 

Vale ¡pues a saltar más mi capitán! en el siguiente trimestre: 3 centímetros de mejora. Y en el tercero: 2 centímetros.

270.000 saltos y una lesión lumbar L5-S1 que obligó a parar para 9 centímetros de mejora. El mate estaba lejos y con esa progresión decreciente no se daría. No está mal pensará alguno: lo importante es el esfuerzo. Persevera hasta 17 millones de saltos me dirían líderes de las agallas y la meritocracia. Si miro a ese jovencito con los ojos de ahora veo la ilusión, la inocencia, la voluntad… pero me falta un gran ingrediente en la ecuación. Todavía hoy escucho en cualquier medio que si tú quieres puedes. 

La voluntad daría para un par de libros y conviene destriparla bien quien quiera progresar, disfrutar y emprender una actividad. 

Su concepción habitual divide a la sociedad y los individuos en dos:
a. los que se esfuerzan más y por tanto obtienen (nunca dicen lo que pierden en el camino ni los cadáveres que deja).
b. los que no se esfuerzan tanto y por tanto no obtienen.

De esta atrocidad cerebral estos lodos. Me asusta tanto que incluyo en todo lo que enseño herramientas de acompañamiento que no se basen en esta mono-visión.

Si quieres fracasar en 2021, dale duro, más que el vecino. Si el camino del héroe era el solitario, el de la voluntad es el del mártir. La igualación por el esfuerzo. 

Estamos tan acostumbrados a que si llueve es porque los hombres se han portado bien con sus esfuerzos y si hay sequía es porque han insultado a esferas superiores que olvidamos algo muy importante: ¡también llueve en sitios donde no hay gente viviendo!

A través de la voluntad como centro de todas las cosas llega la tiranía, la división en dos de los buenos y los malos, los perfectos cumplidores de la mascarilla FPPPP^32 y los que por falta de voluntad faltaría más, alguna vez se les ha bajado de la nariz sin darse cuenta y el virus estaba ahí para castigarles por ese microdespiste. Y a estos hay que ahora mirarles con desdén. Mmm ¡suena a gatos negros, judíos y la peste bubónica en la Edad Media!

Me parto de risa cuando veo mensajes de voluntad o personas que creen que con voluntad conseguirán todo. O mitos del deporte, los negocios o el éxito, convencidos de que fue por su voluntad.

Es evidente que sin ella tampoco, pero eso no la convierte en el ingrediente único. Sin entrenar no eres Jordan, pero entrenando igual o más (en contra de lo que piensan algunos) tampoco lo eres. Recuerda que Jordan fumaba puros ¿eh?

Lo curioso de los mensajes sobre la voluntad es cuando se oferta como una decisión libre. Entiendo que el derecho se basa en determinados supuestos (que la neurociencia ya está influenciando) pero de ahí a creer fuera del derecho que es un músculo que puedo comprar fácilmente o que es el único factor va un mundo.

Ya sabes que estoy aquí estos días para hablar de fracasos :). Y a estas alturas como puedes ver son los mismos mensajes que otros fundamentan para el éxito… ¿Da que pensar no? Pues eso quiero.

Piensa si convendría de vez en cuando ver qué es la voluntad en el cerebro. 
​¿Se puede comprar? 
​¿Esa autodisciplina que unos pueden tener para saltar a la comba la tienen igual para resistir unas patatas fritas? 
​¿Es entrenable por igual para todos? ¿Es mejorable hasta transformarte en un robot perfecto? ¿Quien pone el límite?
​¿Se cansa la voluntad a lo largo del día o en determinadas circunstancias sociales o emocionales cae? 
​¿Proporciona el cerebro voluntad siempre o es inteligente que a veces ofrezca lo contrario? 
​¿Es tan entrenable a voluntad o hay diferencias individuales de base muy marcadas?

Y quizá lo más importante (y de esto no te van a hablar muchos).

¿Qué hacemos con esos que «no tienen voluntad»?

¿Llamamos a Maradona drogata? ¿A Hendrix yonki? ¿A Springsteen depresivo cursi a sus 70 años? ¿Al 30% de artistas y creadores que tienen patologías mentales les llamamos frikis? ¿A los millones de personas que no consiguen cambiar su estado de ánimo fácilmente les llamamos pusilánimes? ¿A tu hijo que no brillará en matemáticas le insultamos? ¿A los que no se atrevieron a montar una startup tras un ERE /ERTE les decimos que son cobardes? ¿Les decimos que es cuestión de «actitud» mirándoles a los ojos si pillan el virus, el cáncer o el ERTE? ¿Les ofrecemos una sesión cuántica de mejora personal express? 

Tú verás. Yo me niego a esa vía con olor eugenésico.
Si quieres fracasar desde luego sentarse y esperar, sin voluntad alguna ni motivación, te lleva al hoyo.
Pero cuidado, que si compras el cuento del mártir que se esfuerza, limita y entrega a la causa ciega, igual llegas al mismo abismo.
Dale vueltas.​​

2021. Cómo fracasar (V).  Confiar en el Estado, el futuro y los santos

By | Human Behavior | No hay comentarios
No hay nada como dejar de hacer lo que hay que hacer esperando a que algo o alguien lo haga por ti😳.

El Tao anima precisamente a eso, pero se malentiende, no es el sueño de los perezosos tranquil@. Para unos es un asunto hippie, para otros una bobada oriental. El caso es que no nos anima a intentar dormir haciendo un esfuerzo, sino soltando, que es lo que funciona. No nos insta a perseguir una meta sino a dejar que a lo largo del camino aparezcan quizá alternativas y aprendizajes que es lo práctico. Esto suena a sabiduría de la buena ¡vaya!

Siempre sigo la máxima de NO dejar para mañana lo que puedes dejar hoy

De esto modo la vida se va simplificando y te vuelves un buen taoísta, que no es precisamente ir de oriental sino ser capaz de adaptarse y aprender, o sea, inteligencia en su acepción más técnica.

Una vez que eres buen taoísta las cosas funcionan relativamente bien. Y cuando digo esto no es que no ocurran desgracias, o que te lluevan miles de dólares por segundo sino que pase lo que pase, incluso en los días grises, tienes fuerza, cierta serenidad y buena dignidad. No me digas que eso no es un auténtico poder👊👊👊.

Pero para el fracaso en 2021 el Tao genuino debe ser olvidado. Nada como confiar en el Estado, el futuro o los santos.

Todavía hay quienes creen que cambiando el traje a la mona, algo cambia. Su confianza ciega y tribal en papá Estado, cada uno con el color político de sus sueños, haría resucitar a Freud y un narcisismo primario aún no superado… con el papá. 

Quizá hemos externalizado tanto todo, que uno cree que si le dirigen bonobos pero no mandriles la vida será de color de rosa. Ojalá buenos Sapiens hagan recuperar al resto la confianza en las instituciones. Ojalá recuperemos el bien común, ese que está más allá del éxito de unos y el fracaso de otros, pero mientras… ¿qué vas a hacer? ¿Esperar? ¿Pedir que todo sea gratuito y apelar a la bondad «natural» de los más avaros? ¿Confundir al que se esfuerza con «suertudo»? ¿Creer que con esforzarse ya vas a conseguir? Es mejor confiar ya en las personas y no en los colores, ponerse en marcha en vez de soñar que el Estado te de algo que crees que mereces. Al fin y al cabo las bondades del mundo las crean sus gentes: a por ello.

El futuro es otro gran engaño. Creo que sé algo de eso. Llevo desde los 16 sin fallar al entrenamiento del aquí y ahora y ni aburre ni cansa ni me vale con 21 días: es como hacer deporte, si lo abandonas tú verás lo que corres en 2 años. Pero claro esto del aquí y ahora no es músculo, ni ropa, ni casa, ni coche, de modo que los beneficios de ese entreno no son visibles desde fuera. De hecho la atención expandida pasa desapercibida a los despistados. Vamos, que no esperes que te adulen por ello… Pero fíjate que cuando uno se libra del futuro, acaso entiende mejor su pasado (o lo resuelve por fin) y la vida es algo que sucede lentamente. Sí, dije lentamente. No hay necesidad de futuro y por fin te reencarnas: vuelves (re) a la carne (el cuerpo). ​​

Si crees que 2021 va a ser mejor es probable que aciertes algo, teniendo en cuenta que 2020 fue regular o puede que muy malo. Pero es como decir que si hoy tengo 39 de fiebre, mañana si confío en el futuro, tenga 38. Se llama regresión a la media y no tiene mucho mérito.

Pero si mejora 2021, quizá 2022 será peor de nuevo. No lo sabemos. 
Podemos perder el tiempo horas en debatirlo :), sobre si hay que tener mucha o pocas esperanza, sobre si no pasa nada por soñar y tal y tal. Claro que sí, no tiene importancia. 

Lo que tiene importancia, y mucha, es que si esperas el futuro para que las cosas vayan bien o se ordenen, o se calmen, o aparezca «X», o tus hijos acaben sus estudios, o que Pepe por fin no ronque y Ana no grite tanto, lo llevas crudo.

¿O crees que en el futuro será tu momento?

De lo que se trataría es de «ser buen taoísta» y eso implica:
hacer lo mínimo, 
hacerlo bien, 
hacerlo ahora, 
hacerlo tranquilo,

hacerlo cada día
y hacerlo atento. 

O sea, entrenar tu cerebro en direcciones precisas y para eso hay que conseguir no-haceres en esa letra que ponemos a la música.
(nota: más de 21 días jeje). 

Y nos quedan los «santos».

No hablo de la devoción auténtica a una vía dentro de un grupo social al que perteneces y que sirve, entre otras cosas, para dar sentido o infundir valores (mis respetos, aunque éstos se originan mucho antes en grupos humanos por selección natural faltaría más).

Hablo de que he tenido suficientes desgracias y suertes en esta vida como para creer que todo depende de mí, o al revés, que todo depende de fuera, me da igual cómo lo denominemos. Como «buen taoísta» respeto el caos, o la incertidumbre y cuando ésta me vuelve neurótico, sé que tengo que practicar más y amarla en toda su dimensión. Si el nerviosismo te toca, la pastilla lo atonta, pero no lo libera. Y la pastilla puede ser la creencia misma. ¡¡ Practica!!

Pero ¿practicar qué?

  • Evidentemente no pedir, ni esperar, sino hacer y crear.
  • Abrazar eso que parece te va a desestabilizar y romper.
  • Tejer redes de sabiduría, conciencia y agradecimiento.
  • Simplificar dejando hoy mismo lo que pensabas dejar mañana.
  • Aprender más allá de los muros de «tu algoritmo».
  • Aceptando los tiempos, sí, sí, 2020, y cultivando recursos en medio de esta tormenta.
  • Evitando que por no entrar al infierno del caos (la vida y punto) acabes en el infierno del orden (el hiper control).

Si quieres fracasar en 2021 olvida los puntos anteriores. Borra este mail inmediatamente y no lo compartas en tus redes.
Lo mejor para fracasar es esperar a Papá Estado, no visitar al psicoanalista por ello y esperar un futuro santo santo a tu medida.
Otros le daremos al Tao ahora.

Elige.

2021. Cómo fracasar (IV). ¡Resultados rápidos y garantizados!

By | Human Behavior | No hay comentarios
Antiguamente, a comienzos de año, me solían animar a pensar sobre quién era, sentir el trabajo realizado ese año, integrar partes inconexas de mí mismo y agradecer esa toma de conciencia.
Uno empezaba sereno el año y ciertamente fuerte👊👊👊.

Ahora se lleva gritar al universo, resonar cuánticamente y escribir en un papel «me declaro libre, me declaro merecedor, me declaro dispuesto a recibir (pasta y pareja fundamentalmente)😳«. 

​​O hacer un ritual en Adviento (que significa reflexión y anima a la espera, el perdón o la alegría) para obtener abundancia, o sea, que nos sentimos tan escasos que necesitamos ir de pedigüeños con el cosmos para empacharnos… 
​ 
El cerebro no entiende un «decreto» ni un «ritual» de quien se siente escaso y falto sino acciones metódicas, constantes, continuas, retadoras y con complejidad lentamente creciente. 

Las culturas y tradiciones NUNCA juntaron cuatro velas, unas plantas y objetos de artesanía para PEDIR, pedir y pedir sino para agradecer, mantenerse en la humildad de quienes son​​ y seguir fuertes un año más. Jamás he visto eso en monjes Shinto, lamas, indígenas Lakota, Huicholes o Shuar. Nunca les vi ir de mendigos pidiendo abundancia.

U​​y, uy, uy​​​​, me estoy pasando: dijimos que esto va de fracasar así que vuelvo.

En efecto, si quieres fracasar, conscientemente ya sabes, es bueno que tires de resultados rápidos y garantizados.

Antes uno meditaba años para obtener el beneplácito del profesor para la enseñanza. Ahora tú mismo, ahora mismito, puedes grabarte una nueva meditación y subirla a Facebook. Aunque no tengas tiempo, aunque el algoritmo eres tú, ​​​​​​decides el camino del héroe y a lanzarse a inventarse una meditación personal eso sí, sobre lo que hoy toque: emociones, abundancia, universo, «miedos»…

Los Shinto se bañan en cascadas heladas, bien lo sé :). Y ese entrenamiento lleva sus añitos y te va dando salud, fuerza y vitalidad y una extraña atención al presente porque estás más «vivo»​​. Pero para qué hacer eso si puedes bañarte en agosto en la Sierra y creer que ya has logrado algo, cuando se trataba de despertar el Tummo (calor interno). 

​​- ¿Quieres no hablar inglés nunca?​​​​​ Dale a los 3 meses.
– ¿Quieres no tocar la guitarra nunca? Opta por un curso de 4 semanas.
– ¿Quieres cambiar hábitos? Opta por el mito tonto (y falso) de los 21 días.

Es posible que ese curso de 4 semanas no sea malo o el de los 3 meses: no me malinterpretes. Pueden ser magníficos y por algo hay que empezar.

Pero son acaso una introducción. Un primer PASO. De ahí a la maestría, a la implementación real ​​​queda mucho… 

– «Es que yo no quiero estar toda la vida aprendiendo x…».
– «Es que me hago este curso y así no hago una carrera a mis años».
– «Es que me leo un libro y ya yo lo hago»​​​.

Y así puedes elegir los ejemplos que te plazcan. ¡Para qué trabajarnos si hay caminos cortos!

Como vía de fracaso están genial. Un Yo aislado, que crea cosas y que las quiere para ayer. Es muy atractivo… tan atractivo que a pesar del fracaso no deja de serlo.
Me gustan las cosas prácticas y trato de ahorrar rodeos innecesarios, pero no caigo en los fantasmas de la prisa. 
​​
Ali, Jordan, Messi en sus parcelas, Barenboim o Yo-yo ma​​​ en la suya, no digamos cualquier científico, están más de 4 y 8 semanas aprendiendo. 
Pero estos no saben, ni son prácticos, son demasiado meticulosos ¿eso es? 
Claro, claro es que tú no quieres ser Ali ni Jordan ¿verdad?​​​​
Ni quieres tocar el piano como Barenboim ni la guitarra como Hendrix.
Ni hace falta ser Richard Feynman para la física cotidiana.​

​Entonces te vienen al pelo los 21 días, notar que estás mejor en 4 semanas y NO seguir.
El 21 de enero de 2021 ya habrás fracasado. Es un mito pero tan ​​atractivo que igual te sirve.
Recuerda: ni se te ocurra ser como Michael Jordan y el 22 de enero por favor, para, no sigas, huye de quien te anime a continuar, porque tú no eres ni quieres ser MJ.

¡Feliz fracaso rápido garantizado!​​

2021. Cómo fracasar (III). ¡Ser un héroe!

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De los sufrimientos humanos que existen, la mayoría son nobles y nada fáciles de manejar, digan lo que digan por ahí los amigos de lo fácil. Sin embargo a veces sufrimos gratis, por terquedad y tozudez.
Entre esos sufrimientos inútiles uno destaca: el del héroe solitario😳.

Lo de los héroes se valora mucho, así que si te interesa el fracaso en 2021 es una de las mejores estrategias que puedes implementar.  Tienes además algunos elementos ubicuos e históricos de nuestra cultura, que sobra comentar, pero que nos han animado una y otra vez al sufrimiento como señal de un camino genuino.​​

Y es que uno va al Himalaya, se gasta todos los ahorros del año, encuentra en una cueva a un ser especial, habla con él un par de días y se vuelve a casa en el mejor momento. El señor de la cueva no tiene mail, no habla tu idioma y ahora te toca ir de héroe. Tendrás que hacer esfuerzos ímprobos por volver a verle… Resulta que tenías lo que necesitabas a 5 km de casa pero el viaje del héroe siempre tienta. Lo más probable es que sea un camino sin sentido, pero a veces uno solo acepta aprender de personas muy lejanas. Somos así y a todos nos pasa.
El héroe es como Skywalker, que tarda seis películas y muchas galaxias para encontrar por fin que todo era mucho más sencillo: buscaba a su padre.

Seguir el camino del héroe es esencial para conseguir un buen fracaso en 2021. Recuerda que si se fracasa es mejor hacerlo conscientemente. 

Ya hemos hablado de perder el tiempo, del no tengo tiempo y del no es mi momento. Casi nada :).

O del algoritmo interno que te lleva por youtube a que descubras en tu camino de «mejora» lo que te va a hacer que te quedes donde estás: más que un sesgo de confirmación es un día de la marmota cerebral.

El héroe a veces aparece cuando decides a toda costa prescindir de youtube e intentar no perder el tiempo. 

A partir de ahora lo harás tú solo… te levantarás a las 4 de la mañana si hace falta, dormirás menos que el resto de la población, te esforzarás más que tod@s los humanos, tendrás muchas más agallas que tus vecinos, te echarás menos siestas, comerás menos y estudiarás más, pero sobre todo, no aprenderás de nadie ni con nadie, lo harás solo, tú solo, porque tú vales, tú puedes, tú cambias, tú logras, tú alcanzas, tú y solo tú te conoces a ti mismo y sabes en todo momento, en cada segundo, lo que es mejor para ti (y de este sueño absurdo el héroe, claro tarda en despertar).
En todo ese camino sufrir gratis es aceptado y aplaudido. Ese que se perdió la juventud por no levantarse de una silla o el brillo de los ojos de sus hijos por un ascenso. Qué decir del que construyó y aceptó un stress 24 x 7, por no delegar, soltar o escalar montañas que no sean 8 miles. O del que sacrificó vivir para vivir en la competitividad y angustia.

Tu Yo además, en este camino del héroe, misteriosamente saldrá limpio (más bien todo lo contrario como puedes imaginar) y en tanto te asegurarás que nadie pueda sugerirte direcciones, reflejar incongruencias, asumir incoherencias o discernir desde fuera, desde luego tendrías que ser un héroe para salir de esa madeja.

Lo veo una y otra vez, año tras año. El héroe lo tiene delante, enfrente, en sus narices, pero lo rechaza. Le entusiasma el camino solitario, confía en lo autodidacta y lo extiende a sus metas soñadas y sentidos más profundos. Si le comentas algo te va a decir que ya sabe y que eso de usar la cabeza y no las agallas todo el rato, es de débiles o pusilánimes.
Vaya, no sabía yo que las agallas sin neuronas sirvan para mucho. Sí, sí, te estoy diciendo que en la mayoría de ocasiones, cuando vamos de héroes, somos los más tontos, de ahí tantas vueltas.
En fin que voy a abrazar a mi papá ahora y me evito 6 películas para llegar al mismo punto.

Buen fracaso en 2021 ¡héroe! 😄

2021. Cómo fracasar (II). Aprender de «Youtube»

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No es que tenga nada contra Youtube ni ninguna red, todo lo contrario: veo avances y beneficios a pesar de sus peligros. 

Pero aquí hablamos de fracasar bien en 2021 🙂 y hacerlo más conscientemente, que es de lo que se trata. Porque oye si no fracasas consciente, si no te das cuenta, olvídate si un día quieres progresar de verdad.

Así que vamos con cómo fracasar (II) 😄, un clásico de estas fiestas, pero en versión consciente, que es a lo que yo me dedico.

El mecanismo es sencillo. Se trata de tener una parcela de interés y buscas la solución directa y eficaz en «youtube». Tienes la esperanza de obtener la información correcta y pulsas INTRO. Unos segundos después ​encuentras lo que buscas ¿verdad? 

Pues ¡no! 

Más bien, encuentras lo que eres. 

Nos asusta mucho en estos tiempos el algoritmo externo.
 Si un día metes en el buscador «vacunas y gobiernos annunakis» te van apareciendo en tus listas de favoritos títulos tan ilustres como «terraplanistas y liberación»«7G y 8G, los biznietos tarados del 5G» o incluso «Bandido y Gates, la canción de Miguel a Bill por fin en abierto para tod@s».

Vamos que no descubres nada ni te abres a nada sino que confirmas tus sospechas. Pero eso ha existido siempre… antes de las redes. 

De hecho lo llevas dentro 😳😳😳.

Es el «algoritmo interno» de creencias, costumbres y memoria del cerebro, que percibe la realidad a tu medida. ¿O acaso muchas personas se rodean de amigos que piensan diferente? ¿O cambian fácilmente de opinión incluso aunque los datos y hechos lo aconsejen? ¿O acaso llegas a Borges, Spinoza y Fromm a través de la prensa del corazón?

«Youtube» puede ser un resonador de aquello que ya llevas dentro: un paquete de memorias que se justifica así mismo. 

Las personas suelen buscar soluciones en el mismo lugar donde NO las encontraron: sus hábitos y creencias. Que lo busquen en «youtube» o en ellos es lo mismo: son dos algoritmos tan similares que cuesta distinguirlos. 

Y así de esta manera tan sosa encontramos aquello que ya somos, en un círculo estúpido de confirmación, en el que los sueños de vivir con más armonía, con una calma especial, con más resiliencia, sabiduría y fuerza, quedan sepultados por nuestro propio algoritmo.

Evidentemente existe una forma de evitar esto, pero resulta que esto va de cómo fracasar en 2021, de modo que no estamos aquí para dar una solución 😄, sino para que tú te convenzas de que los maestros y los caminos están en el buscador. 

Busca confirmarte con tu algoritmo interno y te aseguro que tendrás un 2021 horroroso. Ni se te ocurra buscar soluciones fuera ni abrirte a la experiencia, la sensibilidad o la inteligencia de otros. Confía en tu algoritmo sobre todas las cosas.

Y oye no te quejes, al menos esta vez fracasarás consciente, que no es poco.

2021. Cómo fracasar (I). Pierde el tiempo

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Te comparto 5 artículos hasta Nochevieja, en los que en vez de animarte a que pidas muchos deseos, te enseñan algo más valioso: a que estés atento a autoengaños y errores habituales. Lo haré con método inverso: al saber «cómo fracasar» igual uno despierta antes que queriendo mejorar con formatos inútiles. ¡Vamos con ello!



Para conseguir que 2021 sea un año poco productivo 😅, uno más en la lista interminable de «deberías» y «me gustaría» es necesario utilizar buenos ingredientes que te ayuden a fracasar de verdad.
Ya sé que lo del fracaso no mola nada, pero si utilizamos las mismas trampas de siempre, no dudes que llegará de nuevo.
Atento a esta frase: «tengo tiempo para perderlo… pero no tengo tiempo para ganar».
La veo cada día.
Si pierdo el tiempo en ver mensajes improductivos, atender noticias que no sé si son Fake, seguir a personajes mediocres, discutir sobre situaciones sobre las que realmente no tengo ni idea o gastar más tiempo en hacer zapping que en ver la serie de turno, pasa lo que pasa.
Después comento por ahí que la vida va muy rápida y no capto que curiosamente ¡tengo tiempo para perderlo!
No hablo de hiperproductividad ni de ser un Robocop de la agenda ni de no tener tiempo en ocasiones para «no hacer nada», sino de la costumbre, que tiene que ver con un cerebro que está ausente y rumia, de tener tiempo… para perderlo.
A este ingrediente se le suma el siguiente: «no es mi momento».
Es lógico, si tienes tiempo para perderlo… ¿cuándo va a ser tu momento? No aparecerá nunca, pero la persona no lo ve.
Evidentemente hay días, semanas o meses que no son los más idóneos para empezar algo, para acometer un cambio o para vender tu piso. Pero una cosa es que algo no sea idóneo esta semana y otra que no lo sea nunca.
Hay personas que desde hace años me dicen «no es mi momento». No sé si son conscientes de que para no ser su momento tienen tiempo para perderlo o de que llevan ¡media vida sin que sea su momento!


Hoy es un día brutal, espectacular y poderoso, para aquellos que su momento es siempre. Pero no porque hoy vaya a salvar el mundo, sino porque voy a apreciarlo y saborearlo como nunca.


La tercera parte llega por sí misma. Si tengo tiempo para perderlo y encima no es mi momento, la persona se ahoga y dice «no tengo tiempo».

Era de esperar: lo pierde, no está en el ahora y luego no lo encuentra.

Con esta tríada poco se puede hacer. Se ilusiona un rato y hace un plan que ya no podrá cumplir. O quizá ni se ilusiona ni hace el plan. 

Para tener un buen fracaso en 2021 hay que utilizar a fondo estas tres frases:

«Tengo tiempo para perderlo pero no me doy cuenta»
«No es mi momento ni lo es en los últimos años»
«No tengo tiempo»


Funcionan de maravilla… que no se te olviden.

Pasarán por delante ti:
oportunidades, 
retos, 
ayudas, 
sueños, 
proyectos, 
colaboraciones,​
verdaderos avances, 
perseverancias,
aprendizajes,​​​
mejoras continuas, 
conocimiento de verdad,
sentido de vida… 


y aplicarás una de las 3 frasecitas para así, aunque no quieras, fracasar en 2021.
Dale vueltas…
Pero dale vueltas ahora claro, no vaya a ser que no sea tu momento.