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Jose Sánchez

Guía para soportar la crítica ácida, rancia y perversa

By | Neuroliderazgo | One Comment

Guía para soportar la crítica ácida, rancia y perversa

Uno NO puede crecer SIN exponerse, probar, intentar, fallar y compartir.

En el siglo XXI de lo conectado y lo multidisciplinar no es posible aislarse y así evitar el posible rechazo de los demás.

Es curioso como muchas personas temen, con razón, la crítica ácida, rancia y perversa. Tanto la temen que acaban desvalidos ante la misma acumulando tensión innecesaria.

He aquí algunos tips resilientes que te harán CRECER y salir airoso, que no indemne, de esas situaciones.

1. Reconocer que duele… en vez de usar el mantra «no me importa lo que digan los demás».

Un cerebro que es hipersocial va a ser influenciado sí o sí por lo que otros opinen. Reconoce que duele ese email maleducado, la crítica injusta a escondidas, el desprecio injusto a tu hij@ o la mofa sobre tus zapatos. Empezamos bien si abrazamos el malestar. ¡Lo injusto duele! ¡El desprecio duele! ¡La traición duele!

2. Distingue formas de contenidos.

Las críticas bobas y perversas suelen ser muy vacías. Que si viste así, que si tiene el pelo corto o largo, que si tu formato no le gusta o no le viene bien, que si no te dije que X pero pensabas que Y, etc, etc. ¿Dónde están los argumentos por favor? Sonríe ante tamaña estupidez.

3. Analiza si a pesar de la acidez, hay contenido que puedas mejorar.

A veces hay grano en la paja… Considera esa mejora y no pares hasta implementarla, incluso aunque venga de un maleducado.

4. Si las formas no eran adecuadas, habla más de la persona que de ti.

Cuando alguien se mofa, o usa el insulto, el chisme, el desprecio y no el argumento para la crítica, te aseguro que es alguien que sufre mucho… en el silencio de su vacío y en lo pobre de sus conexiones.

Pobrecill@, encontrará su terapeuta pronto. ¡Y no serás tú!

5. Recuerda que la envidia existe y mucho.

El envidioso ve la vida desde la escasez. Si tú tienes, cree que es porque se lo has quitado. Te bajo un poquito, el otro se sube y «voilá»: todos iguales. No descartes que la crítica rancia venga de un lugar poco trabajado: la envidia.

6. Los humanos confunden el «no me gusta así» con el «tiene que ser así».

El cliente, el alumno, el usuario, el paciente NO siempre lleva razón, pero siempre tiene sus razones. Puede querer con lógica que las cosas sean como le apetecen, pero tú sabes que las cosas deben ser como tú las planteas… y no puedes venderte a lo que cada uno caprichosamente quiera.

7. Actúa en consecuencia siendo fiel a tu sentir no solo a la «educación».

Quien NO te respetó una vez, es probable que lo haga de nuevo en el futuro. Valora tu libertad como oro y piensa si te interesa mantener un troll cerca de tu entorno. O por si acaso, por si X, por si Y, mantienes vínculo con quien te odia. Ojalá te puedas querer un poquito más si eso te sucede.

8. Si gustas a todo el mundo tienes más de secta que de ciencia.

De donde nadie duda ni puede dudar nace el autoritarismo. Ofrece abierta y públicamente posibilidades de argumentar y rebatir lo que pertenezca al dominio conjunto. Jamás justifiques o expliques lo que es privado o íntimo.

9. Mira si el que critica puede hacer lo que tú.

Yo le puedo sacar defectos a Messi porque ¡¡ no es bueno con la pierna derecha !! sin darme cuenta de que soy un torpe con las dos. En general la crítica más válida viene de arriba no de abajo. El ignorante que primero demuestre lo que hace por favor.

10. Sigue, sigue, sigue y dentro de 10 años mira dónde están.

O en palabras de Goethe: «Ladran con fuerza, señal de que cabalgamos».

Cerebro reptil, ¿por qué no te callas?

By | Neuroliderazgo | No hay comentarios

Me apasiona el análisis del comportamiento humano y estudio e investigo el cerebro como bien sabes.
 
Lo hago en un centro de prestigio, no lo digo por vanidad, sino por la exigencia y responsabilidad que conlleva y por caminar a lomos de gigantes.
 
Y no es nada sencillo esto del cerebro: dicen con razón que es el órgano más complejo del universo.
 
No solo eso, en ciencia no nos gustan las certezas fáciles: acumulamos probabilidades, nada más, de que las cosas sean de determinada manera.
 
Pero ahora resulta que NO hay un cerebro. Según el enterado de turno ¡son 3!
 
Es sabido que debe aportar mucho al Yo hablar de aquello que no se conoce. 
 
Y también que bajo la excusa de lo simple se esconde la memez, la cual se hace viral y luego queremos cambiar conductas y mejorar nuestras vidas… basándonos en métodos y explicaciones que se alejan tanto de la realidad, que en vez de ayudar la entorpecen.
 
Tengo experiencias dispares cuando me preguntan muchas personas por el cerebro triuno: la mitad agradecen y se atreven a aprender algo más práctico y real, por esfuerzo que lleve la comprensión nueva. La otra mitad, creyente diríamos, sigue insistiendo en semejante bobada. Se apegan con más fuerza (no sé si desde uno, dos o los tres cerebros claro).
 
No  juzgo personas que quede claro, que me conozco la «defensa»…, me centro en demostrar que esa opinión (no la persona) está basada en nada, puro éter.
 
Los triunos llegan a ser ubicuos.

– Ya te los encuentras en el ascensor. Viene la vecina y te avisa del cerebro reptil porque un vecino sube por las escaleras. Sí, es un horror, lo sé.
 
– Entras a Facebook y te dicen que si quieres vender tienes que llamar la atención del cerebro reptiliano de tus usuarios (haciendo patochadas de toda la vida, para así “llamar la atención”).
 
– O vas a una escuela de meditación y se jactan de explicar la conducta humana de tan irrisoria manera, pero lo visten con fotos del cerebro (obsoletas pero fotos al fin y al cabo).
 
El caso es que no lo digo yo solo sino todos los neurocientíficos: no hay tres cerebros sino UNO. 
 
No existe un cerebro reptiliano en el ser humano por muchas razones.
 
Y es que:
 
La evolución no se para. Creer que heredamos de los reptiles un cerebro y luego se “montó” encima uno mamífero y luego uno “racional” es alejarse de la neuroanatomía. Eso es un error pero pretender explicar la conducta por ahí es un doble error multiplicado.

La evolución no va a capas... ni es teleológica ni apesta a superioridad encubierta del Sapiens por cierto.​​

–  El cerebro como parte de la evolución por tanto, no se creó por capas, sino que reorganizarmos circuitos que ya existen para volverlos más complejos.
 
– Los seres humanos no tenemos el mismo cerebro reptiliano que se creó hace millones de años :). 
 
– El sistema límbico no se creó a partir de un cerebro reptiliano :). 
 
– Y la corteza no se creó a partir del límbico :). Ni es la sede de lo “consciente”.
 
Nosotros no estamos más evolucionados que otras especies: llevamos el mismo tiempo y hemos llegado hasta aquí.
 
– El cerebro reptiliano dicen que está destinado a la supervivencia :), ¿entonces porqué los neandertales desaparecieron si tenían reptiliano y los gusanos (que no tienen reptiliano jeje) sobreviven aún?
 
– Dicen que el reptiliano está en el presente :), ¿y los otros dos están en Marte en el futuro?
 
– Cuando actuamos no lo hace el reptiliano, lo hace todo el cerebro. Por cierto hay lugares del “reptiliano” que tienen una función muy social… pero para llegar a esto hay que leer mucho y de lo bueno.
 
– Cuando nos emocionamos no lo hace el límbico. Las emociones y la razón NO se pueden separar, no hay ni una sola explicación que pueda separar tan “fácilmente” razón de emoción.
 
– Si tienes una fobia y recuerdas una situación del pasado y viene una emoción, ¡participa todo el cerebro!
 
– Cuando razonamos no lo hace el neocórtex. ¡Lo hace todo el cerebro!

– El neocórtex dicen que planifica. ¿Y porqué los pájaros pueden hacerlo si no tienen neocórtex?​​
 
Las reacciones humanas no son “primitivas”, son reacciones humanas que en la mayoría de ocasiones ¡¡son aprendidas en un contexto social concreto moderno!!  
 
No hay cerebro moderno ni cerebro antiguo, ni seres vivos más evolucionados que otros, ¡todos los seres vivos vienen del mismo punto y si están vivos llevan el mismo tiempo aquí!
 
Esto de separar lo que está unido resulta ridículo para explicar la conducta humana, no digamos para entender la meditación o los estados de conciencia.

Pero separar lo que está unido en nombre de la meditación es alejarse de ella, incluso me atrevería a decir que implica falta de introspección de la unidad de la mente y de lo imbricados que se sienten, cuando miras dentro, sus diferentes módulos.​​
 
Si te hablan del cerebro triuno, huye despavorido y no te preguntes si eres un reptil, un león o un humano.  

Busca métodos y personas que ​​en vez de aportar simplezas te enseñen a abrazar la incertidumbre y la complejidad de todo.

Jose, solo tengo tiempo para sufrir

By | Ciencia de la felicidad y bienestar | No hay comentarios
Quizá con otras palabras, casi siempre con otra intención, pero en muchas ocasiones lo que se traduce de la conversación sobre el tiempo, es que los individuos en muchas ocasiones solo tienen tiempo para… sufrir.
«No tengo tiempo, no tengo tiempo, voy a mil, mi agenda no da más» es un mantra común.
Mirar con lupa el día a día y analizar en qué se va el tiempo no es tan común.
Pero sobre todo, cuando planeamos una mejor versión de nosotros mismos una de las objeciones que nuestra propia mente va a contar es esa: «no tengo tiempo».
Es como si una vocecilla interna se encargara antes de que lo intentes, recomendarte que no es posible.
Esa misma vocecilla te dice que lo vas a dejar, que tú no vas a llegar y que ya habrá su momento.
Esta «esquizofrenia interna» tiene cura. No puede haber tantas voces en el cerebro con instrucciones contrarias:
  • «tienes que adelgazar» y a la vez «come esa palmera de chocolate hasta reventar».
  • «persigue tus sueños» y a la vez «no los conseguirás».
  • «quiero cambiar mis hábitos» y a la vez «no tengo tiempo para implementar nada».

 

Si hay muchas voces es seguro que el autoengaño aparece en alguna de ellas…
Como un policía que busca el autor del crimen en donde no pueden coexistir versiones contradictorias.
Una de las cosas que se pueden resolver para siempre es el tema de las voces internas.
No lo resolvemos porque haya una que gane sino porque descubrimos, tras los ejercicios, que tú no eres ninguna de ellas.
Llega un momento donde las voces son como los que te tienen envidia: «ladran pero cabalgamos».
Pero eso no se puede hacer solo. Lo tienes que hacer con alguien que ya haya pasado por ahí. Y con gente que está en tu mismo punto: el de superarse, no el de justificarse, machacarse y convertir su vida en fuente de stress.
Curiosamente muchos meditadores y más si están preocupados por «8 semanas» o «21 días» o su «linaje» no resuelven el tema de las voces.
Quieren que una sea la verdadera y todo sigue igual.
No se trataba de bajar el volumen sino de autoindagar de verdad.
Resulta que no lleva mucho tiempo… sino mucha actitud.
Y ésta la tienes que poner tú de antemano.

Open Arms… Closed Hearts, Silly Minds, Poor Mankind. ¡Avalokitesvara!

By | Ciencia de la felicidad y bienestar | Comentarios

Open Arms… Closed Hearts, Silly Minds, Poor Mankind. ¡Avalokitesvara!

Avalokitesvara tiene mil brazos, para ayudar y llegar a cada rincón de cada persona que sufre, más allá de su condición.
Tiene un ojo en cada mano, para actuar desde la visión y claridad.

La compasión no es patrimonio budista. Aparece, con matices algo distintos, en el cristianismo, el judaísmo y el Islam. Y estas grandes nunca le llamaron buenismo… Los creyentes practicantes de estas religiones anteponen la compasión al rechazo. 

Para quienes no somos tan dados a la fe porque sí, encontramos nuestra Avalokitesvara en la propia biología y evolución de la vida. Miles de años antes de que cualquier religión fuera creada por los hombres, éstos ya se comportaban empática y compasivamente con su grupo. Nadie sabe más de altruismo recíproco que los homínidos.

La enfermedad del odio se instala en un cerebro que desde millones de años le asusta lo diferente. Y debe ver al diferente como tal para honrar un cerebro viejo que le maneja. Solo lo conocido es confiable, incluso aunque sea nocivo. 

La enfermedad de la ceguera se instala en un cerebro tan acostumbrado a la escasez que cree que otro le puede quitar lo que tiene. Y debe creer que quien nos quita las migajas y no quien nos da migajas es el enemigo.

La enfermedad del miedo se instala en un cerebro que generaliza y extiende el comportamiento de un individuo a todo un grupo, credo, filia, clase, forma, etnia, raza o país. Ese cerebro está programado para ver osos en todas las rocas, no sea que un día viera un oso como una roca y te muerda por no haber escapado. 

La enfermedad de la ignorancia se instala en un cerebro más preparado para sobrevivir que para buscar datos, hechos y objetividad, lo que implica esfuerzo y recursos neuronales, ¡no siempre disponibles! Y así vemos injusticias en un lado, puede que razonables, pero a la vez somos cómplice de otras y no damos para más.

La enfermedad del olvido se instala en un cerebro donde la memoria nunca es fidedigna, porque no está al servicio de la verdad sino de darnos la razón. Y así no recordamos los movimientos de nuestros propios ancestros en busca de pan o paz, o lo inestable y cambiante que ha sido cualquier frontera no digamos ya imperios.

Ciego, pequeño, olvidadizo y aterrorizado es nuestro cerebro ancestral, anestesiado por sus propios contenidos y agotado por defenderse de atacantes imaginarios.

Avalokitesvara sí.

Todavía hay quien no sabe que la compasión es una práctica y como tal, para un cerebro nuevo, requiere entrenarse.

Todavía hay quien no sabe que Avalokitesvara no es buenismo, sino Sabiduría.

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Roberto me ha hecho un regalo

By | Ciencia de la felicidad y bienestar | No hay comentarios

El mes pasado estuvimos en el Valle del Jerte en un bello entorno para el curso «La Ciencia y práctica de las emociones».

Roberto me ha hecho un regalo que te comparto: su testimonio en video.

No se lo he pedido sino que ha surgido de él, por lo que doblemente agradecido.

Le conozco desde el año 2001 y le he visto buscar y probar herramientas para su bienestar una y otra vez a lo largo de diferentes formatos. No ha escatimado esfuerzos… es capaz de cogerse un autobús nocturno desde Granada, llegar a un encuentro de domingo y volverse a casa. Destaco su apertura a la experiencia, que le lleva a recorrer numerosas vías de crecimiento y vida, entre ella el Teatro o diversas terapias.

Este enfoque de las emociones que hemos enseñado vincula su sentido evolutivo, su cultivo y su modulación desde la neurociencia y las tradiciones. Forma parte de La Ciencia de la Felicidad y Sabiduría que comenzamos en octubre.

Porque no hay bienestar sin cultivo emocional CONSCIENTE, algo que todavía muchas personas desconocen.

Gracias Roberto 🙂

ENLACE

superacion personal

Ideas «mejorables» sobre la felicidad

By | Ciencia de la felicidad y bienestar | No hay comentarios

Un mecanismo cerebral que me apasiona estudiar es el llamado «el intérprete». Es esa vocecilla, a veces demonio a veces ángel, que nos habla sobre las cosas y que incluso creemos ser.

Es la causa del proceso de Racionalización, donde justificamos nuestras acciones, pensamientos y realidad. Muy a menudo lo confundimos con la razón… y nada que ver. Esa voz nos dice también cosas sobre nuestro bienestar y felicidad.

Te comparto algunas ideas «mejorables» que la vocecilla nos cuenta sobre este tema:

 

  • La felicidad es eterna, para siempre y estable.

Más bien es aquí y ahora, en este momento y en gran parte, según tu nivel, dependiente de cuan libre seas de tu entorno externo.

 

  • Se trata de un estado que YO conseguiré solo, con mi esfuerzo heroico, sin ayuda ni apoyo de nadie.

Los héroes, como ves en las películas (desde Nicolas Cage a Liam Neelson :), o Braveheart y Star Wars), son la verdad más bobos que sabios y la verdad, poco felices. Lo hacen todo solos… y así les va.

 

  • La felicidad es algo que tiene que ver conmigo y muy poco con los demás y su devenir.

Gran error. El cerebro se alegra de los demás tanto como de ti, pero no todo el mundo sabe hacer eso. ¡Se aprende claro!

 

  • Si tengo pensamientos positivos el universo vibrará y me traerá lo deseado.

El universo pasa de nuestros pensamientos. Empieza por observarlos…

 

  • Ya el año que viene me centro en trabajar mi felicidad.

El año que viene no existe, ¿qué estás haciendo hoy por tu bienestar genuino?

 

  • La felicidad no tiene sentido buscarla, la vida es difícil siempre.

Justo al revés. La vida es muy difícil y lo será, por eso más nos vale construirnos con sabiduría para ser más felices a pesar de las circunstancias.

  • La felicidad no se planifica, se decide.

Solo se decide lo que uno puede decidir y para eso hay que saber qué grado de libertad tiene. Libertad implica tener autonomía sobre algunas circunstancias y sabiduría sobre las que no podemos modular. Ni la felicidad se decide ni se planifica. Se planifica construirse hacia ella.

 

  • Me creo muy feliz y con eso basta.

Creer o no creer siempre es secundario a la realidad. Mira si hay dureza, chisme, exceso de juicio o falta de silencio en tu existencia.

 

  • La felicidad es un cuento actual de la sociedad moderna.

En absoluto: Aristóteles, Confucio o John Stuart Mill hablaban de ella. Lo que sí es cierto es que la sociedad lo puede plantear en nuestro tiempo como un derecho. Antes era un designio «divino». Ahora una construcción tuya.

 

  • Prefiero fluir para obtenerla.

El cerebro no fluye, sobre todo tira de memoria y nuestra memoria es de supervivencia no de felicidad.

 

  • No voy a invertir en ella, prefiero invertir en «zumos detox».

Solemos invertir en aquello que sabemos que no funciona pero que no estamos dispuestos a no creerlo. ¡Qué cosas!

 

  • La felicidad es interior.

Y también exterior y grupal no lo olvides.

 

  • Como medito ya la voy a conseguir.

Decir que medito no es decir mucho. Meditar bien es otra cosa. Bien encaminada puede ser uno de los ingredientes de la misma.

 

  • La felicidad implica que no haya días malos y que todo fluya por fin.

Más bien implica no jorobarla en los días malos y aumentar razonadamente el número de momentos buenos a lo largo del día.

 

  • Justo cuando mi hijo saque la carrera, mi pareja cambie un poco y me suban en la oficina voy a ser muy feliz.

Los que consiguen la Bonoloto no manifiestan subidas en sus índices de felicidad al año de tener el premio. ¿Lo sabías?

 

  • Esta sociedad es una KK. Cada vez vamos a peor. Que no me vengan con pamplinas de la felicidad.

Cada vez vamos a mejor, pero hay que leer los datos científicos que lo demuestran y superar el sesgo de negatividad del cerebro. Toca estudiar y poner en práctica muchas cosas.

 

  • La felicidad es perpetuar vacaciones y placeres.

Dolor, enfermedad y muerte también nos esperan en el camino propio y ajeno. Hay tantos gozos que te pasan desapercibidos que si los vivieras, justo en este instante «normal», alucinarías.

 

  • No siento gozo en el día a día, digo poco te quiero, doy pocos abrazos y no respiro nunca profundo pero soy muy feliz.

Esto es quizá autoengaño ¿no?.

 

  • Felicidad es no tener nada que hacer ni nada en qué preocuparse.

Eso más bien es una desgracia. Al menos ayudar a quien esté peor que nosotros es una noble ocupación.

 

  • Un yogui en el Himalaya me instruirá sobre la felicidad eterna.

¿Nadie te enseña nunca nada verdad?

 

  • Me falta un nuevo coche para la felicidad completa.

¿Sabes cuales son los índices por debajo y por encima de los cuales el dinero NO influye ni un ápice sobre la felicidad de las personas?

 

  • Tengo traumas y rencores varios del pasado, pero soy feliz.

Aireando raíces se mejora el sabor de los frutos…

Dime tu orgullo y te diré quien eres

By | Ciencia de la felicidad y bienestar | No hay comentarios

Siempre ha tenido mala prensa. En muchas religiones y sabidurías como el budismo o el  cristianismo se trata de evitar a toda costa: el orgullo se relaciona con la vanidad. No hay nada que extraer de ahí.

Sin embargo en la cultura del Yo se fomenta, pero en muchas ocasiones desde unos lugares que tienen poco que ver con la emoción social que es. No es extraño, dado que en el mundo emocional, la insistencia es en alegría, tristeza, miedo y cólera, las llamadas emociones básicas. Toca ir más allá…

¿Quién tiene razón? ¿Orgullo sí, orgullo no? ¿Porqué la evolución humana fue creando determinadas emociones sociales, entre ellas el orgullo? ¿Qué utilidad o peligros ofrece?

Descubriremos las respuestas al analizar los diferentes tipos de orgullo y para ello basta mirar qué nos enorgullece y así sabremos quienes somos.

1. Orgullo por ser.

Es muy habitual, quizá porque no requiere esfuerzo. Uno nace italiano, francés o español y se siente orgulloso de ser italiano, francés o español. Sabemos que las personas no eligen a sus papás ni tampoco su lugar de nacimiento o nacionalidad sino que más bien nos encontramos naciendo en Pekín, en Fairbanks, en Alejandría o en Tomelloso. Nuestro lugar de nacimiento, y por extensión nuestro pueblo, provincia o incluso país, forma parte de nuestra temprana infancia y con cariño y afecto solemos recordar nuestro origen.

Socialmente este orgullo es útil: ¡¡qué bella es la ciudad, provincia, nación, familia o género de cada ser humano!! ¡Qué decir!

Pero por lógico que sea, no implica ningún esfuerzo o mérito o elección libre, el ser italiano, francés o español. El concepto orgullo surge aquí con la identificación. Es útil darse cuenta que con el mismo fervor que uno defiende un orgullo vinculado a un territorio, defendería el contrario o incluso el odiado si hubiera nacido en Trento en vez de en Lyon, o en Munich en vez de en Tordesillas.

Este tipo de orgullo se vincula también con géneros, apellidos, familias, etnias o incluso edades. Uno puede estar muy orgulloso de ser hombre, pero lo cierto es que ha hecho poco para ello conscientemente: nació así y fue culpa de un cromosoma. Conviene resaltar que cuando en ocasiones se «grita» demasiado sobre este orgullo se consigue el efecto contrario: el otro también lo está  de su otro pueblo, provincia, género, familia o apellido.

Aunque sea habitual este sentimiento, no siempre es el más adecuado si se muestra «en oposición a» en vez de «en colaboración con». No se trata de anular nuestra identidad de origen, ni el sentimiento y cariño hacia lo nuestro, sino de ver si esa emoción, cuando surge, contiene la superioridad moral hacia el contrario, o incluso el desdén y rechazo al diferente.

Un segundo peligro acecha porque si alguien quiere manipular a otros nada mejor que favorecer la identificación con algo y a la vez la oposición a lo contrario. De este modo se consiguen individuos con pensamientos uniformes, reactivos y predecibles, algo que resulta muy barato para el funcionamiento cerebral. Los políticos lo saben… o los que asesoran a los políticos al menos. Va a ser que el brainwashing y el adoctrinamiento es ubicuo.

Si eso ocurre, estaremos muy orgullosos pero somos muy poco inteligentes. Cada vez que te sientes italiano despreciando al francés, y te «calientas» con ello, cada vez que por ser Martínez miras con ridículo a los García, llenas tu preciado cerebro de stresores y agentes bioquímicos que desde tu propia fábrica interna van minando poco a poco tus capacidades de gozo, calma, sabiduría y también salud.

Una paradoja del ridículo del orgullo al endogrupo y odio al exogrupo se ve fácilmente en el deporte: el antes odiado es amado cuando se integra en un grupo mayor. Ejemplo: los tiffosi de la Juventus odian al Milán, pero se aman cuando juegan todos con Italia. ¿Cómo se puede amar a quien odiabas ayer y volverle a odiar el año que viene?

Curiosidad. Este orgullo es toda una intriga porque los humanos lo extienden incluso a sus mascotas, coches, ropa, abalorios y demás enseres.

 

2. Orgullo vicario

Sucede por aprovechamiento de una situación social. Es la situación contraria al «mal de muchos, consuelo de tontos».Mi compañero obtiene un premio y yo me siento orgulloso de ser científico. Si un individuo de mi grupo obtiene éxito, yo me siento orgulloso.  Lo normal sería acaso sentirse alegre pero no orgulloso, dado que el mérito le corresponde al otro.  Pero tiene un sentido evolutivo claro: me impulsa a seguir en la misma dirección para alcanzar una meta similar.

La clave en el orgullo vicario por tanto recae en el cómo más que en el qué y en si la afinidad es real o abstracta.

Si no juego al tenis pero me alegra la victoria de uno de los «míos» no moviliza igual mi conducta que si soy tenista. Si siento orgullo porque mi primo tiene un precioso deportivo conseguido a través de la venta de droga, no moviliza mi conducta igual que si lo ha conseguido trabajando en la empresa familiar que compartimos.

El orgullo vicario por tanto puede ser un excelente movilizador social, si a aquel que admiramos ha obtenido legal, justa y meritoriamente su reconocimiento.

 

3. Orgullo beta – auténtico

Es el que evolutivamente tiene más fuerza. Un individuo por su esfuerzo, mérito o destreza, consigue mejorar su condición, status y valoración social ante los demás. Los demás reconocen su esfuerzo y obtiene no solo un premio directo sino una consideración especial del grupo. De este modo el resto de individuos también se motivan para destinar sus recursos y habilidades a la mejora de su posición, que la sociedad reconocerá. Los niños lo entienden bien: se ilusionan con llegar a ser alguien y van descubriendo cómo varios de sus ídolos, entrenaron o estudiaron durante años para llegar a ese nivel.

El orgullo basado en el mérito tiene un severo problema: no todas las sociedades lo favorecen. Cuanto más inculta, menos inteligente y menos empática es una sociedad, cuanto menos valora a quien realmente se lo merece y cuanto más  adora la apariencia y el linaje en vez de el conocimiento y esfuerzo peor irá. En esas sociedades el pillaje, el ultraje, el robo o la picaresca se permite, o incluso se bromea sobre ello, pero rara vez se castiga, creando un clima social que al despreciar el esfuerzo favorece la desconfianza y desvaloración personal y colectiva.

Basta observar ejemplos de «pseudomúsicos»  convertidos en super politólogos y economistas, «semiactores hijos de» en tertulianos de geoestrategia mundial u «oportunistas de la farándula» dedicados a dar consejos sobre la psique humana, para entender cómo el orgullo basado en el mérito no siempre es la seda que entreteje la salud de una sociedad moderna. De hecho hasta hace bien poco, el que no defraudaba a la Hacienda pública era «tonto» por contribuir al bienestar de todos y todavía hoy en día, no es público en la mayoría de países quienes y cuánto defraudan a la sociedad de la que se aprovechan. Largo camino para el Homo Sapiens aún…

La solución social que intente favorecer el orgullo beta real no viene por aplicar el lecho de Procustro y cortar a todos a la misma medida. Hacernos «iguales» anula la motivación al logro. Se trata pues de estimular las diferencias para que todos al final crezcan, pero desde el mérito no desde la herencia, el ultraje o el amiguismo.

Si se promociona el orgullo beta los individuos muestran conductas pro sociales orientadas al logro y al beneficio de todos. A nivel individual suben sus rasgos y marcadores de responsabilidad, satisfacción con la vida, amabilidad y salud mental. Estas personas se esfuerzan por alcanzar prestigio y se vuelven confiables, energéticas, empáticas, no dogmáticas y fuente de inspiración para los demás que quieren emular sus acciones y logros.

Podemos pensar que debemos evitar la comparación con el otro y es cierto, pero como mamíferos sociales que somos, la comparación se realiza sanamente a nivel de oportunidades, recursos y logros. De hecho los individuos que pueden elevar su jerarquía dentro del grupo muestran niveles de serotonina más elevados. Aquellos que pierden su prestigio, como en una pérdida de trabajo, los niveles de serotonina caen instantáneamente. Recibir un feedback negativo e injusto por parte de tu jefe o compañeros hace que tus niveles desciendan a niveles críticos.

Si te sientes deprimido, enfadado o agresivo, antes de abrazar el positivismo sin control piensa si estás en un ambiente social o laboral injusto. Cuidado con los ERE´s, los traslados, los cambios de departamento, el bloqueo al ascenso y la promoción después de años, la plaza a la que optabas y se llevo el primo del director… porque la serotonina se fue, con toda lógica después de millones de años de evolución, al garete. No te castigues más, lo que sientes es lo que se debe sentir. No pudiste sentir auténtico orgullo, ese que se enraiza en justicia y derechos sociales.

 

4. Orgullo alfa

Se diferencia del primero en que la identidad no se basa en algo externo sino en el sí mismo, en un claro «porque yo lo valgo». Es un orgullo muy cercano al narcisismo, peligrosamente mal fomentado como autoestima, y en el que uno piensa que merece porque sí, porque es especial.

Se relaciona con la desmesura. El individuo cree llegar a mucho más de lo que alcanza y se atribuye méritos no por sus acciones sino por ser quien es. Abunda en las esferas de poder, donde determinadas personas llegan a valorarse tanto a sí mismas, que creen ser absolutos responsables del devenir de sus empresas, sociedades, países o familias. En estos casos uno está ciego a la realidad: entre todos hacemos incluso aquello que aparentemente nos pasa a uno mismo.

Aquí entra la manifestación del becerro de oro. Fíjate cuánto tengo, incluso fíjate que tú puedes también. Es un mensaje que aunque nazca con buena intención se centra más en el cuánto que en el cómo y el qué. Curiosamente, como la ciencia y tradiciones saben, por mucho que tengas y por mucho alfa que saques al respecto, tus índices de bienestar y felicidad apenas varían.

Los griegos, que andaban listos evitando el concepto del pecado, nos enseñaron como este Hybris, la desmesura, no es un pegamento social sino una lacra a evitar.

Tristemente el orgullo alfa es demasiado habitual. Uno ya no aspira a hacer fotos de la naturaleza, de rostros humanos, de templos y catedrales o de obras de arte, sino que se centra en hacerse fotos a sí mismo, para verse de nuevo, y para mostrarse a otros que también aspiran fundamentalmente a verse a sí mismos. Y es que el selfie, que no es malo por decreto, roza y anima tanto al orgullo alfa que merece reflexión.

 

¿Y cuál es el más sano?

Muy probablemente el usuario de los orgullos 1 y 4 grite que hace lo que le viene en gana y que es bueno sentirse orgulloso. Hace bien, porque uno debe decidir en la medida de su libertad lo que es mejor para sí mismo.

La cuestión es que la libertad llega más con el conocimiento, la renuncia o la sabiduría que con la impulsividad o la indolencia. Más allá de lo que diga la persona, que puede estar muy lejos de la realidad, el sentimiento de orgullo que nace porque tú mismo o alguien cercano logra un avance merecido estimula, refuerza y favorece tu cerebro mucho más que el alfa o el «por ser yo» (1).

De hecho los estudios nos enseñan que el orgullo auténtico correlaciona positivamente con la salud mental y las relaciones sociales exitosas, mientras que el orgullo Hybris se vincula a comportamientos antisociales, agresivos y a problemas de ansiedad y depresión a largo plazo (2).

En el apartado de atracción hacia el otro, a veces se ha considerado que las muestras de orgullo alfa narcisista, donde se muestra el poder,  ejercen un efecto magnético de atracción por parte del otro sexo. Nada más lejos de la realidad. Una serie de estudios nos muestran que el prestigio, obtenido por el esfuerzo y el mérito, se considera un valor mucho más estable y potente que las clásicas muestras de dominación y status clásicas del orgullo alfa (3).

En definitiva si no puedes sentir orgullo auténtico pon tu mirada en otras vías de bienestar pero no te desgastes con identidades o actitudes alfa.

De hecho otras emociones, como la compasión, muestran una inusitada activación en áreas cerebrales vinculadas al cuidado, el afecto, la reducción del dolor, el cuidado y la salud (4).

Va a ser que de lo más orgulloso que podemos estar, es de querer y amar de verdad a los seres humanos y de construir una mejor sociedad para todos.

 

Referencias

  1. Jessica L. Tracy, Joey T. Cheng, Richard W. Robins & Kali H. Trzesniewski (2009) Authentic and Hubristic Pride: The Affective Core of Self-esteem and Narcissism, Self and Identity, 8:2-3, 196-213, DOI: 10.1080/15298860802505053
  2. Jensen Campbell, L.A. & Graziano, WG & West, SG. (1995). Dominance, Prosocial Orientation, and Female Preferences: Do Nice Guys Really Finish Last?. Journal of Personality and Social Psychology.
  3. Graziano, Loreta. I, Mammal: How to Make Peace With the Animal Urge for Social Power
  4. Emiliana R. Simon-Thomas, Jakub Godzik, Elizabeth Castle, Olga Antonenko, Aurelie Ponz, Aleksander Kogan, Dacher J. Keltner, An fMRI study of caring vs self-focus during induced compassion and pride, Social Cognitive and Affective Neuroscience, Volume 7, Issue 6, August 2012, Pages 635–648,

Las emociones infectan a 5 personas

By | Ciencia de la felicidad y bienestar | Comentarios

Las emociones a veces interfieren tanto que casi podríamos decir que infectan e invaden nuestra mente. En 5 situaciones clásicas las emociones se desbordan y más que movilizar nuestra conducta y adaptarnos al medio, nos destrozan minuto a minuto.

No se trata de hacer Mindfulness para reducir el stress (eso es matar el síntoma), sino de Ver desde la mirada genuina qué estructura sostiene nuestra vorágine emocional.

Hay muchas… ¡aquí cinco de ellas!

1. El ignorante sabio.

Asombra lo que sabemos hoy en día. Opinamos de absolutamente todo aunque, francamente, tengamos poca idea de algo. ¿Porqué «sabemos» tanto de todas las noticias y tenemos una posición tan abrumadoramente clara? Básicamente porque no opinamos en base a una razón sino que nos emocionamos en una dirección ya elegida por nuestra memoria para después argumentar una defensa. Somos ignorantes, pero muy sabios, porque entendemos de OPA´s hostiles, juicios, leyes, penas y sentencias, movimientos geopolíticos mundiales y medidas económicas, o incluso ambientales 🙁 🙁 , con las que defender nuestras emociones.

Solución:  si aprendo a no formar una opinión sobre lo que no sé, mis emociones se relajan. Sí, sí, es posible no posicionarse respecto a algo. ¡Existe! Del ignorante sabio al sabio ignorante. Solo este último sabe que no sabe. Hay una enorme paz en no posicionarse sobre lo que desconocemos.

2. El obsesivo.

Indeciso, ansioso, incluso insomne… con cierta obsesión las emociones vuelven, se repiten, rumian y vuelven y vuelven. Y cuanto más vuelven más cuesta decidirse. Resulta que las emociones predisponen a la acción y si no la tomo, lógicamente, su intensidad aumenta precisamente para ejecutar una acción. Si das vueltas el cerebro te trae aquello que NO ha sido ejecutado. Lo no dicho, lo reprimido, lo no expresado, lo no olvidado, lo no perdonado, lo enterrado… no son fosas para el olvido sino ave fénix que siempre resurge: ¡la biología es así!

Solución: Mejor acción y corrección, que parálisis por análisis. Mejor expresión y aprendizaje que enterrar a un muerto que resucita. Mejor hacer visible lo oculto y madurar con ello que mirar para otro lado.

3. El caprichoso.

Entre los deseos para que las cosas sean como quiere, los agobios para que lo sigan siendo y las frustraciones sobre lo que nunca puede conseguirse, el caprichoso genera miles de emociones, rara vez satisfactorias. De deseo en deseo, teme que la siguiente flor ande escasa de néctar. La vida gira sobre el caprichoso en un idilio narcisista sobre sí mismo. No aspira a ser fotógrafo de la naturaleza ni de personas ni de ciudades: solo pretender hacerse fotos de sí mismo, en un eterno selfie viviente. Salta de emoción en emoción aspirando a un bienestar y quietud que no puede llegar ¡saltando!

Solución: muy probablemente psicoterapia profesional, larga y de la buena. O psicoterapia de la vida, que le dará oportunidades para la humildad. Mientras espera un cielo perfecto con sus colegas la tierra le dará motivos para ser, simplemente ser, incluso estar, y no solo lograr.

4. El perfeccionista.

Nunca es suficiente para él. Más que amarse se castiga. El sabio busca la excelencia, observarse mientras ejecuta y pule su destreza, sin embargo el perfeccionista no se observa sino que más bien se comenta a sí mismo en el proceso. Anda tanto en el futuro que tropieza en el presente. La vida es eso que se le pasó ayer pensando en mañana. Genera miles de emociones, pocas de ellas satisfactorias.

Solución: Si eres su jefe ponle metas que no pueda alcanzar. Si no revienta aún anda apegado al idilio romántico con su Yo. Debe saber que una emoción por el fallo es mejor que miles por un supuesto éxito. Un día, agotado de buscar un fantasma, se atreve a ser humano.

5. El categórico. 

Vive binarios, tanto que solo atiende a ceros y unos, es decir, blancos y negros. No sabe que los días tristes tienen millones de matices de grises y los días alegres infinitos arcos iris. Sobresimplifica tanto la realidad porque le interesa mantener sus emociones ahí en los extremos. A veces no opina, directamente se posiciona y ni siquiera racionaliza, solo sentencia. Incluso a su apego emocional es capaz de llamarlo valores, de esos que distinguen entre los «buenos» y los «malos» a lo Batman y Joker. Ponle estímulo y encuentras respuesta inmediata emocional. No sabe que los enemigos se parecen mucho más de lo que desearían.

Solución: la diversidad, la pluralidad, lo complejo le mata. La mera existencia de opciones diferentes lo desestabiliza. A fuerza de ver se acostumbra a permitir. En dos generaciones sus nietos no solo permiten sino que ya toleran. En tres, son capaces de aceptar. En cinco, los genes categóricos se vuelven por fin deletéreos. Así que basta ver el devenir del mundo para saber que ciertas cosas «categóricas» ya nunca serán. Siento que la solución sea tan tardía.

Todos habitamos estas cinco y otras categorías de inyección emocional de vez en cuando. No se trata de apagarlas porque sí, con pastillas o Yogas, sino de autoconocernos de verdad.

Emoción viene del latín «movere» y nos impulsan al cambio, acción, transformación y aprendizaje.

Encender el motor emocional y acelerar gasta gasolina y eso en el siglo XXI es muy hortera: contamina mucho, hace ruido y resulta pomposo.

Si te emocionas mete la marcha y avanza hacia una dirección elegida por la razón.

Y si es con un eléctrico o haciendo running, incluso mejor.

Green emotions por favor :).

¿Pero qué le pasa a mi sangre en esta foto?

By | Supera tus límites | One Comment

¿Pero qué le pasa a mi sangre en esta foto?

¿Debería estar en el hospital? ¿No son valores muy bajos de oxígeno? (lo normal es tener 98, ¡no 79!)

Pues es parte de mi entrenamiento matinal, ese que enseño en Supera tus límites, en donde te lideras de verdad.

En esta foto está la clave de la vitalidad y la motivación y un extraordinario refuerzo de la salud y el manejo del stress, ¡ahí es nada!

¿Porqué contiene esa clave de la vitalidad y la motivación y el refuerzo de la salud?

  • Porque implica un control consciente de tus tasas de oxígeno, de tus niveles de stress y  tasa cardiaca.
  • Porque justo después de ese momento, entrará una oleada de adrenalina en señal de adaptación y hormesis de mi cuerpo (hormesis = habilidad de un sistema para compensar positivamente un estímulo negativo).
  • Porque así no necesito hacer puenting para conseguir un subidón… o motivarme con frases bellas los lunes o visualizar que voy a hacer algo. Ni tampoco pensar positivo jejeje, mejor serlo.
  • Porque se genera la fuerza en uno mismo en el lugar donde nace: el cerebro.
  • Porque entrenas como cualquier atleta (Ley de Hans Seyle de adaptación al esfuerzo) o como cualquier estudiante (estímulos pequeños pero diarios y crecientes en una dirección específica = neuroplasticidad).

Yo ya respiro y conozco la respiración

Todos respiramos y conocemos la respiración.

Lo que no solemos hacer es comprobar una y otra vez durante años qué ocurre cuando respiras de determinada manera con un objetivo concreto, en este caso, reforzar la llegada de oxígeno a los tejidos y fortalecer los sistemas de stress, que tan fácilmente se agotan, desregulan y provocan numerosos desórdenes en nuestras vidas.

En sistemas que enfatizan el control respiratorio en posturas como+ el Chi Kung, Yoga o la meditación de pie, la tecnología y la neurociencia nos ayudan a entender, medir y por tanto, progresar en direcciones adecuadas.

¿Es un motivador interno por tanto?

En efecto. No siempre tenemos las condiciones externas, como un viaje excitante a otro país, para generar dopamina y motivación.

No siempre tenemos las condiciones externas para generar en nuestro interior serotonina y oxitocina que nos calman y nos inundan de bienestar.

No siempre tenemos las condiciones externas para activar nuestra respuesta y responder adecuadamente en el trabajo o el estudio y a través de la noradrenalina y glutamato, rendir al 100%.

No conozco a nadie que pueda controlar esas condiciones externas. Hasta el más rico, joven y guapo del planeta no puede conseguirlo.

¿No es sensato ser capaz de generarlo dentro? ¿No es esa una mayor libertad? Si tienes lo de fuera lo disfrutas y si no, sigues disfrutando con lo de dentro.

¿Cómo se hace?

Como todo lo bueno: con guía profesional, neurociencia de vanguardia, acompañamiento personalizado, trabajo grupal y compromiso.

En noviembre comenzaremos de nuevo SUPERA TUS LIMITES, un método científico para multiplicar la vitalidad, fortaleza y motivación.

Si tomas paracetamol… ¡tu empatía se va al garete!

By | Ciencia de la felicidad y bienestar | One Comment

La importancia de la empatía

Nuestro mundo emocional reconoce la empatía como una cualidad humana ciertamente excepcional. En las relaciones con amigos, familia, trabajo o incluso con extraños, la empatía nutre y fortalece lazos humanos.

La empatía tiene su origen en los vínculos materno y paterno filiales que se dan en mamíferos y que se desarrollan en primates humanos en su máxima expresión. Sin embargo, no todos mostramos la misma capacidad empática, de lo que se deducen relaciones personales y profesionales en muchos casos desequilibradas, con valores contrapuestos y conflictos asegurados.

No es aventurado pensar que en unos años, los trastornos de empatía serán incluidos dentro de las patologías mentales y nos recuerden algo así como «Oiga, su empatía está cayendo a niveles proto-humanos. Actualice su resonancia con los demás a lo que se espera de este siglo XXII por favor».

Si queremos conocer y regular nuestras emociones, no podemos pasar por alto la empatía, pues sin ésta desaparecen determinadas emociones sociales como la culpa, la noción de responsabilidad ante otros, el asombro ante lo grande (Awe) o la gran estrella, la compasión.

Lo que nos cuesta imaginar no solo es que mente y cerebro son uno, sino que uno mismo y los otros también son Uno, tal como nos sugiere sabiamente la filosofía perenne.

Un curioso experimento científico

Para entender este hecho que nos sugiere que somos no solo individuo sino sobre todo grupo, merece la pena prestar atención a un creativo estudio científico (1) de 2016 donde se demuestra cómo un fármaco, el Acetaminophen, más conocido como Paracetamol, reduce significativamente nuestra capacidad empática.

Ya conocemos que en el cerebro la mera observación del dolor de otros (2), como mirar un objeto muy caliente en la mano de otra persona, activa en gran parte las mismas áreas de dolor personal (cingulado anterior e ínsula). O como tocar al compañero mientras recibe un sonido desagradable, consigue reducir en ambos la sensación de dolor. Es decir, que estamos cableados tras millones de años de evolución, para sufrir con… Lo que a ti te duele a mí también.

En este experimento se parte de la hipótesis de que si el fármaco inhibe el dolor propio debido a su capacidad analgésica, y el dolor ajeno activa las áreas del dolor propio, es posible entonces que el fármaco al inhibir nuestra activación del dolor, bloquee la capacidad empática al observar el sufrimiento de los demás.

Y precisamente eso es lo que encontraron los investigadores tras realizar varios experimentos con diferentes escenarios: el analgésico reduce el dolor percibido y el stress personal cuando se observan escenarios en donde los sujetos sufren dolor personal o social. Además se demuestra que la preocupación empática por el otro también disminuye, incluso en casos donde se actúa con ostracismo sobre otras personas.

Conclusiones interesantes

  1. El dolor de otro es un dolor tuyo también, en función de tu capacidad empática.
  2. En muchas ocasiones intentamos separarnos y separarnos del otro, bloqueando una tendencia natural e innata.
  3. Por la misma razón su felicidad es tu felicidad con lo que si sabes hacerlo podrías ser muy feliz observando las alegrías y éxitos ajenos.
  4. Quien busca bienestar solo en sí mismo, rara vez lo logra, dado que su cerebro está perfectamente formado para ayudar y ser ayudado, querer y ser querido, dar y recibir placer, siempre en ambas direcciones. El win – win por tanto, o la justicia social, no son solo ideas «bellas» o «buenistas», también es biología en acción.
  5. Si apagas tu dolor (por lógico que sea) bajo un fármaco, olvido, negación, despiste o racionalización reduces tu capacidad para sentir el dolor también de otros, alejándote de ti a la vez que del resto.
  6. La empatía es el vehículo por el cual se favorecen las conductas prosociales, reducirla es reducirse y lo que es peor, sin saberlo.
  7. Tu mente y cerebro son lo mismo. Todo lo que ayude a tu mente en una dirección está actuando en un nivel neuronal, mental, personal y… social.

Entrenar tu capacidad empática es uno de los pilares del bienestar emocional. Por eso la ciencia de la felicidad, no excluye sino que nos enseña a abrirnos al dolor propio y ajeno y de este modo reducir el sufrimiento a su mínima expresión.

 

Si es importante para ti conocer, desarrollar y potenciar tu mundo emocional te esperamos

del 25 al 28 de julio en La ciencia y práctica de las emociones

 

Referencias

1 Mischkowski, D., Crocker, J., & Way, B. M. (2016). From painkiller to empathy killer: acetaminophen (paracetamol) reduces empathy for pain. Social cognitive and affective neuroscience11(9), 1345-1353.

2 Lamm, C., Decety, J., & Singer, T. (2011). Meta-analytic evidence for common and distinct neural networks associated with directly experienced pain and empathy for pain. Neuroimage54(3), 2492-2502.