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Jose Sánchez

2021. Cómo fracasar (y VI). La voluntad

By | Human Behavior | Comentarios
Cierro aquí la serie, que tampoco se trata de que fracases y caigas al más oscuro de los abismos :). Te evito los capítulos de amar el low cost, o de la vergüenza como medida central del comportamiento. Total este de la voluntad da para estropear todo un lustro.

Estaba en 1987 en el Bronx, sí, sí, en ese barrio peligroso para conseguir unas «tobilleras lastradas», tecnología 🙂 que no existía en España en aquel momento. Así que tobillera en pies, que no en mano, a mi vuelta a España me afané en el número mágico: 1000 saltos al día. El científico que llevo dentro lo tenía claro: el examen de gimnasia del cole contiene salto vertical así que aquí no hay placebo. En cada evaluación subiría centímetros y en breve el sueño de muchos jóvenes: ¡DUNK! 🏀🏀🏀.  

O sea un mate a canasta. La voluntad, ese preciado Grial que todo el mundo presenta como el gran secreto, se encargaría. Si hay que saltar Jose iba a saltar. Ya tenía la herramienta: mis tobilleras del Bronx👊👊👊. 

Resultados tras 3 meses (o sea, 90 x 1000 = 90.000 saltos): 4 míseros centímetros de mejora. 

Vale ¡pues a saltar más mi capitán! en el siguiente trimestre: 3 centímetros de mejora. Y en el tercero: 2 centímetros.

270.000 saltos y una lesión lumbar L5-S1 que obligó a parar para 9 centímetros de mejora. El mate estaba lejos y con esa progresión decreciente no se daría. No está mal pensará alguno: lo importante es el esfuerzo. Persevera hasta 17 millones de saltos me dirían líderes de las agallas y la meritocracia. Si miro a ese jovencito con los ojos de ahora veo la ilusión, la inocencia, la voluntad… pero me falta un gran ingrediente en la ecuación. Todavía hoy escucho en cualquier medio que si tú quieres puedes. 

La voluntad daría para un par de libros y conviene destriparla bien quien quiera progresar, disfrutar y emprender una actividad. 

Su concepción habitual divide a la sociedad y los individuos en dos:
a. los que se esfuerzan más y por tanto obtienen (nunca dicen lo que pierden en el camino ni los cadáveres que deja).
b. los que no se esfuerzan tanto y por tanto no obtienen.

De esta atrocidad cerebral estos lodos. Me asusta tanto que incluyo en todo lo que enseño herramientas de acompañamiento que no se basen en esta mono-visión.

Si quieres fracasar en 2021, dale duro, más que el vecino. Si el camino del héroe era el solitario, el de la voluntad es el del mártir. La igualación por el esfuerzo. 

Estamos tan acostumbrados a que si llueve es porque los hombres se han portado bien con sus esfuerzos y si hay sequía es porque han insultado a esferas superiores que olvidamos algo muy importante: ¡también llueve en sitios donde no hay gente viviendo!

A través de la voluntad como centro de todas las cosas llega la tiranía, la división en dos de los buenos y los malos, los perfectos cumplidores de la mascarilla FPPPP^32 y los que por falta de voluntad faltaría más, alguna vez se les ha bajado de la nariz sin darse cuenta y el virus estaba ahí para castigarles por ese microdespiste. Y a estos hay que ahora mirarles con desdén. Mmm ¡suena a gatos negros, judíos y la peste bubónica en la Edad Media!

Me parto de risa cuando veo mensajes de voluntad o personas que creen que con voluntad conseguirán todo. O mitos del deporte, los negocios o el éxito, convencidos de que fue por su voluntad.

Es evidente que sin ella tampoco, pero eso no la convierte en el ingrediente único. Sin entrenar no eres Jordan, pero entrenando igual o más (en contra de lo que piensan algunos) tampoco lo eres. Recuerda que Jordan fumaba puros ¿eh?

Lo curioso de los mensajes sobre la voluntad es cuando se oferta como una decisión libre. Entiendo que el derecho se basa en determinados supuestos (que la neurociencia ya está influenciando) pero de ahí a creer fuera del derecho que es un músculo que puedo comprar fácilmente o que es el único factor va un mundo.

Ya sabes que estoy aquí estos días para hablar de fracasos :). Y a estas alturas como puedes ver son los mismos mensajes que otros fundamentan para el éxito… ¿Da que pensar no? Pues eso quiero.

Piensa si convendría de vez en cuando ver qué es la voluntad en el cerebro. 
​¿Se puede comprar? 
​¿Esa autodisciplina que unos pueden tener para saltar a la comba la tienen igual para resistir unas patatas fritas? 
​¿Es entrenable por igual para todos? ¿Es mejorable hasta transformarte en un robot perfecto? ¿Quien pone el límite?
​¿Se cansa la voluntad a lo largo del día o en determinadas circunstancias sociales o emocionales cae? 
​¿Proporciona el cerebro voluntad siempre o es inteligente que a veces ofrezca lo contrario? 
​¿Es tan entrenable a voluntad o hay diferencias individuales de base muy marcadas?

Y quizá lo más importante (y de esto no te van a hablar muchos).

¿Qué hacemos con esos que «no tienen voluntad»?

¿Llamamos a Maradona drogata? ¿A Hendrix yonki? ¿A Springsteen depresivo cursi a sus 70 años? ¿Al 30% de artistas y creadores que tienen patologías mentales les llamamos frikis? ¿A los millones de personas que no consiguen cambiar su estado de ánimo fácilmente les llamamos pusilánimes? ¿A tu hijo que no brillará en matemáticas le insultamos? ¿A los que no se atrevieron a montar una startup tras un ERE /ERTE les decimos que son cobardes? ¿Les decimos que es cuestión de «actitud» mirándoles a los ojos si pillan el virus, el cáncer o el ERTE? ¿Les ofrecemos una sesión cuántica de mejora personal express? 

Tú verás. Yo me niego a esa vía con olor eugenésico.
Si quieres fracasar desde luego sentarse y esperar, sin voluntad alguna ni motivación, te lleva al hoyo.
Pero cuidado, que si compras el cuento del mártir que se esfuerza, limita y entrega a la causa ciega, igual llegas al mismo abismo.
Dale vueltas.​​

2021. Cómo fracasar (V).  Confiar en el Estado, el futuro y los santos

By | Human Behavior | No hay comentarios
No hay nada como dejar de hacer lo que hay que hacer esperando a que algo o alguien lo haga por ti😳.

El Tao anima precisamente a eso, pero se malentiende, no es el sueño de los perezosos tranquil@. Para unos es un asunto hippie, para otros una bobada oriental. El caso es que no nos anima a intentar dormir haciendo un esfuerzo, sino soltando, que es lo que funciona. No nos insta a perseguir una meta sino a dejar que a lo largo del camino aparezcan quizá alternativas y aprendizajes que es lo práctico. Esto suena a sabiduría de la buena ¡vaya!

Siempre sigo la máxima de NO dejar para mañana lo que puedes dejar hoy

De esto modo la vida se va simplificando y te vuelves un buen taoísta, que no es precisamente ir de oriental sino ser capaz de adaptarse y aprender, o sea, inteligencia en su acepción más técnica.

Una vez que eres buen taoísta las cosas funcionan relativamente bien. Y cuando digo esto no es que no ocurran desgracias, o que te lluevan miles de dólares por segundo sino que pase lo que pase, incluso en los días grises, tienes fuerza, cierta serenidad y buena dignidad. No me digas que eso no es un auténtico poder👊👊👊.

Pero para el fracaso en 2021 el Tao genuino debe ser olvidado. Nada como confiar en el Estado, el futuro o los santos.

Todavía hay quienes creen que cambiando el traje a la mona, algo cambia. Su confianza ciega y tribal en papá Estado, cada uno con el color político de sus sueños, haría resucitar a Freud y un narcisismo primario aún no superado… con el papá. 

Quizá hemos externalizado tanto todo, que uno cree que si le dirigen bonobos pero no mandriles la vida será de color de rosa. Ojalá buenos Sapiens hagan recuperar al resto la confianza en las instituciones. Ojalá recuperemos el bien común, ese que está más allá del éxito de unos y el fracaso de otros, pero mientras… ¿qué vas a hacer? ¿Esperar? ¿Pedir que todo sea gratuito y apelar a la bondad «natural» de los más avaros? ¿Confundir al que se esfuerza con «suertudo»? ¿Creer que con esforzarse ya vas a conseguir? Es mejor confiar ya en las personas y no en los colores, ponerse en marcha en vez de soñar que el Estado te de algo que crees que mereces. Al fin y al cabo las bondades del mundo las crean sus gentes: a por ello.

El futuro es otro gran engaño. Creo que sé algo de eso. Llevo desde los 16 sin fallar al entrenamiento del aquí y ahora y ni aburre ni cansa ni me vale con 21 días: es como hacer deporte, si lo abandonas tú verás lo que corres en 2 años. Pero claro esto del aquí y ahora no es músculo, ni ropa, ni casa, ni coche, de modo que los beneficios de ese entreno no son visibles desde fuera. De hecho la atención expandida pasa desapercibida a los despistados. Vamos, que no esperes que te adulen por ello… Pero fíjate que cuando uno se libra del futuro, acaso entiende mejor su pasado (o lo resuelve por fin) y la vida es algo que sucede lentamente. Sí, dije lentamente. No hay necesidad de futuro y por fin te reencarnas: vuelves (re) a la carne (el cuerpo). ​​

Si crees que 2021 va a ser mejor es probable que aciertes algo, teniendo en cuenta que 2020 fue regular o puede que muy malo. Pero es como decir que si hoy tengo 39 de fiebre, mañana si confío en el futuro, tenga 38. Se llama regresión a la media y no tiene mucho mérito.

Pero si mejora 2021, quizá 2022 será peor de nuevo. No lo sabemos. 
Podemos perder el tiempo horas en debatirlo :), sobre si hay que tener mucha o pocas esperanza, sobre si no pasa nada por soñar y tal y tal. Claro que sí, no tiene importancia. 

Lo que tiene importancia, y mucha, es que si esperas el futuro para que las cosas vayan bien o se ordenen, o se calmen, o aparezca «X», o tus hijos acaben sus estudios, o que Pepe por fin no ronque y Ana no grite tanto, lo llevas crudo.

¿O crees que en el futuro será tu momento?

De lo que se trataría es de «ser buen taoísta» y eso implica:
hacer lo mínimo, 
hacerlo bien, 
hacerlo ahora, 
hacerlo tranquilo,

hacerlo cada día
y hacerlo atento. 

O sea, entrenar tu cerebro en direcciones precisas y para eso hay que conseguir no-haceres en esa letra que ponemos a la música.
(nota: más de 21 días jeje). 

Y nos quedan los «santos».

No hablo de la devoción auténtica a una vía dentro de un grupo social al que perteneces y que sirve, entre otras cosas, para dar sentido o infundir valores (mis respetos, aunque éstos se originan mucho antes en grupos humanos por selección natural faltaría más).

Hablo de que he tenido suficientes desgracias y suertes en esta vida como para creer que todo depende de mí, o al revés, que todo depende de fuera, me da igual cómo lo denominemos. Como «buen taoísta» respeto el caos, o la incertidumbre y cuando ésta me vuelve neurótico, sé que tengo que practicar más y amarla en toda su dimensión. Si el nerviosismo te toca, la pastilla lo atonta, pero no lo libera. Y la pastilla puede ser la creencia misma. ¡¡ Practica!!

Pero ¿practicar qué?

  • Evidentemente no pedir, ni esperar, sino hacer y crear.
  • Abrazar eso que parece te va a desestabilizar y romper.
  • Tejer redes de sabiduría, conciencia y agradecimiento.
  • Simplificar dejando hoy mismo lo que pensabas dejar mañana.
  • Aprender más allá de los muros de «tu algoritmo».
  • Aceptando los tiempos, sí, sí, 2020, y cultivando recursos en medio de esta tormenta.
  • Evitando que por no entrar al infierno del caos (la vida y punto) acabes en el infierno del orden (el hiper control).

Si quieres fracasar en 2021 olvida los puntos anteriores. Borra este mail inmediatamente y no lo compartas en tus redes.
Lo mejor para fracasar es esperar a Papá Estado, no visitar al psicoanalista por ello y esperar un futuro santo santo a tu medida.
Otros le daremos al Tao ahora.

Elige.

2021. Cómo fracasar (IV). ¡Resultados rápidos y garantizados!

By | Human Behavior | No hay comentarios
Antiguamente, a comienzos de año, me solían animar a pensar sobre quién era, sentir el trabajo realizado ese año, integrar partes inconexas de mí mismo y agradecer esa toma de conciencia.
Uno empezaba sereno el año y ciertamente fuerte👊👊👊.

Ahora se lleva gritar al universo, resonar cuánticamente y escribir en un papel «me declaro libre, me declaro merecedor, me declaro dispuesto a recibir (pasta y pareja fundamentalmente)😳«. 

​​O hacer un ritual en Adviento (que significa reflexión y anima a la espera, el perdón o la alegría) para obtener abundancia, o sea, que nos sentimos tan escasos que necesitamos ir de pedigüeños con el cosmos para empacharnos… 
​ 
El cerebro no entiende un «decreto» ni un «ritual» de quien se siente escaso y falto sino acciones metódicas, constantes, continuas, retadoras y con complejidad lentamente creciente. 

Las culturas y tradiciones NUNCA juntaron cuatro velas, unas plantas y objetos de artesanía para PEDIR, pedir y pedir sino para agradecer, mantenerse en la humildad de quienes son​​ y seguir fuertes un año más. Jamás he visto eso en monjes Shinto, lamas, indígenas Lakota, Huicholes o Shuar. Nunca les vi ir de mendigos pidiendo abundancia.

U​​y, uy, uy​​​​, me estoy pasando: dijimos que esto va de fracasar así que vuelvo.

En efecto, si quieres fracasar, conscientemente ya sabes, es bueno que tires de resultados rápidos y garantizados.

Antes uno meditaba años para obtener el beneplácito del profesor para la enseñanza. Ahora tú mismo, ahora mismito, puedes grabarte una nueva meditación y subirla a Facebook. Aunque no tengas tiempo, aunque el algoritmo eres tú, ​​​​​​decides el camino del héroe y a lanzarse a inventarse una meditación personal eso sí, sobre lo que hoy toque: emociones, abundancia, universo, «miedos»…

Los Shinto se bañan en cascadas heladas, bien lo sé :). Y ese entrenamiento lleva sus añitos y te va dando salud, fuerza y vitalidad y una extraña atención al presente porque estás más «vivo»​​. Pero para qué hacer eso si puedes bañarte en agosto en la Sierra y creer que ya has logrado algo, cuando se trataba de despertar el Tummo (calor interno). 

​​- ¿Quieres no hablar inglés nunca?​​​​​ Dale a los 3 meses.
– ¿Quieres no tocar la guitarra nunca? Opta por un curso de 4 semanas.
– ¿Quieres cambiar hábitos? Opta por el mito tonto (y falso) de los 21 días.

Es posible que ese curso de 4 semanas no sea malo o el de los 3 meses: no me malinterpretes. Pueden ser magníficos y por algo hay que empezar.

Pero son acaso una introducción. Un primer PASO. De ahí a la maestría, a la implementación real ​​​queda mucho… 

– «Es que yo no quiero estar toda la vida aprendiendo x…».
– «Es que me hago este curso y así no hago una carrera a mis años».
– «Es que me leo un libro y ya yo lo hago»​​​.

Y así puedes elegir los ejemplos que te plazcan. ¡Para qué trabajarnos si hay caminos cortos!

Como vía de fracaso están genial. Un Yo aislado, que crea cosas y que las quiere para ayer. Es muy atractivo… tan atractivo que a pesar del fracaso no deja de serlo.
Me gustan las cosas prácticas y trato de ahorrar rodeos innecesarios, pero no caigo en los fantasmas de la prisa. 
​​
Ali, Jordan, Messi en sus parcelas, Barenboim o Yo-yo ma​​​ en la suya, no digamos cualquier científico, están más de 4 y 8 semanas aprendiendo. 
Pero estos no saben, ni son prácticos, son demasiado meticulosos ¿eso es? 
Claro, claro es que tú no quieres ser Ali ni Jordan ¿verdad?​​​​
Ni quieres tocar el piano como Barenboim ni la guitarra como Hendrix.
Ni hace falta ser Richard Feynman para la física cotidiana.​

​Entonces te vienen al pelo los 21 días, notar que estás mejor en 4 semanas y NO seguir.
El 21 de enero de 2021 ya habrás fracasado. Es un mito pero tan ​​atractivo que igual te sirve.
Recuerda: ni se te ocurra ser como Michael Jordan y el 22 de enero por favor, para, no sigas, huye de quien te anime a continuar, porque tú no eres ni quieres ser MJ.

¡Feliz fracaso rápido garantizado!​​

2021. Cómo fracasar (III). ¡Ser un héroe!

By | Human Behavior | No hay comentarios
De los sufrimientos humanos que existen, la mayoría son nobles y nada fáciles de manejar, digan lo que digan por ahí los amigos de lo fácil. Sin embargo a veces sufrimos gratis, por terquedad y tozudez.
Entre esos sufrimientos inútiles uno destaca: el del héroe solitario😳.

Lo de los héroes se valora mucho, así que si te interesa el fracaso en 2021 es una de las mejores estrategias que puedes implementar.  Tienes además algunos elementos ubicuos e históricos de nuestra cultura, que sobra comentar, pero que nos han animado una y otra vez al sufrimiento como señal de un camino genuino.​​

Y es que uno va al Himalaya, se gasta todos los ahorros del año, encuentra en una cueva a un ser especial, habla con él un par de días y se vuelve a casa en el mejor momento. El señor de la cueva no tiene mail, no habla tu idioma y ahora te toca ir de héroe. Tendrás que hacer esfuerzos ímprobos por volver a verle… Resulta que tenías lo que necesitabas a 5 km de casa pero el viaje del héroe siempre tienta. Lo más probable es que sea un camino sin sentido, pero a veces uno solo acepta aprender de personas muy lejanas. Somos así y a todos nos pasa.
El héroe es como Skywalker, que tarda seis películas y muchas galaxias para encontrar por fin que todo era mucho más sencillo: buscaba a su padre.

Seguir el camino del héroe es esencial para conseguir un buen fracaso en 2021. Recuerda que si se fracasa es mejor hacerlo conscientemente. 

Ya hemos hablado de perder el tiempo, del no tengo tiempo y del no es mi momento. Casi nada :).

O del algoritmo interno que te lleva por youtube a que descubras en tu camino de «mejora» lo que te va a hacer que te quedes donde estás: más que un sesgo de confirmación es un día de la marmota cerebral.

El héroe a veces aparece cuando decides a toda costa prescindir de youtube e intentar no perder el tiempo. 

A partir de ahora lo harás tú solo… te levantarás a las 4 de la mañana si hace falta, dormirás menos que el resto de la población, te esforzarás más que tod@s los humanos, tendrás muchas más agallas que tus vecinos, te echarás menos siestas, comerás menos y estudiarás más, pero sobre todo, no aprenderás de nadie ni con nadie, lo harás solo, tú solo, porque tú vales, tú puedes, tú cambias, tú logras, tú alcanzas, tú y solo tú te conoces a ti mismo y sabes en todo momento, en cada segundo, lo que es mejor para ti (y de este sueño absurdo el héroe, claro tarda en despertar).
En todo ese camino sufrir gratis es aceptado y aplaudido. Ese que se perdió la juventud por no levantarse de una silla o el brillo de los ojos de sus hijos por un ascenso. Qué decir del que construyó y aceptó un stress 24 x 7, por no delegar, soltar o escalar montañas que no sean 8 miles. O del que sacrificó vivir para vivir en la competitividad y angustia.

Tu Yo además, en este camino del héroe, misteriosamente saldrá limpio (más bien todo lo contrario como puedes imaginar) y en tanto te asegurarás que nadie pueda sugerirte direcciones, reflejar incongruencias, asumir incoherencias o discernir desde fuera, desde luego tendrías que ser un héroe para salir de esa madeja.

Lo veo una y otra vez, año tras año. El héroe lo tiene delante, enfrente, en sus narices, pero lo rechaza. Le entusiasma el camino solitario, confía en lo autodidacta y lo extiende a sus metas soñadas y sentidos más profundos. Si le comentas algo te va a decir que ya sabe y que eso de usar la cabeza y no las agallas todo el rato, es de débiles o pusilánimes.
Vaya, no sabía yo que las agallas sin neuronas sirvan para mucho. Sí, sí, te estoy diciendo que en la mayoría de ocasiones, cuando vamos de héroes, somos los más tontos, de ahí tantas vueltas.
En fin que voy a abrazar a mi papá ahora y me evito 6 películas para llegar al mismo punto.

Buen fracaso en 2021 ¡héroe! 😄

2021. Cómo fracasar (II). Aprender de «Youtube»

By | Human Behavior | No hay comentarios
No es que tenga nada contra Youtube ni ninguna red, todo lo contrario: veo avances y beneficios a pesar de sus peligros. 

Pero aquí hablamos de fracasar bien en 2021 🙂 y hacerlo más conscientemente, que es de lo que se trata. Porque oye si no fracasas consciente, si no te das cuenta, olvídate si un día quieres progresar de verdad.

Así que vamos con cómo fracasar (II) 😄, un clásico de estas fiestas, pero en versión consciente, que es a lo que yo me dedico.

El mecanismo es sencillo. Se trata de tener una parcela de interés y buscas la solución directa y eficaz en «youtube». Tienes la esperanza de obtener la información correcta y pulsas INTRO. Unos segundos después ​encuentras lo que buscas ¿verdad? 

Pues ¡no! 

Más bien, encuentras lo que eres. 

Nos asusta mucho en estos tiempos el algoritmo externo.
 Si un día metes en el buscador «vacunas y gobiernos annunakis» te van apareciendo en tus listas de favoritos títulos tan ilustres como «terraplanistas y liberación»«7G y 8G, los biznietos tarados del 5G» o incluso «Bandido y Gates, la canción de Miguel a Bill por fin en abierto para tod@s».

Vamos que no descubres nada ni te abres a nada sino que confirmas tus sospechas. Pero eso ha existido siempre… antes de las redes. 

De hecho lo llevas dentro 😳😳😳.

Es el «algoritmo interno» de creencias, costumbres y memoria del cerebro, que percibe la realidad a tu medida. ¿O acaso muchas personas se rodean de amigos que piensan diferente? ¿O cambian fácilmente de opinión incluso aunque los datos y hechos lo aconsejen? ¿O acaso llegas a Borges, Spinoza y Fromm a través de la prensa del corazón?

«Youtube» puede ser un resonador de aquello que ya llevas dentro: un paquete de memorias que se justifica así mismo. 

Las personas suelen buscar soluciones en el mismo lugar donde NO las encontraron: sus hábitos y creencias. Que lo busquen en «youtube» o en ellos es lo mismo: son dos algoritmos tan similares que cuesta distinguirlos. 

Y así de esta manera tan sosa encontramos aquello que ya somos, en un círculo estúpido de confirmación, en el que los sueños de vivir con más armonía, con una calma especial, con más resiliencia, sabiduría y fuerza, quedan sepultados por nuestro propio algoritmo.

Evidentemente existe una forma de evitar esto, pero resulta que esto va de cómo fracasar en 2021, de modo que no estamos aquí para dar una solución 😄, sino para que tú te convenzas de que los maestros y los caminos están en el buscador. 

Busca confirmarte con tu algoritmo interno y te aseguro que tendrás un 2021 horroroso. Ni se te ocurra buscar soluciones fuera ni abrirte a la experiencia, la sensibilidad o la inteligencia de otros. Confía en tu algoritmo sobre todas las cosas.

Y oye no te quejes, al menos esta vez fracasarás consciente, que no es poco.

2021. Cómo fracasar (I). Pierde el tiempo

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Te comparto 5 artículos hasta Nochevieja, en los que en vez de animarte a que pidas muchos deseos, te enseñan algo más valioso: a que estés atento a autoengaños y errores habituales. Lo haré con método inverso: al saber «cómo fracasar» igual uno despierta antes que queriendo mejorar con formatos inútiles. ¡Vamos con ello!



Para conseguir que 2021 sea un año poco productivo 😅, uno más en la lista interminable de «deberías» y «me gustaría» es necesario utilizar buenos ingredientes que te ayuden a fracasar de verdad.
Ya sé que lo del fracaso no mola nada, pero si utilizamos las mismas trampas de siempre, no dudes que llegará de nuevo.
Atento a esta frase: «tengo tiempo para perderlo… pero no tengo tiempo para ganar».
La veo cada día.
Si pierdo el tiempo en ver mensajes improductivos, atender noticias que no sé si son Fake, seguir a personajes mediocres, discutir sobre situaciones sobre las que realmente no tengo ni idea o gastar más tiempo en hacer zapping que en ver la serie de turno, pasa lo que pasa.
Después comento por ahí que la vida va muy rápida y no capto que curiosamente ¡tengo tiempo para perderlo!
No hablo de hiperproductividad ni de ser un Robocop de la agenda ni de no tener tiempo en ocasiones para «no hacer nada», sino de la costumbre, que tiene que ver con un cerebro que está ausente y rumia, de tener tiempo… para perderlo.
A este ingrediente se le suma el siguiente: «no es mi momento».
Es lógico, si tienes tiempo para perderlo… ¿cuándo va a ser tu momento? No aparecerá nunca, pero la persona no lo ve.
Evidentemente hay días, semanas o meses que no son los más idóneos para empezar algo, para acometer un cambio o para vender tu piso. Pero una cosa es que algo no sea idóneo esta semana y otra que no lo sea nunca.
Hay personas que desde hace años me dicen «no es mi momento». No sé si son conscientes de que para no ser su momento tienen tiempo para perderlo o de que llevan ¡media vida sin que sea su momento!


Hoy es un día brutal, espectacular y poderoso, para aquellos que su momento es siempre. Pero no porque hoy vaya a salvar el mundo, sino porque voy a apreciarlo y saborearlo como nunca.


La tercera parte llega por sí misma. Si tengo tiempo para perderlo y encima no es mi momento, la persona se ahoga y dice «no tengo tiempo».

Era de esperar: lo pierde, no está en el ahora y luego no lo encuentra.

Con esta tríada poco se puede hacer. Se ilusiona un rato y hace un plan que ya no podrá cumplir. O quizá ni se ilusiona ni hace el plan. 

Para tener un buen fracaso en 2021 hay que utilizar a fondo estas tres frases:

«Tengo tiempo para perderlo pero no me doy cuenta»
«No es mi momento ni lo es en los últimos años»
«No tengo tiempo»


Funcionan de maravilla… que no se te olviden.

Pasarán por delante ti:
oportunidades, 
retos, 
ayudas, 
sueños, 
proyectos, 
colaboraciones,​
verdaderos avances, 
perseverancias,
aprendizajes,​​​
mejoras continuas, 
conocimiento de verdad,
sentido de vida… 


y aplicarás una de las 3 frasecitas para así, aunque no quieras, fracasar en 2021.
Dale vueltas…
Pero dale vueltas ahora claro, no vaya a ser que no sea tu momento.

Este 2020 he dado primero, he dado lo máximo y me han devuelto…

By | Human Behavior | No hay comentarios
Si lees esto es porque has formado parte de mi 2020 de alguna manera.
Quizá pasaste por algún programa, entrenamiento o  formas parte de los newsletters o eres de los que sigue aprendiendo desde hace ya tiempo.
A​ntes de que empiecen las felicitaciones y recapitulaciones varias… aprovecho ya para agradecerte que estés aquí y para resumir lo que hemos hecho y cómo lo siento en este 2020.


Este 2020 he aplicado dos de mis mantras favoritos: 
1.    Da primero, antes que el otro.
2.     Da lo máximo.

Te pongo varios ejemplos y de paso me sirve para recapitular este 2020 🍀.

Este año hemos ofrecido cuatro entrenamiento abiertos 🧠: 2 en Neurociencia del bienestar y felicidad y 2 en Neurociencia de la personalidad Reading People

Mañana sacaré uno más, una Master Class abierta sobre feedback facial, un tema que se ha hecho viral y del que hay bastantes cosas que decir, de hecho hemos investigado y publicado en el laboratorio sobre ello.
Estos entrenamientos abiertos llevan muchísimo esfuerzo de preparación y ejecución.  Son semanas en las que prácticamente no tienes tiempo para mucho más que hacerlo lo mejor posible, que todo funcione y atender el volumen de preguntas e intereses que se generan.
Pero lo alucinante es que un gran porcentaje de las personas que asisten te devuelven algo: valoran el esfuerzo, saben que estás ahí compartiendo contenidos valiosos y te lo hacen saber. Vamos que no entran de tapadillos con identidad oculta 🧐 sino todo lo contrario: con pelos y señales te dan las gracias.

 

Muchos otros se inscriben a los programas y comienza de nuevo el ciclo.
Aplico de nuevo el dar primero y mucho, atendiendo cada día las dudas y cuestiones, acompañando a muchas personas en su camino, disfrutando con sus alegrías y mejoras y porqué no decirlo, sufriendo con sus penas. No quiero sentirme lejos de quien ayudo.
Y de nuevo sucede lo mismo: un alto porcentaje de los inscritos te devuelve con agradecimiento y valoración lo aportado. No tengo ningún mérito: me encanta hablar, compartir y enseñar lo que conozco e investigo de modo que no me cuesta esfuerzo. Pero madre mía, ¡cuánta gente maja hay por el mundo por mucho que digan los medios y las redes! (lo digo también desde la ciencia y los datos que conste en acta 🙂 ). Cada uno te da unas palabritas sinceras, desde su corazón,  una canción,  una confidencia, un pedacito de su ser, un anhelo o un sueño. Conectan.


Como sabes me gusta escribir, es un arma de creación masiva. Con motivo del confinamiento escribí 30 artículos, día a día, que compartí en redes tratando de aportar serenidad, perspectiva y sabiduría sobre ese asunto del que aún, sencillamente, no sabemos todo. Se inscribieron 700 personas a los artículos. De nuevo el ciclo: muchos te escriben diciendo que les han servido mucho esos escritos, en medio de un tiempo tan extraño. 

En redes sociales he compartido más de 100 mini videos temáticos. Perlas de contenido valioso de 1 ó 2 minutos. Sin hacer de youtuber loco 🤪, sino simplemente explicando lo mejor que puedo asuntos que son muy complejos pero muy útiles. El resultado ya sabes cual es: un buen porcentaje te devuelve buenas “vibraciones” 😉.

Con las colaboraciones en la AFC o la FMF o en una multinacional vinculada a proyectos de investigación con la que colaboro ha sucedido algo parecido. Dando primero y dándolo todo de tu esfuerzo, un gran porcentaje te devuelve. Y así se crean espirales de crecimiento que ya llevan años. 

Qué decir de gente que vas conociendo y que te van “abriendo sus casas” y tú les abres la tuya la espiral de confianza crece. 

Evidentemente te estarás preguntando por el otro porcentaje 😡😡😡. 

Y como sabes que no soy flower power, ni «guru cambia vidas en 5 semanas» ni promotor de la actitud como medida divino cuántica de todas las cosas ni nada parecido, vamos con ello. 

  • Gente a la que ayudas, invitas a algo, asesoras y no te devuelven ese agradecimiento, valoración o afecto.
  • Una organización que te marea con reuniones, promesas vacuas, decenas de powerpoints de proyectos y luego nada. Ni siquiera un no pudo ser pero gracias.
  • Uno que te promete Marte y después te dice que no mires al cielo y tengas los pies en la Tierra.
  • Esa persona que necesita una reestructuración profesional pero no puede pagarla y le atiendes media hora con 4 focos clarísimos de acción y voilá, se esfumó.
  • Ese proyecto que alguien te ofrece, quedas el día 20, te dice un día antes que la agenda la tiene llena y ¡hasta hoy!
  • Alguien que te pidió que le ahorrases años de mareos en el desarrollo personal y luego deja la brújula perdida en un cajón.
  • Aquel al que has ayudado en medio de la lluvia y el fango y una vez seco y limpito, desaparece en el éter.


Mentiría si dijera que no importa, no afecta o no sorprende. En absoluto. Eso es para la gente con superpoderes que ni sienten ni padecen. O para los que han aprendido a ser fríos y distantes (¡ay pobres!).

Tú y yo sin embargo sí sentimos. Y lo hacemos porque tenemos un pedazo de cerebro social hiperpreparado para la interacción recíproca. Una cosa es no poner demasiadas expectativas y otra que vivas fuera de la vida que es toma y daca, dar y recibir, compartir y comunicar. Te sorprende y te toca esa falta de reciprocidad de algunos: basta cerrar los ojos, serenarse y escuchar la sensación que deja. No lo intelectualices en la cabeza tan rápido: escucha el cuerpo y verás que duele.Pero una cosa es que afecte, buena señal de sensibilidad y otra que condicione y te rompa. Porque las cicatrices no impiden andar, son solo huellas en la piel que no mueven un ápice tu camino.

De hecho, quién sabe si no han podido hacer otra cosa.
Quién sabe si anduvieron tan dormidos que olvidan agradecer.
No juzgamos personas bien lo sabes, solo acciones y éstas, pueden doler.
Mirar con perspectiva te ayuda a no personalizar demasiado, así que no escondas que molesta y a seguir.

“Ya, ya Jose pues ahora me lo explicas porque yo me noto más revenid@ cada año. La gente va a lo suyo y cuanto necesitas estás más solo… Al final te quedas con la familia y 2 ó 3 amigos. Y en este 2020 ni te cuento.”

Pues venga, te lo explico 😉.

Los Sapiens son Sapiens porque se reunieron en grupos que decidieron colaborar, valorar el mérito, crear emociones útiles como la culpa o la vergüenza para garantizar lazos sociales y otras como el orgullo para premiar esfuerzos y habilidades. Un sistema social donde la competencia sana favorece la mejora y el progreso y la colaboración inteligente para garantizar la transferencia de esas mejoras. Solo pensarlo emociona: competición para progresar y colaboración para extender lo aprendido. A través de siglos y siglos de ensayo y error, su capacidad intelectual se desarrolló extraordinariamente por este tipo de interacción. Lo social les volvió listos. Insisto lo social.
Lejos de un cerebro racional y uno emocional como se suele decir (para acabar hipervalorando lo emocional jejeje), hay algo más evidente, palabra de neurocientífico: nuestro cerebro es social y es por eso que somos lo que somos.
Nuestra naturaleza es dar y confiar y una vez ahí, esperar.
Si el otro quiere colaborar la espiral crecerá. ¡Y bien que lo hace! 
Si no hay reciprocidad, el movimiento se para, pero tú sabes que hay muchos sitios donde poder amar. Y solo con eso ya sabes hasta dónde debes entregar sin retorno.


Es por eso que puedes tener cicatrices pero no flechas que te atraviesan.
No eres bobo por dar y dar y en ocasiones no recibir. 
Solo eres bobo cuando das y das y no escuchas la respuesta o la ausencia de la misma.

Si das es porque tienes.

Si das es porque la vida no te ha hecho tosc@, rud@, egoíst@ o desconfiad@.

Si das es porque eres un pedazo de Homo Sapiens para quitarse el sombrero.

Que puedas dar primero, dar mucho y dar lo mejor de ti en 2021.
Lo que recibas ya no dependerá de ti.

Gracias por estar aquí una vez más.

PCR = por cero euros

By | Human Behavior, Sin categoría | Comentarios

Cuando estudiaba Biotecnología en la universidad PCR significaba reacción en cadena polimerasa.

Es decir que sabías lo que era un cebador, los primers, la desnaturalización de las hebras, los ciclos de calentamiento y enfriamiento, el buffer, la famosa ADN polimerasa, el molde, los oligos y la termocicladora.

Además como en cualquier ensayo estadístico se buscaba la combinación ideal de sensibilidad y especificidad, es decir medir lo que quiero medir, y además que siempre mida bien.

Esto era la bomba. La PCR además evolucionó hacia la RT PCR, con ARN o la qPCR en tiempo real que te permitía cuantificar y todo.

Era ilusionante saber que PCR se usa para saber si tu hijo podría tener una enfermedad hereditaria, para detectar un VIH o una hepatitis B por ejemplo o incluso más allá para distinguir si eso que se encuentra en Atapuerca es Sapiens, Neandertalensis o Heidelbergensis. Casi nada…

No acababa aquí, con la ayuda de la PCR es alucinante como condenados por crímenes no cometidos fueron justamente liberados y viceversa, farsantes que querían escapar de sus fechorías fueron pillados.

Tengo hasta un compañero que con PCR analiza el origen de los caballos Prewalsky (¡que bello nombre!) con muestras de ADN antigüo para rastrear las migraciones de sus amados equinos.

Y todo gracias a una bacteria termófila, es decir, que resiste altas temperaturas.

Ahora los tiempos han cambiado y hay que aceptarlo. No valen las prácticas de ingeniería genética ni el uso de los de la policía científica o lo que haga el número 1 en los Prewalsky: no sirve.

Los expertos en PCR brotan y danzan en una primavera eterna. No sé qué polimerasas, oligos y buffers corren por sus venas, pero parece ser que la PCR ahora ya no sirve para nada y por cero euros sabes de ella.

Tan poco dicen que vale que resulta que la PCR es tongo. Es en efecto un nuevo orden, porque antes se comprobaba que era otra cosa y por eso le dábamos esos usos tan «banales» y «maquiavélicos».

Yo creo que no, que si no es polimerasa como antes, no es tongo sino tango, pero Tango cambalache como este:

“Hoy resulta que es lo mismo ser derecho que traidor, ignorante, sabio, chorro, generoso, estafador. ¡Todo es igual, nada es mejor, lo mismo un burro que un gran profesor!

No hay aplazaos ni escalafón, los inmorales nos han igualao… Si uno vive en la impostura y otro roba en su ambición, da lo mismo que si es cura, colchonero, rey de bastos,

caradura o polizón”. Enrique Santos, (Buenos Aires 1934).

Dancemos pues, a ritmo de tango y razón.

 

 

Más líbranos del mal (fake) (y III)

By | Human Behavior | No hay comentarios

Primero hemos visto que hay bulos para tod@s las tallas, mezclados con verdades y que elegimos más por la sombra que por la luz. Incluso se complica encontrar una verdad entre tanta desinformación.

Después hemos comprendido que nos viene de base: sesgos y limitaciones cognitivas de partida lo ponen en bandeja.

Ahora vamos a ver qué se puede hacer para librarnos de ese «mal» dado que la mentira, la tontuna y lo fake sale caro a los Sapiens. Muy caro y es necesario recordarlo.

Te adelanto que no hay soluciones mágicas ni rápidas. Sería un bulo imperdonable.

Parece que lo más adecuado es desmontar con datos y hechos la verdad ¿no? Pero te saldrá rana con el otro. Sucede más bien lo contrario, uno se aferra más a sus limitaciones, cuando te muestran el abismo de la ignorancia o el error. Hay que seducir no convencer. Curioso…

¿Entonces qué?

– Una posibilidad es saber cómo suceden estos fallos de la mente pero sin intentar cambiar ni cambiarnos. El hecho de saber cómo funcionamos deja su huella y nos relativizamos un tanto y probablemente, el vacío existencial, el chocarse con la misma piedra, el hastío de no se sabe qué, la ausencia de centro, la falta de gozo a pesar del «éxito» nos trae, sí o sí, a hacernos preguntas correctas. La curiosidad por cómo es la mente humana nos acerca lentamente a cierto desapego de ella.

Pero en tanto es una posibilidad de corte teórico no podemos esperar mucho. Recuerda que el catedrático de emociones no necesariamente las regula bien pero evidentemente es menos probable que crea en el exosoma del 5G que alguien que sin saber lo que es un exosoma, lo afirma :).

– Otra posibilidad es ir ganando sabiduría en cada paso. Uno ya no se traga sueños vacuos, valora la paz por encima de todo, disfruta igual de un lunes que de una playa caribeña, sabe que esto dura poco, que no dejamos tanta huella y que no venimos de Ganímedes con una super misión cósmica para salvar al resto. Esta toma de tierra humana, que antaño llevaba a tomarse dos copas a alguno porque «hay que disfrutar», ahora lleva a tomarse dos respiraciones, tres sonrisas y cuatro abrazos. Aparece el mantra de «ostras podría estar peor», además de pobre enfermo, o además de solo pobre, o además de triste sin amigos o además de sin amigos cabreado y un largo etcétera. La sabiduría, sobre todo si te dejas acompañar, va ganando espacio.

– La tercera tiene que ver con la meditación o silencio si se quiere ver así pero no es la meditación, en tanto ésta suele estar imbricada a las peores versiones del Yo: distinción, pertenencia, alivios sintomáticos y libertad para «elegir» en youtube el maestro a seguir este mes jejeje. Pero con buena guía y exposición, es una práctica que nos ayuda a no dar importancia (realmente ninguna) a los pensamientos, sobre todo los personales. Uno se vuelve intrascendente respecto a ellos. Te posicionas en lo que eres, no en lo que piensas, pareces o quieres parecer. La sensación de estar vivo se fija a la conciencia y la atención se ha enamorado del ahora: todo es super bello, pero no por flower power y coches descapotables, sino porque todo es ahora y único. Ni que decir tiene que no añoras nada del pasado ni te obsesionas con el futuro: hoy es alucinante vivir, incluso los días chungos y duros, hay intensidad y presencia.

– La cuarta es el amor a la verdad y a la realidad del pequeño Sapiens. Es como esa camiseta que pone «I love data, not opinions». Resulta que este super Sapiens que nos creemos no es la especie elegida como dice el libro de nuestro querido Arsuaga. En 1950 se decía que ningún ordenador podría traducir lenguajes. Después se decía que no podría ganarnos al ajedrez. Después que no podría reconocer voces. Después que no podría reconocer caras. Después que no podría diagnosticar tumores, crear música o invertir en bolsa mejor que los humanos. Ya hacen todo eso mil veces mejor que nosotros…

Cuando uno ve hasta dónde llega el Sapiens, sabe que lo mejor que puede hacer es amar, integrar, ser compasivo (que no tonto) y disminuir certezas. Tienes menos necesidad de creer en bobadas y en identificarte con estos ídolos de barro que defraudan a Hacienda e insultan al de otro lado cada día. Y como no te identificas no les sigues ni adulas: tus héroes son otros. Tienes cero necesidad de defender una versión porque simplemente es la que te enseñó tu papá a defender.

De alguna manera es como si desde ti mismo dejaras algunas soluciones no ya a los expertos sino incluso a los algoritmos :). Solo hablas y opinas de lo que sabes. Aprendes a amar la verdad: se siente en el cerebro como un gran espacio, un gran centro, comparado con la defensa de la identificación, que vive de la mofa, el rechazo al otro y la tensión.

– La quinta es el momento histórico. La razón siempre gana la batalla, pero es tortuga. Ya nadie justifica los salmos para vencer a un virus, ni denomina histeria al síndrome premenstrual.¿Ves como no todo es igual?  Los presidentes ya no se baten en duelo de honor con pistolas ni pensamos que los hindúes tienen menor CI como hace siglos. Las ideas, tan poco valoradas, abren su propio camino de argumentación. Los buenos argumentos vencen a los malos argumentos, a pesar de la propaganda. Pero cuesta mucho… y vamos bien aunque no lo parezca a veces y lo siento por los tremendistas pero los datos son los datos.

La evidencia se abre paso porque el prefrontal humano encontró el sistema de avance. Así que hazlo por tus nietos y honra a los que lucharon antes que tú por la verdad, los derechos, la lógica y vencieron a imposiciones divinas o dinásticas, tan extrañas para el siglo XXI.

¡Recuerda que la palabra felicidad en la antigüedad estaba prohibida para la población! Se traducía como destino y jeje no te tocaba nunca. Hoy la puedes construir en tu cerebro.

Perspectiva, amor, compasión, meditación, silencio, conocimiento, sabiduría, reconocimiento de la limitación humana, confianza en los datos más que en las opiniones, alegría por la diversidad, ayudan a formar un cuerpo coherente donde puedes aplicar por fin el «más líbranos del mal (fake)».

Que así sea.

Haz tu parte: te aseguro que sienta muy bien no ver gigantes donde hay molinos de viento.

Mentiras baratas, consecuencias caras

By | Human Behavior, Neuroliderazgo | No hay comentarios

En el anterior post me centraba en qué bulo necesitamos creer, a qué no estamos dispuestos.

Es un buen resumen porque si el punto de partida es que mi equipo nunca hace penalty, no hace falta argumentar ni razonar nada. Mejor silencio.

En este veremos porqué y cómo nos posicionamos.

Todo se ve diferente según el lado en el que te coloques. Creerás que NO pero también te sucede a ti.
Pero es que incluso te pasa ¡contigo mismo!

  • ¿No te ocurre que cuando eres peatón miras al coche que se salta el paso de cebra de una manera y cuando eres conductor y lo haces no tiene tanta importancia?
  • En un caso eres un ser despreciable, un peligro público y en el otro simplemente te has saltado conscientemente el paso de cebra y no es para tanto.
  • ¿No te ocurre que como trabajador vives un despido muy diferente a cuando tienes tú que despedir a alguien?
  • ¿Qué decir de cuando te dejan por otr@ y piensas que nadie debe «romper» una alianza, pero a veces tú, en nombre del amor, has hecho lo mismo?
  • ¿No eres como estudiante muy crítico con el docente, el sistema educativo y como docente piensas que los estudiantes tendrían que hincar más los codos y dejarse de historias?
  • ¿No alucinabas de joven cuando los mayores decían que esta juventud tiene la sangre de horchata y ahora los jóvenes te parecen como tal?

Depredador y presa… incluso cuando tú, no ya otros, estás en los dos lados, ¡¡manifiestas conductas y explicaciones opuestas!!

¡Y nos creemos llenos de valores, estables y coherentes!

El Yo, esa estructura que fascina por igual a neurocientíficos meditadores, psicólogos sociales y psiquiatras, tiene este tipo de curvas.

La neurociencia se pregunta una y otra vez por esta disonancia. En el grupo donde investigo es uno de los temas centrales: ¿qué estructuras, redes y formatos atañen al «self»? ¿Cómo funciona? ¿Qué implica? ¿Qué problemas trae?

A pesar de esta enorme incoherencia del YO lo habitual es que las personas «peleemos» de alguna manera por llevar razón (Hablé ya de esto en un programa de radio «El efecto Lucifer»).

El caso es que depredador y presa NO pueden tener razón a la vez.

«¿A quién debemos creer por tanto?»

La respuesta es muy sencilla: ¡a ninguno!

«¿Y si soy yo mismo el disonante?»

La respuesta sigue siendo la misma: no operar siempre desde el Yo partidista, sesgado y dual siempre lleno de tensión.

Profundizamos un poco más. En un curioso estudio un estudiante se ofrece a otro para llevar a cabo un trabajo que luego no cumple y el compañero saca una baja nota. Los participantes tenían que posicionarse en ambos papeles y contar la historia. Cada uno, sistemáticamente omitía y sesgaba datos en direcciones opuestas (1). Este fenómeno se comprueba una y otra vez bajo diferentes prismas y forma parte de un sesgo en beneficio propio (2,3).

Por ello en un juicio por agravios, el demandante insiste en el carácter deliberado del acto, en la indiferencia del agresor y en el enorme sufrimiento y dolor causado. El demandado alegará lo inevitable de esa acción, desvinculándolo de la globalidad de su persona y minimizando incluso el dolor provocado. Lo curioso, insisto, en que cambias tu conducta si estás al otro lado.

En la historia sucede parecido: cada bando establece un relato muy «sui generis».

Se puede leer por ejemplo, según en qué lado se posicione el autor, que la guerra civil americana fue necesaria para abolir la esclavitud y preservar la libertad e igualdad, mientras que el otro lado manifiesta que fue una toma de poder tirana para destruir el estilo de vida del sur del país. Uno puede pensar en la historia de Japón en el siglo XX, con su participación en dos guerras mundiales y sin embargo comprobar cómo en una guía turística de su país se omite este período crucial.

Es decir, que muy probablemente veamos todo tipo de adoctrinamiento educativo y ceguera en el otro y no en nuestra propia historia, personal o colectiva.

Así que al igual que la columna vertebral no evolucionó para ser perfecta (le duele la espalda a medio país), la mente humana no evolucionó de forma idónea. Simplemente se adaptó al ecosistema imperante y en la creación del cerebro social, trajo consigo determinados huecos y debilidades, que nos permiten mantener cegueras con tal de situarnos en nuestro frágil centro.

No estamos por tanto preparados para la verdad, sino para darnos la razón. El autoengaño, el mito del mal puro y los numerosos sesgos forman parte de nuestro funcionamiento por defecto.

No es de extrañar por tanto que tengamos bulos favoritos y que las fake news entren en nuestra cabeza como cuchillo en la mantequilla.

«¿Y qué precio tiene esto?»

Bastante alto. En un mundo donde es casi indistinguible la verdad de la mentira, donde se coloca al mismo nivel al youtuber conspirador que al catedrático, donde el conocimiento comparte corral con la tontuna y los likes valen más que el buen músico, los resultados son catastróficos.

«Pues no lo creo, Jose».

Vale pues molt be, pero por si te sirve te comparto un dato, que no bulo:

Los países con los mayores niveles de capacidad cognitiva son ocho veces más prósperos que los países con los menores niveles de capacidad (4).

Así que sí, la mentira, la tontuna y los bulos salen caros, muy caros, a los ciudadanos.

Referencias
1 Baumeister y Campbell, 1999
2 Von Hipple y Trivers, 2011
3 Kurzban, 2011
4 Jones 2008. IQ and national productivity.