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Ciencia de la felicidad y bienestar

Bienestar psicológico y confinamiento. De la teoría a la realidad.

Muchas personas me han pedido en estas semanas que comparta visiones, experiencias o consejos para el bienestar psicológico durante el confinamiento.

A su vez me preguntan algunos consejos habituales o estrategias que se suelen recomendar.

En los 15 artículos compartidos hasta ahora creo que se resume bien la estrategia que apoyo y manifiesto.

Pero quiero incidir en un aspecto que considero muy relevante en cuanto a «las cosas de la mente» y es que debemos diferenciar la teoría… de la realidad.

Estamos muy muy acostumbrados a leer lo que debemos hacer, incluso a que lo que debamos hacer esté validado o nos genere confianza. Pero no estamos tan acostumbrados a vivenciar y experimentar lo que viene en el papel.

Lo suelo explicar así: «el catedrático de las emociones, no necesariamente sabe regularlas». Es vital la cátedra, pero no suficiente.

Este es un primer punto de partida para «bienestar psicológico y confinamiento». Una buena teoría.

El segundo por tanto es la experiencia real. Si no has mirado tu mente antes, si nunca has buscado bienestar psicológico o si lo has buscado a través del éxito, la dispersión o los estímulos acrecentados, muy probablemente ahora falten herramientas.

Muchas katas en el gimnasio y pocas peleas de calle.
Muchos tiros a canasta solo y pocos partidos contra otros.

Por ello creo que es clave no solo recibir consejos técnicos, sino haberlos vivido.

El tercero es el confinamiento propiamente dicho.
Nunca pensé que el llamado «entierro del guerrero» que practicaba intensamente durante años, o los retiros de oscuridad o las experiencias de aislamiento o la costumbre de practicar y dirigir numerosos retiros, me pudieran ayudar también para algo que 18 años después iba a desatar un pequeño virus. Pero lo cierto es que lo hacen: uno ya ha pasado su mente por extremos y así es más fácil acompañar a otros.

Abro aquí un inciso para agradecer a todos aquellos que han tenido en cuenta estos 3 puntos y me han solicitado ayuda para sus grupos, clases o entornos. ¡Gracias!

Así que voy al grano hoy.

NO es tiempo de LOGRAR bienestar psicológico. Paren ya las metas por favor.

Repito:

NO es tiempo de LOGRAR bienestar psicológico. Paren ya las metas por favor.

«¿Jose estás loco?»

No amigo. Basta ya de logros…

  • Es tiempo de compasión y de observación.
  • Es tiempo de no añadir letra a la música.
  • Es tiempo de aceptar que tendremos días tristes, contentos, aburridos o estresados o incluso con cierta ansiedad… ¡y no pasa nada!
  • Es tiempo de silencio (siempre lo es jejeje).
  • Es tiempo de no saber tanto.
  • Es tiempo de no hacer hueco al odio ni a la ilusión retrospectiva tipo «doctores tiene la iglesia».
  • Es tiempo de seguir luchando por tu gente, tu familia, tu trabajo y tu vida como hacías hasta ahora.
  • Es tiempo de ayudar a quien lo necesite (como siempre).


El bienestar psicológico no se logra, como una meta más, tras escuchar la charla de la superabundancia cuántica. La felicidad no se compra ni se alcanza, se construye y no con ansia, exigencia o logro precisamente.

El bienestar psicológico APARECE, BROTA, (y no obstante tiene cierta inestabilidad) cuando uno incide sí o sí, en los arriba citados.

Comparto sin vanidad ni heroicidades que nunca pude generar ni un solo gramo de bienestar psicológico cuando durante años dormía, voluntariamente, en una tumba cavada por mí mismo en el jardín para explorar mi mente, miedos y «certezas». El cerebro se investiga desde la ciencia pero también en primera persona. No solo hay que ser catedrático recuerda.

Y sin embargo apareció muchas veces ese bienestar psicológico, ¿pero cuándo?

Cuando aprendí a soltar el logro, la exigencia, y el «debería estar así o asá», cuando era más importante observar que conseguir, cuando no te quedaba otra que aceptar, cuando soltabas pretensiones y te permitías respirar de una en una sin más.

Con esto termino hoy.

No te preocupes tanto del bienestar a alcanzar.

Preocúpate más de ser, simplemente ser y sonreír a ello.

Consejos de nuevo 🙂

  • Es tiempo de compasión y de observación.
  • Es tiempo de no añadir letra a la música.
  • Es tiempo de aceptar que tendremos días tristes, contentos, aburridos o estresados o incluso con cierta ansiedad.
  • Es tiempo de silencio (siempre lo es jejeje).
  • Es tiempo de no saber tanto.
  • Es tiempo de no hacer hueco al odio ni a la ilusión retrospectiva.
  • Es tiempo de seguir luchando por tu gente, tu familia, tu trabajo y tu vida como hacías hasta ahora.

O si lo prefieres en formato Fiodor Dostoyevski:

«Ojalá pueda ser digno de mis sufrimientos».

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