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Guía para soportar la crítica ácida, rancia y perversa

Guía para soportar la crítica ácida, rancia y perversa

Uno NO puede crecer SIN exponerse, probar, intentar, fallar y compartir.

En el siglo XXI de lo conectado y lo multidisciplinar no es posible aislarse y así evitar el posible rechazo de los demás.

Es curioso como muchas personas temen, con razón, la crítica ácida, rancia y perversa. Tanto la temen que acaban desvalidos ante la misma acumulando tensión innecesaria.

He aquí algunos tips resilientes que te harán CRECER y salir airoso, que no indemne, de esas situaciones.

1. Reconocer que duele… en vez de usar el mantra «no me importa lo que digan los demás».

Un cerebro que es hipersocial va a ser influenciado sí o sí por lo que otros opinen. Reconoce que duele ese email maleducado, la crítica injusta a escondidas, el desprecio injusto a tu hij@ o la mofa sobre tus zapatos. Empezamos bien si abrazamos el malestar. ¡Lo injusto duele! ¡El desprecio duele! ¡La traición duele!

2. Distingue formas de contenidos.

Las críticas bobas y perversas suelen ser muy vacías. Que si viste así, que si tiene el pelo corto o largo, que si tu formato no le gusta o no le viene bien, que si no te dije que X pero pensabas que Y, etc, etc. ¿Dónde están los argumentos por favor? Sonríe ante tamaña estupidez.

3. Analiza si a pesar de la acidez, hay contenido que puedas mejorar.

A veces hay grano en la paja… Considera esa mejora y no pares hasta implementarla, incluso aunque venga de un maleducado.

4. Si las formas no eran adecuadas, habla más de la persona que de ti.

Cuando alguien se mofa, o usa el insulto, el chisme, el desprecio y no el argumento para la crítica, te aseguro que es alguien que sufre mucho… en el silencio de su vacío y en lo pobre de sus conexiones.

Pobrecill@, encontrará su terapeuta pronto. ¡Y no serás tú!

5. Recuerda que la envidia existe y mucho.

El envidioso ve la vida desde la escasez. Si tú tienes, cree que es porque se lo has quitado. Te bajo un poquito, el otro se sube y «voilá»: todos iguales. No descartes que la crítica rancia venga de un lugar poco trabajado: la envidia.

6. Los humanos confunden el «no me gusta así» con el «tiene que ser así».

El cliente, el alumno, el usuario, el paciente NO siempre lleva razón, pero siempre tiene sus razones. Puede querer con lógica que las cosas sean como le apetecen, pero tú sabes que las cosas deben ser como tú las planteas… y no puedes venderte a lo que cada uno caprichosamente quiera.

7. Actúa en consecuencia siendo fiel a tu sentir no solo a la «educación».

Quien NO te respetó una vez, es probable que lo haga de nuevo en el futuro. Valora tu libertad como oro y piensa si te interesa mantener un troll cerca de tu entorno. O por si acaso, por si X, por si Y, mantienes vínculo con quien te odia. Ojalá te puedas querer un poquito más si eso te sucede.

8. Si gustas a todo el mundo tienes más de secta que de ciencia.

De donde nadie duda ni puede dudar nace el autoritarismo. Ofrece abierta y públicamente posibilidades de argumentar y rebatir lo que pertenezca al dominio conjunto. Jamás justifiques o expliques lo que es privado o íntimo.

9. Mira si el que critica puede hacer lo que tú.

Yo le puedo sacar defectos a Messi porque ¡¡ no es bueno con la pierna derecha !! sin darme cuenta de que soy un torpe con las dos. En general la crítica más válida viene de arriba no de abajo. El ignorante que primero demuestre lo que hace por favor.

10. Sigue, sigue, sigue y dentro de 10 años mira dónde están.

O en palabras de Goethe: «Ladran con fuerza, señal de que cabalgamos».

Cerebro reptil, ¿por qué no te callas?

Me apasiona el análisis del comportamiento humano y estudio e investigo el cerebro como bien sabes.
 
Lo hago en un centro de prestigio, no lo digo por vanidad, sino por la exigencia y responsabilidad que conlleva y por caminar a lomos de gigantes.
 
Y no es nada sencillo esto del cerebro: dicen con razón que es el órgano más complejo del universo.
 
No solo eso, en ciencia no nos gustan las certezas fáciles: acumulamos probabilidades, nada más, de que las cosas sean de determinada manera.
 
Pero ahora resulta que NO hay un cerebro. Según el enterado de turno ¡son 3!
 
Es sabido que debe aportar mucho al Yo hablar de aquello que no se conoce. 
 
Y también que bajo la excusa de lo simple se esconde la memez, la cual se hace viral y luego queremos cambiar conductas y mejorar nuestras vidas… basándonos en métodos y explicaciones que se alejan tanto de la realidad, que en vez de ayudar la entorpecen.
 
Tengo experiencias dispares cuando me preguntan muchas personas por el cerebro triuno: la mitad agradecen y se atreven a aprender algo más práctico y real, por esfuerzo que lleve la comprensión nueva. La otra mitad, creyente diríamos, sigue insistiendo en semejante bobada. Se apegan con más fuerza (no sé si desde uno, dos o los tres cerebros claro).
 
No  juzgo personas que quede claro, que me conozco la «defensa»…, me centro en demostrar que esa opinión (no la persona) está basada en nada, puro éter.
 
Los triunos llegan a ser ubicuos.

– Ya te los encuentras en el ascensor. Viene la vecina y te avisa del cerebro reptil porque un vecino sube por las escaleras. Sí, es un horror, lo sé.
 
– Entras a Facebook y te dicen que si quieres vender tienes que llamar la atención del cerebro reptiliano de tus usuarios (haciendo patochadas de toda la vida, para así “llamar la atención”).
 
– O vas a una escuela de meditación y se jactan de explicar la conducta humana de tan irrisoria manera, pero lo visten con fotos del cerebro (obsoletas pero fotos al fin y al cabo).
 
El caso es que no lo digo yo solo sino todos los neurocientíficos: no hay tres cerebros sino UNO. 
 
No existe un cerebro reptiliano en el ser humano por muchas razones.
 
Y es que:
 
La evolución no se para. Creer que heredamos de los reptiles un cerebro y luego se “montó” encima uno mamífero y luego uno “racional” es alejarse de la neuroanatomía. Eso es un error pero pretender explicar la conducta por ahí es un doble error multiplicado.

La evolución no va a capas... ni es teleológica ni apesta a superioridad encubierta del Sapiens por cierto.​​

–  El cerebro como parte de la evolución por tanto, no se creó por capas, sino que reorganizarmos circuitos que ya existen para volverlos más complejos.
 
– Los seres humanos no tenemos el mismo cerebro reptiliano que se creó hace millones de años :). 
 
– El sistema límbico no se creó a partir de un cerebro reptiliano :). 
 
– Y la corteza no se creó a partir del límbico :). Ni es la sede de lo “consciente”.
 
Nosotros no estamos más evolucionados que otras especies: llevamos el mismo tiempo y hemos llegado hasta aquí.
 
– El cerebro reptiliano dicen que está destinado a la supervivencia :), ¿entonces porqué los neandertales desaparecieron si tenían reptiliano y los gusanos (que no tienen reptiliano jeje) sobreviven aún?
 
– Dicen que el reptiliano está en el presente :), ¿y los otros dos están en Marte en el futuro?
 
– Cuando actuamos no lo hace el reptiliano, lo hace todo el cerebro. Por cierto hay lugares del “reptiliano” que tienen una función muy social… pero para llegar a esto hay que leer mucho y de lo bueno.
 
– Cuando nos emocionamos no lo hace el límbico. Las emociones y la razón NO se pueden separar, no hay ni una sola explicación que pueda separar tan “fácilmente” razón de emoción.
 
– Si tienes una fobia y recuerdas una situación del pasado y viene una emoción, ¡participa todo el cerebro!
 
– Cuando razonamos no lo hace el neocórtex. ¡Lo hace todo el cerebro!

– El neocórtex dicen que planifica. ¿Y porqué los pájaros pueden hacerlo si no tienen neocórtex?​​
 
Las reacciones humanas no son “primitivas”, son reacciones humanas que en la mayoría de ocasiones ¡¡son aprendidas en un contexto social concreto moderno!!  
 
No hay cerebro moderno ni cerebro antiguo, ni seres vivos más evolucionados que otros, ¡todos los seres vivos vienen del mismo punto y si están vivos llevan el mismo tiempo aquí!
 
Esto de separar lo que está unido resulta ridículo para explicar la conducta humana, no digamos para entender la meditación o los estados de conciencia.

Pero separar lo que está unido en nombre de la meditación es alejarse de ella, incluso me atrevería a decir que implica falta de introspección de la unidad de la mente y de lo imbricados que se sienten, cuando miras dentro, sus diferentes módulos.​​
 
Si te hablan del cerebro triuno, huye despavorido y no te preguntes si eres un reptil, un león o un humano.  

Busca métodos y personas que ​​en vez de aportar simplezas te enseñen a abrazar la incertidumbre y la complejidad de todo.

Jose, solo tengo tiempo para sufrir

Quizá con otras palabras, casi siempre con otra intención, pero en muchas ocasiones lo que se traduce de la conversación sobre el tiempo, es que los individuos en muchas ocasiones solo tienen tiempo para… sufrir.
«No tengo tiempo, no tengo tiempo, voy a mil, mi agenda no da más» es un mantra común.
Mirar con lupa el día a día y analizar en qué se va el tiempo no es tan común.
Pero sobre todo, cuando planeamos una mejor versión de nosotros mismos una de las objeciones que nuestra propia mente va a contar es esa: «no tengo tiempo».
Es como si una vocecilla interna se encargara antes de que lo intentes, recomendarte que no es posible.
Esa misma vocecilla te dice que lo vas a dejar, que tú no vas a llegar y que ya habrá su momento.
Esta «esquizofrenia interna» tiene cura. No puede haber tantas voces en el cerebro con instrucciones contrarias:
  • «tienes que adelgazar» y a la vez «come esa palmera de chocolate hasta reventar».
  • «persigue tus sueños» y a la vez «no los conseguirás».
  • «quiero cambiar mis hábitos» y a la vez «no tengo tiempo para implementar nada».

 

Si hay muchas voces es seguro que el autoengaño aparece en alguna de ellas…
Como un policía que busca el autor del crimen en donde no pueden coexistir versiones contradictorias.
Una de las cosas que se pueden resolver para siempre es el tema de las voces internas.
No lo resolvemos porque haya una que gane sino porque descubrimos, tras los ejercicios, que tú no eres ninguna de ellas.
Llega un momento donde las voces son como los que te tienen envidia: «ladran pero cabalgamos».
Pero eso no se puede hacer solo. Lo tienes que hacer con alguien que ya haya pasado por ahí. Y con gente que está en tu mismo punto: el de superarse, no el de justificarse, machacarse y convertir su vida en fuente de stress.
Curiosamente muchos meditadores y más si están preocupados por «8 semanas» o «21 días» o su «linaje» no resuelven el tema de las voces.
Quieren que una sea la verdadera y todo sigue igual.
No se trataba de bajar el volumen sino de autoindagar de verdad.
Resulta que no lleva mucho tiempo… sino mucha actitud.
Y ésta la tienes que poner tú de antemano.