fbpx

Blog

by

VER

Practicar artes marciales falsas… y vidas evitativas

Practicar artes marciales falsas… y vidas evitativas

 

Como probablemente sabes, he enseñado artes marciales internas durante 25 años.  Tengo cierta experiencia con ellas :).

En esos 25 años nunca me dejó de sorprender quienes buscaban afanosamente las artes marciales falsas.

Al principio mediante rumores, luego con leyendas de eremitas en montañas, después mediante libros que prometían poderes mágicos y finalmente con fraudulentos videos de Youtube. No importaba… si uno busca el maestro que le haga volar sin tocarle, lo acababa encontrando.

Así es el autoengaño y opera hasta en un terreno tan «real» como un arte marcial. Te puedes denominar guerrer@ y maestr@ y otros te lo pueden llamar, puedes confiar en que con tu energía mental puedes resistir hasta las balas (no es broma, sucedió en Pekín en 1901, con resultado de muerte), pero por mucho que creas… por mucho que uno insista, el trabajo está ahí, esperándote.

Escojo el ejemplo del arte marcial porque se entiende fácil. Cuando uno practica un arte así busca sí o sí comprobar su eficacia en la realidad.

En el fondo, por raro que parezca, no dista mucho de una ciencia: uno tiene una hipótesis, planea un ensayo, obtiene resultados, saca conclusiones, se abre a una discusión y genera nueva hipótesis.

Y sobre todo no lo hace solo, dado que uno mismo no puede ser juez y parte (atento si eres «amimefuncionista»).

Pero a veces caemos al cerebro del guerrer@ etéreo, con luchas imaginarias que solo suceden en nuestra cabeza y trajes de seda verde satinada que esconden nuestras lordosis.

Lo hacemos cuando insistimos en huir a toda costa de la prueba de realidad, siendo tozudos en nuestro camino, rechazando toda «confrontación» en nombre de lo puro o de lo que toque en ese momento como coartada.

La vida evitativa es posible, pero con alto precio.

Con frecuencia defendemos:

  • magias que no nos vuelven Harry Potter,
  • dietas que no nos funcionan,
  • terapias que no nos curan,
  • prácticas que no nos transforman,
  • filias que no nos calman,
  • libros que no nos ilustran,
  • dispersiones que no nos centran,
  • entretenimientos que nos embotan,
  • «influencers» que nunca dieron un palo al agua,
  • y corrientes de pensamiento casi terraplanistas.

El bienestar no llega por creencias ni por habitar el reino de lo ilusorio.

No va siendo más feliz el que se lo cree, sino el que lo cultiva, en toda circunstancia.

Hay que abrirse a despertar porque 25 años de práctica ilusa no te convierten en maestro.

25 años de prácticas que no transforman,
25 años de filias que no calman,
25 años de…

te pueden dejar exactamente en el mismo lugar.

Como un guerrer@ etéreo con su traje satinado.

Hace falta práctica despierta, reflexiva, ágil, imbricada en el día a día y enraizada en lo concreto, lo práctico y lo real.

Dale vueltas a si verdaderamente eres alguien mucho más feliz y sabio que el año pasado.

Dale vueltas a si tienes herramientas para superarte año tras año o para elevar tu vitalidad y motivación más allá del ginseng y la vitamina C.

Que sepas que ES posible avanzar sin éter.

Confundir bondad con no tener conflictos… 

Voy directo:

Si uno es muy bondadoso tendrá con el paso del tiempo menos conflictos (que no ninguno).

¡Pero al revés no funciona!

Si uno no tiene conflictos no implica que sea bondadoso.

¿Por qué?

Porque nos aterra, nos bloquea, nos hace perder el centro el conflicto. Como somos de un «buen barrio» no estamos acostumbrados a la pelea, la gresca, la defensa legítima, la prevención y protección de lo nuestro, la provocación del otro o el mantenerse fuerte ante la adversidad.

Incluso nos suena rara la reconciliación y el perdón, o el crecimiento personal genuino, o la amistad entre antaño contrincantes.

En nuestro «buen barrio» cualquier mínimo atisbo de conflicto desestabiliza tanto, genera una emoción tan desagradable, que subimos a la cabeza y regalamos amabilidad, ayuda, condescendencia, «comprensión»…  que son bellas palabras pero inútiles si en vez de brotar de su lugar original son consecuencias de no poder enfrentarse a una verdad incómoda. 

No nos deben impresionar las personas que huyen de los conflictos, con ausencia o buenas palabras, y por lo tanto no tienen ninguno. No es sinónimo de bondad y es difícil tener una mirada profunda sobre ello: suelen colársela al grupo.

Los que nos deben impresionar son aquellos que saben reconducir un conflicto hacia un buen fin, que saben que habrá que comunicarse al inicio hasta con el diablo para que «deje» de serlo (o nosotros de verle tan demonio :)) y que en esa negociación, el que tiene tablas, ni pierde su dignidad, ni se rebaja ni se pone por encima. 

La bondad comienza con uno mismo, y a quien debo atender es a mí mismo si algo me impide enfrentarme a un hecho. 

Lo que no puede ser es que en mi intimidad Pepito sea un golfo y en su presencia es un megacrack. Demasiada distancia…

Lo que no puede ser es que tenga las mismas palabras y gestos para el que me engaña que para el que me cuida, porque soy «muy educado». 

Esta disociación, tarde o temprano, nos puede quemar… y un día ya no sabré quien soy: si el que siente inquietud, el que la tapa o el que dice «todos sois muy majos».

Pero no solo eso, la disociación «persona que siente – máscara que se muestra» va a generar desconfianza en los demás. Pasado el tiempo captarán que tienes las mismas palabras para las infinitas personas y situaciones… y no te creerán.

Y uno creía que era bondadoso por no tener conflictos…

Cuando uno está fragmentado debe abrazarse con afecto en vez de huir de la propia rotura. Es el primer paso.

La bondad es un tema estrella en uno de los módulos de nuestro curso La Ciencia de la Felicidad y la Sabiduría

En este módulo nos construimos desde una bondad genuina, que no es buenismo, ni adulación, ni «educación». Es la construcción de una ruta cerebral práctica de dignidad y amor propio de verdad.

Es una poderosa práctica que necesita ser entendida desde su lugar correcto. No es solo una semilla, sino también la Tierra donde se planta y el agua con la que se riega.

Concentrarse exclusivamente en la semilla, en la «técnica de la bondad o la compasión» porque es buena es errar el tiro.

Lo que veo que brota en los asistentes son buenos tallos, genuinos, auténticos, que no temen el picor del sol, el viento, el frío, o el calor extremo. 

No buscan sombra ni cobijo… sino crecer a la Vida por difícil que se ponga ésta en algunos momentos y circunstancias.

¿Dónde estabas el 1 de enero de 2010? ¿Cómo era tu vida?

¿Dónde estabas el 1 de enero de 2010?
¿Cómo era tu vida?

¿Podías adivinar exactamente el lugar en el que estarías el 1 de enero de 2020?

Difícilmente ¿verdad?

– El 1 de enero de 2010 yo pensaba en que en unos meses estaría cerrando un ciclo de trabajo exitoso en el Mundial de Sudáfrica 2010.

Así fu. Pero pensábamos además que estaríamos para el Mundial de FIFA Brasil 2014. Reflexionaba ya con posibles progresos en mi área, quiénes podrían ser mis ayudantes y en cómo mejorar aún más ese análisis del comportamiento que allí realizaba.

Pero hubo un vuelco y eso no ocurrió. Justo cuando lo pierdes empiezas a valorarlo más: un jefe magnífico y abierto, unas condiciones de trabajo óptimas, un equipo humano excepcional.

– El 1 de enero de 2010 tenía claro que quería seguir haciendo lo de siempre: enseñar y acompañar a personas y equipos a su mejor versión, pero desde un lugar donde la ciencia fuera más visible, dado que por mucho que insistiera había un porcentaje de credulidad que no me satisfacía. Pero en ese momento no había pensado el nombre, Neuroleader (que se le ocurrió a un amigo) ni que habría un día en que tener un local físico sería un símbolo de atraso en vez de modernidad.

– El 1 de enero de 2010 suponía que mi tercer trabajo, vinculado a un laboratorio médico, sería el más seguro de los tres. Las circunstancias me empujaban a dedicar más y más horas… cuando otro vuelco colocó la decisión de salir como la más sabia.

– Pero aún hay más. El 1 de enero de 2010 no podría imaginar que un día investigaría en el centro prestigioso en el que estoy o que podría publicar artículos en revistas Q1 de ciencia o que el premio príncipe de Asturias iba a ser el director. Qué decir de amigos y conocidos, viajes, casas o familia…

Podría seguir y seguir con ejemplos de lo que uno podría esperar el 1/1/2010 y lo que no imaginaba ese mismo día.

Así que la solución no es «vivir el presente» entendido pobremente, esto es, sin planificar.

La cuestión es que no podemos controlar ni «conseguir» nuestras metas cuando el mundo es en red, complejo, interdependiente y sujeto a incertidumbre (cada vez más lógicamente).

Las mancias y los adivinos siguen fallando, como a lo largo de la historia, aunque a jefes de Estado aún les sirvan de consejeros 🙂 (ej. Brasil), por lo que no es la vía más aconsejable.

Los gurus del «tú puedes si te esfuerzas» todavía no han bebido de la marmita de la sociedad: siguen viendo a individuos aislados y evitan comentar sobre circunstancias sociales.

¿Entonces qué Jose? te preguntarás.

Aquí la solución:

La mayor certeza y es más bien escasa, nos la da la estadística, la cual lo que hace es incrementar probabilidades.

¡Pero a veces lo hace drásticamente!

Quien sabe dónde estaremos el 1/1/2030…

Si quieres darte falsa seguridad con mancias, credos y gurus, adelante.

A lo que te animo es a quien inviertas en tus recursos… que son, para las personas honestas, las únicas oportunidades que puedes abrir.

  • Puedes construir una década de hábitos saludables incrementando probabilidades de enfermar menos.
  • Puedes mejorar tu resiliencia y capacidad de afrontar el stress, aumentando tu poder de perseverar en un camino.
  • Puedes abrir tu mente al espacio de no juicios, no dramas, no líos, no cotilleos, no odios, no mofas y multiplicar la estadística de los días donde el gozo surge… de tu propio cerebro.
  • Puedes aprender y aprender y aprender de los que más saben, por duro que resulte ser alumno y empezar de cero en algo, en vez de parecer que sabes, dominas y controlas. 10 años después la probabilidad de hablar con criterio en vez de suponer, será muy alta.
  • Puedes ir oliendo ya que el Estado nunca traerá las soluciones y que lo moderno, la tecnología, el siglo XXI, están llenos también de magia y posibilidades. Reducir el victimismo, la simpleza histórica y abandonar el orgullo de la ignorancia aumentará el intervalo de confianza para tus proyectos.
  • Puedes ampliar tus habilidades personales hasta límites insospechados si te dejas ayudar y asesorar por quienes las dominan, lejos del low cost youtubero curalotodo terraplanista.

No sé dónde estaré en 2030. Pero es que ya no lo quiero saber… quiero caminar consciente y tras larga marcha, sé cómo se hace.

De lo que estoy seguro es que al llegar lo haré a un espacio más seguro de buenas probabilidades.

y tú, ¿cómo vas a crecer en esta década?