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Open Arms… Closed Hearts, Silly Minds, Poor Mankind. ¡Avalokitesvara!

Open Arms… Closed Hearts, Silly Minds, Poor Mankind. ¡Avalokitesvara!

Avalokitesvara tiene mil brazos, para ayudar y llegar a cada rincón de cada persona que sufre, más allá de su condición.
Tiene un ojo en cada mano, para actuar desde la visión y claridad.

La compasión no es patrimonio budista. Aparece, con matices algo distintos, en el cristianismo, el judaísmo y el Islam. Y estas grandes nunca le llamaron buenismo… Los creyentes practicantes de estas religiones anteponen la compasión al rechazo. 

Para quienes no somos tan dados a la fe porque sí, encontramos nuestra Avalokitesvara en la propia biología y evolución de la vida. Miles de años antes de que cualquier religión fuera creada por los hombres, éstos ya se comportaban empática y compasivamente con su grupo. Nadie sabe más de altruismo recíproco que los homínidos.

La enfermedad del odio se instala en un cerebro que desde millones de años le asusta lo diferente. Y debe ver al diferente como tal para honrar un cerebro viejo que le maneja. Solo lo conocido es confiable, incluso aunque sea nocivo. 

La enfermedad de la ceguera se instala en un cerebro tan acostumbrado a la escasez que cree que otro le puede quitar lo que tiene. Y debe creer que quien nos quita las migajas y no quien nos da migajas es el enemigo.

La enfermedad del miedo se instala en un cerebro que generaliza y extiende el comportamiento de un individuo a todo un grupo, credo, filia, clase, forma, etnia, raza o país. Ese cerebro está programado para ver osos en todas las rocas, no sea que un día viera un oso como una roca y te muerda por no haber escapado. 

La enfermedad de la ignorancia se instala en un cerebro más preparado para sobrevivir que para buscar datos, hechos y objetividad, lo que implica esfuerzo y recursos neuronales, ¡no siempre disponibles! Y así vemos injusticias en un lado, puede que razonables, pero a la vez somos cómplice de otras y no damos para más.

La enfermedad del olvido se instala en un cerebro donde la memoria nunca es fidedigna, porque no está al servicio de la verdad sino de darnos la razón. Y así no recordamos los movimientos de nuestros propios ancestros en busca de pan o paz, o lo inestable y cambiante que ha sido cualquier frontera no digamos ya imperios.

Ciego, pequeño, olvidadizo y aterrorizado es nuestro cerebro ancestral, anestesiado por sus propios contenidos y agotado por defenderse de atacantes imaginarios.

Avalokitesvara sí.

Todavía hay quien no sabe que la compasión es una práctica y como tal, para un cerebro nuevo, requiere entrenarse.

Todavía hay quien no sabe que Avalokitesvara no es buenismo, sino Sabiduría.

Roberto me ha hecho un regalo

superacion personal

El mes pasado estuvimos en el Valle del Jerte en un bello entorno para el curso «La Ciencia y práctica de las emociones».

Roberto me ha hecho un regalo que te comparto: su testimonio en video.

No se lo he pedido sino que ha surgido de él, por lo que doblemente agradecido.

Le conozco desde el año 2001 y le he visto buscar y probar herramientas para su bienestar una y otra vez a lo largo de diferentes formatos. No ha escatimado esfuerzos… es capaz de cogerse un autobús nocturno desde Granada, llegar a un encuentro de domingo y volverse a casa. Destaco su apertura a la experiencia, que le lleva a recorrer numerosas vías de crecimiento y vida, entre ella el Teatro o diversas terapias.

Este enfoque de las emociones que hemos enseñado vincula su sentido evolutivo, su cultivo y su modulación desde la neurociencia y las tradiciones. Forma parte de La Ciencia de la Felicidad y Sabiduría que comenzamos en octubre.

Porque no hay bienestar sin cultivo emocional CONSCIENTE, algo que todavía muchas personas desconocen.

Gracias Roberto 🙂

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Ideas «mejorables» sobre la felicidad

superacion personal

Un mecanismo cerebral que me apasiona estudiar es el llamado «el intérprete». Es esa vocecilla, a veces demonio a veces ángel, que nos habla sobre las cosas y que incluso creemos ser.

Es la causa del proceso de Racionalización, donde justificamos nuestras acciones, pensamientos y realidad. Muy a menudo lo confundimos con la razón… y nada que ver. Esa voz nos dice también cosas sobre nuestro bienestar y felicidad.

Te comparto algunas ideas «mejorables» que la vocecilla nos cuenta sobre este tema:

 

  • La felicidad es eterna, para siempre y estable.

Más bien es aquí y ahora, en este momento y en gran parte, según tu nivel, dependiente de cuan libre seas de tu entorno externo.

 

  • Se trata de un estado que YO conseguiré solo, con mi esfuerzo heroico, sin ayuda ni apoyo de nadie.

Los héroes, como ves en las películas (desde Nicolas Cage a Liam Neelson :), o Braveheart y Star Wars), son la verdad más bobos que sabios y la verdad, poco felices. Lo hacen todo solos… y así les va.

 

  • La felicidad es algo que tiene que ver conmigo y muy poco con los demás y su devenir.

Gran error. El cerebro se alegra de los demás tanto como de ti, pero no todo el mundo sabe hacer eso. ¡Se aprende claro!

 

  • Si tengo pensamientos positivos el universo vibrará y me traerá lo deseado.

El universo pasa de nuestros pensamientos. Empieza por observarlos…

 

  • Ya el año que viene me centro en trabajar mi felicidad.

El año que viene no existe, ¿qué estás haciendo hoy por tu bienestar genuino?

 

  • La felicidad no tiene sentido buscarla, la vida es difícil siempre.

Justo al revés. La vida es muy difícil y lo será, por eso más nos vale construirnos con sabiduría para ser más felices a pesar de las circunstancias.

  • La felicidad no se planifica, se decide.

Solo se decide lo que uno puede decidir y para eso hay que saber qué grado de libertad tiene. Libertad implica tener autonomía sobre algunas circunstancias y sabiduría sobre las que no podemos modular. Ni la felicidad se decide ni se planifica. Se planifica construirse hacia ella.

 

  • Me creo muy feliz y con eso basta.

Creer o no creer siempre es secundario a la realidad. Mira si hay dureza, chisme, exceso de juicio o falta de silencio en tu existencia.

 

  • La felicidad es un cuento actual de la sociedad moderna.

En absoluto: Aristóteles, Confucio o John Stuart Mill hablaban de ella. Lo que sí es cierto es que la sociedad lo puede plantear en nuestro tiempo como un derecho. Antes era un designio «divino». Ahora una construcción tuya.

 

  • Prefiero fluir para obtenerla.

El cerebro no fluye, sobre todo tira de memoria y nuestra memoria es de supervivencia no de felicidad.

 

  • No voy a invertir en ella, prefiero invertir en «zumos detox».

Solemos invertir en aquello que sabemos que no funciona pero que no estamos dispuestos a no creerlo. ¡Qué cosas!

 

  • La felicidad es interior.

Y también exterior y grupal no lo olvides.

 

  • Como medito ya la voy a conseguir.

Decir que medito no es decir mucho. Meditar bien es otra cosa. Bien encaminada puede ser uno de los ingredientes de la misma.

 

  • La felicidad implica que no haya días malos y que todo fluya por fin.

Más bien implica no jorobarla en los días malos y aumentar razonadamente el número de momentos buenos a lo largo del día.

 

  • Justo cuando mi hijo saque la carrera, mi pareja cambie un poco y me suban en la oficina voy a ser muy feliz.

Los que consiguen la Bonoloto no manifiestan subidas en sus índices de felicidad al año de tener el premio. ¿Lo sabías?

 

  • Esta sociedad es una KK. Cada vez vamos a peor. Que no me vengan con pamplinas de la felicidad.

Cada vez vamos a mejor, pero hay que leer los datos científicos que lo demuestran y superar el sesgo de negatividad del cerebro. Toca estudiar y poner en práctica muchas cosas.

 

  • La felicidad es perpetuar vacaciones y placeres.

Dolor, enfermedad y muerte también nos esperan en el camino propio y ajeno. Hay tantos gozos que te pasan desapercibidos que si los vivieras, justo en este instante «normal», alucinarías.

 

  • No siento gozo en el día a día, digo poco te quiero, doy pocos abrazos y no respiro nunca profundo pero soy muy feliz.

Esto es quizá autoengaño ¿no?.

 

  • Felicidad es no tener nada que hacer ni nada en qué preocuparse.

Eso más bien es una desgracia. Al menos ayudar a quien esté peor que nosotros es una noble ocupación.

 

  • Un yogui en el Himalaya me instruirá sobre la felicidad eterna.

¿Nadie te enseña nunca nada verdad?

 

  • Me falta un nuevo coche para la felicidad completa.

¿Sabes cuales son los índices por debajo y por encima de los cuales el dinero NO influye ni un ápice sobre la felicidad de las personas?

 

  • Tengo traumas y rencores varios del pasado, pero soy feliz.

Aireando raíces se mejora el sabor de los frutos…