fbpx

Blog

by

VER

Más líbranos del mal (fake) (y III)

Primero hemos visto que hay bulos para tod@s las tallas, mezclados con verdades y que elegimos más por la sombra que por la luz. Incluso se complica encontrar una verdad entre tanta desinformación.

Después hemos comprendido que nos viene de base: sesgos y limitaciones cognitivas de partida lo ponen en bandeja.

Ahora vamos a ver qué se puede hacer para librarnos de ese «mal» dado que la mentira, la tontuna y lo fake sale caro a los Sapiens. Muy caro y es necesario recordarlo.

Te adelanto que no hay soluciones mágicas ni rápidas. Sería un bulo imperdonable.

Parece que lo más adecuado es desmontar con datos y hechos la verdad ¿no? Pero te saldrá rana con el otro. Sucede más bien lo contrario, uno se aferra más a sus limitaciones, cuando te muestran el abismo de la ignorancia o el error. Hay que seducir no convencer. Curioso…

¿Entonces qué?

– Una posibilidad es saber cómo suceden estos fallos de la mente pero sin intentar cambiar ni cambiarnos. El hecho de saber cómo funcionamos deja su huella y nos relativizamos un tanto y probablemente, el vacío existencial, el chocarse con la misma piedra, el hastío de no se sabe qué, la ausencia de centro, la falta de gozo a pesar del «éxito» nos trae, sí o sí, a hacernos preguntas correctas. La curiosidad por cómo es la mente humana nos acerca lentamente a cierto desapego de ella.

Pero en tanto es una posibilidad de corte teórico no podemos esperar mucho. Recuerda que el catedrático de emociones no necesariamente las regula bien pero evidentemente es menos probable que crea en el exosoma del 5G que alguien que sin saber lo que es un exosoma, lo afirma :).

– Otra posibilidad es ir ganando sabiduría en cada paso. Uno ya no se traga sueños vacuos, valora la paz por encima de todo, disfruta igual de un lunes que de una playa caribeña, sabe que esto dura poco, que no dejamos tanta huella y que no venimos de Ganímedes con una super misión cósmica para salvar al resto. Esta toma de tierra humana, que antaño llevaba a tomarse dos copas a alguno porque «hay que disfrutar», ahora lleva a tomarse dos respiraciones, tres sonrisas y cuatro abrazos. Aparece el mantra de «ostras podría estar peor», además de pobre enfermo, o además de solo pobre, o además de triste sin amigos o además de sin amigos cabreado y un largo etcétera. La sabiduría, sobre todo si te dejas acompañar, va ganando espacio.

– La tercera tiene que ver con la meditación o silencio si se quiere ver así pero no es la meditación, en tanto ésta suele estar imbricada a las peores versiones del Yo: distinción, pertenencia, alivios sintomáticos y libertad para «elegir» en youtube el maestro a seguir este mes jejeje. Pero con buena guía y exposición, es una práctica que nos ayuda a no dar importancia (realmente ninguna) a los pensamientos, sobre todo los personales. Uno se vuelve intrascendente respecto a ellos. Te posicionas en lo que eres, no en lo que piensas, pareces o quieres parecer. La sensación de estar vivo se fija a la conciencia y la atención se ha enamorado del ahora: todo es super bello, pero no por flower power y coches descapotables, sino porque todo es ahora y único. Ni que decir tiene que no añoras nada del pasado ni te obsesionas con el futuro: hoy es alucinante vivir, incluso los días chungos y duros, hay intensidad y presencia.

– La cuarta es el amor a la verdad y a la realidad del pequeño Sapiens. Es como esa camiseta que pone «I love data, not opinions». Resulta que este super Sapiens que nos creemos no es la especie elegida como dice el libro de nuestro querido Arsuaga. En 1950 se decía que ningún ordenador podría traducir lenguajes. Después se decía que no podría ganarnos al ajedrez. Después que no podría reconocer voces. Después que no podría reconocer caras. Después que no podría diagnosticar tumores, crear música o invertir en bolsa mejor que los humanos. Ya hacen todo eso mil veces mejor que nosotros…

Cuando uno ve hasta dónde llega el Sapiens, sabe que lo mejor que puede hacer es amar, integrar, ser compasivo (que no tonto) y disminuir certezas. Tienes menos necesidad de creer en bobadas y en identificarte con estos ídolos de barro que defraudan a Hacienda e insultan al de otro lado cada día. Y como no te identificas no les sigues ni adulas: tus héroes son otros. Tienes cero necesidad de defender una versión porque simplemente es la que te enseñó tu papá a defender.

De alguna manera es como si desde ti mismo dejaras algunas soluciones no ya a los expertos sino incluso a los algoritmos :). Solo hablas y opinas de lo que sabes. Aprendes a amar la verdad: se siente en el cerebro como un gran espacio, un gran centro, comparado con la defensa de la identificación, que vive de la mofa, el rechazo al otro y la tensión.

– La quinta es el momento histórico. La razón siempre gana la batalla, pero es tortuga. Ya nadie justifica los salmos para vencer a un virus, ni denomina histeria al síndrome premenstrual.¿Ves como no todo es igual?  Los presidentes ya no se baten en duelo de honor con pistolas ni pensamos que los hindúes tienen menor CI como hace siglos. Las ideas, tan poco valoradas, abren su propio camino de argumentación. Los buenos argumentos vencen a los malos argumentos, a pesar de la propaganda. Pero cuesta mucho… y vamos bien aunque no lo parezca a veces y lo siento por los tremendistas pero los datos son los datos.

La evidencia se abre paso porque el prefrontal humano encontró el sistema de avance. Así que hazlo por tus nietos y honra a los que lucharon antes que tú por la verdad, los derechos, la lógica y vencieron a imposiciones divinas o dinásticas, tan extrañas para el siglo XXI.

¡Recuerda que la palabra felicidad en la antigüedad estaba prohibida para la población! Se traducía como destino y jeje no te tocaba nunca. Hoy la puedes construir en tu cerebro.

Perspectiva, amor, compasión, meditación, silencio, conocimiento, sabiduría, reconocimiento de la limitación humana, confianza en los datos más que en las opiniones, alegría por la diversidad, ayudan a formar un cuerpo coherente donde puedes aplicar por fin el «más líbranos del mal (fake)».

Que así sea.

Haz tu parte: te aseguro que sienta muy bien no ver gigantes donde hay molinos de viento.

Mentiras baratas, consecuencias caras

En el anterior post me centraba en qué bulo necesitamos creer, a qué no estamos dispuestos.

Es un buen resumen porque si el punto de partida es que mi equipo nunca hace penalty, no hace falta argumentar ni razonar nada. Mejor silencio.

En este veremos porqué y cómo nos posicionamos.

Todo se ve diferente según el lado en el que te coloques. Creerás que NO pero también te sucede a ti.
Pero es que incluso te pasa ¡contigo mismo!

  • ¿No te ocurre que cuando eres peatón miras al coche que se salta el paso de cebra de una manera y cuando eres conductor y lo haces no tiene tanta importancia?
  • En un caso eres un ser despreciable, un peligro público y en el otro simplemente te has saltado conscientemente el paso de cebra y no es para tanto.
  • ¿No te ocurre que como trabajador vives un despido muy diferente a cuando tienes tú que despedir a alguien?
  • ¿Qué decir de cuando te dejan por otr@ y piensas que nadie debe «romper» una alianza, pero a veces tú, en nombre del amor, has hecho lo mismo?
  • ¿No eres como estudiante muy crítico con el docente, el sistema educativo y como docente piensas que los estudiantes tendrían que hincar más los codos y dejarse de historias?
  • ¿No alucinabas de joven cuando los mayores decían que esta juventud tiene la sangre de horchata y ahora los jóvenes te parecen como tal?

Depredador y presa… incluso cuando tú, no ya otros, estás en los dos lados, ¡¡manifiestas conductas y explicaciones opuestas!!

¡Y nos creemos llenos de valores, estables y coherentes!

El Yo, esa estructura que fascina por igual a neurocientíficos meditadores, psicólogos sociales y psiquiatras, tiene este tipo de curvas.

La neurociencia se pregunta una y otra vez por esta disonancia. En el grupo donde investigo es uno de los temas centrales: ¿qué estructuras, redes y formatos atañen al «self»? ¿Cómo funciona? ¿Qué implica? ¿Qué problemas trae?

A pesar de esta enorme incoherencia del YO lo habitual es que las personas «peleemos» de alguna manera por llevar razón (Hablé ya de esto en un programa de radio «El efecto Lucifer»).

El caso es que depredador y presa NO pueden tener razón a la vez.

«¿A quién debemos creer por tanto?»

La respuesta es muy sencilla: ¡a ninguno!

«¿Y si soy yo mismo el disonante?»

La respuesta sigue siendo la misma: no operar siempre desde el Yo partidista, sesgado y dual siempre lleno de tensión.

Profundizamos un poco más. En un curioso estudio un estudiante se ofrece a otro para llevar a cabo un trabajo que luego no cumple y el compañero saca una baja nota. Los participantes tenían que posicionarse en ambos papeles y contar la historia. Cada uno, sistemáticamente omitía y sesgaba datos en direcciones opuestas (1). Este fenómeno se comprueba una y otra vez bajo diferentes prismas y forma parte de un sesgo en beneficio propio (2,3).

Por ello en un juicio por agravios, el demandante insiste en el carácter deliberado del acto, en la indiferencia del agresor y en el enorme sufrimiento y dolor causado. El demandado alegará lo inevitable de esa acción, desvinculándolo de la globalidad de su persona y minimizando incluso el dolor provocado. Lo curioso, insisto, en que cambias tu conducta si estás al otro lado.

En la historia sucede parecido: cada bando establece un relato muy «sui generis».

Se puede leer por ejemplo, según en qué lado se posicione el autor, que la guerra civil americana fue necesaria para abolir la esclavitud y preservar la libertad e igualdad, mientras que el otro lado manifiesta que fue una toma de poder tirana para destruir el estilo de vida del sur del país. Uno puede pensar en la historia de Japón en el siglo XX, con su participación en dos guerras mundiales y sin embargo comprobar cómo en una guía turística de su país se omite este período crucial.

Es decir, que muy probablemente veamos todo tipo de adoctrinamiento educativo y ceguera en el otro y no en nuestra propia historia, personal o colectiva.

Así que al igual que la columna vertebral no evolucionó para ser perfecta (le duele la espalda a medio país), la mente humana no evolucionó de forma idónea. Simplemente se adaptó al ecosistema imperante y en la creación del cerebro social, trajo consigo determinados huecos y debilidades, que nos permiten mantener cegueras con tal de situarnos en nuestro frágil centro.

No estamos por tanto preparados para la verdad, sino para darnos la razón. El autoengaño, el mito del mal puro y los numerosos sesgos forman parte de nuestro funcionamiento por defecto.

No es de extrañar por tanto que tengamos bulos favoritos y que las fake news entren en nuestra cabeza como cuchillo en la mantequilla.

«¿Y qué precio tiene esto?»

Bastante alto. En un mundo donde es casi indistinguible la verdad de la mentira, donde se coloca al mismo nivel al youtuber conspirador que al catedrático, donde el conocimiento comparte corral con la tontuna y los likes valen más que el buen músico, los resultados son catastróficos.

«Pues no lo creo, Jose».

Vale pues molt be, pero por si te sirve te comparto un dato, que no bulo:

Los países con los mayores niveles de capacidad cognitiva son ocho veces más prósperos que los países con los menores niveles de capacidad (4).

Así que sí, la mentira, la tontuna y los bulos salen caros, muy caros, a los ciudadanos.

Referencias
1 Baumeister y Campbell, 1999
2 Von Hipple y Trivers, 2011
3 Kurzban, 2011
4 Jones 2008. IQ and national productivity.

¿Te gustan los bulos verdad?

¿Cuáles son fake news y cuáles no?

Te muestro algunos ejemplos no para ilustrar la «verdad»… sino para reflejar la complejidad y algo más importante: nosotros y la persuasión.

5G y Covid. Hay quien dice que como China se lleva el negocio del 5G, han nacido toda serie de pseudo demostraciones en contra, alertando de sus peligros y los conspiradores lo vuelven viral creyendo y compartiendo bobadas y haciendo el juego anti China sin saberlo. ¿Bulo?

Hay quien dice que hay videos de youtube de corte científico (basta verlos para comprobar que de científicos tienen lo que yo de hawaiano), que han sido censurados y que si hay censura se demuestra que decían algo que no se quiere saber (¿o quizá demuestra que eran una barrabasada?), que el 5G provoca un exosoma viral (¡no comments!), que las empresas tecnológicas nunca miran nada por la salud de la gente (será que un producto se puede vender con cero regulación y que esas empresas están llenas de seres malvados tipo Terminator). Lo cierto es que uno puede escoger cualquiera de estos comentarios y adherirse sin más. ¿Te mola lo del exosoma? A por ello. ¿Crees que hay manipulación al cerrar ese video? Pues venga, coge esa misma.

El malo de Bill Gates. Bill Gates debe de ser un señor malvado, por ser super inteligente, programar desde los 12 años 10 horas al día (tanto que en Harvard no había nadie en esos momentos para enseñarle y se salió) y por fundar una empresa con éxito y dotarnos de nuestros imprescindibles ordenadores (que eso es algo también muy malo). Además dejó su empresa (debe ser muy muy fácil soltar tu creación) y se le ocurrió  montar una fundación para algo muy malo, como es conseguir parar la diarrea en muchos lugares de Africa financiando proyectos de letrinas sin desechos (sí, 100% ecológicas). Además es filántropo y cuando Trump ha quitado financiación a la OMS (que es otra entidad malvada llena de seres malvados que nunca ha servido para nada), Gates es también un malete. Eso de ser filántropo tiene que tener un lado muy oscuro. ¿Qué es bulo? ¿Qué es verdad? Pues lo que más te mole.

El virus chino. Los virus llevan aquí antes que los humanos existieran. Buenos antes de que existieran las plantas incluso. Y para colmo forman parte de nosotros. Pero los vivimos al revés, como las religiones, que llevan 100.000 años menos tiempo que los Sapiens, fueron creadas por ellos y nos parece lo contrario. El caso es que hay un virus chino de laboratorio que lo han hecho los chinos para matar a unos cuantos, o lo ha hecho la CIA para matar a los chinos. No queda claro jeje, el caso es que alguien lo ha hecho. Además aunque el genoma de un virus que muta naturalmente se distingue fácil de uno de laboratorio (al secuenciar su genoma), está claro para algunos que el virus es chino  (¿o de la CIA?) pero de algún laboratorio es. ¿Qué es bulo? ¿Qué es verdad?

El presi que pasea. Un presi pasea por la calle en tiempos de confinamiento. No, no es cierto dicen unos, es una foto trucada. Sí es cierto dicen otros. Es oportunismo esa noticia dicen otros. No, no es una cámara trucada. No señores que es legal: iba a comprar el pan. No, no, es una salvajada y un mal ejemplo. Nos querellamos, pues venga nos querellamos. Vale pues yo también me querello. Lo dicen por odios, no, no lo dicen porque fue así: véte tú a saber. Pero ¿cual te gusta más? Elige tu versión.

Los super informes. El del Imperial College of London dicen que los de Iberia lo han hecho muy bien. La OMS, que son maletes recuerda :), también. El de unos consultores australianos contables no epidemiólogos dicen que han sido los peores del mundo. ¿Está claro verdad? Está clarísimo sobre todo cuando eliges uno. ¿Cual te gusta más?

La antena del argentino. Sale un señor argentino con un curioso «medidor de radiofrecuencias» para mostrar los peligros de a saber qué. Se le conoce por ser un tipo que fotografía OVNIS todas las semanas. Vaya este suena a bulo casi para tod@s, ¿o no? ¿Te atreves a creer a este?

Los guantes de los famosos. Escoges a cuatro famosos con guantes, te olvidas de otros famosos con guantes y compartes la foto de la maldad e injusticia por la que esos cuatro famosos tienen guantes y la población no. De los otros famosos ni hablar claro.

Cortar y pegar. Cortas un trocito de la entrevista que interesa, de ese ser que no tragas y mira lo que ha dicho ese señor malvado. Coges el titular sacado de contexto y ¿ya lo decías tú verdad? Ahí la tienes, en tu periódico favorito: ese que no es como el periódico contrario. Tu periódico es veraz, independiente, eficaz y fiel a la absoluta verdad. ¿El bulo es la otra prensa?

Y así uno tras otro… todos los días, a todas horas, sobre todo los temas. No solo ahora por el COVID… siempre ha sido así, pero quizá ahora se note algo más.

Es como un bzzzzzzzz de una nevera que no deja dormir. Ruido sobre una señal, a saber cuál, que representa la verdad.

Hay formas de filtrar una señal y acercarse a un espacio de probabilidades de veracidad, pero hoy no toca hablar de eso. De hecho no suele interesar mucho (¡¡qué curioso!!).

Es evidente que tomemos la postura que tomemos, hay una adherencia al bulo que está a nuestro alcance.

Es evidente que es tal la avalancha que saturamos el cerebro con informaciones y contrainformaciones.

Lo cierto es que en contra de lo que pudiera parecer, al cerebro le cuesta la verdad, tanto que con frecuencia no le interesa lo más mínimo. Le encantan las mentiras.

Lo peor de los bulos por tanto, no es que sean o no falsos, sino que perdemos el tiempo al usarlos como justificación de lo que ya «sabíamos».

De hecho no hay nada más ridículo que razonar una creencia, cuando por definición una creencia no exige razones, sino una suerte de fe.

– Si Bill Gates te parece terraplanista adelante, no hace falta que busques el video que lo «demuestra».

– Si el 5G matará a la humanidad de cáncer como hizo el 2G, 3G y 4G no hace falta que tires de un ridículo argumento de youtube please y de «estudios independientes» :).

– Si el presi iba a comprar el pan porque es un santo, no busques la opinión que lo apoya, si realmente no estabas dispuesto a que fuera lo contrario.

– Si sin saber lo que es un gen afirmas que está hecho en un laboratorio, pues ¿para qué más?

Más allá de todo esto, ¿de qué me fío viendo este panorama?

Es una pregunta que mucha gente se hace. Pero creo que la pregunta no es la más idónea porque antes hay que preguntarse qué bulo necesito creer.

Lo más importante de nuestras medias verdades es que reflejan quienes somos.

  • ¿Desconfiados a tope?
  • ¿Conspiracionistas?
  • ¿Cegados por nuestras creencias?
  • ¿Dispuestos a no reconocer al otro nada aunque fuera cierto?
  • ¿Seres malvados sin moral solo en el otro lado?
  • ¿CV´s magníficos en mi equipo e incultos en el otro?
  • ¿Manía a los datos, la ciencia o las respuestas complejas?
  • ¿Amantes de la mofa por la vestimenta, aspecto, clase social y lindezas parecidas del «enemigo?

¿Quién eres?
¿Qué dicen de ti tus bulos?
¿Qué quiere decirte tanta «certeza»?
¿Porqué te parecen santos los tuyos y malos los diferentes?

Dale vueltas…

Algunas respuestas, cerebrales y científicas (¿son un bulo para ti?), en breve.