Category

Ciencia de la felicidad y bienestar

Si tomas paracetamol… ¡tu empatía se va al garete!

By | Ciencia de la felicidad y bienestar | One Comment

La importancia de la empatía

Nuestro mundo emocional reconoce la empatía como una cualidad humana ciertamente excepcional. En las relaciones con amigos, familia, trabajo o incluso con extraños, la empatía nutre y fortalece lazos humanos.

La empatía tiene su origen en los vínculos materno y paterno filiales que se dan en mamíferos y que se desarrollan en primates humanos en su máxima expresión. Sin embargo, no todos mostramos la misma capacidad empática, de lo que se deducen relaciones personales y profesionales en muchos casos desequilibradas, con valores contrapuestos y conflictos asegurados.

No es aventurado pensar que en unos años, los trastornos de empatía serán incluidos dentro de las patologías mentales y nos recuerden algo así como «Oiga, su empatía está cayendo a niveles proto-humanos. Actualice su resonancia con los demás a lo que se espera de este siglo XXII por favor».

Si queremos conocer y regular nuestras emociones, no podemos pasar por alto la empatía, pues sin ésta desaparecen determinadas emociones sociales como la culpa, la noción de responsabilidad ante otros, el asombro ante lo grande (Awe) o la gran estrella, la compasión.

Lo que nos cuesta imaginar no solo es que mente y cerebro son uno, sino que uno mismo y los otros también son Uno, tal como nos sugiere sabiamente la filosofía perenne.

Un curioso experimento científico

Para entender este hecho que nos sugiere que somos no solo individuo sino sobre todo grupo, merece la pena prestar atención a un creativo estudio científico (1) de 2016 donde se demuestra cómo un fármaco, el Acetaminophen, más conocido como Paracetamol, reduce significativamente nuestra capacidad empática.

Ya conocemos que en el cerebro la mera observación del dolor de otros (2), como mirar un objeto muy caliente en la mano de otra persona, activa en gran parte las mismas áreas de dolor personal (cingulado anterior e ínsula). O como tocar al compañero mientras recibe un sonido desagradable, consigue reducir en ambos la sensación de dolor. Es decir, que estamos cableados tras millones de años de evolución, para sufrir con… Lo que a ti te duele a mí también.

En este experimento se parte de la hipótesis de que si el fármaco inhibe el dolor propio debido a su capacidad analgésica, y el dolor ajeno activa las áreas del dolor propio, es posible entonces que el fármaco al inhibir nuestra activación del dolor, bloquee la capacidad empática al observar el sufrimiento de los demás.

Y precisamente eso es lo que encontraron los investigadores tras realizar varios experimentos con diferentes escenarios: el analgésico reduce el dolor percibido y el stress personal cuando se observan escenarios en donde los sujetos sufren dolor personal o social. Además se demuestra que la preocupación empática por el otro también disminuye, incluso en casos donde se actúa con ostracismo sobre otras personas.

Conclusiones interesantes

  1. El dolor de otro es un dolor tuyo también, en función de tu capacidad empática.
  2. En muchas ocasiones intentamos separarnos y separarnos del otro, bloqueando una tendencia natural e innata.
  3. Por la misma razón su felicidad es tu felicidad con lo que si sabes hacerlo podrías ser muy feliz observando las alegrías y éxitos ajenos.
  4. Quien busca bienestar solo en sí mismo, rara vez lo logra, dado que su cerebro está perfectamente formado para ayudar y ser ayudado, querer y ser querido, dar y recibir placer, siempre en ambas direcciones. El win – win por tanto, o la justicia social, no son solo ideas «bellas» o «buenistas», también es biología en acción.
  5. Si apagas tu dolor (por lógico que sea) bajo un fármaco, olvido, negación, despiste o racionalización reduces tu capacidad para sentir el dolor también de otros, alejándote de ti a la vez que del resto.
  6. La empatía es el vehículo por el cual se favorecen las conductas prosociales, reducirla es reducirse y lo que es peor, sin saberlo.
  7. Tu mente y cerebro son lo mismo. Todo lo que ayude a tu mente en una dirección está actuando en un nivel neuronal, mental, personal y… social.

Entrenar tu capacidad empática es uno de los pilares del bienestar emocional. Por eso la ciencia de la felicidad, no excluye sino que nos enseña a abrirnos al dolor propio y ajeno y de este modo reducir el sufrimiento a su mínima expresión.

 

Si es importante para ti conocer, desarrollar y potenciar tu mundo emocional te esperamos

del 25 al 28 de julio en La ciencia y práctica de las emociones

 

Referencias

1 Mischkowski, D., Crocker, J., & Way, B. M. (2016). From painkiller to empathy killer: acetaminophen (paracetamol) reduces empathy for pain. Social cognitive and affective neuroscience11(9), 1345-1353.

2 Lamm, C., Decety, J., & Singer, T. (2011). Meta-analytic evidence for common and distinct neural networks associated with directly experienced pain and empathy for pain. Neuroimage54(3), 2492-2502.

Emociones: ansiedad en la ansiedad

By | Ciencia de la felicidad y bienestar | One Comment

Un reciente estudio nos habla sobre un marcado efecto beneficioso de la microbiota intestinal mediante el uso de pro y prebióticos en los síntomas de la ansiedad (1).

Unos días antes, leía otro sobre un posible efecto beneficioso de la acupuntura en la misma dirección (2).

Solemos leer estas noticias con agrado e ilusión. Algo que beneficia y disminuye el malestar. Sin embargo puede que confundamos el camino con la meta.

Porque el síntoma no es la enfermedad

Si el probiótico, o la aguja, o el medicamento o el remedio que fuera se aplica no significa que seamos capaces de distinguir el síntoma de la enfermedad.

Imagina que tienes una tos constante muy molesta. Es seguro que quieres que no moleste, pero por tu mente ronda la idea de que la tos está expresando algo, es la consecuencia de algo disfuncional. Si te quitan la tos de repente, muy probablemente preguntes ¿porqué sucedió? ¿A qué se debe?

Sin embargo en nuestro mundo mental, el síntoma, la ansiedad, se considera en sí mismo un trastorno de hecho el DSM-V nos habla de trastornos de ansiedad generalizados.

Pero si es una emoción, será para algo no?

No tiene sentido considerar un bajo estado de ánimo o una ansiedad siempre como un trastorno porque por selección natural no habrían aparecido a lo largo de la historia.

La ansiedad tiene un porqué claro desde el punto de vista evolutivo: los individuos con una capacidad para sentir ansiedad tienen más probabilidad de escapar de una situación peligrosa ahora y de evitarla en el futuro.

Como en cualquier respuesta del organismo, y no digamos las emocionales, hay respuestas por exceso y por defecto y tan peligrosa es la inmuno deficiencia como su exceso o la anemia como la eritrocitosis.

La ansiedad tiene mala fama, tanta que en ninguna ocasión podemos ver su lado positivo, en una visión moderna donde las emociones calificadas erróneamente como negativas, deben ser desterradas de la faz de la Tierra.

Entender y vivir que las emociones son adaptativas cambia el panorama

Considerar que la selección natural favoreció la aparición de respuestas de ansiedad para alertarnos de peligros presentes y futuros permite avanzar hacia la solución.

Aceptar que como individuos tengamos una tendencia hacia la alza o hacia la baja en determinadas circunstancias y escenarios vitales nos ayuda a crecer organizadamente como personas.

Si entonces existen los cero ansiosos qué tal les va?

En general muy mal. No tienen miedo de animales peligrosos, pueden conducir demasiado rápido y flirtear con estupefacientes como nosotros atacamos las patatas fritas, a bocados. Algunos son valorados por su coraje, pero casualmente, cada año varios de ellos mueren. Otros provocan desastres empresariales, bancarios, gubernamentales, políticos y sociales: no tienen medida de sí mismos ni del otro.

Cuando el síntoma duele más que la realidad

En la ansiedad (por exceso) el síntoma duele más que la realidad. El miedo al supuesto oso es tal, que como dice el chiste “prefiero la muerte”. Sin embargo no había un oso, sino una roca con silueta peculiar. La evolución ha preferido que el cerebro interprete la roca como oso y no el oso como roca… para sobrevivir.

El individuo ansioso presenta una tendencia en parte innata y en parte adquirida (según casos) a considerar muchas rocas como osos, y así mantenerse con vida. Ve moscas como platillos volantes, escucha una lagartija y cree que es un dragón de Komodo, monta una historia de celos si su chico no le llama cada media hora y si recibe su nómina quince minutos más tarde se siente en bancarrota. Todo esa «exageración» para sobrevivir… dado que hay quienes no ven que el chico ya se ha ido o se juegan los ahorros en el casino… esos no sobreviven.

¿Entonces microbiota o qué?

Cada uno debe elegir.

Se llame microbiota o acupuntura o fármaco que desconecta el sistema de respuesta, toca entender hacia dónde apunta la solución.

Si arreglo la microbiota y me siento mejor pero en dos semanas sigo viendo rocas como osos, la microbiota en breve volverá a tener una población disfuncional de bacterias que apoyen la sensación ansiosa. Habré creado una dependencia hacia los probióticos que pasado un tiempo quizá no funcionen para tal fin.

Es mejor acercarse a la roca paso a paso (bajo guía profesional). De este modo las respuestas de ansiedad serán poco a poco menores ante eventos del ambiente que comprobarás son seguros. La terapia reforzará la capacidad de los lóbulos frontales del cerebro para disminuir la excesiva respuesta que llega a nuestra consciencia.

Estas personas que no se tiran sin paracaídas desde el avión ni conducen a 500 por hora en un patinete, sí son verdaderos héroes. Solo ellos saben lo que es poder salir a la calle ahora o hablar en público sin ver a cientos de osos en el público.

¿Y si no sé qué rocas son?

Tendrás que mirar dentro de verdad: meditación, un camino a largo plazo para una felicidad que incluye las emociones, adaptativas claro.

Si es importante para ti conocer, desarrollar y potenciar tu mundo emocional te esperamos

del 25 al 28 de julio en La ciencia y práctica de las emociones

Referencias

1. Yang, B., Wei, J., Ju, P., & Chen, J. (2019). Effects of regulating intestinal microbiota on anxiety symptoms: A systematic review. General Psychiatry32(2), e100056.

2. Tu, C. H., MacDonald, I., & Chen, Y. H. (2019). The effects of acupuncture on glutamatergic receptors in depression, anxiety, schizophrenia, and Alzheimer’s disease: a review of the literature. Frontiers in psychiatry10, 14.

¿Qué seríamos sin EMOCIONES?

By | Ciencia de la felicidad y bienestar | No hay comentarios

Me dicen dos amigas, casi como un suspiro al aire y en un anhelo de magnificarlas: ¿Qué seríamos sin emociones?

Por mucho que se insista en que las emociones son todo, es precisamente darle a las emociones capacidades que no tienen lo que complica el entendimiento.

Estamos ante una moda emocional

De hecho, observa bien, porque esta “moda emocional 100%”  suele esconder un ataque contra la razón. Cuidado porque ahora para insultarte y criticarte te pueden llamar “Pedazo de racional, no tienes vergüenza”, o “eres un p… estratega”, o “no aguanto a gente sobria y ecuánime como tú, dan asco”.  

Otras veces el ataque es al pensamiento mismo o a la propia intelectualidad. ¿Será que la ignorancia abre caminos?

Más allá de estos “halagos” sabemos que la impulsividad, la improvisación, el no juicio, el no control, o las decisiones apresuradas sean precisamente sinónimos de bienestar y sabiduría. Las grandes pasiones sin control nos llevan al desastre, al igual que las ideas sin el calor emocional. 

¿Pero porqué separan emoción de razón?

Defender las emociones en contra de la razón o la razón en contra de las emociones es como pretender que haya primaveras sin otoños e inviernos sin veranos.

Cerebralmente no tiene ningún sentido. No existen áreas puramente emocionales (lo siento por tu amígdala), ni puramente racionales (dorsolateral prefrontal). El cerebro no es estanco ni opera “instintiva, emocional o racionalmente” (por simple que resulte el triuno es más religión que ciencia) sino como un conjunto hiperconectando todo con todo. De hecho conocemos bien por numerosos experimentos que lesiones frontales provocan desórdenes emocionales o que sin emociones no sabemos tomar decisiones, sugiriendo la no – separación de ambas.

Históricamente las emociones fueron pasiones, defectos humanos que se interponían en las facultades superiores (divinas en aquellos tiempos claro). Por más que se intentó, cuando nos enseñaron, insistieron o castigaron a reprimir las emociones, resultó tan burdo como intentar curar la homosexualidad: no puedes curar la vida por estar viva ni curar a una célula de ser redonda.

Al desarrollarse la neurociencia afectiva, que estudia cómo el cerebro procesa, genera y participa en las emociones hemos visto que son un ingrediente crucial de nuestra vida psíquica. De hecho las investigaciones de los últimos 30 años muestran un creciente estado del arte donde entendemos mejor que nunca el papel de las emociones en nuestro cerebro y vida social.

Pero por efecto péndulo hemos pasamos a decir que las emociones son todo. Lo hacemos mal entendiendo a Kahneman, Thaler y Ariely… dado que ni el subconsciente es un lagarto, ni un bicho que va a su bola, ni se puede engañar a alguien varias veces con juegos de publicidad de trileros, ni la razón por limitaciones que tenga es estúpida, ni mucho menos se puede “hipnotizar” a la gente en contra de su voluntad ni hay que lanzarse a la piscina para eliminar «miedos».

Sin emociones no somos nada, como no los somos sin razonamiento, sin los 5 sentidos, sin memoria, sin atención o sin consciencia.

Necesitamos una visión global de mente – cerebro

Las emociones son un ingrediente esencial pero contienen como es lógico, motores para la destrucción o construcción de personas, países y sociedades.

  • No funcionan mejor negando la importancia de la razón.
  • No toman decisiones por sí mismas sino que influyen en nuestra toma de decisiones.
  • No son buenas o malas sino respuestas que motivan nuestra conducta y favorecen la comunicación.
  • No son elementos a reprimir ni proclamas a expresar libremente.
  • No son las que te hacen comprar en el supermercado o las rebajas :).

Las emociones son por tanto un ingrediente de la MENTE humana a comprender y regular en uno mismo a través de las herramientas adecuadas.

Herramientas basadas en milenios de experimentación y en rigor científico: meditación + neurociencia de vanguardia.

Si es importante para ti conocer, desarrollar y potenciar tu mundo emocional te esperamos

del 25 al 28 de julio en La ciencia y práctica de las emociones

 

La pobreza emocional: alegría, tristeza, ira, asco y miedo

By | Ciencia de la felicidad y bienestar | No hay comentarios

Por mucho que lo intentemos no salimos de la pobreza emocional si nuestro principal repertorio de emociones consta solo de cuatro o cinco ingredientes: alegría, tristeza, ira, miedo y asco (las llamadas emociones básicas).

Vamos al grano: nos quedamos muy cortos si ese es nuestro único repertorio, tanto si es para regular tus propias emociones, como si es para interpretar o leer las de los demás.

¿Y si intento regular esas cinco básicas?

Si intentas regular desde esa esfera, podrás relajarte, hacer Mindfulness “alopático”, para el síntoma (que es el stress), pero al carecer de visión sobre tu propio proceso, este (stress y sufrimiento) continúa como si tal cosa.

Si desde ahí quieres explicar la conducta humana y adivinar las intenciones de otro a través de “incoherencias entre su mensaje verbal y no verbal” no funciona: acabas creyendo que la conducta se debe a las emociones, olvidando muchos otros parámetros y acabas encontrando lo que querías buscar, lo que se llama sesgo de autoconfirmación, es decir, que te das la razón de lo que encuentras.

¿Porqué nos quedamos cortos con este enfoque?

Porque en tu día a día no sueles sentir ira “pura”, sino frustración, amargura, resentimiento, rencor, envidia o celos que son mucho más complejas que una simple furia producto de una respuesta de supervivencia (ante el famoso león) y que hace que frunzas el ceño, tenses la cara y actives el simpático. Es más rico y complejo.

A lo largo del día tampoco sientes a menudo alegría simple. Me dirás: ¡Cómo que no! ¡Si me acabo de comprar un vestido, un bolso, un nuevo portátil o un nuevo coche! Pues no… porque sientes una mezcla de satisfacción, orgullo, identidad, sentido de pertenencia, incluso narcisismo o prepotencia y hasta vergüenza según en qué contextos.

¿Y si es interna que nada tiene que ver con adquirir algo?

Pues en ese caso será más gozo, ecuanimidad, sobriedad, éxtasis, paz, expansión, bondad, calma y bienestar… pero no alegría pura.

¿Y tristeza?

Rara vez. Aparece melancolía, pena, pesadumbre, decepción, sensación de traición, depresión, culpa, arrepentimiento. Vamos que por alguien diga en la tele “lo siento mucho” y veas que arquea las cejas hacia arriba, no significa en absoluto que se arrepienta de sus actos y sea consciente del daño producido.

¿Y qué hay de los miedos?

Sentimos alguno claro que sí, pero muchos de ellos son más bien vergüenza, otros son pura inteligencia, prevención y sensatez, otros congelación, terror, pánico, sumisión o susto. Lo siento pero la fórmula mágica: «no tengas miedos» no tiene ni pies ni cabeza.

¿Entonces cómo abordarlo?

Por importancia que demos a las emociones, que la tienen, no significa que podamos atribuir a ellas la génesis y el resultado de nuestras conductas.

Necesitamos comprender no solo emociones, sino también sentimientos, razones, contexto social, memoria, valores, personalidad e identidad.

¿Un ejemplo para captar esta magnitud?

Veamos tres:

  1. Un jugador no solo chuta para meter GOL, también corre, pasa, regatea, se desmarca y defiende. Además no juega solo :).
  2. Un meditador no observa o regula sus emociones sino su MENTE. ¡Entera!
  3. Un cerebro humano no solo se emociona ante 4-5 estímulos básicos innatos. Su conducta implica motivación, razón, sentimiento y necesidad, no solo emoción.

En definitiva enfatizar o exaltar exageradamente un ingrediente de la mente y cerebro sobre el resto, convierte la riqueza emocional humana en pobreza emocional.

¿Qué podemos hacer?

Estudiar la mente en primera  y tercera persona en su conjunto sin separar emoción de razón, estímulos externos de internos, sentimientos de creencias, valores de motivación, identidad de contexto, y sociedad de individuo.

En definitiva meditación de verdad, la profunda, y modelos de neurociencia de vanguardia.


Si es importante para ti conocer, desarrollar y potenciar tu mundo emocional te esperamos

del 25 al 28 de julio en La ciencia y práctica de las emociones

Si sigues creyendo que hay EMOCIONES «buenas» y EMOCIONES «malas»…

By | Ciencia de la felicidad y bienestar | Comentarios

Si sigues creyendo que hay EMOCIONES «buenas» y EMOCIONES «malas» quizá te convenga leer esto.

1. Es normal evitar lo desagradable

Parece lógico querer evitar las circunstancias desagradables: ¡que no existan, que no aparezcan, que no ocurran en nuestra vida! Al cerebro no le gusta el dolor así que con toda lógica tenderá a huir de ello.

El problema es cuando la negación trae más problemas de los que soluciona. Así le ocurre al cobarde que prefiere el silencio a explicar qué le molestó de otro, al que  mediante autoengaño cree que eso no existió o quien  vive en la racionalización freudiana justificando sus impulsos a posteriori en vez de poner a prueba su idoneidad.

Qué decir de la actitud espiritualoide que presa de la positividad y «vibración» cree mitigar las sombras que nos acechan porque sí, porque yo lo digo con “pensamientos”.

2. Y buscar lo agradable

Si un lado es rechazo y de ahí asco u odio, el otro es acercamiento y por tanto, posible apego. Queremos a toda cosa que existan emociones, sensaciones y circunstancias agradables. ¡Lógico!

Pero no nos damos cuenta que lo solemos hacer mirando fuera.

Tan así es que creemos que aquella pareja nos llenó de amor y no vemos que fuimos nosotros quienes con esa pareja nos permitimos sentir y desarrollar la ternura que llevamos dentro. Decimos que “aquel paisaje, aquella playa… ¿qué bonitas verdad?” sin tener muchas veces el menor atisbo de que fuiste tú, quien en ese momento te permitiste apreciar la belleza que estaba ahí fuera, pero que sólo conectando contigo y tu apreciación se enciende.

Hay una fábrica interna cerebral que es la que acepta o rechaza las experiencias, la que permite atender y amplificar lo que existe… no son las playas, las parejas o los dolores, no somos estímulo – respuesta. Tenemos capacidad de transformar aquello que entra por los sentidos. Lo agradable no solo está fuera, está en despertar lo que hay aquí dentro. 

3. Y aquí está la inteligencia

Aplicando entrenamiento atencional no caemos en bobadas tipo “no sientas miedo”, “no te sientas culpable”, “no sientas vergüenza”, “sé siempre positivo” o “no estés triste”.

No todos los miedos son irracionales, muchos son inteligencia en acción.

Sentirse culpable, implica en ocasiones, ser por fin responsable de los propios actos y empatizar con el otro.

Sentir vergüenza es en determinadas circunstancias un medio por el que al menos expresas respeto a la sociedad en la que vives.

Ser siempre positivo a toda costa es cultivar una visita al psiquiatra en cinco o diez años o quizá hundirse en alcohol y psicofármacos para evitarlo.

Estar triste puede ser una maravillosa experiencia de reconocer que la vida no es dulce para todos ni es eterna para los humanos.

Mediante la observación, sin rechazo ni apego, dejamos de ser estúpidos emocionales, como aquellos que se enfadan cada día al ver en la TV al político que no les gusta. ¡Y es que inyectarse cortisol en vena por alguien que no te cae bien no parece una actitud sabia!

Ni agradables ni desagradables, ante todo adaptativas.

Ni rechazo ni apego, sobre todo aceptación.

Ni “pensamiento positivo” ni “rumiación negativa”, simplemente aprendizaje.

Elegir apreciar la infinitud de lo pequeño, lo efímero de un suspiro, lo frágil y valioso de la vida.

Toca crear un espacio sobrio y solemne en el que Ver lo “agradable” y lo “desagradable”.

Solo ese espacio es por fin, sabiduría emocional.

———————- . ———————– . —————————–

Si es importante para ti conocer, desarrollar y potenciar tu mundo emocional te esperamos

del 25 al 28 de julio en La ciencia y práctica de las emociones

beauty3

Porqué NECESITAS saber cuanto dura una EMOCION

By | Ciencia de la felicidad y bienestar | One Comment

Porqué NECESITAS saber cuánto dura una EMOCION

Damos mucha importancia a las emociones. Intuimos que juegan un papel vital en la vida pero a la hora de precisar nos perdemos un poco.

¿Pero cuánto dura una emoción?

Conocer cuánto dura una emoción nos permitirá, paradójicamente, aprender mucho más sobre ellas.

Las emociones son fugaces, duran tan solo unos segundos (1)… y sus efectos en la sangre apenas llegan a 90 segundos. Son rápidas porque están ahí para ayudarnos en una decisión que requiera salvarnos, huir, pelear o comunicarnos con el otro.

¿Qué consecuencias se derivan de ello?

  • Que una emoción que dura mucho, suele ser fingida o exagerada. Todos lo hemos visto en niños…
  • Que un proceso de compra en el que ves ese coche o zapatos o teléfono móvil y lo miras, lo comparas con otros, te imaginas a ti mism@ con tu objeto de deseo, no se realiza en 4 segundos sino en minutos, horas o días. Es decir, que las emociones no “venden” por sí mismas, el cerebro y el proceso es mucho más.
  • Que a menos que renueves el estímulo una y otra vez, o sea, rumiación, tu emoción tiende a desaparecer.
  • Que las emociones que en general son muy incómodas no son para tanto si simplemente las permites.

¿Y qué dura más de 4 segundos?

Los sentimientos. Son los grandes olvidados del mundo emocional y se confunden con emociones pero tienen diferente origen e intensidad.

¿Y semanas o meses?

Los estados de ánimo, los cuales tienen menor intensidad que las emociones.

¿Y si siempre me mantengo en esos estados de ánimo… qué me ocurre?

  • Que irás formando una patología o enfermedad al persistir el estado emocional durante meses.
  • Que verás el mundo del color que has creado dentro de ti.
  • Que te será cada vez más difícil alcanzar estados de bienestar.
  • Que pierdes sabiduría y felicidad, atención, memoria y capacidad de análisis.

 ¿Y si tengo razones para enfadarme, entristecerme y frustrarme? 

Hazlo sin duda porque estás vivo… y negar o reprimir las emociones «negativas» porque sí o creer que el mundo es Happy flower trae desastrosas consecuencias a medio y largo plazo.

Toma las acciones correspondientes, pero no te permitas quemarte en tu propio fuego.

Muchas emociones generan sustancias que elevan radicalmente los marcadores de stress e inflamación en el cuerpo.

Aplicaciones prácticas de todo ello

  • Simplemente observa y espera sin juzgar, esto es, medita de verdad (más allá de 8 semanas 🙂 ), para permitir que el mundo emocional se equilibre.
  • Para sentirte mal horas, días o semanas sobre un tema necesitas alimentarlo a través de pensamientos que te generan y recuerdan sentimientos que producen respuestas somáticas incómodas de nuevo instalando un círculo vicioso sinfín (2).
  • Cuando las emociones surgen ocupan nuestra atención y capacidad para manipular la información, de modo que no es un buen momento para razonar, pensar, decidir, sopesar, o analizar nada.
  • Reflexiona sobre si una vez cesado el estímulo que nos irrita, la foto que nos mueve y el “ataque” que nos inquietó, somos nosotros quienes le damos fuerza, sentido, importancia y dolor.
  • Por último, dado que el cerebro tiende hacia un sesgo de negatividad, te trae y recuerda emociones negativas por doquier (3). Si te interesa vivir con bienestar, tienes que cultivar conscientemente emociones más sabias.

Si es importante para ti conocer, desarrollar y potenciar tu mundo emocional te esperamos

del 25 al 28 de julio en La ciencia y práctica de las emociones

 

Referencias

1 Oatley, K., & Johnson-Laird, P. N. (2014). Cognitive approaches to emotions. Trends in cognitive sciences, 18(3), 134-140.

2 Verduyn, P., & Lavrijsen, S. (2015). Which emotions last longest and why: The role of event importance and rumination. Motivation and Emotion, 39(1), 119-127.

3 Harris, C. R. (2018). Understudied Negative Emotions: What They Can Tell Us About the Nature of Emotions.

EEG

Cambiar tu cerebro en 15 segundos

By | Ciencia de la felicidad y bienestar, Neuroliderazgo | Comentarios

Puedes cambiar tu cerebro en 15 segundos 

Te lo muestro aquí. A la izquierda de la foto mi cerebro en un día cualquiera con ondas de vigilia, ruido, en medio de un curso, mucha gente hablando, personas que admiro al lado, actividad Beta habitual. Yo mismo me grabo con el móvil a pesar de la tensión de tener que sujetarlo y grabar mientras trato de entrar en silencio (por eso la foto es algo borrosa me temo 🙂 ).

Unos 15 – 20 segundos después de Silencio interno, mismo ruido de fuera, gente mirando…, el cerebro se inunda de ondas alfa (más amplias, lentas, abiertas y simétricas en más de 18 localizaciones cerebrales). Foto derecha.

En 15 segundos de silencio el cerebro entra en un baño de alfa: relajación, paz interna, visión más ecuánime de las cosas, menor stress, mejor toma de decisiones, emociones positivas desde sí.

No ha ocurrido nada fuera… solo dentro.

Basta «acordarse» y darle al botón de tu cerebro.

Lo curioso es que esas ondas aparecen en gran cantidad al comienzo del sueño, pero con entrenamiento gradual, puedes generarlas a voluntad en vigilia y estar en el estado conocido como FLOW con facilidad.

Lo puedes ver en el video de 1 minuto aquí.

Esto y no otra cosa es lo que trabajamos en uno mismo. Tener la capacidad de transformar estados para tu uso propio y el de tu equipo y gente.

Esto es liderar la propia vida.

¿Pero con esto es suficiente?

No, pero es uno de los 3 pilares. Si no eres capaz de soltarte en este aquí y ahora y entrar en calma, más te vale empezar por aquí…

La felicidad implica 1. la capacidad para entrar en estados óptimos de funcionamiento y este es uno de ellos.

Además implica 2. una visión y acciones a largo plazo donde impera la sabiduría y el sentido de vida.

Y por último, con muchísima evidencia fruto del cerebro social, exige 3. establecer relaciones satisfactorias y duraderas con los demás, en comunidad y más allá de uno mismo.

Podríamos resumirlo en:  1. corto plazo – estados, 2. largo plazo – sentido y 3. amplio espacio – los otros y la sociedad.

¿Porqué ese aspecto social en el que casi nadie incide?

No se incide porque es muy atractivo el mensaje individualista que vierte sobre el individuo todas las responsabilidades.

En muchas ocasiones es un error: se va al «coach» cuando tocaba ir al «sindicato». Y por ello, se acaba en el psiquiatra.

¿Porqué entrenarnos en felicidad?

  • Porque los seres humanos en el siglo XXI ya han conseguido derechos individuales y sociales que antaño solo pertenecían a las élites elegidas por divinidades y apellidos.
  • Porque queremos ahora vivir mejor, más tranquilos, gozar de nuestras familias, amigos, espacios, ciudades, naturaleza, arte, ciencia y cultura.
  • Porque queremos crear, innovar,  ser líderes por fin de nuestra propia existencia.
  • Porque queremos la sabiduría que nos permita aceptar y manejar de la mejor forma posible crisis, incertidumbre y dolor, sin por ello perder la oportunidad de gozar del día a día.

Liderar la propia vida es la ciencia de la felicidad.

La cuestión es decidir cómo lo vas a hacer: solo, bajo visiones poco rigurosas o apoyado en la evidencia y la vanguardia científica y psicológica.

Acá te mostramos la última y empezaremos por enseñar a tu cerebro a cambiar de estado en tan solo 15 segundos, lo que otros solo consiguen durmiendo…

La ciencia de la felicidad. Comenzamos en octubre 2019.