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Ciencia de la felicidad y bienestar

Las consecuencias del virus y la felicidad genuina

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A veces paseas con amigos y te dicen «si es que se nos pasa la vida», «no nos damos cuenta», «no valoramos las cosas», «con tanto stress»

No sé si te pasa pero yo suelo sonreír y por dentro pienso «¡¡será a ti!!» y después inevitablemente creo que bien vendría un camino introspectivo serio para quien se siente así.

Otro día te encuentras con quien te dice «es que tenemos que decir más veces te quiero, dar más besos a nuestros hijos», «estar con los nuestros», «no olvidar a los amigos» y vuelvo a pensar lo mismo que en el párrafo anterior.

No se trata de personas sino de dónde está puesta la atención y de cómo procesamos.

El cerebro, por defecto, la atención la tiene en el futuro o en el pasado. La sociedad en general lo favorece. Serás en el futuro… cuando te cases, encuentres pareja, tengas hijos, tengas perro, éxito, segunda casa en la playa, trabajo estable, o en los tiempos que corren cuando tengas 100.000 followers, sin necesariamente saber porqué te siguen :).

La vida evidentemente transcurre en el presente pero no vale con saberlo ni con decirlo ni con proponérselo, como no vale querer jugar como Messi, decirlo o proponérselo: hay que entrenar 30 años y comprobar.

El presente por ubicuo que sea, se entrena y de ahí deviene presencia, que es muy distinto.

En la presencia uno no necesita esforzarse para sentir que la muerte acecha cada segundo, que cada instante es único y que aquí no es cuestión de contenidos… sino de continente.

«¿Qué es eso Jose?»

Pues que si un día estuvieras muy malito, muy malito, al borde del otro lado, te aseguro, doy fe, que lo único que querrías es tener la capacidad de darte cuenta, de estar y de ser. Te importarían un rábano los contenidos, es decir, dónde, cómo y qué. Te valdría la M-30 igual que el Emirates Palace de Abu Dhabi.

Las consecuencias de un confinamiento por un virus se asemejan levemente, son un curso introductorio :), a una posible felicidad sin éxito, sin futuro, sin control de un Yo caprichoso.

– Y es que no necesitas la trampa de la autoestima para estar lleno en un futuro, sino que te toca en casita, apañarte con la incertidumbre ahora.

Si ésta nos produce ansiedad… ¿en qué sueño vivíamos hasta ahora? Podemos ponernos en marcha cuando todo pase…

– Tampoco necesitas muchos viajes ni posesiones ni salir de casa para encontrarte bien. Está en tu interior la capacidad del bienestar con más bien poco.

Si esto no ocurre… ¿en qué sueño vivíamos hasta ahora? Podemos ponernos en marcha cuando todo pase…

– Tampoco hace falta que sufras por estar en «cuarentena» y proteger a los enfermos de tu propia salud. Sería kafkiano que el sano sufriera y no el enfermo. Los que sufrirán serán los de la UCI, los que dan el callo y los cuidan y los que mantienen el orden. Ah bueno los autónomos también: esos además no pueden enfermar.

Si sufres… ¿en qué sueño vivíamos hasta ahora? Podemos ponernos en marcha cuando todo pase…

– Tampoco hace falta aburrirse y pasarlo mal por ello y buscar entretenimiento como un yonki cuando no hay NBA ni Champions. Solo se aburre en una habitación blanca y vacía el que no conoce la farmacia de su cerebro.

Si te aburres… ¿en qué sueño vivíamos hasta ahora? Podemos ponernos en marcha cuando todo pase…

– Tampoco hace falta que hagas Mindfulness para soportar el stress de la nueva vida cotidiana. Oiga que hasta hace poco pasábamos meses en una casa porque había nieve todo el invierno. Seamos maduros.

Si necesitas convertir la vía en una técnica para tu stress, bueno, quizá sea un comienzo, pero no tiene buena pinta.

«¿Y esto del continente también es cerebro?»

¡Faltaría más! Basta soltar la red por defecto que rumia y rumia sobre nosotros mismos, para caer a áreas y redes en donde uno es y percibe tanto, tanto, tanto el presente, que se llena del mismo. Hasta cuando planifica lo siente ahora. Hasta cuando recuerda lo percibe como un ahora.

Quizá un día todo esto pase, en un mes, en dos o en tres. No se sabe…

Pero pase lo que pase, cuando el exterior vuelva a brotar de flores, pájaros que cantan, mates de la NBA y Champions quizá blaugranas quizá rojiblancas :), y nuevos problemas y retos, nada habrá cambiado para el continente.

Serán solo eventos que seguirán ocurriendo, como contenidos en un espacio, momentos que se perderán como lágrimas en la lluvia como decía Roy Batty, aquel Nexus 6 que se hacía preguntas inteligentes sin descanso.

Que puedas cultivar tu Continente, no solo contenidos y «experiencias».

Podemos ponernos en marcha YA.

Verás lo que pasa después con tu felicidad y sabiduría.

Estar presente ¿incluye el pasado y el futuro?

By | Ciencia de la felicidad y bienestar | No hay comentarios

Estar presente ¿incluye el pasado y el futuro?

En meditación uno se entrena encarecidamente en estar presente… dado que en la mayoría de las ocasiones la vida ocurre aquí y uno está allí, en sus mundos, ajeno a lo que está sucediendo, y a veces presa de la ansiedad futura o el remordimiento del pasado.

Se enfatiza que lo único que existe es el AHORA, lo cual en un sentido literal es 100% cierto. El ayer no está físicamente y el mañana no ha llegado aún. De hecho esa simple práctica genera extraordinarios beneficios.

Esta práctica, que es uno de los ingredientes que enseñamos en Ciencia de la felicidad y sabiduría, es central en el autoconocimiento y desarrollo de uno mismo.

Con frecuencia, en el aprendizaje empezamos a estar presos del presente y lejanos de donde apunta, la presencia.

Uno se siente forzado a recordarse estar presente y otra, sin embargo la presencia implica conciencia espontánea de un estado atemporal. No desarrollo este punto, no tendría sentido aquí, pero sí quiero recalcar una confusión habitual.

«Jose, pero si entonces estoy presente y no existe el pasado y el futuro… no sé… ¿eso no es bueno no?»

Buena inquisición dado que el entendimiento literal no encaja en la realidad de nuestro cerebro.

El pasado ya pasó, pero está bien grabadito en tu memoria autobiográfica del cerebro condicionando tus acciones. Podemos con mucho mucho esfuerzo y estrategia limitar o incluso reducir al mínimo la tendencia a fortalecer (en vez de debilitar) la memoria autobiográfica. Normalmente esto sobrepasa el objetivo del 98% de practicantes e incluso de la práctica de Mindfulness (que es un primer nivel del camino).

Pero no podemos perder un aspecto del pasado que nos ha permitido… aprender. Si el pasado no existe tal como a veces se malentiende en meditación tendrías que re-aprender todo de nuevo.

El futuro no ha llegado, y por tanto solo existe el presente. Pero de nuevo, creer que nuestro transitar en la vida no precisa de futuro, implica anular otra gran función cerebral: la capacidad de planificación.

«¿Entonces Jose? ¿Presente con pasado y futuro, o presente sin ellos?»

Aquí aparece la clave. De lo que se trata es de darse cuenta en el presente, porque no te puedes dar cuenta en otro momento, de que el pensamiento se vincula al pasado, como recuerdo, como proyección, o bien que se vincula al futuro, como hipótesis, como planificación, como ansiedad, como creación, como sueño o imaginación.

  • No hay nada malo en pensar en el pasado, mientras te des cuenta de que estás pensando en el pasado ahora.
  • No hay nada erróneo en pensar en el futuro, mientras te des cuenta de estás planeando o angustiándote con el futuro, en este preciso instante.
  • Es la capacidad de darse cuenta la que hay que cultivar… no el estar presente porque sí.
  • Es la capacidad de darse cuenta entrenada durante años, cuando el sentir ocupa un espacio mayor que el pensar, sin esfuerzo apenas por cierto.


Ese espacio de darse cuenta es el continente… y ocupa por fin mucho más que los contenidos.

El continente es tan grande que uno recuerda o proyecta o incluso no hace nada, pero siempre habita y percibe dentro de ese gran territorio.

La felicidad y sabiduría tienen una parte que ver con ese espacio y menos con pelear presentes, pasados y futuros entre sí.

Otra parte de ellas no es meditativa ni «individual» sino 100% social, pero de eso hablaremos otro día.

De momento, darse cuenta, darse cuenta, darse cuenta… en vez de estar presente por estar presente.

Practicar artes marciales falsas… y vidas evitativas

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Practicar artes marciales falsas… y vidas evitativas

 

Como probablemente sabes, he enseñado artes marciales internas durante 25 años.  Tengo cierta experiencia con ellas :).

En esos 25 años nunca me dejó de sorprender quienes buscaban afanosamente las artes marciales falsas.

Al principio mediante rumores, luego con leyendas de eremitas en montañas, después mediante libros que prometían poderes mágicos y finalmente con fraudulentos videos de Youtube. No importaba… si uno busca el maestro que le haga volar sin tocarle, lo acababa encontrando.

Así es el autoengaño y opera hasta en un terreno tan «real» como un arte marcial. Te puedes denominar guerrer@ y maestr@ y otros te lo pueden llamar, puedes confiar en que con tu energía mental puedes resistir hasta las balas (no es broma, sucedió en Pekín en 1901, con resultado de muerte), pero por mucho que creas… por mucho que uno insista, el trabajo está ahí, esperándote.

Escojo el ejemplo del arte marcial porque se entiende fácil. Cuando uno practica un arte así busca sí o sí comprobar su eficacia en la realidad.

En el fondo, por raro que parezca, no dista mucho de una ciencia: uno tiene una hipótesis, planea un ensayo, obtiene resultados, saca conclusiones, se abre a una discusión y genera nueva hipótesis.

Y sobre todo no lo hace solo, dado que uno mismo no puede ser juez y parte (atento si eres «amimefuncionista»).

Pero a veces caemos al cerebro del guerrer@ etéreo, con luchas imaginarias que solo suceden en nuestra cabeza y trajes de seda verde satinada que esconden nuestras lordosis.

Lo hacemos cuando insistimos en huir a toda costa de la prueba de realidad, siendo tozudos en nuestro camino, rechazando toda «confrontación» en nombre de lo puro o de lo que toque en ese momento como coartada.

La vida evitativa es posible, pero con alto precio.

Con frecuencia defendemos:

  • magias que no nos vuelven Harry Potter,
  • dietas que no nos funcionan,
  • terapias que no nos curan,
  • prácticas que no nos transforman,
  • filias que no nos calman,
  • libros que no nos ilustran,
  • dispersiones que no nos centran,
  • entretenimientos que nos embotan,
  • «influencers» que nunca dieron un palo al agua,
  • y corrientes de pensamiento casi terraplanistas.

El bienestar no llega por creencias ni por habitar el reino de lo ilusorio.

No va siendo más feliz el que se lo cree, sino el que lo cultiva, en toda circunstancia.

Hay que abrirse a despertar porque 25 años de práctica ilusa no te convierten en maestro.

25 años de prácticas que no transforman,
25 años de filias que no calman,
25 años de…

te pueden dejar exactamente en el mismo lugar.

Como un guerrer@ etéreo con su traje satinado.

Hace falta práctica despierta, reflexiva, ágil, imbricada en el día a día y enraizada en lo concreto, lo práctico y lo real.

Dale vueltas a si verdaderamente eres alguien mucho más feliz y sabio que el año pasado.

Dale vueltas a si tienes herramientas para superarte año tras año o para elevar tu vitalidad y motivación más allá del ginseng y la vitamina C.

Que sepas que ES posible avanzar sin éter.

Confundir bondad con no tener conflictos… 

By | Ciencia de la felicidad y bienestar | No hay comentarios
Voy directo:

Si uno es muy bondadoso tendrá con el paso del tiempo menos conflictos (que no ninguno).

¡Pero al revés no funciona!

Si uno no tiene conflictos no implica que sea bondadoso.

¿Por qué?

Porque nos aterra, nos bloquea, nos hace perder el centro el conflicto. Como somos de un «buen barrio» no estamos acostumbrados a la pelea, la gresca, la defensa legítima, la prevención y protección de lo nuestro, la provocación del otro o el mantenerse fuerte ante la adversidad.

Incluso nos suena rara la reconciliación y el perdón, o el crecimiento personal genuino, o la amistad entre antaño contrincantes.

En nuestro «buen barrio» cualquier mínimo atisbo de conflicto desestabiliza tanto, genera una emoción tan desagradable, que subimos a la cabeza y regalamos amabilidad, ayuda, condescendencia, «comprensión»…  que son bellas palabras pero inútiles si en vez de brotar de su lugar original son consecuencias de no poder enfrentarse a una verdad incómoda. 

No nos deben impresionar las personas que huyen de los conflictos, con ausencia o buenas palabras, y por lo tanto no tienen ninguno. No es sinónimo de bondad y es difícil tener una mirada profunda sobre ello: suelen colársela al grupo.

Los que nos deben impresionar son aquellos que saben reconducir un conflicto hacia un buen fin, que saben que habrá que comunicarse al inicio hasta con el diablo para que «deje» de serlo (o nosotros de verle tan demonio :)) y que en esa negociación, el que tiene tablas, ni pierde su dignidad, ni se rebaja ni se pone por encima. 

La bondad comienza con uno mismo, y a quien debo atender es a mí mismo si algo me impide enfrentarme a un hecho. 

Lo que no puede ser es que en mi intimidad Pepito sea un golfo y en su presencia es un megacrack. Demasiada distancia…

Lo que no puede ser es que tenga las mismas palabras y gestos para el que me engaña que para el que me cuida, porque soy «muy educado». 

Esta disociación, tarde o temprano, nos puede quemar… y un día ya no sabré quien soy: si el que siente inquietud, el que la tapa o el que dice «todos sois muy majos».

Pero no solo eso, la disociación «persona que siente – máscara que se muestra» va a generar desconfianza en los demás. Pasado el tiempo captarán que tienes las mismas palabras para las infinitas personas y situaciones… y no te creerán.

Y uno creía que era bondadoso por no tener conflictos…

Cuando uno está fragmentado debe abrazarse con afecto en vez de huir de la propia rotura. Es el primer paso.

La bondad es un tema estrella en uno de los módulos de nuestro curso La Ciencia de la Felicidad y la Sabiduría

En este módulo nos construimos desde una bondad genuina, que no es buenismo, ni adulación, ni «educación». Es la construcción de una ruta cerebral práctica de dignidad y amor propio de verdad.

Es una poderosa práctica que necesita ser entendida desde su lugar correcto. No es solo una semilla, sino también la Tierra donde se planta y el agua con la que se riega.

Concentrarse exclusivamente en la semilla, en la «técnica de la bondad o la compasión» porque es buena es errar el tiro.

Lo que veo que brota en los asistentes son buenos tallos, genuinos, auténticos, que no temen el picor del sol, el viento, el frío, o el calor extremo. 

No buscan sombra ni cobijo… sino crecer a la Vida por difícil que se ponga ésta en algunos momentos y circunstancias.

¿Dónde estabas el 1 de enero de 2010? ¿Cómo era tu vida?

By | Ciencia de la felicidad y bienestar | No hay comentarios

¿Dónde estabas el 1 de enero de 2010?
¿Cómo era tu vida?

¿Podías adivinar exactamente el lugar en el que estarías el 1 de enero de 2020?

Difícilmente ¿verdad?

– El 1 de enero de 2010 yo pensaba en que en unos meses estaría cerrando un ciclo de trabajo exitoso en el Mundial de Sudáfrica 2010.

Así fu. Pero pensábamos además que estaríamos para el Mundial de FIFA Brasil 2014. Reflexionaba ya con posibles progresos en mi área, quiénes podrían ser mis ayudantes y en cómo mejorar aún más ese análisis del comportamiento que allí realizaba.

Pero hubo un vuelco y eso no ocurrió. Justo cuando lo pierdes empiezas a valorarlo más: un jefe magnífico y abierto, unas condiciones de trabajo óptimas, un equipo humano excepcional.

– El 1 de enero de 2010 tenía claro que quería seguir haciendo lo de siempre: enseñar y acompañar a personas y equipos a su mejor versión, pero desde un lugar donde la ciencia fuera más visible, dado que por mucho que insistiera había un porcentaje de credulidad que no me satisfacía. Pero en ese momento no había pensado el nombre, Neuroleader (que se le ocurrió a un amigo) ni que habría un día en que tener un local físico sería un símbolo de atraso en vez de modernidad.

– El 1 de enero de 2010 suponía que mi tercer trabajo, vinculado a un laboratorio médico, sería el más seguro de los tres. Las circunstancias me empujaban a dedicar más y más horas… cuando otro vuelco colocó la decisión de salir como la más sabia.

– Pero aún hay más. El 1 de enero de 2010 no podría imaginar que un día investigaría en el centro prestigioso en el que estoy o que podría publicar artículos en revistas Q1 de ciencia o que el premio príncipe de Asturias iba a ser el director. Qué decir de amigos y conocidos, viajes, casas o familia…

Podría seguir y seguir con ejemplos de lo que uno podría esperar el 1/1/2010 y lo que no imaginaba ese mismo día.

Así que la solución no es «vivir el presente» entendido pobremente, esto es, sin planificar.

La cuestión es que no podemos controlar ni «conseguir» nuestras metas cuando el mundo es en red, complejo, interdependiente y sujeto a incertidumbre (cada vez más lógicamente).

Las mancias y los adivinos siguen fallando, como a lo largo de la historia, aunque a jefes de Estado aún les sirvan de consejeros 🙂 (ej. Brasil), por lo que no es la vía más aconsejable.

Los gurus del «tú puedes si te esfuerzas» todavía no han bebido de la marmita de la sociedad: siguen viendo a individuos aislados y evitan comentar sobre circunstancias sociales.

¿Entonces qué Jose? te preguntarás.

Aquí la solución:

La mayor certeza y es más bien escasa, nos la da la estadística, la cual lo que hace es incrementar probabilidades.

¡Pero a veces lo hace drásticamente!

Quien sabe dónde estaremos el 1/1/2030…

Si quieres darte falsa seguridad con mancias, credos y gurus, adelante.

A lo que te animo es a quien inviertas en tus recursos… que son, para las personas honestas, las únicas oportunidades que puedes abrir.

  • Puedes construir una década de hábitos saludables incrementando probabilidades de enfermar menos.
  • Puedes mejorar tu resiliencia y capacidad de afrontar el stress, aumentando tu poder de perseverar en un camino.
  • Puedes abrir tu mente al espacio de no juicios, no dramas, no líos, no cotilleos, no odios, no mofas y multiplicar la estadística de los días donde el gozo surge… de tu propio cerebro.
  • Puedes aprender y aprender y aprender de los que más saben, por duro que resulte ser alumno y empezar de cero en algo, en vez de parecer que sabes, dominas y controlas. 10 años después la probabilidad de hablar con criterio en vez de suponer, será muy alta.
  • Puedes ir oliendo ya que el Estado nunca traerá las soluciones y que lo moderno, la tecnología, el siglo XXI, están llenos también de magia y posibilidades. Reducir el victimismo, la simpleza histórica y abandonar el orgullo de la ignorancia aumentará el intervalo de confianza para tus proyectos.
  • Puedes ampliar tus habilidades personales hasta límites insospechados si te dejas ayudar y asesorar por quienes las dominan, lejos del low cost youtubero curalotodo terraplanista.

No sé dónde estaré en 2030. Pero es que ya no lo quiero saber… quiero caminar consciente y tras larga marcha, sé cómo se hace.

De lo que estoy seguro es que al llegar lo haré a un espacio más seguro de buenas probabilidades.

y tú, ¿cómo vas a crecer en esta década?

Qué le vas a DAR (no pedir) al 2020

By | Ciencia de la felicidad y bienestar, Human Behavior | No hay comentarios

2020. ¿Qué le vas a DAR (no pedir) al año que entra?

Cuando era jovencito pedía con fuerza al año que me diera cosas. 

Madurando, madurando uno se da cuenta de que esas mancias no funcionan.

Así que cambié por una mejor: qué voy a DAR en vez de qué voy a PEDIR.

Me he acostumbrado a dar a cada año que entra compromiso, foco, esfuerzo y afecto. Son herramientas cultivadas por muchos años así que sé que van conmigo.

– Me comprometo con seguir aprendiendo, investigando y enseñando sobre el comportamiento humano y el cerebro por duro que resulte estar a la última con calidad en esta ciencia.

– Me enfoco en dar solidez y expansión a los proyectos que están en marcha, sin arrastrarme por otras ideas porque no es momento aún de nuevos cometidos, sino de ir cerrando y terminando todo lo sembrado. 

– Me esfuerzo en lo que menos domino, que es donde más margen tengo de mejora y donde más apertura y paz-ciencia necesito.

– Mi afecto sereno este año va hacia todo lo que ocurra, lo desagradable que va a venir y lo agradable que aparecerá. Sé que podré querer un poquito más y mejor cada día.

Estoy seguro que al final del año estará en mi mano ser más sabio, más abierto y más feliz. 

Espero que le puedas DAR al año 2020 y sus gentes todo eso que has cultivado en ti en los años anteriores.

¡Feliz Navidad y feliz 2020! esperando tenerte con nosotros una vez más en Neuroleader.

Jose, solo tengo tiempo para sufrir

By | Ciencia de la felicidad y bienestar | No hay comentarios
Quizá con otras palabras, casi siempre con otra intención, pero en muchas ocasiones lo que se traduce de la conversación sobre el tiempo, es que los individuos en muchas ocasiones solo tienen tiempo para… sufrir.
«No tengo tiempo, no tengo tiempo, voy a mil, mi agenda no da más» es un mantra común.
Mirar con lupa el día a día y analizar en qué se va el tiempo no es tan común.
Pero sobre todo, cuando planeamos una mejor versión de nosotros mismos una de las objeciones que nuestra propia mente va a contar es esa: «no tengo tiempo».
Es como si una vocecilla interna se encargara antes de que lo intentes, recomendarte que no es posible.
Esa misma vocecilla te dice que lo vas a dejar, que tú no vas a llegar y que ya habrá su momento.
Esta «esquizofrenia interna» tiene cura. No puede haber tantas voces en el cerebro con instrucciones contrarias:
  • «tienes que adelgazar» y a la vez «come esa palmera de chocolate hasta reventar».
  • «persigue tus sueños» y a la vez «no los conseguirás».
  • «quiero cambiar mis hábitos» y a la vez «no tengo tiempo para implementar nada».

 

Si hay muchas voces es seguro que el autoengaño aparece en alguna de ellas…
Como un policía que busca el autor del crimen en donde no pueden coexistir versiones contradictorias.
Una de las cosas que se pueden resolver para siempre es el tema de las voces internas.
No lo resolvemos porque haya una que gane sino porque descubrimos, tras los ejercicios, que tú no eres ninguna de ellas.
Llega un momento donde las voces son como los que te tienen envidia: «ladran pero cabalgamos».
Pero eso no se puede hacer solo. Lo tienes que hacer con alguien que ya haya pasado por ahí. Y con gente que está en tu mismo punto: el de superarse, no el de justificarse, machacarse y convertir su vida en fuente de stress.
Curiosamente muchos meditadores y más si están preocupados por «8 semanas» o «21 días» o su «linaje» no resuelven el tema de las voces.
Quieren que una sea la verdadera y todo sigue igual.
No se trataba de bajar el volumen sino de autoindagar de verdad.
Resulta que no lleva mucho tiempo… sino mucha actitud.
Y ésta la tienes que poner tú de antemano.

Open Arms… Closed Hearts, Silly Minds, Poor Mankind. ¡Avalokitesvara!

By | Ciencia de la felicidad y bienestar | Comentarios

Open Arms… Closed Hearts, Silly Minds, Poor Mankind. ¡Avalokitesvara!

Avalokitesvara tiene mil brazos, para ayudar y llegar a cada rincón de cada persona que sufre, más allá de su condición.
Tiene un ojo en cada mano, para actuar desde la visión y claridad.

La compasión no es patrimonio budista. Aparece, con matices algo distintos, en el cristianismo, el judaísmo y el Islam. Y estas grandes nunca le llamaron buenismo… Los creyentes practicantes de estas religiones anteponen la compasión al rechazo. 

Para quienes no somos tan dados a la fe porque sí, encontramos nuestra Avalokitesvara en la propia biología y evolución de la vida. Miles de años antes de que cualquier religión fuera creada por los hombres, éstos ya se comportaban empática y compasivamente con su grupo. Nadie sabe más de altruismo recíproco que los homínidos.

La enfermedad del odio se instala en un cerebro que desde millones de años le asusta lo diferente. Y debe ver al diferente como tal para honrar un cerebro viejo que le maneja. Solo lo conocido es confiable, incluso aunque sea nocivo. 

La enfermedad de la ceguera se instala en un cerebro tan acostumbrado a la escasez que cree que otro le puede quitar lo que tiene. Y debe creer que quien nos quita las migajas y no quien nos da migajas es el enemigo.

La enfermedad del miedo se instala en un cerebro que generaliza y extiende el comportamiento de un individuo a todo un grupo, credo, filia, clase, forma, etnia, raza o país. Ese cerebro está programado para ver osos en todas las rocas, no sea que un día viera un oso como una roca y te muerda por no haber escapado. 

La enfermedad de la ignorancia se instala en un cerebro más preparado para sobrevivir que para buscar datos, hechos y objetividad, lo que implica esfuerzo y recursos neuronales, ¡no siempre disponibles! Y así vemos injusticias en un lado, puede que razonables, pero a la vez somos cómplice de otras y no damos para más.

La enfermedad del olvido se instala en un cerebro donde la memoria nunca es fidedigna, porque no está al servicio de la verdad sino de darnos la razón. Y así no recordamos los movimientos de nuestros propios ancestros en busca de pan o paz, o lo inestable y cambiante que ha sido cualquier frontera no digamos ya imperios.

Ciego, pequeño, olvidadizo y aterrorizado es nuestro cerebro ancestral, anestesiado por sus propios contenidos y agotado por defenderse de atacantes imaginarios.

Avalokitesvara sí.

Todavía hay quien no sabe que la compasión es una práctica y como tal, para un cerebro nuevo, requiere entrenarse.

Todavía hay quien no sabe que Avalokitesvara no es buenismo, sino Sabiduría.

superacion personal

Roberto me ha hecho un regalo

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El mes pasado estuvimos en el Valle del Jerte en un bello entorno para el curso «La Ciencia y práctica de las emociones».

Roberto me ha hecho un regalo que te comparto: su testimonio en video.

No se lo he pedido sino que ha surgido de él, por lo que doblemente agradecido.

Le conozco desde el año 2001 y le he visto buscar y probar herramientas para su bienestar una y otra vez a lo largo de diferentes formatos. No ha escatimado esfuerzos… es capaz de cogerse un autobús nocturno desde Granada, llegar a un encuentro de domingo y volverse a casa. Destaco su apertura a la experiencia, que le lleva a recorrer numerosas vías de crecimiento y vida, entre ella el Teatro o diversas terapias.

Este enfoque de las emociones que hemos enseñado vincula su sentido evolutivo, su cultivo y su modulación desde la neurociencia y las tradiciones. Forma parte de La Ciencia de la Felicidad y Sabiduría que comenzamos en octubre.

Porque no hay bienestar sin cultivo emocional CONSCIENTE, algo que todavía muchas personas desconocen.

Gracias Roberto 🙂

ENLACE

superacion personal

Ideas «mejorables» sobre la felicidad

By | Ciencia de la felicidad y bienestar | No hay comentarios

Un mecanismo cerebral que me apasiona estudiar es el llamado «el intérprete». Es esa vocecilla, a veces demonio a veces ángel, que nos habla sobre las cosas y que incluso creemos ser.

Es la causa del proceso de Racionalización, donde justificamos nuestras acciones, pensamientos y realidad. Muy a menudo lo confundimos con la razón… y nada que ver. Esa voz nos dice también cosas sobre nuestro bienestar y felicidad.

Te comparto algunas ideas «mejorables» que la vocecilla nos cuenta sobre este tema:

 

  • La felicidad es eterna, para siempre y estable.

Más bien es aquí y ahora, en este momento y en gran parte, según tu nivel, dependiente de cuan libre seas de tu entorno externo.

 

  • Se trata de un estado que YO conseguiré solo, con mi esfuerzo heroico, sin ayuda ni apoyo de nadie.

Los héroes, como ves en las películas (desde Nicolas Cage a Liam Neelson :), o Braveheart y Star Wars), son la verdad más bobos que sabios y la verdad, poco felices. Lo hacen todo solos… y así les va.

 

  • La felicidad es algo que tiene que ver conmigo y muy poco con los demás y su devenir.

Gran error. El cerebro se alegra de los demás tanto como de ti, pero no todo el mundo sabe hacer eso. ¡Se aprende claro!

 

  • Si tengo pensamientos positivos el universo vibrará y me traerá lo deseado.

El universo pasa de nuestros pensamientos. Empieza por observarlos…

 

  • Ya el año que viene me centro en trabajar mi felicidad.

El año que viene no existe, ¿qué estás haciendo hoy por tu bienestar genuino?

 

  • La felicidad no tiene sentido buscarla, la vida es difícil siempre.

Justo al revés. La vida es muy difícil y lo será, por eso más nos vale construirnos con sabiduría para ser más felices a pesar de las circunstancias.

  • La felicidad no se planifica, se decide.

Solo se decide lo que uno puede decidir y para eso hay que saber qué grado de libertad tiene. Libertad implica tener autonomía sobre algunas circunstancias y sabiduría sobre las que no podemos modular. Ni la felicidad se decide ni se planifica. Se planifica construirse hacia ella.

 

  • Me creo muy feliz y con eso basta.

Creer o no creer siempre es secundario a la realidad. Mira si hay dureza, chisme, exceso de juicio o falta de silencio en tu existencia.

 

  • La felicidad es un cuento actual de la sociedad moderna.

En absoluto: Aristóteles, Confucio o John Stuart Mill hablaban de ella. Lo que sí es cierto es que la sociedad lo puede plantear en nuestro tiempo como un derecho. Antes era un designio «divino». Ahora una construcción tuya.

 

  • Prefiero fluir para obtenerla.

El cerebro no fluye, sobre todo tira de memoria y nuestra memoria es de supervivencia no de felicidad.

 

  • No voy a invertir en ella, prefiero invertir en «zumos detox».

Solemos invertir en aquello que sabemos que no funciona pero que no estamos dispuestos a no creerlo. ¡Qué cosas!

 

  • La felicidad es interior.

Y también exterior y grupal no lo olvides.

 

  • Como medito ya la voy a conseguir.

Decir que medito no es decir mucho. Meditar bien es otra cosa. Bien encaminada puede ser uno de los ingredientes de la misma.

 

  • La felicidad implica que no haya días malos y que todo fluya por fin.

Más bien implica no jorobarla en los días malos y aumentar razonadamente el número de momentos buenos a lo largo del día.

 

  • Justo cuando mi hijo saque la carrera, mi pareja cambie un poco y me suban en la oficina voy a ser muy feliz.

Los que consiguen la Bonoloto no manifiestan subidas en sus índices de felicidad al año de tener el premio. ¿Lo sabías?

 

  • Esta sociedad es una KK. Cada vez vamos a peor. Que no me vengan con pamplinas de la felicidad.

Cada vez vamos a mejor, pero hay que leer los datos científicos que lo demuestran y superar el sesgo de negatividad del cerebro. Toca estudiar y poner en práctica muchas cosas.

 

  • La felicidad es perpetuar vacaciones y placeres.

Dolor, enfermedad y muerte también nos esperan en el camino propio y ajeno. Hay tantos gozos que te pasan desapercibidos que si los vivieras, justo en este instante «normal», alucinarías.

 

  • No siento gozo en el día a día, digo poco te quiero, doy pocos abrazos y no respiro nunca profundo pero soy muy feliz.

Esto es quizá autoengaño ¿no?.

 

  • Felicidad es no tener nada que hacer ni nada en qué preocuparse.

Eso más bien es una desgracia. Al menos ayudar a quien esté peor que nosotros es una noble ocupación.

 

  • Un yogui en el Himalaya me instruirá sobre la felicidad eterna.

¿Nadie te enseña nunca nada verdad?

 

  • Me falta un nuevo coche para la felicidad completa.

¿Sabes cuales son los índices por debajo y por encima de los cuales el dinero NO influye ni un ápice sobre la felicidad de las personas?

 

  • Tengo traumas y rencores varios del pasado, pero soy feliz.

Aireando raíces se mejora el sabor de los frutos…