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Human Behavior

¿Te gustan los bulos verdad?

By | Human Behavior, Neuroliderazgo | No hay comentarios

¿Cuáles son fake news y cuáles no?

Te muestro algunos ejemplos no para ilustrar la «verdad»… sino para reflejar la complejidad y algo más importante: nosotros y la persuasión.

5G y Covid. Hay quien dice que como China se lleva el negocio del 5G, han nacido toda serie de pseudo demostraciones en contra, alertando de sus peligros y los conspiradores lo vuelven viral creyendo y compartiendo bobadas y haciendo el juego anti China sin saberlo. ¿Bulo?

Hay quien dice que hay videos de youtube de corte científico (basta verlos para comprobar que de científicos tienen lo que yo de hawaiano), que han sido censurados y que si hay censura se demuestra que decían algo que no se quiere saber (¿o quizá demuestra que eran una barrabasada?), que el 5G provoca un exosoma viral (¡no comments!), que las empresas tecnológicas nunca miran nada por la salud de la gente (será que un producto se puede vender con cero regulación y que esas empresas están llenas de seres malvados tipo Terminator). Lo cierto es que uno puede escoger cualquiera de estos comentarios y adherirse sin más. ¿Te mola lo del exosoma? A por ello. ¿Crees que hay manipulación al cerrar ese video? Pues venga, coge esa misma.

El malo de Bill Gates. Bill Gates debe de ser un señor malvado, por ser super inteligente, programar desde los 12 años 10 horas al día (tanto que en Harvard no había nadie en esos momentos para enseñarle y se salió) y por fundar una empresa con éxito y dotarnos de nuestros imprescindibles ordenadores (que eso es algo también muy malo). Además dejó su empresa (debe ser muy muy fácil soltar tu creación) y se le ocurrió  montar una fundación para algo muy malo, como es conseguir parar la diarrea en muchos lugares de Africa financiando proyectos de letrinas sin desechos (sí, 100% ecológicas). Además es filántropo y cuando Trump ha quitado financiación a la OMS (que es otra entidad malvada llena de seres malvados que nunca ha servido para nada), Gates es también un malete. Eso de ser filántropo tiene que tener un lado muy oscuro. ¿Qué es bulo? ¿Qué es verdad? Pues lo que más te mole.

El virus chino. Los virus llevan aquí antes que los humanos existieran. Buenos antes de que existieran las plantas incluso. Y para colmo forman parte de nosotros. Pero los vivimos al revés, como las religiones, que llevan 100.000 años menos tiempo que los Sapiens, fueron creadas por ellos y nos parece lo contrario. El caso es que hay un virus chino de laboratorio que lo han hecho los chinos para matar a unos cuantos, o lo ha hecho la CIA para matar a los chinos. No queda claro jeje, el caso es que alguien lo ha hecho. Además aunque el genoma de un virus que muta naturalmente se distingue fácil de uno de laboratorio (al secuenciar su genoma), está claro para algunos que el virus es chino  (¿o de la CIA?) pero de algún laboratorio es. ¿Qué es bulo? ¿Qué es verdad?

El presi que pasea. Un presi pasea por la calle en tiempos de confinamiento. No, no es cierto dicen unos, es una foto trucada. Sí es cierto dicen otros. Es oportunismo esa noticia dicen otros. No, no es una cámara trucada. No señores que es legal: iba a comprar el pan. No, no, es una salvajada y un mal ejemplo. Nos querellamos, pues venga nos querellamos. Vale pues yo también me querello. Lo dicen por odios, no, no lo dicen porque fue así: véte tú a saber. Pero ¿cual te gusta más? Elige tu versión.

Los super informes. El del Imperial College of London dicen que los de Iberia lo han hecho muy bien. La OMS, que son maletes recuerda :), también. El de unos consultores australianos contables no epidemiólogos dicen que han sido los peores del mundo. ¿Está claro verdad? Está clarísimo sobre todo cuando eliges uno. ¿Cual te gusta más?

La antena del argentino. Sale un señor argentino con un curioso «medidor de radiofrecuencias» para mostrar los peligros de a saber qué. Se le conoce por ser un tipo que fotografía OVNIS todas las semanas. Vaya este suena a bulo casi para tod@s, ¿o no? ¿Te atreves a creer a este?

Los guantes de los famosos. Escoges a cuatro famosos con guantes, te olvidas de otros famosos con guantes y compartes la foto de la maldad e injusticia por la que esos cuatro famosos tienen guantes y la población no. De los otros famosos ni hablar claro.

Cortar y pegar. Cortas un trocito de la entrevista que interesa, de ese ser que no tragas y mira lo que ha dicho ese señor malvado. Coges el titular sacado de contexto y ¿ya lo decías tú verdad? Ahí la tienes, en tu periódico favorito: ese que no es como el periódico contrario. Tu periódico es veraz, independiente, eficaz y fiel a la absoluta verdad. ¿El bulo es la otra prensa?

Y así uno tras otro… todos los días, a todas horas, sobre todo los temas. No solo ahora por el COVID… siempre ha sido así, pero quizá ahora se note algo más.

Es como un bzzzzzzzz de una nevera que no deja dormir. Ruido sobre una señal, a saber cuál, que representa la verdad.

Hay formas de filtrar una señal y acercarse a un espacio de probabilidades de veracidad, pero hoy no toca hablar de eso. De hecho no suele interesar mucho (¡¡qué curioso!!).

Es evidente que tomemos la postura que tomemos, hay una adherencia al bulo que está a nuestro alcance.

Es evidente que es tal la avalancha que saturamos el cerebro con informaciones y contrainformaciones.

Lo cierto es que en contra de lo que pudiera parecer, al cerebro le cuesta la verdad, tanto que con frecuencia no le interesa lo más mínimo. Le encantan las mentiras.

Lo peor de los bulos por tanto, no es que sean o no falsos, sino que perdemos el tiempo al usarlos como justificación de lo que ya «sabíamos».

De hecho no hay nada más ridículo que razonar una creencia, cuando por definición una creencia no exige razones, sino una suerte de fe.

– Si Bill Gates te parece terraplanista adelante, no hace falta que busques el video que lo «demuestra».

– Si el 5G matará a la humanidad de cáncer como hizo el 2G, 3G y 4G no hace falta que tires de un ridículo argumento de youtube please y de «estudios independientes» :).

– Si el presi iba a comprar el pan porque es un santo, no busques la opinión que lo apoya, si realmente no estabas dispuesto a que fuera lo contrario.

– Si sin saber lo que es un gen afirmas que está hecho en un laboratorio, pues ¿para qué más?

Más allá de todo esto, ¿de qué me fío viendo este panorama?

Es una pregunta que mucha gente se hace. Pero creo que la pregunta no es la más idónea porque antes hay que preguntarse qué bulo necesito creer.

Lo más importante de nuestras medias verdades es que reflejan quienes somos.

  • ¿Desconfiados a tope?
  • ¿Conspiracionistas?
  • ¿Cegados por nuestras creencias?
  • ¿Dispuestos a no reconocer al otro nada aunque fuera cierto?
  • ¿Seres malvados sin moral solo en el otro lado?
  • ¿CV´s magníficos en mi equipo e incultos en el otro?
  • ¿Manía a los datos, la ciencia o las respuestas complejas?
  • ¿Amantes de la mofa por la vestimenta, aspecto, clase social y lindezas parecidas del «enemigo?

¿Quién eres?
¿Qué dicen de ti tus bulos?
¿Qué quiere decirte tanta «certeza»?
¿Porqué te parecen santos los tuyos y malos los diferentes?

Dale vueltas…

Algunas respuestas, cerebrales y científicas (¿son un bulo para ti?), en breve.

Correlación no es causalidad (II). Sin Nicolas Cage

By | Human Behavior | No hay comentarios

Hace dos días exponíamos un cómico ejemplo pero real de cómo correlación no es causalidad. Sin embargo a todos nos pasa, que tendemos a inferir la causa, producto de nuestro cerebro mágico, ese que no sabemos encender para admirar atónitos y extasiados una puesta de sol o sentir una caricia o caer a una paz interna sin más a voluntad, y sin embargo se hiperactiva ante las relaciones espurias.

Como ayer comentaba es necesario una distinción primero y luego un entrenamiento adecuado para saber qué con qué. Fíjate que no estoy cayendo en la típica visión de anular porque sí el cerebro mágico, el religioso o el analítico sino proponiendo una integración coherente y aplicación inteligente de los mismos.

Nota: utilizo esta terminología, porque se parecen a los estadíos de desarrollo de la mente humana desde el niño al adulto y desde el origen del hombre hasta nuestros días. Es muy útil.

Seguimos.

Hoy toca NO correlación, NO causalidad, es decir un caso aún más extraño pero que se puede producir en nuestra mente.

Un ejemplo. En la figura de arriba, puedes ver el crecimiento exponencial del teléfono móvil en los últimos 30 años.  En la línea de abajo la tendencia estable de cáncer de cerebro en la población. Es evidente que una curva exponencial no correlaciona con una casi asíntota recta plana, luego si ni siquiera hay correlación aún menos existe causalidad. En palabras de hace dos días, «ya no hay ahogados en piscinas pero Nicolas Cage sigue haciendo películas». Afortunadamente la gráfica de la IARC, nos tranquiliza: no hay más tumores cerebrales aunque usemos mil veces más el móvil que nuestros padres.

Es solo un ejemplo para ilustrar los múltiples sesgos que la razón tiene, huecos por donde se cuela el pensamiento mágico.

Hay quienes resumen estos huecos con «somos irracionales». En absoluto es así. El que una decisión no sea todo lo racional que debería no implica que sea azarosa o demente. El cerebro toma rutas conocidas, (heurísticos) atajos fáciles, que en muchas ocasiones proporcionan salidas y resultados más que aceptables. Incluso ante la dificultad de replantearnos cosas, nos damos la razón y así mantenemos una estabilidad.

En estos días de confinamiento, lo más probable es que nuestro cerebro mágico haga de Nicolas Cage y las piscinas. Es normal. Y es lo que hoy quiero ilustrar.
– Va a querer buscar relaciones «Cage-piscinas» y las defenderá como certezas.
– Va a querer encontrar causas simples a problemas complejos.
– Va a activar cerebro religioso para pertenecer a algún grupo con el que comparta ideas y así estar acompañado.
Todo eso es natural, cerebralmente lógico, así que fíjate si lo entiendo, pero está muy desordenado.

Hay una posible alternativa si te interesa. Es más sana y constructiva:

Utiliza el cerebro mágico al jugar con tus hijos como si fueras un niño, con tu perro, con la planta de casa, el brillo de unos ojos. Deja que surja la poesía, el arrobamiento, el silencio, el gozo e inmersión en la experiencia perceptiva, sensorial y emocional. No le pongas límites ni razones. Siente. Accede al nivel perceptivo donde somos uno con todo. No es tontería, es estado cerebral (aunque cuesta) y ¡único te lo aseguro!

Utiliza el cerebro religioso para abrirte a un grupo mayor. Imagina cómo es el sufrimiento de alguien de otro país, de otra profesión, de otro credo, de otro género, de otra edad, de otro equipo… y siente. ¿Sufrimos parecido verdad? Compasión distal como se denomina técnicamente.

Utiliza el cerebro analítico para idear soluciones, bien a tu vida y trabajo, bien a la de los demás o las de la sociedad, que impliquen un win-win para todos. No olvides que esto cambiará y habrá que seguir planificando, creando, luchando por tu lugar y por un mundo más consciente.

Curiosamente estas 3 alternativas son los 3 pasos de la Ciencia de la felicidad y sabiduría. No me baso en relaciones espurias, ni en ideologías, sino en cómo se ha ido creando nuestro cerebro a lo largo de la evolución y cómo se ha desarrollado nuestra mente desde la concepción hasta la etapa adulta.

Practica estos 3 pasos y verás…

Nota 2: cerebro mágico, religioso y analítico no son divisiones anatómicas del mismo ni tienen que ver con el mito del cerebro triuno. Lee La Rama Dorada, el famoso libro de James Fraser (1922) y te dará un buen aroma de ello. Eso sí, ¡630 páginas!.

5G, Nicolas Cage, Virus y ahogamientos

By | Human Behavior | No hay comentarios

Antes del 5G y el virus te comento esto…

En la tabla de arriba ves una curiosa correlación. La línea roja marca el número de personas que mueren ahogadas cada año por caerse en una piscina. La línea negra el número de películas en las que Nicolas Cage aparece en cada año.

Como puedes ver la línea roja y la línea negra van muy parejas. Quiere decir que si Nicolas Cage hace más películas más gente muere ahogada en las piscinas, o bien que si mucha gente muere ahogada en las piscinas, Nicolas Cage resulta que hace más películas :).

Esto es una correlación sin más.

Pero evidentemente tú sabes que las películas de Cage y el que la gente se caiga a la piscina no tiene nada que ver, es decir, no hay causalidad.

Con el 5G y el virus pasa algo parecido. Se establece causalidad porque sí. En general se escuchan cosas verdaderamente locas, se confunden radiaciones ionizantes (que dañan el ADN) de las que no. Se extrapolan los resultados de las electromagnéticas en una rata a la que se le pega un móvil 10 horas al día, para justificar toda suerte de desgracias para ti si tienes un móvil y un largo etcétera.

Se valoran las teorías más raras posibles y se enfatiza en los poderes ocultos una gran parte de ellas (que se ponen todos de acuerdo a una: Trump, Putin, Soros, Gates, Zuckergerb, Kim y Merkel todos juntitos). No he incluido a Obama porque era reptiliano :).

Se teme al 5G con la misma fuerza que se ha temido antes al 4, 3 y 2G, con el mismo desparpajo con el que se falló en 2012 y los mayas, los microondas, los transgénicos (no confundir con los herbicidas), con la misma cerrazón allá en 1982 a la fecundación in vitro, que traería al mundo «seres sin alma». Es decir que lo nuevo en forma de ciencia y tecnología, es también un caldo de conspiracionistas aunque no ocurriera nada con el 4G, aunque gracias a los transgénicos no matemos miles de cerdos para obtener insulina o produzcamos bio-diesel menos contaminante, o aunque gracias a la FIV miles de padres son felices hoy en día en cada país.

La política, tristemente, es otro terreno de conspiraciones. Es impresionante (y doloroso) ver el nivel de dramatismo, desgracias y caos que la humanidad sufrirá cuando gana el contrario lo que probablemente perpetúa que la falta de ética ejercida sea invisible para los propios fieles.

Quizá la confusión más grande que veo, es que en ocasiones el conspiranoico se siente más «espiritual«, «lleno de valores», «protector de la Tierra y sus gentes» en un mundo «material y deshumanizado» (ya comentado hace unos días). Va a ser que no, que lo espiritual anda más lejos cuantas más bobadas creas.

Cuando uno ve todo eso, lo que surge es que el ser humano no puede estar callado y que ante el no saber, prefiere inventar, delirar, parecer, pavonearse, conspirar en definitiva.

No vengo aquí a desmontar una a una las ideas conspiranoicas que sufrimos, sino a algo más interesante: ¿porqué existen? ¿qué dice de NOSOTROS si tendemos a ello?

1. Hiperagencia.
Hay personas que incluso en un juego de azar de ordenador, «dotan» al mismo de una agencia o sujeto, como si una entidad dirigiera ese azar. Se demuestra que estas personas tienden a creencias conspiranoicas más fácilmente. Va a ser que no son tan libres de elegir su idea mesiánica, más bien ya están dispuestos a ello (1).

2. Percepción diferente.
En la antigüedad veíamos una cara en una roca o en un árbol o en una nube y decíamos que ahí estaba el «espíritu» de esa persona (algunos todavía lo defienden 🙂 ). Hoy sabemos que el cerebro está precableado para percibir caras (giro fusiforme BA37 para ser más concretos), aspecto que utilizan las marcas de coches para crear coches para mamás (con ojos de bebé redonditos) y coches de corte agresivo (con ojos afilados como faros).

Donde tú ves una mancha en blanco y negro, las personas conspiracionistas ven caras, formas, entidades y un sinfín de detalles, es decir, esta tendencia parte ya desde un lugar de construcción de la realidad no solo cognitiva, sino perceptiva incluso (2).

3. Maquiavélicos y otros.
Cuando se intentan descubrir predictores que puedan anticipar quienes van a ser más seducidos por teorías conspiracionistas los resultados son concluyentes: aquellos con tendencia al narcisismo, maquiavelismo, psicopatías y diversos déficits cognitivos y emocionales. Se parte de un lugar concreto con el que después se justifica una opinión (3).

4. Necesidad de ser «diferentes».
Quizá el más claro. Es una de las tristes maneras en que alguien puede destacar o sentirse único: pensando algo «que nadie sabe y es muy evidente,» que circula entre tu gente, que «los mecanismos oficiales se encargan de censurar» (quizá debieran insistir jejeje) y victimizándose ante el poder o bien atribuyéndose un poder del que carecen como cuando se dice «nos quieren silenciar y eliminar» en vez de entender que es poco interesante, útil y fidedigno sus propuestas (4).

5. El mito del mal puro.
No quiero extenderme porque lo expliqué extensamente en este programa de radio El Efecto Lucifer pero las personas conspiracionistas hacen una distinción del bien y el mal de forma absolutista. Desde ahí, el otro, el diferente, es enemigo y cómo no, perverso diablo de Hollywood que hace el mal por el mal o que disponiendo del bien absoluto no lo comparte (tipo «las farmacéuticas tienen la cura de las enfermedades pero no la comparten» –> Nota: será que los hijos, sobrinos, primos, padres, parejas y amigos de los miles de directivos de Pzifer, GSK o Bayer nunca mueren de cáncer o infartos como los demás mortales).

6. Paranoia como evolución.
Todos tenemos cierto rasgo que nos predispone a un nivel mínimo de paranoia social. Magnificar una posible amenaza, ver más peligros de los habituales, tener una ansiedad por encima de la media, estar cerrado a los propios sesgos, confundir correlación con causalidad, tener dificultad para entender datos y números grandes, copiar el comportamiento de otros que son parecidos, tolerar mal la incertidumbre, preferir la confabulación al no saber, o tender a respuestas simplonas ante el esfuerzo del análisis lento nos llevan a entender que todos, en determinado grado, solemos caer en cierto grado de delirio explicativo de la realidad.

Ojo no confundamos conspiración con sentido crítico, que hay quien se jacta de analizar cuando conspira. Hablamos de una tendencia natural a ciertos sesgos que nos llevan a establecer relaciones espúreas y simplonas ante fenómenos complejos.

«Jose, conozco gente inteligente que es muy conspiranoica. ¿Puede ser?»
Sin duda. Simplemente en determinadas ocasiones utilizan la herramienta menos apropiada para el problema que tratan de explicar. No es cuestión de capacidades siempre, a veces es confusión de qué usar para qué situación.

«Ya Jose, pero ¿alguna vez acertarán no?»
En efecto. Si todos somos depresivos, alguna vez aciertas. Si todos somos hombres, aciertas hasta el 50%.

Soluciones (si sufres de ello en exceso):

Aprende a utilizar sabiamente cerebro mágico, cerebro religioso y cerebro analítico. Cada uno tiene su función y utilidad, pero con demasiada frecuencia se intenta percibir una flor o la calma de una respiración desde la rumiación o explicar la realidad compleja desde las correlaciones mágicas simplonas.

Hay mucho lío ahí… y sin ser nada patológico, convendría deshacer el entuerto.

Ganarás en felicidad y sabiduría, porque solo una mente clara puede construir bienestar.

Referencias (no leer si eres muy conspiranoico, reforzará tu posición a pesar de la evidencia y son estudios no independientes probablemente para ti :). Ah, hay muchísimos más, solo escoge algunos relevantes).

1. Van Elk, M. (2013). Paranormal believers are more prone to illusory agency detection than skeptics. Consciousness and cognition, 22(3), 1041-1046.
2. Van Elk, M. (2015). Perceptual biases in relation to paranormal and conspiracy beliefs. PloS one, 10(6).
3. March, E., & Springer, J. (2019). Belief in conspiracy theories: The predictive role of schizotypy, Machiavellianism, and primary psychopathy. PloS one, 14(12).
4. Imhoff, R., & Lamberty, P. K. (2017). Too special to be duped: Need for uniqueness motivates conspiracy beliefs. European Journal of Social Psychology, 47(6), 724-734.

¿Preocupados por el virus, asesinos con la Tierra?

By | Human Behavior | No hay comentarios

Ayer trataba de ampliar la visión sobre esos mensajes que nos tachan de monos estúpidos deshumanizados.

Me enfocaba en demostrar con datos, como la sensación de que somos un desastre y vamos mal, no coincide con la realidad. Ello es debido a nuestros sesgos (nos llaman la atención las noticias negativas) y a los medios (interesados en propagar que una persona se saltó un semáforo y no tanto en decir que millones de ellas no se lo han saltado).

Hoy viene la segunda parte vinculada a la «Madre Tierra» y esa deshumanización.

Parecería que no tenemos empatía por el planeta, luego a pesar de lo dicho ayer entonces seríamos esos monos estúpidos deshumanizados.

Va a ser que no… así que le damos perspectiva de nuevo.

Empatía, empatía, empatía…

Parece que la «inteligencia emocional» y por tanto la empatía (si es que ese constructo realmente es válido) sería la solución a todo.

Lo que no solemos conocer es que la empatía se fue desarrollando en el cerebro en relación a la cercanía: 1. la espacial y 2. la temporal. De hecho la famosa oxitocina se vincula al endogrupo principalmente y la famosa testosterona ni es tan violenta ni tan agresiva (no entro aquí en la psicobiología de las mismas, ganas no me faltan :)).

Es decir, que empatizo con los de mi grupo y con el presente y futuro inmediato principalmente.

Con los del exogrupo y con el futuro lejano tenemos problemas, pero no por malos o deshumanizados, sino porque nuestro cerebro necesita mucho esfuerzo para ese cambio. El medio ambiente se percibe como futuro lejano, aunque no lo sea.

Esta es la razón, insisto, lejos de la deshumanización, por la que fácilmente caemos al pánico del papel higiénico por un microorganismo (que nos han aniquilado siempre), tenemos miedo a las serpientes y no a los coches (aunque éstos provocan más muertes que las víboras) y por la que un problemón como el cambio climático nos cuesta, ¡o nos costaba!, mucho más.

Creer que una civilización antigua indígena, que personalmente forman parte de mis más profundas memorias, eran todos uno con la Tierra y ahora nosotros no, es una falacia que no se sostiene, simplificada en el ayer citado mito del buen salvaje de Rousseau. Basta ver cómo veían las tribus al exogrupo…

El budismo aboga por esta vía de compasión con todos los seres sintientes. Parece que tampoco tiene en cuenta ese aspecto temporal y espacial. Al menos marca una dirección de partida interesante: tú mismo.

Pero no siempre se usa: uno habla y habla a veces del amor a los demás, los animales o el medio ambiente sin pasar por el propio centro.

No vale que por exceso de empatía con el otro, con todos los seres e incluso con el planeta, hayas olvidado cuales son tus emociones, cómo las reprimes y cómo suenan. Y créeme que este patrón es más común de lo que uno imagina. A veces el mesías de la ayuda a los 10.000 seres no sabe aún ayudarse a sí mismo. Sobre los tipos de ayuda ya hemos hablado estos días…

La re-construcción no obstante es clara y tiene sentido cerebral.

Comencemos por el amor propio. ¿Nada fácil verdad? Tratemos después de extender a nuestros seres queridos en el espacio y el tiempo esa bondad. Cultivemos la cultura, la educación, la apertura, el conocimiento de otros mundos, pueblos y modos de vida, de forma que te des cuenta de que no somos tan diferentes, o mejor dicho de que la diversidad es riqueza y no amenaza. Reconozcamos por fin esa gran madre que nos sostiene.

La razón, tan denostada, necesita ser ampliada. Hagamos caso a lo urgente, incluso aunque las tripas tribales todavía estén en el Pleistoceno medio.

– Si te cuesta empatizar, aprende a entrenarla.
– Si empatizas con lo de fuera y poco con tu amor propio y dignidad, aprende a entrenarla.
En ambos casos necesitarás mucho más que «inteligencia emocional»… tienes que ampliar al cerebro social.

En definitiva no somos monos estúpidos ni sociedades asquerosas llenas de vecinos y seres «materialistas», sino cerebros esculpidos por la evolución.

Aunque para tus tripas solo existan miedo a los virus, esfuérzate para que tu cabeza sea cada vez más responsable  contigo, con todos y con todo.

Va a ser que sí, que somos grandes.

El cerebro social es uno de los módulos clave que enseño en La Ciencia de la Felicidad y Sabiduría.

Indispensable para no caer en trampas empáticas como las citadas y en la construcción real desde la base del bienestar y rendimiento de las personas.

Indispensable para no caer en la trampa del «do it yourself».

Y sí, un cerebro social puesto en práctica, te permite vivir en un espacio mucho más allá que una mente limitada a los «tuyos» o a «los buenos y malos», a «los espirituales y los materiales» y a los «monos estúpidos y los monos responsables».

Mucho más allá… por fin.

Leñe, ¡la humanidad va bien! ¡Vale ya!

By | Human Behavior | No hay comentarios

Ayer leía esto: «Vivimos una realidad caleidoscópica donde múltiples factores (la contaminación atmosférica, ambiental y electromagnética son de los más potentes, causa y consecuencia) se entrelazan dando como resultado el desequilibrio, una humanidad deshumanizada que va en una loca y destructiva carrera en pos de metas materiales alejándose cada vez más de lo esencial, de lo que realmente la nutre, de la Madre Tierra…
Monos estúpidos jugando a ser dioses».

Y pensé dentro de mí: ¡basta ya leñe! ¡Será posible!

Crecen los mensajes insultantes de los humanos sobre los propios humanos, siempre desde ese lugarcito tan especial donde el autor es prístino, puro y concienciado porque no juega a la Play Station acaso. ¿O porque tiene una moral superior al resto? Espiritualidad confundida me temo.

Como el basta ya leñe tiene más de emoción que de argumento, aquí van:

La humanidad progresa adecuadamente, somos unos gigantes, hacemos muchísimas cosas cada vez mejor, y en el camino lógicamente creamos problemas, pero de deshumanizados poco. Vamos con los datos.

1. Esperanza de vida.
73 años. Más de 80 años en casi 30 países. Aumentando en todos (por desigual que sea entre continentes aún, todos mejoran).
Al empezar el siglo XX, 50 – 60 años.
Al empezar el siglo XIX, 30-40 años.

2. Muertes por guerras al año por cada 100.000 personas.
1000 veces menor en el siglo XXI que en el siglo XIX y anteriores.

3. Homicidios al año por cada 100.000 personas en Europa.
Desde el año 1200, en que había unos 100 de cada cien mil, en pleno descenso.
En el año 2000 apenas 1 de cada cien mil.

4. Tortura judicial. Abolida desde 1775 en la mayoría de los países. Sin posibilidad de retorno a la barbarie.

5. Ejecuciones anuales en USA por pena capital.
En 1625, 3,5 por cada cien mil habitantes.
En 2000, menos de un 0,01 por cada cien mil habitantes.

6. Abolición de la esclavitud.
Cero países abogaban por ello en 1600.
En el año 2000, más del 80% y en franco crecimiento.
Es razonable pensar que llegaremos al 100%.

7. Número de libros y alfabetización.
Creciente exponencialmente desde 1600.

8. Países donde el servicio militar no es obligatorio.
19% en 1970. Más del 55% en 2010. También menor duración del servicio cada vez.

9. Democracias y dictaduras.
Número de democracias en 1950: 20.
En 2010: casi 100.
Número de dictaduras en 1970: 80.
En 2010: menos de 20.

10. Proporción de libros que citan los términos «derechos civiles», «derechos de las mujeres», «derechos de los niños», «derechos de los gays».

100 veces superior en el año 2000 respecto a 1950.

11. Aumento del cociente intelectual medio en la población.
De hasta un 30% (de 1950 al año 2000).

12. Areas terrestres y marinas protegidas.

5-7% en 1990. 10-15% en 2015. In crescendo.

Por no hacerlo eterno añado un listado de mejoras:

  • Menores muertes por accidentes de aviación, desastres naturales, accidentes laborales, peatones, trabajo infantil…
  • Menor tiempo dedicado a tareas domésticas, mayor acceso a información, tecnología y comunicación con personas cercanas y lejanas.
  • Mayor alfabetización, acceso a educación básica, años de escolarización… y muchísimas más que no cito por extensión.
  • Creación de organismos supranacionales como la ONU, OIT, UNESCO y OMS que lejos de ser perfectos (o de que consigan que se cumplan sus criterios) han aportado, bajo evidencia, numerosa ayuda y progreso a los seres humanos.

Vaya ¡qué deshumanizados estamos!

Pues mira para ser tan desastres tú y yo, resulta que progresamos adecuadamente.

– ¿Significa que no hay problemas que resolver o que esté todo perfecto? NO.

– ¿Significa que no haya nuevos problemas que hemos creado como el cambio climático? NO.

Estamos en ello y debemos luchar para ello, cada uno paso a paso y grano a grano, como hemos hecho siempre.

– ¿Es esto felicidad flower power? NO, es construcción social labrada contra nuestra propia historia y tendencias.

– ¿Tenemos un nuevo problema con posibles pandemias? SI

– ¿Son tan devastadoras a pesar de la globalización como lo fue la peste negra o la viruela? Evidentemente NO.

– ¿Somos monos estúpidos? Los monos para empezar no son estúpidos (basta observarlos jejeje) y nosotros aún menos. Pero no somos perfectos ni los cambios que nos gustarían son instantáneos. Muchos exigen de décadas, por razones que escapan a este artículo y que se basan en nuestro cerebro.

– ¿Jugamos a ser dioses? NO. Simplemente nos adaptamos y co-creamos una realidad cada vez más social, cada vez más democrática, cada vez más pacífica, cada vez con más bienestar y libertades y muy probablemente, cada vez más ecológica.

Del super peligro del 5G, me remito al 4G, 3G, los microondas, el fin del mundo del 2012, los chemtrails, los terraplanistas y lo mala que es la Play Station :).

Vuelvo a la emoción: ¡Basta ya leñe!

Que estamos viviendo una ola inmensa de inteligencia, humanidad y compasión.

Gente que se toma un Vermout online con sus amigos (¡olé!), gente que comparte sus tiernas fotos de niño y juventud en las redes, videollamadas diarias con los seres queridos, voluntarios que se ofrecen a quitar chapapote sin guantes hace años y coronavirus sin mascarillas, personal médico, de emergencias, de seguridad, de educación, de casi cualquier sector haciendo lo que saben, autoorganización silenciosa más allá de políticos en tu comunidad autónoma y en tu país cuando éstos no saben o no pueden, paciencia inmensa de la población, 90% de opiniones no bañadas en odio, super red científica transnacional de investigaciones y bases de datos abiertas de lo que el virus implica y un muy largo etcétera.

Va a ser que no, que la única estupidez sigue siendo la ignorancia, el dramatismo y creer todavía el mito del buen salvaje de Rousseau.

Dicho de otra manera:

«Abominad la boca que predice desgracias eternas / abominad los ojos que ven sólo zodiacos funestos / abominad las manos que apedrean las ruinas ilustres». Rubén Darío

¡Somos grandes leñe y nos esforzamos en ello!

Y lo vamos a seguir haciendo, humanizados cada vez más.

Ayuda profesional, ayuda de corazón, ayuda oportunista

By | Ciencia de la felicidad y bienestar, Human Behavior | One Comment

La psicología, la neurociencia también, la medicina me temo y probablemente la sociología, filosofía y antropología, tienen un problema y es que hasta el más mundano de los Sapiens tiene una teoría propia de cómo funciona el mundo o la mente humana.

No la tenemos sobre cómo se genera un agujero negro, o cómo un metal se convierte en espada ni cómo el determinante de una matriz 3D es realmente el cálculo de su volumen.

A esa teoría propia se une que ante un trauma, un drama humano, una pandemia, una guerra, a la mayoría nos sale ese instinto de ayudar.

El problema es que hay ayudas profesionalesayudas de corazón y ayudas oportunistas. Añadiría que está la ayuda ignorante.

Hace poco me preguntaban por cómo el cerebro responde a respuestas con ansiedad en un momento dado, esa que todos podemos sentir de vez en cuando. Al rato me preguntaron por una persona con depresión profunda y mi respuesta fue clara: tiene que ir al profesional de la mente, por tanto, psicólogo o psiquiatra.

No quise que la ayuda de corazón, se convirtiera en ayuda ignorante.

Lo veo cada día con cientos de consejos para «subir la inmunidad». Estiro un brazo y subo la inmunidad, me atiborro de productos y subo la inmunidad, vibro con el cosmos y subo la inmunidad y visualizo tal punto del cuerpo y subo la inmunidad. La ayuda quizá sea de corazón, pero me temo que anda entre oportunista e ignorante, dado que si no tengo evidencia de ello más allá de que me lo creo o el «amimefuncionismo» mal vamos.

El problema es que ese «amimefuncionismo» bien exige un análisis de CD4, CD8, NK e interleucinas para decir que «sube» la inmunidad. Quizá conviene informar sobre que la inmunidad demasiado «alta» es también un severo problema. En fin…

Pero es que incluso saber mucho de algo no implica saber ayudar en ello. Un biólogo puede saber más de un tumor que un médico, un metodólogo puede saber más de un test de personalidad que un psicólogo e incluso una persona por las razones que sean puede conocer mucho sobre el trauma o el duelo… pero haría bien en ceder su espacio a quienes optaron por el camino clásico, tan denostado por la antiintelectualidad, de aprender la formación precisa.

Hace unos días veo, no es nada nuevo, cómo determinados expertos, justo los mismos que nos dicen que el éxito es una sencilla ecuación de habilidades y esfuerzo, y que nos incitan una y otra vez a perseguir nuestros sueños individuales fácilmente, se ofrecen a ayudar a la gente que está en el duelo, ahí es nada, en el trauma, ahí es nada, en la depresión profunda, ahí es nada, o en el trastorno de stress post-traumático, ese que en USA no consigue aún recuperar bien a gente que vino de Vietnam hace 50 años.

No hablo del inocente que no sabe que no sabe, hablo del que NO quiere saber que NO sabe, o peor aún, NO quiere aceptar que NO es el profesional adecuado para el problema que surge.

Te lo dejo a ti si es ayuda oportunista, ignorante, de corazón o profesional o si sencillamente es adecuada.

El mantra de «como a mí me sirvió» iguala mediante una tábula rasa a todos los humanos, como si no solo de partida, sino en el camino todos estuviéramos capacitados (y formados) para todo. No es cierto…

Entre ese y el «do it yourself» vamos apañados.

Creo que en muchas ocasiones la mejor ayuda es el silencio, la presencia, la prudencia o el ceder espacio a otros. O hacerlo desde lo que uno es y conoce: el profesional del ejercicio con el ejercicio, el de Yoga con el Yoga, el enfermero con los enfermos y el que fabrica mascarillas, fabricando mascarillas.

Si es el momento de tu profesión dale fuerte.

El mío no es curar a los enfermos, ni tratar a los que tienen desórdenes mentales severos sean agudos o crónicos: es ayudar a relacionarnos, superarnos, influenciarnos, mejorarnos y liderarnos.

Por tanto, ni subo la immunidad ni curo las depresiones ni trato el duelo por mucho que sienta que conozco algo después de años, al menos intento con fuerza, la mente humana en primera y tercera persona.

Como siempre digo, la ayuda es un poliedro con muchas caras y matices.

Hay cerebros triunos, tertulianos varios y mancias parecidas que todavía no lo saben.

Vivan los profesionales cada uno en su campo: es su momento, es tu momento. Haz lo que sabes.

Virus: de Virgo y Capricornio a la inteligencia artificial

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Tenía un conocido hace años que me decía: somos Virgo y los Virgo somos…

El caso es a mí me encanta hacer deporte, a él no, le gusta la política, a mí la ciencia y la filosofía, le encanta la música latina y a mí el rock y la clásica, ve la botella medio vacía, yo medio llena, no pisa la montaña y yo la añoro y sobre todo, cree en horóscopos y mancias, y yo sé muy bien a qué tipo de mente enganchan.

Quiero decir con esta introducción que la causalidad, los porqués de las cosas, las relaciones espúreas, tradicional e históricamente se han atribuido a causas ajenas, divinas, demoniacas o mágicas.
Hasta hace no mucho los sueños, el lenguaje, la música, la intuición por supuesto y el arte eran manifestaciones del «alma». Y la epilepsia, las infecciones, los infartos, los abortos, el síndrome premenstrual, las afasias y apoplejías, las discapacidades, es decir todo lo que sorprendía, eran castigos divinos o demoniacos.

Este pensamiento mágico queda en el cerebro, y tiene su utilidad práctica ¡sin duda!, pero evidentemente no para ciertos asuntos :).

Así de sencillo. Es lógico ese proceder, porque como vengo insistiendo el cerebro no tolera la incertidumbre y qué  mejor bálsamo para esa ansiedad que una solución simple. Esto es por esto y punto.
Así lo vemos en el laboratorio: cuando a una persona ante un conflicto personal o moral, le pedimos que apele a una fuerza etérica en la que cree, el cingulado anterior, área que monitoriza el error, el dolor y el conflicto, reduce su actividad.

Pero Virgo y Capricornio, por simples y azarosas que resulten sus explicaciones no han podido frenar ni un ápice el intento humano de aproximarse mejor a la incertidumbre, a las tendencias y a las previsiones. Afortunadamente hemos buscado e investigado más.

El caso es que los humanos para acercarse a la probabilidad inventaron la estadística. La ciencia a la que se acusa injustamente de rígida (cambia cada mes) y de categórica (adapta sus conclusiones una y otra vez) nos propone no tanto certezas sino espacios de probabilidades.  Nos compramos un coche y nos fiamos de él porque existe 1 probabilidad entre un billón que no funcionen los frenos. Confiamos en la casa porque damos por hecho que el hormigón resiste al menos 150 años en el 99,99999% de casos.

Para investigar la causalidad de las cosas, se crean modelos. Los más conocidos son los lineales en donde A se relaciona con B a través de un peso fijo. Están tan lejanos a la realidad que se llaman después múltiples porque suele haber muchas variables más implicadas. Y aún así se quedan cortos…Cada vez más observamos que los modelos de predicción, el cerebro es uno de ellos, no funcionan de manera lineal, tipo causa A implica efecto B ni siquiera múltiple tipo A1, A2, A3, A4 causan B.
Los modelos son NO lineales, los sistemas son complejos (del latín com-plexus, o sea, en red).
Un ejemplo son las redes neuronales artificiales, que emulan en parte las biológicas. Se parecen más a la realidad nuestra: una sola neurona es influenciada por otras 10000 para formar una respuesta y su salida representa 1/10000 del peso que ejerce sobre la siguiente.
Con inteligencia artificial, porque el consciente no puede manejar esos datos, intentamos ver dentro de esa complejidad de causas y efectos, relaciones que nunca se nos habrían ocurrido, intuido o captado. Nunca es nunca por cierto.

¿Cómo aplicamos todo esto a este momento, no solo a lo técnico?

Muchas tradiciones de introspección nos instan a vivir desde la interdependencia. No hay causas simples nunca. Los Shuar me hablaban de la inteligencia global de la selva y de cómo un disparo de un cazador desata una interminable secuencia de eventos a partir de un sonido, efectos que se le pueden volver en su contra. O de cómo sobrevivir en la noche solitaria y minimizar las probabilidades de ser atacado por los animales. Luego se pasan a comprobar que sigues vivo que conste :), no hablo de «teoría».

Parte de nuestra cultura está basada en la obstinación del individuo y su éxito. He defendido durante años cómo esa visión es corta y miope. Se nos ha hablado tanto de un liderazgo individual, de la actitud como garantía de resultados en vez de modo de afrontamiento, del esfuerzo + talento como ecuación, o de la visualización de un yo exitoso… que ha dejado su impronta: no vemos lo interdependiente. Es más lo hemos despreciado y ahora comprobamos que era vital.

La biología es un sistema NO lineal y complejo, ciertamente interdependiente. No vivo sin aire ni alimento, que es alimento de otros. Hay simbiosis y equilibrio, tanto como depredación. Los virus son seres vivos y aquí llevan millones de años antes que nosotros.

El cerebro, y por tanto la mente, es un sistema NO lineal y complejo. Ningún área causa nada. Todas participan en todos los procesos. No existe una sola neurona (de 86 mil millones) que sea la jefa, la que decide, la que manda sobre las demás. Es como suelo decir, una jam session.

Encontrar causas en estos asuntos vitales es una tarea harto compleja. Para empezar habría que disminuir el infinito número de variables y en estas semanas, no se hace, ni se puede hacer. De hecho no se conocen muchas de las variables y si se conocen no se pueden cuantificar fácilmente. Ayer leía un magnífico análisis por parte de un físico… pero olvidaba al menos cuantificar 12 – 15, quien sabe, variables.

Estoy seguro que mi conocido del horóscopo ya lo tiene claro: los Virgo tendremos la inmunidad alta y los Capricornio baja, ¡olé!

Probablemente lo que más le importe sea apagar su cingulado anterior, encontrar la causa y los porqués y quedarse tranquilito. Es más estoy seguro que en su explicación de los porqués, como siempre quedará fuera, protegido de toda responsabilidad.

Yo opto por resistir esa tentación y créeme que me cuesta no dormir al cingulado. Pero aguanto y se lo dejo a la inteligencia artificial para que me enseñe una vez más mi limitada condición de humano.

Ante esa pequeñez, ante el misterio, solo me queda una cosa:

amar a los semejantes,
aplaudir de corazón a las 20.00,
confinarme con responsabilidad,
ayudar en todo lo que pueda,
ponerme en marcha
y abrazar en cada instante el regalo de la Vida.

Un día no estaré, quién sabe porqué variables.
Así que antes de que muera, gracias por leerme en estas direcciones tan neuronalmente imbricadas.

negociacion y liderazgo empresarial

Por higiene: CERO Whatsapp´s y MUCHA ciencia

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Me encantan las redes sociales. Me parecen un avance porque permiten por primera vez conectar personas con una alta intensidad a lo largo del tiempo y del espacio sin los intermediarios habituales.

Además para lo que me yo dedico son brutales: puedo analizar mucho mejor el comportamiento humano.

Tienen sus peligros y sus adicciones: toda solución trae consigo un problema nuevo a resolver.

Me hace gracia el miedo exagerado que suscitan en algunos como si el poder estuviera en ellos y no en quien las usa. Es como ver en un cuchillo a un asesino y sangre, en una comunidad solo vecinos que molestan, en una sociedad solo personas que sobran y en una Play Station la pura alienación de la raza. Yo la verdad cuando veo un cuchillo veo un panadero preparando un lindo bocadillo para muchos niños.

El tema de hoy es: por higiene, CERO Whatsapp y MUCHA ciencia.

–  No hablo de los memes de mis amigos, bienvenidos sean.
– No hablo de cuando nos envíamos los buenos días chic@s mucho ánimo a todos.
– Tampoco hablo de los grupos de los cursos y a los que asisto cada día por Whatsapp cada día en horas precisas.

Hablo de las patatas calientes que se comparten y que dicen más de ti que del propio contenido.

Una gran parte de la confusión y ansiedad exacerbada (ya hablamos el otro día que hay una lógica) viene de dar pábulo a informaciones poco fiables.

Es el cerebro del chismorreo. Ya sabes que somos una especie hipersocial y que estamos preparados para influenciar y ser influenciados de una manera que ni imaginas.

Pero nuestro cerebro, como no ha sido diseñado por nadie, (basta ver sus imperfecciones jejeje), tiene ciertas limitaciones y características.

Hoy te quiero hablar del sesgo de veracidad.

Gracias a este sesgo nos creemos todo. 
Tendemos a creer a todos.
Partimos de que el otro dice la verdad y que lo que dice es verdad.

¿No te parece maravilloso? ¿Porqué es así?
Porque a lo largo de la evolución es más útil creer a los demás que sospechar y analizar si cada persona te está mintiendo.

En tanto los chorizos son minoría (lo que pasa es que salen como noticia y parece que son todos), el que te engañen algunas veces en la vida es menos costoso que parar todas las comunicaciones y relaciones por infinita sospecha. 

El problema del sesgo de veracidad en estos momentos es que tiendes a creer todas las informaciones. Y mucho más las que encajan en tus modelos previos… que pudieran estar afectados por sesgos menos amables, por decirlo suavemente.

Solución rápida. Por higiene CERO Whatsapp´s donde se hable de pandemias, crisis, orígenes, culpables, historias… ¿Podrías asegurar al 100% que son verdad? ¿O te creíste hace dos semanas que es inminente que se cierre Madrid?

ES más sano limitarse a la mañana y a la tarde buscar los datos de los científicos. 

De los científicos por favor: es su momento, igual que el tratamiento le corresponde a los médicos no a los abogados. 

Ya sé que nunca fueron invitados a tertulias y que una y otra vez se ha favorecido el ver la intelectualidad como aburrida (jejeje debe ser que la ignorancia es divertida). También sé que deben proporcionar soluciones AHORA aquellos que llevan años y años y años denunciando condiciones injustas para desarrollar su trabajo. 

No temas preguntarles qué es eso de una Odds ratio, una escala logarítmica, o porqué una vacuna tarda tanto tiempo. 

Pregunta incluso porqué menos muertos en un país no significa necesariamente que se hayan hecho las cosas mejor. 

Deja que ellos te enseñen a interpretar un dato, no a manipularlo. Podría ser un buen momento para aprender una habilidad que es rara avis: la capacidad analítica y de discernimiento entre tanta información.

No perdamos tiempo en odios interesados, en la simpleza del único culpable, ante un problema que supera e implica a todos los países más allá de sus gentes, sus credos, sus ideas y sus estrategias. 

Te podrán decepcionar porque no te darán soluciones simples ni rápidas te lo aseguro. De hecho dirán la famosa frase mágica: «aún no sabemos lo suficiente».

Pero lo cierto es que ya tenemos bastante dolor, ya sufrimos bastante incertidumbre, ya tienen muchos el sistema de stress en alerta como para alimentarse por el sesgo de veracidad en tu contra.

Usa ese tiempo para emocionarte con los que ayudan, con la disponibilidad del vecino amable, con el afecto del que se preocupa por ti, con el altruismo del que trata de poner su granito de ahora, con la mirada inocente del que aún confía en la vida y sus gentes.

Como decía Berthold Bretch: «esos son los imprescindibles».
 

Podemos olvidar peligrosamente todo esto

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Sí claro que es posible.

Puedes olvidar peligrosamente este asunto en unos meses o quizá en un par de años.

«Esta vez no Jose, no puede ocurrir, ni como persona ni como sociedad».

Ojalá pero por si las moscas sigue leyendo…

Tengo muchos ejemplos.

– Recuerdo una persona en una situación post cirugía oncológica in extremis. «Quería aprender a vivir por fin» pero tras estar más cerca de la muerte que de la vida su máxima preocupación era garantizar su economía hasta el último de sus días. Solo que para la mayoría tenía ya garantizado hasta las vacaciones de sus tataranietos. ¿Porqué sucede esto?

– Conocemos a fumadores empedernidos que tras infarto no consiguen siquiera un día soltar su vicio. ¿Porqué sucede esto?

– Qué decir de ese fantástico alcohol socialmente tan bien visto, cuando alguien te anula una y otra vez un partido contigo porque tiene resaca y ya pasa de los 30 :)… y no consigue deshacer esa costumbre. ¿Porqué sucede esto?

– Lo podemos observar en ese que se enfada y se enfada con lo mal que está el barrio o la ciudad sin más motivos que una esporádica papelera rota o un repartidor en doble fila o un robo de lunas en uno de los miles de coches. ¿Es que no ve las flores, los niños sonriendo, la gente amable ni escucha los pájaros por Dios? ¿Porqué sucede esto?

– No hablemos ya de esos miles de intentos fracasados por estar más flaco y más guapo (sin medios externos 🙂 ), o estudiar y leer con más ahínco o regular algo mejor nuestras emociones. ¿Porqué sucede esto?

No me refiero ya a ser mejor persona o cultivarse o amar con más sabiduría sino a cosas básicas.

La respuesta es clara: Hábitos.

Esta tarde lo decía un vecino tras los aplausos. Igual esto se nos olvida porque los espa… somos la leche y tal.

Es decir que incluso sabiendo que se nos olvida, ya sabemos que va a suceder. No es pesimismo… sino que él ya reconoce la fuerza e intensidad de los hábitos.

¿Porqué sucede esto?

La clave está donde siempre: en cómo funciona tu cerebro.

Hemos evolucionado y sobrevivido para favorecer respuestas inmediatas.

Los aprendizajes instrumentales forman memorias procedimentales muy muy estables y poderosas. No olvidas montar en bici ¿verdad? Lo que se vuelve hábito no se deshace con planes, con charlas TED ni con visualizaciones cósmicas.

Estamos presos de nuestra mente reactiva…

Si tu mente reactiva ha sido cultivada durante muchos años para que responda con amor, paciencia y calma en una situación como esta ¡eso es lo que ocurre!

Después cuando todo esto acabe, volverás a tus hábitos, ¡¡a los que hayas cultivado en tu vida «anterior»!!

Y en tanto estos forman parte de las memorias más estables y fijas de tu cerebro, difícil será cambiarlos.

¿Entonces Jose, le das la razón a tu vecino?

Sí y no.

para quien se conforme con saberlo.

No para quien quiere aprender que hay algo más que la mente reactiva.

Existe una atención que se puede cultivar para aprender y acostumbrarse a nuevos modos.

Esta atención va mucho más allá del corto plazo, del placer inmediato, del egocentrismo como bandera y del narcisismo del postureo.

Esa atención te permite ir aprendiendo que la satisfacción vital siempre es a largo plazo. La sabiduría exige distancia, no hay otra.

Oye esto es ciencia: solo si apagas conscientemente tu red por defecto y la enfocas en la construcción de algo nuevo podrás deshacer esas reactividades, negatividades, pasividades y problemas varios.

Los que vuelvan a NO aprender mucho de esto harán bueno a Freud y sus mecanismos de defensa:

– Racionalización y proyección: «de algo hay que morir», «ahora toca disfrutar», «bueno como la culpa fue de X», «ahora no volverá a pasar».

Los que aprendan harán bueno a Hebb. Usarán su neuroplasticidad para construirse en la dirección que un problema global te sugiere. Y aviso: costará … no se construye en una hora.

Esos amarán mejor y a tod@s.
Sabrán que no solo existe un Yo sino también un nosotros.
Igual hasta aprenden que la Tierra es un ser vivo y que somos hijos de ella, no sus dueños.
Vivirán incluso cada momento como único y cada presente como un instante que saborear.
– Disfrutarán de un gozo que solo lo puede narrar quien lo vivencia y que supera la ansiedad por nimiedades.
– Conocerán lo que es una mente sin softwares instalados por otros.
– Pujarán por relacions, empresas y negocios win – win.
– Serán también más productivos, en tanto rinde más quien más clara tiene su mente.
– ¡¡Encontrarán maravilloso lo y a los diferentes!!

Algunos para conseguirlo tendrán que deshacer otro hábito y es que estas cosas no se hacen sol@, sino acompañad@s, guiad@s y sostenid@s.

Ojalá honres a Donald Hebb y te potencies a largo plazo.

Que así sea. No olvides por favor.

Excalibur y qué solos se quedan los muertos

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¿Recuerdas estos versos del colegio?

 

«…y unos sollozando,
otros en silencio,
de la triste alcoba
todos se salieron».

 

«…De la casa en hombros
lleváronla al templo,…»

«Dios mío que solos se quedan los muertos».

Estos versos de Bécquer hoy son imposibles. Ya somos muchos los que con el virus global hemos perdido a un familiar o a un amigo estos días.

Quizá es el momento de aterrizar a una realidad que pocas veces hablamos: el duelo y la despedida en una sociedad que a veces favorece en exceso valores de «juventud y belleza» como medida de todas las cosas.

El caso es que te puede haber ocurrido ya, que nadie salió de la triste alcoba, ni nadie ha podido, no ya coger en hombros, sino enterrar, acompañar y despedirse.

Profundicemos un poquito más en ello.

Este sentimiento de duelo lo encontramos en elefantes que acarician con su trompa al difunto y puede que con el paso de los años muy probablemente se pueda demostrar en otros animales.

Donde hay duelo es porque hubo lazos, unión y afecto, es evidente.

Donde no se respeta o entiende, es evidente que no se tiene esa mínima compasión humana que más allá de quien sea el otro, entiende que toda persona merece morir con dignidad y en compañía.

El cerebro es hipersocial así que no nos debe extrañar lo duro que resulta perder a alguien y lo importante que es honrar el último suspiro. Históricamente lo vemos: cuando por accidentes, raptos, pérdidas, guerras o dictaduras los seres humanos no han podido despedirse su dolor nunca se cierra.

Hay quienes tienen diferentes perspectivas sobre este fenómeno, pero bastaría que conocieran esta hipersocialidad cerebral para caer a una compasión mamífera que nos muestra quienes somos. La compasión no es una técnica new age, sino una clave de quienes somos.

La situación de estas semanas nos invita, y lo sugiero, echar una mirada a la muerte. Siempre lo hago en las formaciones y cursos desde hace 20 años, insistiendo en el presente, en no dar nada por hecho y en que cada noche te hayas despedido para siempre de todos y del mundo. Pero no con palabras y promesas… sino con ejercicios y acciones concretas. Sé muy bien que así se vive despierto y sabiamente simple.

La incertidumbre que acecha ahora nos aconseja una visión que valore el verdadero sentido e importancia de la vida.

Están bien los memes…, de hecho el humor permite relativizar, soltar stress y tomar distancia, pero también se trata por fin, de profundizar .

Hoy quiero compartirte esta «foto» que es una de las señales de identidad en el laboratorio donde investigo. Estos Homo de Atapuerca (hace 400.000 años) lanzan Excalibur en la conocida Sima de los Huesos. Excalibur es una piedra bifaz encontrada en lo que podría ser un ritual, y que presumiblemente se lanzó para que los fallecidos en la sima se llevaran la bifaz y así poder cortar la piel de los animales en su metafórico viaje tras la vida. Excalibur (así la llamaron) sugiere un sentido de ajuar funerario, es decir que ya hace mucho, muchos antes que aparecieran las primeras civilizaciones y religiones, los primeros humanos tuvieron conciencia de la muerte.

Arte, lenguaje, muerte… fueron formando la mente humana.

Ni que decir tiene, que murieron acompañados y conocieron sus tumbas.

Por eso hoy quisiera:

– Que podamos siempre despedirnos del otro y tener un entierro digno.

– Que puedas hoy resolver lo pendiente, como si no hubiera un mañana.

– Que te sirva como guía para descartar lo superfluo y quedarte con lo vital.

– Que puedas desarrollar sin límite tu cerebro social, ese que nos hace humanos (e inteligentes).