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Por favor, NO leas esto recién estrenado el año

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Por favor, NO leas esto recién estrenado el año

No se porqué le has dado click aquí en este artículo. Quizá una simple curiosidad al usar el ratón con poca ilusión. Lo siento…

Para de leer por favor porque no encontrarás un resumen en este artículo con las cuatro claves para…

No tienes porqué seguir leyendo puesto que quizá estás pensando en hacer otra cosa, muy importante, y en poder leer esto rápido y YA.

Te pongo esta negrita y aquí otra, para practicar la lectura a saltos.

O quizá un subrayado que resuma por fin a Platón, Séneca y Plotino en una frase mágica que es como ¿toca leer y aprender ahora?.

Como quizá quieras ir rápido te explico además un truco de lectura rápida y en negrita y subrayado: lee a saltos en vez de mover los ojos todo el rato. Te servirá para leer El Principito a 1500 palabras por minuto pero nunca para leer y aprender un libro nuevo con contenidos que no conozcas.

¿Qué te quiero decir?

Que no es cuestión de tiempo… sino de atención.

Que la gestión del tiempo no existe,

lo que existe es la capacidad de atención,

la planificación sabia no la “positiva”,

el conocimiento propio de los recursos disponibles no el creer como un mantra que si quieres puedes,

y el saber que lo que no suma, resta.

Si has llegado hasta aquí te comunico que el 20 de enero, cuando ya hayamos abandonado las buenas intenciones del año por la cruda realidad,

puedes inscribirte al curso abierto de Gestión del Tiempo y Productividad.

Porque la vida no es para que se pase sin más sino para que el Homo Sapiens que eres avance en el camino.

Y después del curso te adelanto que trabajaré intensamente con 18 personas para que multipliquen su rendimiento y productividad en 10 semanas.

Será un mano a mano para una transformación radical de su productividad, rendimiento, y gestión del tiempo.

Voy a compartir contigo mucho… Atento pues a lo que te voy a ir enviando.

De momento te digo que atender ahora es más importante que gestionar el mañana.

PD: Si has llegado hasta aquí sin interrumpirte a ti mismo no vas mal :). Tienes madera.

Mindfulness en empresas, ¿sí o no? Un análisis riguroso.

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Se plantea actualmente Mindfulness como una herramienta a utilizar en las empresas. ¿Sí o no? ¿Mito o realidad?  Analizamos paso a paso esta realidad.

1. Tendencias.

En tiempos de tribalismo intelectual, ese “Madrid-Barsa mental” de los buenos y los malos (con uno mismo en los buenos claro), no es extraño que al considerar Mindfulness como una herramienta para las organizaciones se planteen posturas extremas.

Unas lo presentan como panacea para todo, en la que las organizaciones cambiarán de arriba abajo al aplicar esta vía y en el otro extremo los que ven Mindfulness como una alienación más del trabajador dentro del sistema y parte de su adoctrinamiento.

Muchos docentes juegan también con este “Madrid-Barsa mental”. Presentan Mindfulness como algo 100% ajeno a la meditación, como el que reniega de su raíces y orígenes, cuando en sí mismo es meditar. Otros, los más tradicionales, rechazan cualquier atisbo de modernidad, ciencia o racionalidad en sus efectos y beneficios. Ni una ni otra postura.

2. ¿De qué se trata realmente?

Piensa si respirar más y mejor, rumiar menos con una mente que divaga, intentar atender más a lo que hacemos y menos a las distracciones, aceptar lo que hay sin resignación pero sí con reconocimiento, juzgar menos y observar más o escuchar antes que suponer son prácticas erróneas, nocivas o perjudiciales para una persona.

Evidentemente no lo son, por lo que nada malo puede obtenerse de ellas… Nadie enferma por respirar mejor, nadie saca su peor versión por calmarse, nadie puede rendir menos si evita distracciones continuas.

¿Y si haces esos en el trabajo?

Rendirás mejor, estarás más tranquilo, enfocado y atento. ¿No es poco verdad?

Así de simple y así de claro.

3. ¿Para quién?

Parte del problema sin embargo nace de a quien va dirigido. No es lo mismo practicar Mindfulness para soportar un ERE injusto donde te quedas desolado, avergonzado socialmente ypreocupado por tu familia que practicar Mindfulness para dirigir mejor tu organización, rendir más y soportar el stress.

Personalmente me gusta más trabajar con necesidades y objetivos que con apego a herramientas porque corremos el riesgo de ofrecer a las personas hacer “Mindfulness” en vez de utilizar vías, más allá de nombres y modas, para que mejoren su atención, bienestar, resiliencia o liderazgo.

Por tanto una clave es no perder el objetivo, en vez de volvernos devotos de una herramienta y adaptarnos a las personas o roles de la organización.

4. ¿Quién lo usa?

Empresas que destacan por su modernidad e innovación como Zappos, Google, Adobe, Twitter, General Mills, Bosch, Goldman Sachs, Intel, Royal Dutch Shell, SAP o Target lo usan. Hay incluso atisbos de esperanza en un ámbito de extremos intelectuales como el político: el parlamento británico y la Cámara de Representantes de USA lo incluyen.

¿Será por algo no? 

5. ¿Porqué?

– No queremos ya trabajar por trabajar ni cumplir un “jornal” sino dar sentido a nuestra existencia y ser partícipes con nuestro trabajo de un proyecto social.

– El equilibrio trabajo – familia – ocio será es uno de los pilares a construir y en parte será por vivirlo como un continuo sin parcelas aisladas. Conocemos ya los terribles efectos del stress en la salud física y psíquica y sus repercusiones sobre las relaciones sociales y humanas.

– Hay una búsqueda interna y externa, en todos los espacios, incluido el laboral, de calidad de vida. Necesitamos además poseer recursos para enfrentarnos a la incertidumbre y ser capaces de adaptarnos a un cambio continuo que jamás antes se ha producido en nuestra historia.

– A nivel corporativo el stress, la ansiedad, el absentismo, la falta de compromiso, la falta de innovación, el burnout, los conflictos en el trabajo o el pensamiento rígido bloquean el necesario crecimiento, desarrollo y expansión de la organización.

De modo que desde el empleado o la dirección hay suficientes porqués como para implementar programas de felicidad y bienestar en las organizaciones sin descuidar el rendimiento y la productividad. No son ámbitos excluyentes sino causa – efecto: rendimos mejor cuando estamos tranquilos, atentos y cuando nos sentimos parte y acción de un grupo. Una organización inteligente necesita empleados felices para su mejor desarrollo.

6. Beneficios

La investigación científica de sus efectos muestra a lo largo de los últimos 15 años que la práctica de Mindfulness activa áreas del cerebro relacionadas con la atención, concentración, rendimiento cognitivo, regulación emocional, satisfacción con la vida o la facilidad para romper antiguos hábitos.

Las habituales zonas cerebrales relacionadas con el stress y la ansiedad 1 reducen su tamaño y actividad a la par que se producen efectos reguladores sobre el sistema inmune 2, o incluso efectos epigenéticos sobre marcadores de inflamación.

La mejora de la rigidez cognitiva 3 , la resolución de problemas complejos 4 y la sensación de bienestar en el trabajo 5 son frutos de esta práctica continua. Contamos por tanto con suficiente evidencia científica para apoyar esta práctica, eliminar prejuicios de partida, ofrecer garantía y generar confianza y compromiso. 

7. ¿Cómo?

Es necesario un entrenamiento guiado, con acompañamiento profesional y experiencia real en entornos corporativos. En la medida de lo posible es deseable realizar medidas de los cambios y progresos certificando de este modo los avances producidos por los participantes.

Los ejercicios deben estar diseñados para los distintos niveles de la organización: directivos, mandos intermedio y mandos operativos. El cambio en la cultura organizacional solo es posible cuando se incluyen estas 3 estructuras y se realiza un seguimiento de prácticas y acciones en esa dirección.

A nivel individual bastan 25 minutos de práctica a lo largo de unos meses para empezar a recoger los frutos de ese pequeño gran paso.

8. Sus limitaciones

Mindfulness no es una panacea universal en tanto solo permite cambiar nuestra visión y acciones individuales hacia lo que surge en nuestro entorno.

Manejamos mejor los problemas, pero éstos siguen ahí. En ocasiones la toma amplia de perspectiva hace que un conflicto desaparezca pero en otros momentos no será así. Podemos sufrir en paz que no es poco, pero no soñemos con que lo externo se arreglará solo.

Mindfulness no nos vuelve más inteligentes. Cada uno llega donde llega. A lo que sí nos ayuda es a sacar provecho de nuestra mente, sea la que sea. A nivel organizativo a veces se ponen esperanzas en esferas a las que la atención consciente y la regulación emocional no llegan.

Mindfulness no nos vuelve necesariamente más dóciles o más rebeldes. Serán nuestros valores, los de siempre, los que pongamos en marcha o no. De hecho aunque no se conozca habitualmente, la práctica de la compasión consciente es uno de los dos pilares centrales de Mindfulness. Presenta tantos o más beneficios que la atención plena.

Por último muchos problemas que hoy en día se atribuyen al individuo no son tal. No se trata de hipermotivarnos ante las injusticias, volvernos héroes ante las dificultades sociales crecientes o regular el stress si nos pisan el cuello. Hay problemas que requieren soluciones sociales, no individuales y problemas que están vinculados más al contexto que a la persona.

Cualquier visión de magia o alienación en nombre de esta herramienta no tiene sentido. Es simplemente una vía de utilización de nuestra mente para nuestros mejores fines.

En definitiva estamos ante una vía que cuenta con 2500 años de experiencia, nace en culturas ancestrales sabias en introspección humana y cuenta en los últimos 15 años con el aval de la neurociencia en ámbitos de salud, educación, deporte y corporativo. Para sacar provecho de su valía en las organizaciones precisa de un entrenamiento serio, riguroso, dirigido y de un compromiso global y sincero por parte de la organización y participantes.

No hay tantas personas maduras… 5 ejemplos que lo demuestran

By | Neuroliderazgo | No hay comentarios

Jung decía que el proceso de individuación, ese camino hacia el despertar profundo, exigía ir cerrando aspectos aún infantiles o adolescentes de nuestra psique y que esto llevaba una vida de trabajo.

Richard Wilheim, el conocido sinólogo comentaba que para estudiar el I-Ching como libro de sabiduría había que tener al menos 40 años porque antes no estariamos maduros.

La neurociencia nos dice que el cerebro, concretamente la corteza prefrontal completa su maduración en torno a los 21 años. Últimamente se postula que incluso puede ser mucho más tarde, los 30 años.

Caminar por la vida sin madurez implica mantenerse con rasgos que evocan más bien a un chiquillo rabioso, un orgulloso adolescente o un joven algo mal criado con reacciones desorbitadas, desadaptadas y poco prosociales. Es posible encontrar en cuerpos de hombres y mujeres «adult@s»  estos esquemas en sus mentes y actitudes. Comparto cinco casos que me resultan curiosos.

El primero podría relacionarse con los nuevos aprendizajes. El otro día en la universidad me sorprendía la facilidad de juicio respecto a las lecciones del catedrático. Unos decían «tienen que ser más cortas o más largas», otros que «son aburridas porque eran incapaces de mantener la atención» (¿sin darse cuenta que reconocían su torpeza?), otros que «por internet no son tan adecuadas y lo prefieren en presencia» (pero no van a clase porque está lejos o cuesta más dinero y tiempo) o que su método de investigación, ¡el que le lleva a ser catedrático! no sirve (y lo decían un par de novatos). 

Y es que nos ofrecen formación y nuevos aprendizajes en el trabajo, incluso gratuita, y ya hemos decidido con dispersión, vaguería y suposiciones cómo debe ser esta formación. Inmadurez.

El segundo sector serían las nuevas tecnologías con las que en su reacción algunas personas muestran en ocasiones la inmadurez de su psique. Algunos arremeten contra los jóvenes por usarlas, con el mismo estilo y formato que hace 20 años nos atacaron por los Tamagochi y los auriculares portátiles, o hace 30 por aquel Walkman que usábamos en el metro y que nos iba a aislar del mundo. 

Me ofrecen una App, un software, un programa y si no funciona, monto un drama emocional conspiranoico por el cual el mundo o los docentes o la empresa de turno viven pensando en cómo bloquearme a mi y solo a mi el video. Si te piden explicaciones montas en cólera, como un@ chiquill@ adolescente, y eres capaz de todo con tal de no reconocer que no tenías enchufado el router, por decirlo suavemente. Crecemos en orgullo cuando curiosamente, queríamos aprender  bienestar o un simple software para tu puesto de trabajo. Como aquel chiste del que se quedó sin gasolina, antes de pedir nada ya he insultado a quien me iba a ayudar. Y todo por no reconocer «el router apagado». Soberbia e incomunicación. De ahí a demonizar las nuevas tecnologías va un paso. Inmadurez.

El tercer bloque  lo veo cada día en tanto se confunde aplicación con facilidad. Quiero algo práctico dicen una y otra vez algunas personas. Pero no dicen eso de verdad sino que suplican que sea fácil, que esté ya hecho o que les funcione sin sudar. Crecepelos, batidos detox, dietas milagro y leyes de la atracción universal positiva les espera. Todo es posible, menos contactar con atención la propia indolencia, la pereza enraizada en los genes y el eterno parloteo mental de «esto me gusta – esto no me gusta», como si uno tuviera que ir por la vida evaluando cada cosa que ve. Hay quienes lo extienden hasta el clima: qué asco de frío en invierno, qué horror de calor en verano, que desapacible el otoño, que alérgica es la primavera. Luego buscan terapias o nuevos credos, lo que haga falta, con tal de evitar «lo difícil». Incluimos en lo fácil que sea barato o gratis, y le pedimos al que ya hace una oferta o esfuerzo un descuento mayor, desvalorizando con nuestra actitud lo que queremos adquirir. O aplicamos ese famoso sesgo donde lo que ganamos nosotros es merecido y lo del otro es jeta. El que algo sea práctico y aplicable no implica siempre que sea fácil, gratuito o con descuento. Tampoco significa que me lo den hecho, que las cosas vayan como yo quiera y el mundo aparte que se apañe. Inmadurez.

El cuarto bloque es la mentira, las fake news, ese horroroso eufemismo de la post verdad. Hay quien miente hasta delante del especialista en detección de mentiras sin vergüenza alguna. Lo conozco bien: el cerebro sabe que la mentira es barata, aparca conflictos, los deja para la reencarnación, y ahorra recursos neuronales. No lo justifico sino que me sirve para no personalizar el hecho: su cerebro no da más. La capacidad de autoengaño consciente es altísima en la inmadurez. El mentiroso se reinventa, pero no para progresar sino para no hacer frente a sus palabras y acciones pasadas dado que estas exigen compromiso, esfuerzo, coherencia y valores en acción. Algún día, como buen corrupto, el sistema le pilla. Inmadurez.

El quinto y último es la anti intelectualidad, el azote de la razón, la ridiculización de lo complejo y la banalización del saber. En cualquier campo ocurre. Por ejemplo en el cerebro hacen más ruidos los expertos en neuroburbujas que el resto y ¡díles algo! Es un movimiento peligroso y muy común: como no propongas soluciones a todas las situaciones de la vida en formato «Madrid-Barsa», los buenos y los malos, mi equipo y el resto enemigos, estás perdido. Te tachan de científico enrevesado o de filósofo como si fuera eso un insulto. Hay quien mira como un misionero al que es curioso: «fíjate, tan mayor y aún lee libros en vez de tomar cañas». Pueden ser tus propios amigos quienes están dispuestos a morir por filias y fobias, pertenencias y tribalismos varios pero no por el que sufre a la vuelta de la esquina. Muchos van más allá y nos venden ahora que las emociones son todo e incluso si piensas con escepticismo o sentido crítico, te consideran perdido… como si la vida fuera creer en cuentos de hadas en vez de atender aquí y ahora en cada instante a esto que está sucediendo. El caso es no pensar, no razonar y así recuperar lo impulsivo, lo mágico y lo banal a toda costa. Pobre cerebro, se quedó en los 7 años de edad, justo cuando el niño pregunta sobre la enfermedad, la muerte y el sentido de todo esto. Inmadurez.

Anti intelectualidad, mentira sostenida, búsqueda de facilidad, crítica al progreso y soberbia con los aprendizajes son posturas a evitar en un auténtico líder maduro, ese que está para dar servicio y eficacia a sí mismo y los demás.

Si topas con cerebros inmaduros no te afanes, solo el tiempo tiene la capacidad de transformar ciertas neuronas… o atrofiarlas para siempre.

Rodéate profesional y personalmente por tanto de personas maduras, ¡no hay tantas!, capaces de abrirse a la incertidumbre, abrazar la dificultad, mostrarse humildes, resistir con valores, cooperar juntos transversalmente y adaptarse a los nuevos tiempos que ya están aquí. 

EEG

Cambiar tu cerebro en 15 segundos

By | Neuroliderazgo | No hay comentarios

Cambiar tu cerebro en 15 segundos

Puedes generar ondas ALFA en 15 segundos…

Te lo muestro aquí. A la izquierda de la foto mi cerebro ayer martes con ondas de vigilia, ruido, en medio de un curso, mucha gente hablando, personas que admiro al lado, actividad beta. Yo mismo me grabo con el móvil y me despreocupo de la tensión de sujetarlo. 

Unos 15 – 20 segundos después de Silencio interno, mismo ruido de fuera, gente mirando…, el cerebro se inunda de ondas alfa (más amplias, lentas, abiertas y simétricas en más de 18 localizaciones cerebrales). Foto derecha.

EEG

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

En 15 segundos de meditación el cerebro entra en un baño de alfa: relajación, paz interna, visión más ecuánime de las cosas, stress bajo, mejor toma de decisiones, emociones positivas desde sí.

Basta «acordarse» y darle al botón. 

Lo puedes ver en el video de 1 minuto aquí.

Esto y no otra cosa es lo que trabajamos en uno mismo. Tener la capacidad de transformar estados para tu uso propio y el de tu equipo y gente. 

15 segundos para cambiar el cerebro.

Neuroliderazgo de verdad.

NEUROLEADER

No leas esto si no tienes tiempo

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«Tiempo, tiempo, me falta tiempo», «no llego»… ¿Qué está pasando? Desde la llegada de la crisis parece que tenemos menos tiempo personal. Quiza la hiperconectividad acelera las comunicaciones tanto que el cuello de botella seamos nosotros mismos. Es probablemente un hecho al que hay que enfrentarse con inteligencia.

 Algunos lo resisten diciendo que la vida va muy rápido y no debería…, otros simplemente lo sufren y esperan que pase (no ocurrirá) y otros prefieren aumentar el rendimiento y entender la percepción del tiempo para que no parezca acelerado, sino que podamos vivir de instante en instante. Aunque hay quien lo toma como broma cuando lo comento, la vida pasa realmente muy muy despacio. Sólo que hay que darse cuenta.

Ilustro el tema con un ejemplo real. Hace unos meses observo una reunión con 10 personas en las que la prioridad era enseñar la gestión del Tiempo. El tema y enfoque no seducía mucho porque la aceleración, retraso en acciones y multitarea eran una costumbre del grupo. Durante dos horas se hablaba de la gestión del tiempo, lo importante que es y cómo cara a gestionar mejor nuestro tiempo había que hacer principalmente dos cosas: 1. Priorizar tareas y 2. Planificar cada día la agenda.

Lo curioso es que en las semanas posteriores las personas que promulgaron tales acciones 1. y 2., escribían: “lo siento, voy de cabeza”, “no he tenido tiempo” y afirmaciones parecidas. Después de una reunión, viajes, hoteles y tiempo (qué curioso) los resultados no fueron los esperados. Además puesto que los mismos que crearon la idea no podían cumplirla la credibilidad bajaba drásticamente. La solución era quizá dedicar los domingos por la tarde, la noche cuando se acuestan los niños, o el sacrificio profesional durantes meses ante un futuro mágico y perfecto.

El resultado se veía venir porque gestionar el tiempo no es posible si solo pensamos en priorizar y planificar, faltan muchos más factores.

Si gestiono el tiempo y no las distracciones, ¿qué resultados tengo?

Si gestiono el tiempo y no entiendo cómo y cuando funciona la motivación, ¿qué ocurre?

Si gestiono el tiempo de mi equipo y mi organización es vertical ¿qué sucede?

Si gestiono el tiempo y las personas no están valoradas, ¿qué hace el talento?

Si gestiono el tiempo “bien” y no el rendimiento, ¿no estoy realmente perdiendo mucho tiempo?

Si llego a gestionar el tiempo y sigo tomando miles de decisiones erróneas, ¿hasta donde voy a poder gestionar adecuadamente?

Si gestiono el tiempo trabajando en paralelo, ¿qué ocurre al rendimiento?

Y por último si gestiono el tiempo quitándome tiempo personal, familiar, de descanso, de ocio e incluso de aburrimiento, ¿qué vida estoy viviendo? ¿Ganando tiempo quitando tiempo?

Como meditador me resulta insuficiente y esquivo el término gestión del tiempo, como si éste fuera un concepto fijo, inmutable y sujeto a nuestra voluntad.

Creer que es cuestión de esfuerzo, de echarle arrojo, de intentarlo de nuevo, de frases positivas los lunes, de superación personal es perder el camino.

Cuando uno conoce el cerebro “por dentro”, a través de la práctica, descubre algo VITAL: no existe realmente la gestión del tiempo, sino algo mucho mejor que es la gestión de la atención.

Es mucho más interesante y real, hablar de gestión de la atención y mejora del rendimiento, porque uno puede controlar o no la atención, pero jamás puedes controlar el tiempo, tan solo percibirlo rápido o lento y eso no depende del tiempo en sí…, sino de nuevo del tipo de atención empleada.

Cuando falla la gestión del tiempo nos enfocamos más en la agenda, en los recordatorios, o incluso en priorizar mejor, pero no vemos dentro lo importante.

Por el contrario cuando partimos de gestión de la atención se abren muchas más posibilidades:

  • ¿A qué cosas atiendo y cómo atiendo?
  • ¿Qué procrastino y porqué?
  • ¿Qué emociones y sentimientos aparecen en la sensación de tiempo?
  • ¿Debo ir rápido para no sentir mucho?
  • ¿De qué quiero llenar la agenda y vaciar la vida?
  • ¿Está mi atención vinculada al perfeccionismo?
  • ¿Es esta gestión del tiempo un síntoma de una ambición desmesurada, de un nunca es para mí suficiente?
  • ¿No llego a todo porque no delego y porque cojo el toro por los cuernos para ser yo el salvador y héroe? ¿Todavía ando metido en estos cuentos infantiles?
  • ¿Quiero recuperar tiempo porque hace años me tumbaba a la bartola?
  • ¿Quiero conseguir rápido lo que sí o sí es lento?

Lo cierto es que esto de “no llego”, “me falta tiempo” es una realidad que casi se tiñe de epidemia. Para solucionar este problema el enfoque se debe realizar paso a paso, en red, contemplando todos los factores en conjunto.

El primer paso es olvidarse del tiempo y en vez de preguntarse ¿a qué no llego? hay que entrenar ¿a qué atiendo?

Atención, procrastinación, perfeccionismo, impaciencia, ambición, descanso, sentimientos, concepto de metas, presencia, caos, distracciones, inmadurez, impecabilidad, responsabilidad, orden, motivación y eficiencia son los ingredientes que deben ser estudiados en un todo.

No tocamos el tiempo, sino que conocemos la atención y el rendimiento personal y profesional.

De esta forma la vida es lenta y por tanto, da tiempo a hacer muchas cosas… incluso a vivirlas.

Nota: La gestión de la atención y el rendimiento es uno de los bloques de trabajo en nuestro servicio de Mentoring personal y profesional y una de las lecciones fundamentales de Hábitos inteligentes en el trabajo

En NEUROLEADER

 

Neuromitos (II). Hemisferio derecho – hemisferio izquierdo

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Te habrán dicho alguna vez que tienes que usar tu hemisferio derecho, que seas más creativo y menos racional.

O quizá te hayan indicado que tu problema es que sólo usas el izquierdo y eres excesivamente analítico. Hay quien va más allá y nos cuentan que la espiritualidad, nuestro Oriente o la vida plena es cuestión del hemisferio derecho.

También es común escuchar que las palabras no sirven ni reflejan la realidad porque están localizadas en el hemisferio izquierdo. Y cómo no, las cuestiones de género también llegan ahí: el hemisferio izquierdo es “masculino” y el derecho es “femenino”. 

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Si te gusta el desarrollo personal, liderazgo y crecimiento interior observa bien esto…

By | Neuroliderazgo | No hay comentarios

Desde hace 30 años el desarrollo personal, la mejora continua, el camino interior, el liderazgo de uno mismo y la pasión por mejorar forman parte de mi día a día. He aprendido a fuego, después de muchos viajes, formaciones y prácticas, que no todo vale ni cualquier cosa nos hará crecer.

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Neuromitos (I). El cerebro triuno

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En este caso es mejor empezar por el final. Cuando a diferentes personas les he expuesto con argumentos que el cerebro triuno es un modelo pobre y limitado de la mente humana y su conducta, indefectiblemente surge una explicación defensiva, sin analisis, con la respuesta de que es un modelo bueno porque “se entiende fácil”. Sin embargo las personas que asisten a cursos y formaciones agradecen una visión más cercana a la realidad de la neurociencia. Esa es la que comparto aqui.

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Los líderes no son lo que piensan

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Donde enfocamos nuestra esencia cambia nuestra forma de liderar en cualquier ámbito. Hay quien siente que su esencia se basa en que el conocido somos lo que pensamos.

De este modo si nos interesa la transformación, llega cuando cambiamos unos pensamientos por otros. Esta versión es la más aceptada, lo cual no significa que sea más cierta. Nos encontramos día tras día mensajes que nos animan a instalar mejores palabras en nuestra mente confiando en que las nuevas piezas del puzzle encajen mejor y se produzca el avance.

Sin embargo como todo buen meditador conoce cambiar el pensamiento con el pensamiento por otro pensamiento implica establecer un comisario central que decide que una parte del pensamiento es corrupta y otra no tanto, y además cree que la parte que decide es la incorruptible, para mañana darse cuenta que la promesa incumplida debió tomarse por la parte corrupta. Se puede atisbar el grado de locura ¿verdad?

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NEUROLEADER

Neuroliderazgo. Qué es y qué no es.

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Liderazgo es un término que usualmente se vincula a las habilidades que un individuo posee para conseguir que un equipo trabaje con entusiasmo, en el logro de metas y objetivos. De este modo el líder motiva, incentiva, persevera, organiza, gestiona, delega, ayuda, inspira y reúne a su equipo.

Entendemos que el liderazgo sobre otros comienza y se fundamenta en el liderazgo propio, de aquel individuo que vive y manifiesta sus objetivos con coherencia, expresa sus valores y desarrolla con el paso del tiempo mayor conocimiento propio de todas las parcelas de su ser.

Liderazgo por tanto, implica ser auténtico, no sólo mejor. El liderazgo no entraña una distribución desigual del poder ni implica un éxito en el sentido social habitual.

¿Qué es entonces el Neuroliderazgo? ¿Una moda o una ciencia? ¿Un nueva forma de liderazgo que sustituye lo anterior? ¿Un simple apoyo al liderazgo? ¿Porqué se habla de ello? ¿Qué es mito y qué es realidad? ¿Con qué se confunde? ¿Cómo separar el grano de la paja?

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