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PCR = por cero euros

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Cuando estudiaba Biotecnología en la universidad PCR significaba reacción en cadena polimerasa.

Es decir que sabías lo que era un cebador, los primers, la desnaturalización de las hebras, los ciclos de calentamiento y enfriamiento, el buffer, la famosa ADN polimerasa, el molde, los oligos y la termocicladora.

Además como en cualquier ensayo estadístico se buscaba la combinación ideal de sensibilidad y especificidad, es decir medir lo que quiero medir, y además que siempre mida bien.

Esto era la bomba. La PCR además evolucionó hacia la RT PCR, con ARN o la qPCR en tiempo real que te permitía cuantificar y todo.

Era ilusionante saber que PCR se usa para saber si tu hijo podría tener una enfermedad hereditaria, para detectar un VIH o una hepatitis B por ejemplo o incluso más allá para distinguir si eso que se encuentra en Atapuerca es Sapiens, Neandertalensis o Heidelbergensis. Casi nada…

No acababa aquí, con la ayuda de la PCR es alucinante como condenados por crímenes no cometidos fueron justamente liberados y viceversa, farsantes que querían escapar de sus fechorías fueron pillados.

Tengo hasta un compañero que con PCR analiza el origen de los caballos Prewalsky (¡que bello nombre!) con muestras de ADN antigüo para rastrear las migraciones de sus amados equinos.

Y todo gracias a una bacteria termófila, es decir, que resiste altas temperaturas.

Ahora los tiempos han cambiado y hay que aceptarlo. No valen las prácticas de ingeniería genética ni el uso de los de la policía científica o lo que haga el número 1 en los Prewalsky: no sirve.

Los expertos en PCR brotan y danzan en una primavera eterna. No sé qué polimerasas, oligos y buffers corren por sus venas, pero parece ser que la PCR ahora ya no sirve para nada y por cero euros sabes de ella.

Tan poco dicen que vale que resulta que la PCR es tongo. Es en efecto un nuevo orden, porque antes se comprobaba que era otra cosa y por eso le dábamos esos usos tan «banales» y «maquiavélicos».

Yo creo que no, que si no es polimerasa como antes, no es tongo sino tango, pero Tango cambalache como este:

“Hoy resulta que es lo mismo ser derecho que traidor, ignorante, sabio, chorro, generoso, estafador. ¡Todo es igual, nada es mejor, lo mismo un burro que un gran profesor!

No hay aplazaos ni escalafón, los inmorales nos han igualao… Si uno vive en la impostura y otro roba en su ambición, da lo mismo que si es cura, colchonero, rey de bastos,

caradura o polizón”. Enrique Santos, (Buenos Aires 1934).

Dancemos pues, a ritmo de tango y razón.

 

 

nuria Neuroleader

Lo que dicen personas como tú: testimonios Mindfulness – meditación

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Testimonios Mindfulness – meditación

1.nuria Neuroleader Hola, me apunté a Mindfulness y meditación en Neuro-Leader buscando una práctica que fuera un eje en mi vida y que pudiera utilizar para recolocarme cada vez que me despisto. Conozco a José Sánchez por otros cursos realizados desde hace tiempo, sé de su larga trayectoria en meditación a través de distintas técnicas y confío en su competencia y amplia visión profesional y personal. Aprecio mucho que el Mindfulness que se nos enseña vaya más allá de una técnica con fines utilitaristas y ponga semillas para percibir algo mucho más grande: nuestras conexiones con todo y la Vida que somos, y nos reta a vivir desde ahí. En mi vida aplico el Mindfulness, de momento, para recentrarme una y otra vez, y a veces empiezo a oler esa inmensidad de la que habla Jose. Tengo más que comprobado que no puedo ni quiero vivir sin  meditación. Mil gracias, Jose, por descubrirnos esta maravilla.

Nuria del Viso Pabón, antropóloga y periodista.

 

2. pepe neuroleaderMe inscribí en el curso de meditación con la expectativa de profundizar en un camino personal hacia la toma de conciencia, hacia la consciencia, y tras estos meses de exploración, bajo la dirección de José Sánchez, puedo afirmar que he conseguido dar pasos en la dirección pretendida.  Lo más sorprendente del caso es que mi práctica se ha hecho cotidiana, natural, real (en una palabra) y ha trascendido la ritualización o el guion preestablecido que acompaña estos métodos de desarrollar la atención plena, la aceptación y la indagación interna, metas u objetos que en este curso importan tanto en sus mecánicas o dimensiones internas como en la manera de cultivarlas. Incluso surge sin buscarla, fluyendo desde la mirada hacia un objeto (por prosaico que sea), lo que no significa que interfiera u obstaculice ningún ritmo vital. En este sentido, la claridad conceptual que caracteriza al profesor encargado del curso, su afán por pasar por el tamiz de la ciencia todos los módulos de la mente, y por desacralizar o desmitificar tanto la meditación tradicional como el enfoque modernizador del mindfulness, nos ha ayudado mucho a orientarnos en determinadas zonas de sombra y a percibir la realidad con nitidez.

Jose Galán, escritor y doctor en Historia.

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La Meditación de Pie y sus increíbles beneficios

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Todavía se asocia la palabra Meditación a Oriente, postura sentada, ojos cerrados y Mindfulness a liberación del stress y poco más. Como es habitual los intentos de simplificar algo en exceso para volverlo más didáctico y cercano acaban por dificultar su comprensión.

Lo cierto es que desde milenios se explica que se puede meditar sentado, caminando o de pie y como tal lo enseñamos y practicamos. Ya expusimos en un anterior artículo como la meditación caminando proporciona beneficios más allá de un caminar habitual como ejercicio.

Pero ¿qué hay de la meditación de PIE?

Nos encontramos sin duda ante un poderoso sistema de ejercicio inteligente que sin embargo no es evidente al mirarlo por primera vez. Diría que se aprecia realmente cuando se llevan muchos años de práctica.

En primer lugar al estar quietos de pie en posturas de semiflexión nuestra musculatura postural se ve solicitada. Todo aquello que nos mantiene de pie sin apenas esfuerzo cobra protagonismo en la postura. Sin embargo, la tensión habitual que lleva nuestra musculatura y que es innecesaria se va a mostrar en el proceso para poder liberarse. Eso implica que ciertas molestias simplemente salen a la luz, para disiparse a través de la postura.

Por eso, el primer nivel de la meditación de pie es de ajuste y corrección postural. En parte se hace solo porque las tensiones innecesarias se sienten y agotan por sí mismas. Incluso deportistas comprueban en la postura, tensión cervical, deltoides o trapecios y limitación de la movilidad lumbar o pélvica. En este momento aprendemos en primera persona efectos del stress y las emociones en el cuerpo. Pero sobre todo, nos permitimos soltarlo lentamente y ocurre a través de primero darnos cuenta del cuerpo y segundo situarnos en un lugar de reequilibrio. El cuerpo reaprende a colocarse y a no gastar si no es necesario. La respiración en esta fase todavía está muy limitada por eso en esa fase suelen aparecer y coexistir molestias por la tensión y a la vez calma y bienestar por el reajuste.

En segundo lugar permanecer estáticos con los miembros en semiflexión, implica que la sangre debe movilizarse. Por extraño que nos parezca, el corazón bombea aunque no nos movamos. Además al intentar relajar la musculatura periférica al máximo, favorecemos el retorno venoso que junto al mayor empuje del diafragma respiratorio beneficia nuestro sistema vascular. De hecho el papel que tiene sobre la hipertensión la musculatura periférica nos da una medida de lo maravilloso que es esta postura para el sistema vascular.

El tercer lugar pertenece a la respiración. Para que ésta esté libre, debemos eliminar restricciones y tensiones. En la meditación de pie podemos comprobar cómo es respirar como una ballena: profundo, lento, rítmico, fluido y armónico. Cuanta más tensión soltamos, mejor respiramos, cuanto mejor respiramos más tensión soltamos. Cuanto más veces hacemos el proceso menos cuesta estar de pie. Cuanto menos cuesta mejor se moviliza la sangre. El círculo positivo va creciendo. Tan solo hay que alimentarlo.

Pero ahí otro aspecto vital vinculado a la respiración que se conoce desde hace miles de años en la meditación es que ésta influye y se vincula directamente con los procesos mentales. En una respiración de ballena, por así llamarla, la mente solo sabe estar en calma. Es importante resaltar que no tratamos de estar en calma mediante pensamientos positivos, ni convenciéndonos de que todo irá bien, ni elevando nuestra autoestima diciendo que conseguiremos nuestras metas, ni nada parecido. Estamos en calma porque creamos la calma al soltar lo innecesario y dejar que la respiración haga lo que sabe hacer: expandirse sin límites. Muchas personas descubren que respirar así es directamente fuente de gozo. El cerebro lo recuerda y lo graba: este estado es real, es posible y no nace del pensamiento sino más allá de él.

El cuarto lugar le corresponde al equilibrio y propiocepción. Estamos de pie… y los seres humanos no pueden quedarse dormidos de pie porque los receptores propioceptivos estimulan al cerebro. Aprovechando este evento, la postura no nos duerme sino que nos despierta, pero a la vez nos calma, y a la vez nos libera tensiones y a la vez moviliza nuestra sangre. El caso es que debido a que el cuerpo se hace presente, nos damos cuenta de pequeños detalles corporales, de ajustes, de micromovimientos y apoyos. Todos estos segundos de “darse cuenta” implican mejorar nuestro sentido del equilibrio.

El quinto lugar le corresponde a la atención. No nos forzamos a estar atentos, es que la atención se ve atrapada por las sensaciones. Nos resulta mucho más sencillo atender porque hay estímulos que nos llaman. El cuerpo y la respiración producen tantas sensaciones que la velocidad de generación de los pensamientos es mucho menor. La activación de nuestra famosa red por defecto cerebral, que tiene que ver en parte con la rumiación, se ve disminuida. El darse cuenta del cuerpo activa la corteza somatosensorial y ésta pulsa a frecuencias alfa, mucho más amables para el cerebro y el bienestar que los ritmos habituales del stress.

Por último la meditación en sí proporciona sentido y coherencia a todo. La fuerza de vida que nos habita se hace consciente en la postura. La sensación de simplemente SER crece en detrimento de la historia personal tan ligada a ideas y creencias, aunque este aspecto no se suele lograr salvo que uno realmente ame la postura y la aprenda con alguien que viva ese paradigma. Aprendemos en la postura la sabiduría de la ecuanimidad y la impermanencia. Descubrimos que ya somos, pero que a veces no nos damos cuenta. Entendemos que un gran objetivo es no vivir fragmentados con el cuerpo por un lado, sea olvidado o como ejercicio, la mente en otro y la vida en no se sabe qué lugar. Nos sentimos en uno y ahí se multiplican los beneficios. Vamos más allá de un simple ejercicio físico o de un sistema de mejora de la salud per se.

La meditación de pie en definitiva es una exquisita joya dado que no es habitual que lo que mueva la sangre, a la vez amplíe la respiración, proporcione calma, disminuya los pensamientos, aumente nuestra propiocepción, mejore el equilibrio y la activación, flexibilice el cuerpo, disminuya la tensión y el stress y nos enseñe que la vida Es.

Por todo ello, y trabajo nos llevó descubrirlo para separar el grano de la paja, explicarlo en términos concretos y prácticos, y alcanzar la profundidad de esta vía, practicamos y enseñamos Meditación de Pie desde hace 22 años. Si la vida lo permite, hasta el último día así será.

Los sorprendentes beneficios científicos de la meditación caminando

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Que no vale la pena andar por andar, que es mejor caminar para ir creciendo…

Decía el principito que lo esencial es invisible a los ojos. Si miramos a alguien caminando solemos ver una forma de ejercicio, en donde lo esencial en efecto permanece oculto de ahí que los beneficios de caminar se centren sobre todo en capacidades aeróbicas, riego sanguíneo, oxigenación, movimientos, amplitud articulares y otras tantas bondades.

Sin embargo si miramos lo esencial, esto es, un ser humano completo, es sencillo darse cuenta que en un caminar habitual la mente está siendo entrenada en la superación y esfuerzo, pero no mediante la autoindagación, observación y atención plena.

La meditación caminando, para quien la practica con asiduidad, es mucho más que andar como ejercicio, de ahí que los beneficios que se encuentran deben ser diferentes en tanto enfocar la atención, regular las emociones, abrirse a la incertidumbre y generar actitudes positivas tienen efectos conocidos sobre la salud no solo física sino también mental.

Por ello encontramos en algunos estudios que a diferencia del caminar habitual como ejercicio, la meditación caminando mejora los síntomas de un grupo de diabéticos tipo II. Ambos grupos mejoran el nivel de consumo de oxígeno máximo pero solo el grupo de meditación caminando es capaz de mostrar una reducción significativa en la hemoglobina glicosilada (que usamos para medir la insulina) y en la presión sistólica y diastólica. El nivel de cortisol en sangre se reduce significativamente solo en el grupo de meditación caminando 1, 2.

La ansiedad cotidiana es como todos conocemos muy elevada y tristemente crece en los últimos años debido a los efectos de la crisis económica en el mundo. En tanto la injusticia social se percibe como mayor, la incertidumbre se triplica,la frustración aumenta y la ansiedad se eleva. El consumo de fármacos para paliar ansiedad, depresión o insomnio se ha multiplicado en los últimos diez años, al igual que el número de suicidios (aunque nunca se citen porque es un tema tabú en la sociedad). Esta realidad beneficia sobre todo a los vendedores de fármacos, que lejos de ser objeto de una crítica visceral aquí, simplemente muestra que existe una medicalización de la vida y una tendencia a manejar problemas complejos, como el trabajo o la supervivencia, mediante moléculas químicas.

Bien conocemos todos que nos dedicamos a promover otras soluciones que pasan por el entrenamiento y autoregulación de la persona, de modo que podamos manejar desde dentro circunstancias adversas. En otro estudio comparativo con el caminar como ejercicio, solo la meditación caminando ejerce un efecto benéfico sobre la ansiedad 3.

En otro estudio realizado con personas de la tercera edad el equilibrio dinámico, la agilidad, la flexibilidad, la fuerza muscular y la resistencia cardiorespiratoria mejora tanto si andamos como ejercicio como en el caso de la meditación caminando. Sin embargo los marcadores de depresión, el cortisol y la interleucina 6 (una medida de inflamación) se reducen solo en el grupo de meditación caminando 4.

Estos son algunos de los múltiples ejemplos de los beneficios de la meditación caminando respecto a un andar habitual. Hay muchos más y no todos son sencillos de evaluar, en tanto la atención y cuidado de uno mismo, la conexión con la naturaleza o la sensación de pertenencia son mucho más que una molécula en sangre. A pesar de ello encontramos evidencia científica para aseverar que la meditación caminando es una excelente vía de desarrollo físico y mental.

Como podemos ver, como dice la canción no vale la pena andar por andar, es mejor caminar consciente para ir creciendo, paso a paso, en este instante.

1 Gainey, A., Himathongkam, T., Tanaka, H., & Suksom, D. (2016). Effects of Buddhist walking meditation on glycemic control and vascular function in patients with type 2 diabetes. Complementary therapies in medicine, 26, 92-97.

2 Jung, H. Y., Lee, H., & Park, J. (2015). Comparison of the effects of Korean mindfulnessbased stress reduction, walking, and patient education in diabetes mellitus. Nursing & health sciences, 17(4), 516-525.

3 Edwards, M. K., Rosenbaum, S., & Loprinzi, P. D. (2017). Differential Experimental Effects of a Short Bout of Walking, Meditation, or Combination of Walking and Meditation on State Anxiety Among Young Adults. American Journal of Health Promotion, 0890117117744913.

4 Prakhinkit, S., Suppapitiporn, S., Tanaka, H., & Suksom, D. (2014). Effects of Buddhism walking meditation on depression, functional fitness, and endothelium-dependent vasodilation in depressed elderly. The Journal of Alternative and Complementary Medicine, 20(5), 411-416.

Porqué practicar meditación caminando

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Que no vale la pena andar por andar, que es mejor caminar para ir creciendo…

Asociamos la meditación a un ejercicio sentado con ojos cerrados. Sin embargo existen otras formas que completan esta vía como son la meditación de pie y caminando. Con frecuencia la meditación caminando o caminar consciente se incluye en algunos programas aplicados de Mindfulness aunque de forma prácticamente testimonial por lo que es importante dar a conocer y desarrollar este bello método.

Meditar caminando tiene características muy particulares y es una vía de trabajo personal y enfoque de la atención en sí misma. De hecho esta opción predomina en aquellos lugares en los que por circunstancias climáticas o vitales no es posible la meditación sentada. Aunque no sea tan conocida es una técnica habitual en monjes Shinto Yamabushi, comunidades indígenas o prácticas de peregrinaje en diversas culturas a lo largo de la historia.

Desde 2004 venimos compartiendo este entrenamiento que a priori se puede confundir con el senderismo.

Veamos algunas de sus más importantes características:

  • La meditación caminando no busca llegar a un lugar, ascender una montaña o completar una ruta predeterminada sino más bien ser conscientes de cada paso, el entorno y la adaptación necesaria al mismo.
  • La meditación caminando no se enfoca como un entrenamiento del cuerpo practicado en la naturaleza para estar en forma sino como un vehículo para una apreciación genuina del exterior e interior propio.
  • La meditación caminando implica un entrenamiento postural muy fino para permitir un paso fluido y armónico. No es caminar con nuestra postura habitual sino que debemos construir un alineamiento preciso de la estructura que permite liberar la respiración y eliminar tensiones mientras andamos.
  • En la meditación caminando no hacemos dos cosas a la vez como mirar el paisaje y hablar, hablar y caminar o pensar y caminar sino que como conocemos los problemas que conlleva tener un comentarista continuo dentro de la cabeza tratamos de unificarnos en un preciso instante en aquello que ocurre.
  • Al meditar caminando no estamos pendientes del tiempo y el reloj. No es tarde ni pronto para llegar a un destino, sino que es el momento adecuado para estar en paz, más allá de las circunstancias.
  • En la meditación caminando la naturaleza no es algo muy bello que está ahí, sino es algo que somos, matiz difícil de vivenciar sin una práctica continua, pero diferencial para el autoconocimiento de uno mismo. Para la meditación caminando la naturaleza no es bonita en algunos sitios y en otros no tanto como si fuera un cuadro estático que mirar. La naturaleza es un proceso vivo que implica también al observador.
  • Meditar caminando no implica no esforzarse o no ser capaces de cubrir distancias. Más bien hacemos eso, pero sin ruido, expectativa, tensión o agitación.
  • Meditar caminando se lleva a la vida cotidiana, en cada paso, al subir una escalera, al mirar por la ventana un árbol o al regar una pequeña planta. En tanto a pesar del sedentarismo apenas caminamos, cuando damos un paso ahí está toda la memoria de nuestra práctica.
  • En la meditación caminando se practican hasta 50 diferentes enfoques de la atención: a diferentes partes del cuerpo, a ritmos, palabras, sentidos o elementos del paisaje. Poner la atención en como el pie se apoya y se levanta es solo uno de los múltiples ejercicios que se realizan.
  • Meditar caminando tiene beneficios sorprendentes para nuestra salud que no ocurren con un caminar habitual (en próximo artículo).
  • En la meditación caminando a través de postura, atención y actitud se produce un cambio en la perspectiva de uno mismo, uno de los mecanismos fundamentales de Mindfulness, aspecto vital para el bienestar humano.
  • En definitiva, meditar caminando, de pie y sentados forman una espectacular tríada de desarrollo integral de la persona en cuerpo, mente y espíritu.

Mindfulness y ciencia: ni timo ni panacea

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Mindfulness y ciencia:  ni timo ni panacea

La práctica de la meditación nos entrena en el enfoque de la atención en el momento presente desde una actitud abierta. A este estado de atención plena (atención + actitud) se le conoce como Mindfulness.

En los últimos 30 años surge un interés creciente por este tipo de atención y presencia, así como por sus posibles aplicaciones médicas, psicológicas, educativas, corporativas y deportivas entre otras. De este modo, la meditación que antes se encontraba casi exclusivamente vinculada a entornos de espiritualidad o introspección intensa y se practicaba no sólo como un estado sino sobre todo como una vía a recorrer, se abre en los últimos tiempos a nuevos saberes, entornos y formatos. La neurociencia ha sido una de las disciplinas que ha ayudado a acercar la tríada meditación – mente – cerebro.

Por esta convergencia actual uno puede encontrar nuevos sentidos a esta práctica: desde intentar aliviar un dolor físico o un patrón de pensamiento particular al autoconocimiento profundo y la liberación del yugo de nuestras neurosis. Ninguno es mejor que otro, todo depende del objetivo, si bien como en cualquier área resultados amplios y estables dependen de una vía más profunda (años de práctica y estudio), mientras que resultados parciales corresponden a versiones e intensidades más reducidas (las famosas 8 semanas).

Esta expansión implica una enorme aceptación y alegría por este movimiento interdisciplinar y transcultural. Basta mirar cualquier universidad para encontrar tesis y tesis doctorales que recogen aplicaciones prácticas, estudios e investigaciones año tras año. El crecimiento es lógico por lo sólido y fundamentado que está y lo puedes comprobar por ti mismo: hoy existen 5068 estudios vinculados a la palabra “Mindfulness” en las bases de datos. Son muchos como para que sea una quimera, pero son pocos como para establecer conclusiones definitivas.

Esta fuerza, apertura, diálogo, respeto y afán por investigar y crecer no alcanza a todo el mundo. Encontramos en ocasiones dos extremos de opinión sobre Mindfulness, que he denominado panacea y timo, uno por exceso y otro por defecto. Estos extremos irán desapareciendo paulatinamente, a medida que se avance en las investigaciones y se divulguen mejor los fundamentos, mecanismos y posibilidades de la meditación.

Merece la pena sin embargo distinguirlos para no caer en ellos.

En la versión panacea, Mindfulness se presenta como un útil sencillo y simple, que no requiere esfuerzo o constancia, que se hace en cinco minutos, que está bajo nuestro control absoluto, que se puede aprender bajo cualquier formato prácticamente sin guía, que nos reporta beneficios en todos los órdenes y en el que ¡cada uno tiene su propia versión! :).

Con frecuencia esta acepción es adoptada por los devotos de la motivación y la superación personal… del individuo. En tanto conciben al Yo como medida de todas las cosas, es lógico que sus herramientas y soluciones se vinculen únicamente ahí. No importa lo que ocurra que uno con esfuerzo o soluciones mágicas tendrá lo que desea.

Esta visión es justamente la antítesis de Mindfulness. En primer lugar se enfoca en el futuro y lo que el individuo debe lograr, en vez de en lo que ya es, denotando una falta de profundidad pasmosa. En segundo lugar cree que el único ingrediente del “éxito” (sea lo que sea esa extraña palabra) es el esfuerzo y actitud personal. En tercer lugar atribuye a Mindfulness beneficios que no se han demostrado y lo hace bajo el slogan de sencillo cuando la realidad es que cultivar la mente consciente es una tarea de vida ciertamente compleja. Por último se mezcla el Mindfulness (cuyos efectos sobre el cerebro son muy concretos) con numerosos mitos cerebrales no científicos como hemisferio izquierdo-derecho, cerebro triuno, auditivo, kinestésico, visual y otros. No hay mala fe en la visión panacea, quizá un exceso de ilusión o un entendimiento demasiado simple.

La versión timo es bastante más agresiva. Me recuerda a aquel video de broma en redes sociales en donde una mujer sedentaria y obesa que fagocitaba hamburguesas grasientas, escupía veneno de cualquier método, artículo o investigación que animaba a la vida sana, el ejercicio, la dieta correcta o la mente en calma. Un ejemplo ridículo de la versión timo es este artículo que encontramos en prensa. Parece que el propio periodista no sabe inglés ni ciencia, pero no le importa porque tendrá su minuto de gloria. En tanto parece no entender un paper ni conocer el histórico de las investigaciones en Mindfulness desde el año 1995, vomita veneno como la mujer sedentaria de youtube. Lástima que no hayan leído estudios en los que incluso en dolor físico se comparan grupos de Mindfulness correcto con Mindfulness placebo 1.

Hay otra crítica que une timo con panacea al vincular Mindfulness con un negocio un tanto desleal. Como en toda práctica hay quien da cursos a 300 personas a la vez o retiros con 70 personas, hay quien escribe un libro sin práctica, o bien hay quien atiende a sus alumnos cada día o comparte su enseñanza en entornos desfavorecidos. Todo esto no tiene nada que ver ni con la vía ni con la técnica, sino con cómo concibe su profesión y la vocación de servicio cada persona. 

La realidad suele estar en el medio y los extremos timo-panacea como decía están ya en decadencia. Me sirven estos ejemplos para explicar porqué es muy difícil y cuanto esfuerzo lleva intentar acercar mundos antaño separados como Occidente-Oriente, experiencia subjetiva – experiencia objetiva o tradición – ciencia.

Algunos factores que merece la pena conocer:

  1. La neurociencia contemplativa que estudia el cerebro de los meditadores es una disciplina joven. Aunque hay estudios sobre meditadores y yoguis mediante electro encefalograma EEG en 1955 y otros más con Joe Kamiya en 1970 sobre control voluntario de ondas alfa, es en torno a 1995 cuando podemos empezar a ver qué ocurre en el cerebro de una persona que medita por medio de la resonancia magnética funcional. Basta recordar que el EEG se descubre en 1929 por Hans Berger. Como disciplina joven, tiene mucho que aprender, corregir y mejorar. Lo bueno es que lo está haciendo.
  1. Primero estudiamos a los que saben. Es lógico que los primeros sujetos investigados fueran los propios monjes con 10.000 o 20.000 horas de práctica de meditación. Los resultados son espectaculares pero abren más preguntas. ¿Es debido a su práctica, a lugar donde viven, a su genética, a sus prácticas previas, a la vida monacal? Los investigadores eran en general practicantes o personas muy interesadas en la meditación. Esto en ciencia es algo a evitar, pero con frecuencia al inicio de una disciplina es lógico que investigador e investigado estén muy cercanos, de hecho investigamos lo que nos interesa y no fue sencillo abrir este campo tan sujeto a prejuicios culturales. Los estudios de 2018 son mucho mejores que los de 2010 y éstos que los de 1996. Avanzamos…
  1. Medir el cerebro. Creemos que medir el cerebro y extraer conclusiones sobre ello es algo sencillo pero en absoluto es así. Los métodos utilizados, son relativamente jóvenes y muy limitados (fMRI, PET, MEG, EEG, ERP, NIRS). Si tienen buena resolución temporal no la tienen espacial y viceversa. Además son indirectos y parciales. Una resonancia magnética funcional es maravillosa, sirve para entender la mente humana como nunca antes, ha revolucionado junto a otras técnicas la medicina, psicología y biología pero es un método todavía precario. En tanto estos instrumentos y metodologías mejoren, más claros y precisos serán los resultados.
  1. Aislar variables. Es complejo distinguir en cualquier estudio científico las variables extrañas, pero cuando nos referimos a estudios de psicología que tratan sobre la experiencia subjetiva humana en primera persona, lo es mucho más. De hecho apenas existen terapias psicológicas que gocen de validez científica y no por ello todas carecen de interés clínico o implican que no sirvan a las personas.
  1. Medir una intervención de Mindfulness. Los programas aplicados de Mindfulness incluyen sesiones grupales, clases teóricas, exposición de casos, reuniones con iguales y prácticas complementarias como pueden ser ejercicios de relajación, de estiramientos o caminando. Están impartidos por especialistas en cada patología. Los resultados evalúan los programas completos de los cuales es complejo establecer qué porcentaje de la mejora responde a qué componente. No solo sucede en Mindfulness, recientemente en un estudio sobre mejora de la memoria en ancianos a través de ejercicios se encontró que el progreso se debía principalmente a la interrelación entre los individuos y no tanto a los ejercicios propuestos que se querían evaluar.
  1. Conocimiento actual del cerebro. Nuestro conocimiento del cerebro es a día de hoy mucho más amplio de hace 100 años, cuando el maestro Freud nos mostró con gran mérito el subconsciente pero bastante distinto a la realidad, o de hace 2300 años cuando el sabio Aristóteles atribuyó la conciencia erróneamente al corazón. A pesar del avance, seguimos sabiendo poco y se avanza al ritmo que se puede. Desconocemos como se vincula la experiencia subjetiva mental con la experiencia objetiva neuronal. Sabemos que no son dos, pero queda mucho aún por conocer de esta interrelación. En tanto esto es como es, aunque nuestro deseo sería captar al milímetro un pensamiento, o traducir una actividad neuronal en una experiencia sensorial precisa, estamos donde estamos.
  1. Evaluar el sentido de vida. Por último la ciencia por amplia y flexible que sea es limitada, como lo es cualquier disciplina humana, incluida la filosofía, el arte o la religión. No se puede objetivar el sentido de vida fácilmente ni los beneficios que uno extrae de la meditación. Es posible que alguien con una leve mejora de su atención fruto de la práctica extraiga conclusiones y acciones más amplias que otra persona que quizá consiga colocar su cerebro en un estado de conciencia ampliado y luego no lo aplique para su vida ni para la de los demás. Como el dinero, con poco algunos tienen bastante, con mucho algunos siempre les parece poco.

No vendamos Mindfulness como una panacea al servicio de nuestros deseos ni lo critiquemos con veneno sino con fundamento.

Es mucho mejor CONSTRUIR e INTEGRAR que manipular y destruir, pero para eso hay que estar en un centro, que es el que precisamente la meditación te ayuda a recordar.

Mindfulness y meditación siguen generando beneficios para el ser humano e integrando disciplinas, profesiones y culturas. Antes desde la tradición, ahora desde la tradición y la ciencia.

Qué alegría ser neurocientífico y practicante de meditación desde hace 30 años.

1. Zeidan, F., Emerson, N. M., Farris, S. R., Ray, J. N., Jung, Y., McHaffie, J. G., & Coghill, R. C. (2015). Mindfulness meditation-based pain relief employs different neural mechanisms than placebo and sham mindfulness meditation-induced analgesia. Journal of Neuroscience, 35(46), 15307-15325.

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El dolor es inevitable, el sufrimiento es opcional

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El dolor es inevitable, el sufrimiento es opcional

Escuché esta frase budista hace casi 30 años y me llamó poderosamente la atención. Podría decir que ponerla en práctica es la tarea que nos acerca a una vida plena, auténtica y genuina. Curiosamente la vinculación de esta afirmación con cómo el cerebro percibe, maneja y crea el dolor es directa.

Por un lado al aceptar que hay un componente inevitable de dolor nos alejamos del positivismo ingenuo de los motivadores de masas. De este modo incluimos una visión realmente compasiva, que aunque es poco común, resulta ser uno de los mejores entrenamientos cerebrales posibles.

Entender que el dolor es inevitable es enraizar a la vida. Reflexionar sobre que el sufrimiento es opcional nos exige una mirada introspectiva aguda.

El ejercicio del mirarse dentro, conocerse y darse cuenta es el centro de Mindfulness y meditación, mediante experiencias en primera persona, por las que con guía adecuada y paz-ciencia, uno disminuye radicalmente su nivel de sufrimiento y eleva su atención, rendimiento y bienestar. Es importante señalar que aunque utilicemos la palabra Stress en Mindfulness, es mucho más útil hablar de sufrimiento e insatisfacción, que son los términos originales a los que aludía la frase. Decir «tengo stress» no nos coloca en la acción ni probablemente en la responsabilidad, mientras que decir «estoy sufriendo» o «siento insatisfacción» sin duda nos sitúan en una realidad más concreta y directa. Como me importa más aliviar el sufrimiento propio y ajeno que parecer adecuado o comercial, siempre utilizo insatisfacción y sufrimiento en vez de Stress. 

Reducir el sufrimiento no es un asunto baladí. Cada día podemos experimentar ansiedad, incomodidad, aburrimiento, confusión, anhelo, aversión, dolor empático, envidia, miedo, horror, nostalgia, tristeza, celos, culpa, vergüenza, abatimiento, desolación, desgarro… La lista es larga y alguna emoción nos va a tocar.

thesocial2¿Cómo podemos disminuir con la práctica de Mindfulness y meditación el sufrimiento humano?

El dolor sea físico, emocional o social es una experiencia tremendamente subjetiva en la que se comparten áreas y redes cerebrales comunes. Cuando nos desgarra el amor, el rechazo del grupo o la pérdida del trabajo, nos duele en el cerebro en áreas sociales, emocionales y físicas. El contexto en el dolor es vital: basta mirar al corredor de maratón en sus últimos kilómetros como a pesar del dolor, su alegría es poderosa, o al deportista que se lesiona en una final y le duele la consecuencia mucho más que la lesión en sí. Qué decir del dolor que nos provoca un rechazo cuando nos enfrentamos a un vacío, sin trabajo por ejemplo, o el mismo dolor si ya supiéramos que tenemos un trabajo mejor.

Esta relatividad y subjetividad del dolor nos permite disminuir el grado de sufrimiento en nuestras vidas tras una observación atenta. En el cerebro las diferentes percepciones del dolor se relacionan con la actividad de diversas áreas: tronco cerebral, amígdala, ínsula anterior, cingulado anterior, corteza somatosensorial o corteza prefrontal medial. ¿Qué hace Mindfulness con el dolor?

El dolor se vincula con una intensidad emocional alta y la práctica de Mindfulness nos permite disminuir el exceso de respuesta emocional mediante la atención sin juicio, disminuyendo por tanto la actividad de la amígdala.

El dolor emocional se presenta como un conflicto entre lo que ocurre y cómo deberían haber sido las cosas (“no tendría que sentir esto”, “porqué a mi”, “porqué ahora”, “no me lo merezco”, “no es justo”, “no lo quiero”, “cuanto va a durar”, “no tiene sentido”, “no encuentro la razón…”). En estas reacciones quien toma el mando es el cingulado anterior. Los estudios nos confirman como la meditación reduce la hiperactividad del cíngulo disminuyendo por tanto la parte de dolor – conflicto. Para que así ocurra la práctica gira en torno a la aceptación, que no resignación, de la realidad tal como es, dándonos cuenta de instante en instante a través de nuestras sensaciones de qué está sucediendo en nosotros.

socialpain_neuroleaderEl dolor social y emocional se sienten además visceralmente, con sensaciones de rechazo, evaluación y asco en los cuales, la ínsula anterior está directamente implicada.

La ínsula anterior y cingulado forman una red empática de dolor, no sólo propio, sino también ajeno. Si ves a alguien sufrir… te duele y cingulado e ínsula se activarán. A diferencia del mensaje centrado en el individuo, el cerebro y la meditación saben que los otros también son nosotros. La compasión, esencia de Mindfulness, es un trabajo inteligente y poderoso para nuestra transformación al enfocarnos en la humanidad compartida durante los ejercicios, el deseo de ayuda y la acción hacia el otro. La compasión supera radicalmente a la simple y famosa empatía, por la cual simplemente «sufrimos con», y con la que no sabemos transformar dolor propio o ajeno en algo más. De hecho la empatía no cura el burnout sino que lo provoca. Es necesario un trabajo sobre la compasión.

Mediante Mindfulness transformamos la red empática de dolor – rechazo – asco y sobre actividad en cingulado en ínsula en una red compasiva que genera motivación, apertura, movilidad a la accion, humanidad compartida y sabiduría.

Al disminuir mediante todos estos mecanismos 1. la actividad emocional del dolor, 2. el conflicto, el rechazo y la evaluación, 3. abrirlo a una humanidad compartida mediante la práctica día a día,  de apertura, no juicio y ecuanimidad, el sufrimiento va disminuyendo, diluyéndose, reduciéndose al mínimo, sin importar nuestra condición.

El cerebro tras la práctica es resiliente, no reactivo, amplio y enfocado. 

Quizá no nos interese practicar y aprender las “raras” técnicas de meditación y Mindfulness.

Lo que es indudable es que sí nos va a interesar comprobar y demostrarnos que el sufrimiento es opcional.

¡Ya sabes cómo!

Gratitud y compasión en el Pico del Lobo

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Una historia real que me conmueve…

A lo largo del año los compañer@s con los que he compartido y enseñado caminos conscientes mantienen un contacto personal en el que de alguna manera vemos en formas y miradas, la intensidad de las experiencias vividas. No importa hacia donde nos lleve la vida sino como nos sirvió lo vivido. Hace unos meses 4 caminantes amigos me enviaron unas fotos de un lugar conocido para nosotros, el Pico del Lobo, pues durante muchos años hemos practicado meditación y trabajo personal intenso con diferentes grupos y personas por esos lugares. Hay varias lecciones que aprendo de su entrañable gesto que quiero compartir.

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