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Ciencia de la felicidad y bienestar

Por higiene: CERO Whatsapp´s y MUCHA ciencia

negociacion y liderazgo empresarial
Me encantan las redes sociales. Me parecen un avance porque permiten por primera vez conectar personas con una alta intensidad a lo largo del tiempo y del espacio sin los intermediarios habituales.

Además para lo que me yo dedico son brutales: puedo analizar mucho mejor el comportamiento humano.

Tienen sus peligros y sus adicciones: toda solución trae consigo un problema nuevo a resolver.

Me hace gracia el miedo exagerado que suscitan en algunos como si el poder estuviera en ellos y no en quien las usa. Es como ver en un cuchillo a un asesino y sangre, en una comunidad solo vecinos que molestan, en una sociedad solo personas que sobran y en una Play Station la pura alienación de la raza. Yo la verdad cuando veo un cuchillo veo un panadero preparando un lindo bocadillo para muchos niños.

El tema de hoy es: por higiene, CERO Whatsapp y MUCHA ciencia.

–  No hablo de los memes de mis amigos, bienvenidos sean.
– No hablo de cuando nos envíamos los buenos días chic@s mucho ánimo a todos.
– Tampoco hablo de los grupos de los cursos y a los que asisto cada día por Whatsapp cada día en horas precisas.

Hablo de las patatas calientes que se comparten y que dicen más de ti que del propio contenido.

Una gran parte de la confusión y ansiedad exacerbada (ya hablamos el otro día que hay una lógica) viene de dar pábulo a informaciones poco fiables.

Es el cerebro del chismorreo. Ya sabes que somos una especie hipersocial y que estamos preparados para influenciar y ser influenciados de una manera que ni imaginas.

Pero nuestro cerebro, como no ha sido diseñado por nadie, (basta ver sus imperfecciones jejeje), tiene ciertas limitaciones y características.

Hoy te quiero hablar del sesgo de veracidad.

Gracias a este sesgo nos creemos todo. 
Tendemos a creer a todos.
Partimos de que el otro dice la verdad y que lo que dice es verdad.

¿No te parece maravilloso? ¿Porqué es así?
Porque a lo largo de la evolución es más útil creer a los demás que sospechar y analizar si cada persona te está mintiendo.

En tanto los chorizos son minoría (lo que pasa es que salen como noticia y parece que son todos), el que te engañen algunas veces en la vida es menos costoso que parar todas las comunicaciones y relaciones por infinita sospecha. 

El problema del sesgo de veracidad en estos momentos es que tiendes a creer todas las informaciones. Y mucho más las que encajan en tus modelos previos… que pudieran estar afectados por sesgos menos amables, por decirlo suavemente.

Solución rápida. Por higiene CERO Whatsapp´s donde se hable de pandemias, crisis, orígenes, culpables, historias… ¿Podrías asegurar al 100% que son verdad? ¿O te creíste hace dos semanas que es inminente que se cierre Madrid?

ES más sano limitarse a la mañana y a la tarde buscar los datos de los científicos. 

De los científicos por favor: es su momento, igual que el tratamiento le corresponde a los médicos no a los abogados. 

Ya sé que nunca fueron invitados a tertulias y que una y otra vez se ha favorecido el ver la intelectualidad como aburrida (jejeje debe ser que la ignorancia es divertida). También sé que deben proporcionar soluciones AHORA aquellos que llevan años y años y años denunciando condiciones injustas para desarrollar su trabajo. 

No temas preguntarles qué es eso de una Odds ratio, una escala logarítmica, o porqué una vacuna tarda tanto tiempo. 

Pregunta incluso porqué menos muertos en un país no significa necesariamente que se hayan hecho las cosas mejor. 

Deja que ellos te enseñen a interpretar un dato, no a manipularlo. Podría ser un buen momento para aprender una habilidad que es rara avis: la capacidad analítica y de discernimiento entre tanta información.

No perdamos tiempo en odios interesados, en la simpleza del único culpable, ante un problema que supera e implica a todos los países más allá de sus gentes, sus credos, sus ideas y sus estrategias. 

Te podrán decepcionar porque no te darán soluciones simples ni rápidas te lo aseguro. De hecho dirán la famosa frase mágica: «aún no sabemos lo suficiente».

Pero lo cierto es que ya tenemos bastante dolor, ya sufrimos bastante incertidumbre, ya tienen muchos el sistema de stress en alerta como para alimentarse por el sesgo de veracidad en tu contra.

Usa ese tiempo para emocionarte con los que ayudan, con la disponibilidad del vecino amable, con el afecto del que se preocupa por ti, con el altruismo del que trata de poner su granito de ahora, con la mirada inocente del que aún confía en la vida y sus gentes.

Como decía Berthold Bretch: «esos son los imprescindibles».
 

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