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Ciencia de la felicidad y bienestar

Estudié VIROLOGIA pero no sé nada…

Estudié en la universidad virología y también inmunología en Biotecnología con un magnífico profesor del Instituto Carlos III (practicante de meditación) que por cierto fue compañero de Mathieu Ricard («el hombre más feliz del mundo») en París cuando estaban en el Instituto Pasteur. 

Todavía recuerdo lo que es un virión, una cápside, la envuelta, un retrovirus, un vector, una enzima de restricción, un parvo, un circo, un irido, un astro, un picorna, un calici y por supuesto un corona. 

En las prácticas de ingeniería genética jugábamos con todo eso en una apasionante cita con la vida y la responsabilidad humana faltaría más.

Pero si me preguntas por lo que ocurre ahora te diré muy probablemente: NO SE.

No es mi especialidad, no tengo suficiente experiencia, no tengo datos fiables siempre, no se sabe aún cómo es este minúsculo ser vivo, no soy quien, necesito leer a los expertos del CSIC y eso lleva tiempo y análisis, hay que ver cómo evoluciona todo… luego la verdad es que NO SE, ¡no me corresponde a mí!

Es más no quiero que esta situación refleje mis neuras sino mis silencios. Prefiero escuchar de los que saben más.

El mensaje de hoy es que es posible NO SABER y no pasa nada por reconocerlo. De hecho hay un espacio interesante ahí.

– ​​Hay quienes tienen muy muy claro que es una conspiración, en algún caso reptiliana, en otros Annunaki, en otros anti China, en otros pro China para acabar con su gente «mayor» y otros chemtrails diversos. Por supuesto no falta el laboratorio maléfico que quiere acabar con la humanidad, y para otros es George Soros y su filantropía. Hay conspiraciones para todos… Yo NO estoy tan seguro como para afirmarlo.

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Hay quienes tienen muy claro que los gobiernos lo han hecho fatal, pero si hubiera sido su partido haciendo lo mismo lo hubiera hecho muy bien. Vaya pedazo de análisis. 

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Hay quienes tienen muy claro que los gobiernos lo han hecho muy bien, pero si hubiera sido el partido contrario haciendo lo mismo lo hubiera hecho muy mal. Vaya pedazo de análisis. Yo desde luego no tengo la información real de primera mano ni el conocimiento para juzgar. Así que NO lo SE.

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Hay quienes con afán oportunista o narcisista, o ambos, conocen las soluciones. Dicen que tenemos que tomar regaliz para este COVID19. Suelen tener éxito entre los seguidores de «la cura del cáncer a través del limón exprimido» y mancias parecidas. Si ni sabemos cómo evoluciona el virus no estoy tan seguro como para proponer soluciones. ¿YO? ¿Quién me he creído?

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Peor aún. Hay nuevos «especialistas» en inmunidad, que creen que ésta es algo que se sube y se sube y se sube hasta fortalecerse, porque estaba muy baja muy baja y si tomas algo o haces determinado ejercicio o postura entonces «sube» tu inmunidad. ¿De verdad sabe quien dice eso algo sobre lo que es la inmunidad? Yo la estudié y no sé nada de ella. Lleva una vida.

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El cerebro, como decía hace unos días, no soporta la incertidumbre. Tanto que es una máquina de confabulación: lo que no sabe se lo inventa y luego te das la razón. 

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Lo comprobamos en la visión, con el punto ciego del ojo, o en cómo inventa y rellena huecos. 

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También en los sueños y en la memoria, ¡qué decir en las creencias! 

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Está función del cerebro ya la intuyó Becquer, al «confundir» su amada con un rayo de luna. 

El cerebro no calla, y antes que callar, inventa, pero no sobre la realidad, sino sobre todo sobre la propia memoria , tan cargadita de sesgos y preferencias no siempre ecuánimes.

Sin duda reflejar nuestras neurosis es una posibilidad, una tentación y una costumbre. De hecho como puedes ver se hace extrayendo el mensaje que más nos autodiagnostica.

Esto tiene un peligro que ya me lo decía en 2002 un gran profesor Alain: «Jose, la certeza nos vuelve idiotas».

¿Es todo lo que podemos hacer entonces?​​

Pues no…​​


Otra posibilidad que te comparto es abrazar el NO SABER.

Curiosamente es el paso a un gran silencio, a abrazar una realidad que no siempre comprendemos.

Se parece mucho al amor y éste merece la pena.

Abrazar el NO SABER es un ingrediente de la felicidad y la sabiduría tan importante como «meditar» o «ser positivo».

Además sirve para no hacer el ridículo.

Así que no sé tú, pero yo hay cosas de las que no sé lo suficiente y ésta es una de ellas.

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