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Neuroliderazgo

Guía para soportar la crítica ácida, rancia y perversa

By 6 diciembre, 2019 One Comment

Guía para soportar la crítica ácida, rancia y perversa

Uno NO puede crecer SIN exponerse, probar, intentar, fallar y compartir.

En el siglo XXI de lo conectado y lo multidisciplinar no es posible aislarse y así evitar el posible rechazo de los demás.

Es curioso como muchas personas temen, con razón, la crítica ácida, rancia y perversa. Tanto la temen que acaban desvalidos ante la misma acumulando tensión innecesaria.

He aquí algunos tips resilientes que te harán CRECER y salir airoso, que no indemne, de esas situaciones.

1. Reconocer que duele… en vez de usar el mantra «no me importa lo que digan los demás».

Un cerebro que es hipersocial va a ser influenciado sí o sí por lo que otros opinen. Reconoce que duele ese email maleducado, la crítica injusta a escondidas, el desprecio injusto a tu hij@ o la mofa sobre tus zapatos. Empezamos bien si abrazamos el malestar. ¡Lo injusto duele! ¡El desprecio duele! ¡La traición duele!

2. Distingue formas de contenidos.

Las críticas bobas y perversas suelen ser muy vacías. Que si viste así, que si tiene el pelo corto o largo, que si tu formato no le gusta o no le viene bien, que si no te dije que X pero pensabas que Y, etc, etc. ¿Dónde están los argumentos por favor? Sonríe ante tamaña estupidez.

3. Analiza si a pesar de la acidez, hay contenido que puedas mejorar.

A veces hay grano en la paja… Considera esa mejora y no pares hasta implementarla, incluso aunque venga de un maleducado.

4. Si las formas no eran adecuadas, habla más de la persona que de ti.

Cuando alguien se mofa, o usa el insulto, el chisme, el desprecio y no el argumento para la crítica, te aseguro que es alguien que sufre mucho… en el silencio de su vacío y en lo pobre de sus conexiones.

Pobrecill@, encontrará su terapeuta pronto. ¡Y no serás tú!

5. Recuerda que la envidia existe y mucho.

El envidioso ve la vida desde la escasez. Si tú tienes, cree que es porque se lo has quitado. Te bajo un poquito, el otro se sube y «voilá»: todos iguales. No descartes que la crítica rancia venga de un lugar poco trabajado: la envidia.

6. Los humanos confunden el «no me gusta así» con el «tiene que ser así».

El cliente, el alumno, el usuario, el paciente NO siempre lleva razón, pero siempre tiene sus razones. Puede querer con lógica que las cosas sean como le apetecen, pero tú sabes que las cosas deben ser como tú las planteas… y no puedes venderte a lo que cada uno caprichosamente quiera.

7. Actúa en consecuencia siendo fiel a tu sentir no solo a la «educación».

Quien NO te respetó una vez, es probable que lo haga de nuevo en el futuro. Valora tu libertad como oro y piensa si te interesa mantener un troll cerca de tu entorno. O por si acaso, por si X, por si Y, mantienes vínculo con quien te odia. Ojalá te puedas querer un poquito más si eso te sucede.

8. Si gustas a todo el mundo tienes más de secta que de ciencia.

De donde nadie duda ni puede dudar nace el autoritarismo. Ofrece abierta y públicamente posibilidades de argumentar y rebatir lo que pertenezca al dominio conjunto. Jamás justifiques o expliques lo que es privado o íntimo.

9. Mira si el que critica puede hacer lo que tú.

Yo le puedo sacar defectos a Messi porque ¡¡ no es bueno con la pierna derecha !! sin darme cuenta de que soy un torpe con las dos. En general la crítica más válida viene de arriba no de abajo. El ignorante que primero demuestre lo que hace por favor.

10. Sigue, sigue, sigue y dentro de 10 años mira dónde están.

O en palabras de Goethe: «Ladran con fuerza, señal de que cabalgamos».

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