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Ciencia de la felicidad y bienestar

Ideas «mejorables» sobre la felicidad

superacion personal

Un mecanismo cerebral que me apasiona estudiar es el llamado «el intérprete». Es esa vocecilla, a veces demonio a veces ángel, que nos habla sobre las cosas y que incluso creemos ser.

Es la causa del proceso de Racionalización, donde justificamos nuestras acciones, pensamientos y realidad. Muy a menudo lo confundimos con la razón… y nada que ver. Esa voz nos dice también cosas sobre nuestro bienestar y felicidad.

Te comparto algunas ideas «mejorables» que la vocecilla nos cuenta sobre este tema:

 

  • La felicidad es eterna, para siempre y estable.

Más bien es aquí y ahora, en este momento y en gran parte, según tu nivel, dependiente de cuan libre seas de tu entorno externo.

 

  • Se trata de un estado que YO conseguiré solo, con mi esfuerzo heroico, sin ayuda ni apoyo de nadie.

Los héroes, como ves en las películas (desde Nicolas Cage a Liam Neelson :), o Braveheart y Star Wars), son la verdad más bobos que sabios y la verdad, poco felices. Lo hacen todo solos… y así les va.

 

  • La felicidad es algo que tiene que ver conmigo y muy poco con los demás y su devenir.

Gran error. El cerebro se alegra de los demás tanto como de ti, pero no todo el mundo sabe hacer eso. ¡Se aprende claro!

 

  • Si tengo pensamientos positivos el universo vibrará y me traerá lo deseado.

El universo pasa de nuestros pensamientos. Empieza por observarlos…

 

  • Ya el año que viene me centro en trabajar mi felicidad.

El año que viene no existe, ¿qué estás haciendo hoy por tu bienestar genuino?

 

  • La felicidad no tiene sentido buscarla, la vida es difícil siempre.

Justo al revés. La vida es muy difícil y lo será, por eso más nos vale construirnos con sabiduría para ser más felices a pesar de las circunstancias.

  • La felicidad no se planifica, se decide.

Solo se decide lo que uno puede decidir y para eso hay que saber qué grado de libertad tiene. Libertad implica tener autonomía sobre algunas circunstancias y sabiduría sobre las que no podemos modular. Ni la felicidad se decide ni se planifica. Se planifica construirse hacia ella.

 

  • Me creo muy feliz y con eso basta.

Creer o no creer siempre es secundario a la realidad. Mira si hay dureza, chisme, exceso de juicio o falta de silencio en tu existencia.

 

  • La felicidad es un cuento actual de la sociedad moderna.

En absoluto: Aristóteles, Confucio o John Stuart Mill hablaban de ella. Lo que sí es cierto es que la sociedad lo puede plantear en nuestro tiempo como un derecho. Antes era un designio «divino». Ahora una construcción tuya.

 

  • Prefiero fluir para obtenerla.

El cerebro no fluye, sobre todo tira de memoria y nuestra memoria es de supervivencia no de felicidad.

 

  • No voy a invertir en ella, prefiero invertir en «zumos detox».

Solemos invertir en aquello que sabemos que no funciona pero que no estamos dispuestos a no creerlo. ¡Qué cosas!

 

  • La felicidad es interior.

Y también exterior y grupal no lo olvides.

 

  • Como medito ya la voy a conseguir.

Decir que medito no es decir mucho. Meditar bien es otra cosa. Bien encaminada puede ser uno de los ingredientes de la misma.

 

  • La felicidad implica que no haya días malos y que todo fluya por fin.

Más bien implica no jorobarla en los días malos y aumentar razonadamente el número de momentos buenos a lo largo del día.

 

  • Justo cuando mi hijo saque la carrera, mi pareja cambie un poco y me suban en la oficina voy a ser muy feliz.

Los que consiguen la Bonoloto no manifiestan subidas en sus índices de felicidad al año de tener el premio. ¿Lo sabías?

 

  • Esta sociedad es una KK. Cada vez vamos a peor. Que no me vengan con pamplinas de la felicidad.

Cada vez vamos a mejor, pero hay que leer los datos científicos que lo demuestran y superar el sesgo de negatividad del cerebro. Toca estudiar y poner en práctica muchas cosas.

 

  • La felicidad es perpetuar vacaciones y placeres.

Dolor, enfermedad y muerte también nos esperan en el camino propio y ajeno. Hay tantos gozos que te pasan desapercibidos que si los vivieras, justo en este instante «normal», alucinarías.

 

  • No siento gozo en el día a día, digo poco te quiero, doy pocos abrazos y no respiro nunca profundo pero soy muy feliz.

Esto es quizá autoengaño ¿no?.

 

  • Felicidad es no tener nada que hacer ni nada en qué preocuparse.

Eso más bien es una desgracia. Al menos ayudar a quien esté peor que nosotros es una noble ocupación.

 

  • Un yogui en el Himalaya me instruirá sobre la felicidad eterna.

¿Nadie te enseña nunca nada verdad?

 

  • Me falta un nuevo coche para la felicidad completa.

¿Sabes cuales son los índices por debajo y por encima de los cuales el dinero NO influye ni un ápice sobre la felicidad de las personas?

 

  • Tengo traumas y rencores varios del pasado, pero soy feliz.

Aireando raíces se mejora el sabor de los frutos…

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