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Ciencia de la felicidad y bienestar

Las consecuencias del virus y la felicidad genuina

A veces paseas con amigos y te dicen «si es que se nos pasa la vida», «no nos damos cuenta», «no valoramos las cosas», «con tanto stress»

No sé si te pasa pero yo suelo sonreír y por dentro pienso «¡¡será a ti!!» y después inevitablemente creo que bien vendría un camino introspectivo serio para quien se siente así.

Otro día te encuentras con quien te dice «es que tenemos que decir más veces te quiero, dar más besos a nuestros hijos», «estar con los nuestros», «no olvidar a los amigos» y vuelvo a pensar lo mismo que en el párrafo anterior.

No se trata de personas sino de dónde está puesta la atención y de cómo procesamos.

El cerebro, por defecto, la atención la tiene en el futuro o en el pasado. La sociedad en general lo favorece. Serás en el futuro… cuando te cases, encuentres pareja, tengas hijos, tengas perro, éxito, segunda casa en la playa, trabajo estable, o en los tiempos que corren cuando tengas 100.000 followers, sin necesariamente saber porqué te siguen :).

La vida evidentemente transcurre en el presente pero no vale con saberlo ni con decirlo ni con proponérselo, como no vale querer jugar como Messi, decirlo o proponérselo: hay que entrenar 30 años y comprobar.

El presente por ubicuo que sea, se entrena y de ahí deviene presencia, que es muy distinto.

En la presencia uno no necesita esforzarse para sentir que la muerte acecha cada segundo, que cada instante es único y que aquí no es cuestión de contenidos… sino de continente.

«¿Qué es eso Jose?»

Pues que si un día estuvieras muy malito, muy malito, al borde del otro lado, te aseguro, doy fe, que lo único que querrías es tener la capacidad de darte cuenta, de estar y de ser. Te importarían un rábano los contenidos, es decir, dónde, cómo y qué. Te valdría la M-30 igual que el Emirates Palace de Abu Dhabi.

Las consecuencias de un confinamiento por un virus se asemejan levemente, son un curso introductorio :), a una posible felicidad sin éxito, sin futuro, sin control de un Yo caprichoso.

– Y es que no necesitas la trampa de la autoestima para estar lleno en un futuro, sino que te toca en casita, apañarte con la incertidumbre ahora.

Si ésta nos produce ansiedad… ¿en qué sueño vivíamos hasta ahora? Podemos ponernos en marcha cuando todo pase…

– Tampoco necesitas muchos viajes ni posesiones ni salir de casa para encontrarte bien. Está en tu interior la capacidad del bienestar con más bien poco.

Si esto no ocurre… ¿en qué sueño vivíamos hasta ahora? Podemos ponernos en marcha cuando todo pase…

– Tampoco hace falta que sufras por estar en «cuarentena» y proteger a los enfermos de tu propia salud. Sería kafkiano que el sano sufriera y no el enfermo. Los que sufrirán serán los de la UCI, los que dan el callo y los cuidan y los que mantienen el orden. Ah bueno los autónomos también: esos además no pueden enfermar.

Si sufres… ¿en qué sueño vivíamos hasta ahora? Podemos ponernos en marcha cuando todo pase…

– Tampoco hace falta aburrirse y pasarlo mal por ello y buscar entretenimiento como un yonki cuando no hay NBA ni Champions. Solo se aburre en una habitación blanca y vacía el que no conoce la farmacia de su cerebro.

Si te aburres… ¿en qué sueño vivíamos hasta ahora? Podemos ponernos en marcha cuando todo pase…

– Tampoco hace falta que hagas Mindfulness para soportar el stress de la nueva vida cotidiana. Oiga que hasta hace poco pasábamos meses en una casa porque había nieve todo el invierno. Seamos maduros.

Si necesitas convertir la vía en una técnica para tu stress, bueno, quizá sea un comienzo, pero no tiene buena pinta.

«¿Y esto del continente también es cerebro?»

¡Faltaría más! Basta soltar la red por defecto que rumia y rumia sobre nosotros mismos, para caer a áreas y redes en donde uno es y percibe tanto, tanto, tanto el presente, que se llena del mismo. Hasta cuando planifica lo siente ahora. Hasta cuando recuerda lo percibe como un ahora.

Quizá un día todo esto pase, en un mes, en dos o en tres. No se sabe…

Pero pase lo que pase, cuando el exterior vuelva a brotar de flores, pájaros que cantan, mates de la NBA y Champions quizá blaugranas quizá rojiblancas :), y nuevos problemas y retos, nada habrá cambiado para el continente.

Serán solo eventos que seguirán ocurriendo, como contenidos en un espacio, momentos que se perderán como lágrimas en la lluvia como decía Roy Batty, aquel Nexus 6 que se hacía preguntas inteligentes sin descanso.

Que puedas cultivar tu Continente, no solo contenidos y «experiencias».

Podemos ponernos en marcha YA.

Verás lo que pasa después con tu felicidad y sabiduría.

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