Neuroliderazgo

Neuroliderazgo. Qué es y qué no es.

NEUROLEADER

Liderazgo es un término que usualmente se vincula a las habilidades que un individuo posee para conseguir que un equipo trabaje con entusiasmo, en el logro de metas y objetivos. De este modo el líder motiva, incentiva, persevera, organiza, gestiona, delega, ayuda, inspira y reúne a su equipo.

Entendemos que el liderazgo sobre otros comienza y se fundamenta en el liderazgo propio, de aquel individuo que vive y manifiesta sus objetivos con coherencia, expresa sus valores y desarrolla con el paso del tiempo mayor conocimiento propio de todas las parcelas de su ser.

Liderazgo por tanto, implica ser auténtico, no sólo mejor. El liderazgo no entraña una distribución desigual del poder ni implica un éxito en el sentido social habitual.

¿Qué es entonces el Neuroliderazgo? ¿Una moda o una ciencia? ¿Un nueva forma de liderazgo que sustituye lo anterior? ¿Un simple apoyo al liderazgo? ¿Porqué se habla de ello? ¿Qué es mito y qué es realidad? ¿Con qué se confunde? ¿Cómo separar el grano de la paja?

 

Para aclarar el tema comenzamos con la palabra Neuro.

Neuro se refiere al cerebro y como tal el neuroliderazgo es la disciplina que desde el conocimiento actual de la neurociencia nos muestra cómo los individuos dentro de un entorno social toman decisiones, resuelven problemas, regulan sus emociones, colaboran con otros y facilitan el cambio. Todo ello no está basado en ideas o modelos particulares sino en las constantes publicaciones científicas que nos enseñan la actividad cerebral en determinadas áreas, redes y frecuencias.

El conocimiento del cerebro no es simple, sino complejo, esto es, entretejido, en red. Son los neurocientíficos quienes investigan y conocen nuestro preciado órgano. Cada semana aparecen nuevas publicaciones de neurociencia en torno a la atención, emociones, decisiones, relaciones, vínculos sociales, todas ellas potencialmente interesantes para el neuroliderazgo.  En nombre de la neurociencia no caben modelos obsoletos de la misma (como el cerebro triuno o el mito hemisferio izquierdo-derecho) o modelos que no son neurocientíficos como los estilos cognitivos “visual-auditivo-kinestésico”. La neurociencia real es la que se publica cada día en las revistas científicas. Vincular el cerebro con mitos populares es tan solo un maquillaje que no se sostiene. Neuro es una palabra que exige conocimiento, rigor, ciencia y experiencia.

Continuamos con la palabra liderazgo. Es fundamental aclarar que el neuroliderazgo no sustituye al liderazgo al igual que la neuroeconomía no sustituye a la economía sino que explica como y porqué tomamos decisiones económicas ni el neuromarketing sustituye al marketing sino que explica cómo el cerebro actúa ante la publicidad y la compra. Por tanto el neuroliderazgo es un subapartado, un complemento, un apoyo del liderazgo no un sustituto.

El término neuroliderazgo nace en 2005 en una edición del Harvard Business Review (Bennis and Toole) donde se indican las limitaciones de los programas clásicos de MBA y se apunta a la neurociencia cognitiva para incorporar nuevos esquemas e información. Al año siguiente, Rock y Schwartz comienzan a definir el nuevo campo del Neuroliderazgo. Desde entonces numerosas publicaciones que utilizan la resonancia magnética funcional, en donde podemos ver la actividad cerebral mientras realizamos una tarea concreta, dan sentido, solidez y estructura a cómo los individuos se relacionan, motivan, inspiran, se comprometen, se apoyan y cambian, es decir, la mente de los líderes. Actualmente además de la resonancia magnética funcional, el electro y magnetoencefalograma, el eye tracker y los dispositivos de GSR y HRV completan los fundamentos tecnológicos de estudio del cerebro humano.

Desde el desarrollo de estas tecnologías la neurociencia ha ido aportando valor de instante en instante dado que ahora:

– Conocemos mucho mejor qué factores son necesarios para que surja la creatividad y la innovación.

– Hemos aprendido cómo los individuos que pertenecen a grupos modelan sus roles y comportamiento en base al cerebro social.

– El compromiso y motivación con el puesto de trabajo se vincula con redes que como mamíferos compartimos con nuestros congéneres.

– La regulación emocional se conoce mucho mejor que hace 20 años, y a través de diversas herramientas es posible desarrollar una mejora en la inteligencia social de los individuos.

El stress, la incertidumbre y las amenazas bloquean áreas, redes y funciones específicas que como líderes debemos conocer si pretendemos encaminar a nuestro equipo a la excelencia.

La falta de equidad, los valores o la incoherencia despiertan comportamientos que afectan al rendimiento cerebral y que es preciso evitar si soñamos con la excelencia en la organización.

El dolor social, al que nos enfrentamos en ocasiones dentro de una organización,  sabemos que se solapa en gran parte con el dolor físico.

Los sesgos que impiden vínculos y dificultan relaciones se manifiestan como creencias arraigadas en determinadas redes cerebrales.

Nuestras decisiones no son siempre racionales ni tampoco siempre emocionales y es necesario conocer los factores que ayudan a tomar decisiones sabias en un entorno corporativo.

Cambiar la cultura de una organización implica cambiar parte del cerebro de los individuos y éstos se enfrentan a una compleja asociación de hábitos que más nos vale saber como des-aprender.

La neurociencia viene a aportar conocimiento y en algunos casos soluciones o al menos estrategias para mejorar numerosas parcelas del saber. Lo corporativo no está excluido sino que es objeto del Neuroliderazgo.

El papel del neuroliderazgo y los neurocientíficos que lo estudian es claro. Desde la neurociencia real, con investigaciones científicas y no mitos, podemos proponer estrategias y herramientas para mejorar el rendimiento, gestionar el stress, tomar mejores decisiones, agilizar el cambio, promover la cooperación, facilitar la ejecución efectiva y de este modo ayudar, inspirar y formar a los líderes y sus equipos.

Neuroliderazgo, una ciencia del siglo XXI.  En NEUROLEADER.

Deja tu comentario