Neuroliderazgo

No leas esto si no tienes tiempo

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“Tiempo, tiempo, me falta tiempo”, “no llego”… ¿Qué está pasando? Desde la llegada de la crisis parece que tenemos menos tiempo personal. Quiza la hiperconectividad acelera las comunicaciones tanto que el cuello de botella seamos nosotros mismos. Es probablemente un hecho al que hay que enfrentarse con inteligencia.

 Algunos lo resisten diciendo que la vida va muy rápido y no debería…, otros simplemente lo sufren y esperan que pase (no ocurrirá) y otros prefieren aumentar el rendimiento y entender la percepción del tiempo para que no parezca acelerado, sino que podamos vivir de instante en instante. Aunque hay quien lo toma como broma cuando lo comento, la vida pasa realmente muy muy despacio. Sólo que hay que darse cuenta.

Ilustro el tema con un ejemplo real. Hace unos meses observo una reunión con 10 personas en las que la prioridad era enseñar la gestión del Tiempo. El tema y enfoque no seducía mucho porque la aceleración, retraso en acciones y multitarea eran una costumbre del grupo. Durante dos horas se hablaba de la gestión del tiempo, lo importante que es y cómo cara a gestionar mejor nuestro tiempo había que hacer principalmente dos cosas: 1. Priorizar tareas y 2. Planificar cada día la agenda.

Lo curioso es que en las semanas posteriores las personas que promulgaron tales acciones 1. y 2., escribían: “lo siento, voy de cabeza”, “no he tenido tiempo” y afirmaciones parecidas. Después de una reunión, viajes, hoteles y tiempo (qué curioso) los resultados no fueron los esperados. Además puesto que los mismos que crearon la idea no podían cumplirla la credibilidad bajaba drásticamente. La solución era quizá dedicar los domingos por la tarde, la noche cuando se acuestan los niños, o el sacrificio profesional durantes meses ante un futuro mágico y perfecto.

El resultado se veía venir porque gestionar el tiempo no es posible si solo pensamos en priorizar y planificar, faltan muchos más factores.

Si gestiono el tiempo y no las distracciones, ¿qué resultados tengo?

Si gestiono el tiempo y no entiendo cómo y cuando funciona la motivación, ¿qué ocurre?

Si gestiono el tiempo de mi equipo y mi organización es vertical ¿qué sucede?

Si gestiono el tiempo y las personas no están valoradas, ¿qué hace el talento?

Si gestiono el tiempo “bien” y no el rendimiento, ¿no estoy realmente perdiendo mucho tiempo?

Si llego a gestionar el tiempo y sigo tomando miles de decisiones erróneas, ¿hasta donde voy a poder gestionar adecuadamente?

Si gestiono el tiempo trabajando en paralelo, ¿qué ocurre al rendimiento?

Y por último si gestiono el tiempo quitándome tiempo personal, familiar, de descanso, de ocio e incluso de aburrimiento, ¿qué vida estoy viviendo? ¿Ganando tiempo quitando tiempo?

Como meditador me resulta insuficiente y esquivo el término gestión del tiempo, como si éste fuera un concepto fijo, inmutable y sujeto a nuestra voluntad.

Creer que es cuestión de esfuerzo, de echarle arrojo, de intentarlo de nuevo, de frases positivas los lunes, de superación personal es perder el camino.

Cuando uno conoce el cerebro “por dentro”, a través de la práctica, descubre algo VITAL: no existe realmente la gestión del tiempo, sino algo mucho mejor que es la gestión de la atención.

Es mucho más interesante y real, hablar de gestión de la atención y mejora del rendimiento, porque uno puede controlar o no la atención, pero jamás puedes controlar el tiempo, tan solo percibirlo rápido o lento y eso no depende del tiempo en sí…, sino de nuevo del tipo de atención empleada.

Cuando falla la gestión del tiempo nos enfocamos más en la agenda, en los recordatorios, o incluso en priorizar mejor, pero no vemos dentro lo importante.

Por el contrario cuando partimos de gestión de la atención se abren muchas más posibilidades:

  • ¿A qué cosas atiendo y cómo atiendo?
  • ¿Qué procrastino y porqué?
  • ¿Qué emociones y sentimientos aparecen en la sensación de tiempo?
  • ¿Debo ir rápido para no sentir mucho?
  • ¿De qué quiero llenar la agenda y vaciar la vida?
  • ¿Está mi atención vinculada al perfeccionismo?
  • ¿Es esta gestión del tiempo un síntoma de una ambición desmesurada, de un nunca es para mí suficiente?
  • ¿No llego a todo porque no delego y porque cojo el toro por los cuernos para ser yo el salvador y héroe? ¿Todavía ando metido en estos cuentos infantiles?
  • ¿Quiero recuperar tiempo porque hace años me tumbaba a la bartola?
  • ¿Quiero conseguir rápido lo que sí o sí es lento?

Lo cierto es que esto de “no llego”, “me falta tiempo” es una realidad que casi se tiñe de epidemia. Para solucionar este problema el enfoque se debe realizar paso a paso, en red, contemplando todos los factores en conjunto.

El primer paso es olvidarse del tiempo y en vez de preguntarse ¿a qué no llego? hay que entrenar ¿a qué atiendo?

Atención, procrastinación, perfeccionismo, impaciencia, ambición, descanso, sentimientos, concepto de metas, presencia, caos, distracciones, inmadurez, impecabilidad, responsabilidad, orden, motivación y eficiencia son los ingredientes que deben ser estudiados en un todo.

No tocamos el tiempo, sino que conocemos la atención y el rendimiento personal y profesional.

De esta forma la vida es lenta y por tanto, da tiempo a hacer muchas cosas… incluso a vivirlas.

Nota: La gestión de la atención y el rendimiento es uno de los bloques de trabajo en nuestro servicio de Mentoring personal y profesional y una de las lecciones fundamentales de Hábitos inteligentes en el trabajo

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