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Ciencia de la felicidad y bienestar

Open Arms… Closed Hearts, Silly Minds, Poor Mankind. ¡Avalokitesvara!

By 19 agosto, 2019 Comentarios

Open Arms… Closed Hearts, Silly Minds, Poor Mankind. ¡Avalokitesvara!

Avalokitesvara tiene mil brazos, para ayudar y llegar a cada rincón de cada persona que sufre, más allá de su condición.
Tiene un ojo en cada mano, para actuar desde la visión y claridad.

La compasión no es patrimonio budista. Aparece, con matices algo distintos, en el cristianismo, el judaísmo y el Islam. Y estas grandes nunca le llamaron buenismo… Los creyentes practicantes de estas religiones anteponen la compasión al rechazo. 

Para quienes no somos tan dados a la fe porque sí, encontramos nuestra Avalokitesvara en la propia biología y evolución de la vida. Miles de años antes de que cualquier religión fuera creada por los hombres, éstos ya se comportaban empática y compasivamente con su grupo. Nadie sabe más de altruismo recíproco que los homínidos.

La enfermedad del odio se instala en un cerebro que desde millones de años le asusta lo diferente. Y debe ver al diferente como tal para honrar un cerebro viejo que le maneja. Solo lo conocido es confiable, incluso aunque sea nocivo. 

La enfermedad de la ceguera se instala en un cerebro tan acostumbrado a la escasez que cree que otro le puede quitar lo que tiene. Y debe creer que quien nos quita las migajas y no quien nos da migajas es el enemigo.

La enfermedad del miedo se instala en un cerebro que generaliza y extiende el comportamiento de un individuo a todo un grupo, credo, filia, clase, forma, etnia, raza o país. Ese cerebro está programado para ver osos en todas las rocas, no sea que un día viera un oso como una roca y te muerda por no haber escapado. 

La enfermedad de la ignorancia se instala en un cerebro más preparado para sobrevivir que para buscar datos, hechos y objetividad, lo que implica esfuerzo y recursos neuronales, ¡no siempre disponibles! Y así vemos injusticias en un lado, puede que razonables, pero a la vez somos cómplice de otras y no damos para más.

La enfermedad del olvido se instala en un cerebro donde la memoria nunca es fidedigna, porque no está al servicio de la verdad sino de darnos la razón. Y así no recordamos los movimientos de nuestros propios ancestros en busca de pan o paz, o lo inestable y cambiante que ha sido cualquier frontera no digamos ya imperios.

Ciego, pequeño, olvidadizo y aterrorizado es nuestro cerebro ancestral, anestesiado por sus propios contenidos y agotado por defenderse de atacantes imaginarios.

Avalokitesvara sí.

Todavía hay quien no sabe que la compasión es una práctica y como tal, para un cerebro nuevo, requiere entrenarse.

Todavía hay quien no sabe que Avalokitesvara no es buenismo, sino Sabiduría.

Comentarios

  • José María dice:

    Imagino que tendrá la compasión una metodología de trabajo y práctica consciente.
    Ponerse en lugar del otro para poder ayudar es de sabios sin nduda. Cooperación más que competición.

    • Jose Sánchez dice:

      En efecto. Es un proceso secuencial que empieza en uno mismo y acaba en los demás con múltiples ejercicios.
      De este modo construimos o mejoramos las redes neuronales de la compasión.

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