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Ciencia de la felicidad y bienestar

Si tomas paracetamol… ¡tu empatía se va al garete!

By 8 junio, 2019 One Comment

La importancia de la empatía

Nuestro mundo emocional reconoce la empatía como una cualidad humana ciertamente excepcional. En las relaciones con amigos, familia, trabajo o incluso con extraños, la empatía nutre y fortalece lazos humanos.

La empatía tiene su origen en los vínculos materno y paterno filiales que se dan en mamíferos y que se desarrollan en primates humanos en su máxima expresión. Sin embargo, no todos mostramos la misma capacidad empática, de lo que se deducen relaciones personales y profesionales en muchos casos desequilibradas, con valores contrapuestos y conflictos asegurados.

No es aventurado pensar que en unos años, los trastornos de empatía serán incluidos dentro de las patologías mentales y nos recuerden algo así como «Oiga, su empatía está cayendo a niveles proto-humanos. Actualice su resonancia con los demás a lo que se espera de este siglo XXII por favor».

Si queremos conocer y regular nuestras emociones, no podemos pasar por alto la empatía, pues sin ésta desaparecen determinadas emociones sociales como la culpa, la noción de responsabilidad ante otros, el asombro ante lo grande (Awe) o la gran estrella, la compasión.

Lo que nos cuesta imaginar no solo es que mente y cerebro son uno, sino que uno mismo y los otros también son Uno, tal como nos sugiere sabiamente la filosofía perenne.

Un curioso experimento científico

Para entender este hecho que nos sugiere que somos no solo individuo sino sobre todo grupo, merece la pena prestar atención a un creativo estudio científico (1) de 2016 donde se demuestra cómo un fármaco, el Acetaminophen, más conocido como Paracetamol, reduce significativamente nuestra capacidad empática.

Ya conocemos que en el cerebro la mera observación del dolor de otros (2), como mirar un objeto muy caliente en la mano de otra persona, activa en gran parte las mismas áreas de dolor personal (cingulado anterior e ínsula). O como tocar al compañero mientras recibe un sonido desagradable, consigue reducir en ambos la sensación de dolor. Es decir, que estamos cableados tras millones de años de evolución, para sufrir con… Lo que a ti te duele a mí también.

En este experimento se parte de la hipótesis de que si el fármaco inhibe el dolor propio debido a su capacidad analgésica, y el dolor ajeno activa las áreas del dolor propio, es posible entonces que el fármaco al inhibir nuestra activación del dolor, bloquee la capacidad empática al observar el sufrimiento de los demás.

Y precisamente eso es lo que encontraron los investigadores tras realizar varios experimentos con diferentes escenarios: el analgésico reduce el dolor percibido y el stress personal cuando se observan escenarios en donde los sujetos sufren dolor personal o social. Además se demuestra que la preocupación empática por el otro también disminuye, incluso en casos donde se actúa con ostracismo sobre otras personas.

Conclusiones interesantes

  1. El dolor de otro es un dolor tuyo también, en función de tu capacidad empática.
  2. En muchas ocasiones intentamos separarnos y separarnos del otro, bloqueando una tendencia natural e innata.
  3. Por la misma razón su felicidad es tu felicidad con lo que si sabes hacerlo podrías ser muy feliz observando las alegrías y éxitos ajenos.
  4. Quien busca bienestar solo en sí mismo, rara vez lo logra, dado que su cerebro está perfectamente formado para ayudar y ser ayudado, querer y ser querido, dar y recibir placer, siempre en ambas direcciones. El win – win por tanto, o la justicia social, no son solo ideas «bellas» o «buenistas», también es biología en acción.
  5. Si apagas tu dolor (por lógico que sea) bajo un fármaco, olvido, negación, despiste o racionalización reduces tu capacidad para sentir el dolor también de otros, alejándote de ti a la vez que del resto.
  6. La empatía es el vehículo por el cual se favorecen las conductas prosociales, reducirla es reducirse y lo que es peor, sin saberlo.
  7. Tu mente y cerebro son lo mismo. Todo lo que ayude a tu mente en una dirección está actuando en un nivel neuronal, mental, personal y… social.

Entrenar tu capacidad empática es uno de los pilares del bienestar emocional. Por eso la ciencia de la felicidad, no excluye sino que nos enseña a abrirnos al dolor propio y ajeno y de este modo reducir el sufrimiento a su mínima expresión.

 

Si es importante para ti conocer, desarrollar y potenciar tu mundo emocional te esperamos

del 25 al 28 de julio en La ciencia y práctica de las emociones

 

Referencias

1 Mischkowski, D., Crocker, J., & Way, B. M. (2016). From painkiller to empathy killer: acetaminophen (paracetamol) reduces empathy for pain. Social cognitive and affective neuroscience11(9), 1345-1353.

2 Lamm, C., Decety, J., & Singer, T. (2011). Meta-analytic evidence for common and distinct neural networks associated with directly experienced pain and empathy for pain. Neuroimage54(3), 2492-2502.

Un comentario

  • Antonio dice:

    Gracias, desde luego encantado de aprender, no sabría discernir ni llegar a estas conclusiones sin estos escritos científicos que aportan tanto. Gracias de nuevo

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