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Ciencia de la felicidad y bienestar

Practicar artes marciales falsas… y vidas evitativas

By 18 febrero, 2020 One Comment
Practicar artes marciales falsas… y vidas evitativas

 

Como probablemente sabes, he enseñado artes marciales internas durante 25 años.  Tengo cierta experiencia con ellas :).

En esos 25 años nunca me dejó de sorprender quienes buscaban afanosamente las artes marciales falsas.

Al principio mediante rumores, luego con leyendas de eremitas en montañas, después mediante libros que prometían poderes mágicos y finalmente con fraudulentos videos de Youtube. No importaba… si uno busca el maestro que le haga volar sin tocarle, lo acababa encontrando.

Así es el autoengaño y opera hasta en un terreno tan «real» como un arte marcial. Te puedes denominar guerrer@ y maestr@ y otros te lo pueden llamar, puedes confiar en que con tu energía mental puedes resistir hasta las balas (no es broma, sucedió en Pekín en 1901, con resultado de muerte), pero por mucho que creas… por mucho que uno insista, el trabajo está ahí, esperándote.

Escojo el ejemplo del arte marcial porque se entiende fácil. Cuando uno practica un arte así busca sí o sí comprobar su eficacia en la realidad.

En el fondo, por raro que parezca, no dista mucho de una ciencia: uno tiene una hipótesis, planea un ensayo, obtiene resultados, saca conclusiones, se abre a una discusión y genera nueva hipótesis.

Y sobre todo no lo hace solo, dado que uno mismo no puede ser juez y parte (atento si eres «amimefuncionista»).

Pero a veces caemos al cerebro del guerrer@ etéreo, con luchas imaginarias que solo suceden en nuestra cabeza y trajes de seda verde satinada que esconden nuestras lordosis.

Lo hacemos cuando insistimos en huir a toda costa de la prueba de realidad, siendo tozudos en nuestro camino, rechazando toda «confrontación» en nombre de lo puro o de lo que toque en ese momento como coartada.

La vida evitativa es posible, pero con alto precio.

Con frecuencia defendemos:

  • magias que no nos vuelven Harry Potter,
  • dietas que no nos funcionan,
  • terapias que no nos curan,
  • prácticas que no nos transforman,
  • filias que no nos calman,
  • libros que no nos ilustran,
  • dispersiones que no nos centran,
  • entretenimientos que nos embotan,
  • «influencers» que nunca dieron un palo al agua,
  • y corrientes de pensamiento casi terraplanistas.

El bienestar no llega por creencias ni por habitar el reino de lo ilusorio.

No va siendo más feliz el que se lo cree, sino el que lo cultiva, en toda circunstancia.

Hay que abrirse a despertar porque 25 años de práctica ilusa no te convierten en maestro.

25 años de prácticas que no transforman,
25 años de filias que no calman,
25 años de…

te pueden dejar exactamente en el mismo lugar.

Como un guerrer@ etéreo con su traje satinado.

Hace falta práctica despierta, reflexiva, ágil, imbricada en el día a día y enraizada en lo concreto, lo práctico y lo real.

Dale vueltas a si verdaderamente eres alguien mucho más feliz y sabio que el año pasado.

Dale vueltas a si tienes herramientas para superarte año tras año o para elevar tu vitalidad y motivación más allá del ginseng y la vitamina C.

Que sepas que ES posible avanzar sin éter.

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