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Ciencia de la felicidad y bienestar

Virus: de Virgo y Capricornio a la inteligencia artificial

Tenía un conocido hace años que me decía: somos Virgo y los Virgo somos…

El caso es a mí me encanta hacer deporte, a él no, le gusta la política, a mí la ciencia y la filosofía, le encanta la música latina y a mí el rock y la clásica, ve la botella medio vacía, yo medio llena, no pisa la montaña y yo la añoro y sobre todo, cree en horóscopos y mancias, y yo sé muy bien a qué tipo de mente enganchan.

Quiero decir con esta introducción que la causalidad, los porqués de las cosas, las relaciones espúreas, tradicional e históricamente se han atribuido a causas ajenas, divinas, demoniacas o mágicas.
Hasta hace no mucho los sueños, el lenguaje, la música, la intuición por supuesto y el arte eran manifestaciones del «alma». Y la epilepsia, las infecciones, los infartos, los abortos, el síndrome premenstrual, las afasias y apoplejías, las discapacidades, es decir todo lo que sorprendía, eran castigos divinos o demoniacos.

Este pensamiento mágico queda en el cerebro, y tiene su utilidad práctica ¡sin duda!, pero evidentemente no para ciertos asuntos :).

Así de sencillo. Es lógico ese proceder, porque como vengo insistiendo el cerebro no tolera la incertidumbre y qué  mejor bálsamo para esa ansiedad que una solución simple. Esto es por esto y punto.
Así lo vemos en el laboratorio: cuando a una persona ante un conflicto personal o moral, le pedimos que apele a una fuerza etérica en la que cree, el cingulado anterior, área que monitoriza el error, el dolor y el conflicto, reduce su actividad.

Pero Virgo y Capricornio, por simples y azarosas que resulten sus explicaciones no han podido frenar ni un ápice el intento humano de aproximarse mejor a la incertidumbre, a las tendencias y a las previsiones. Afortunadamente hemos buscado e investigado más.

El caso es que los humanos para acercarse a la probabilidad inventaron la estadística. La ciencia a la que se acusa injustamente de rígida (cambia cada mes) y de categórica (adapta sus conclusiones una y otra vez) nos propone no tanto certezas sino espacios de probabilidades.  Nos compramos un coche y nos fiamos de él porque existe 1 probabilidad entre un billón que no funcionen los frenos. Confiamos en la casa porque damos por hecho que el hormigón resiste al menos 150 años en el 99,99999% de casos.

Para investigar la causalidad de las cosas, se crean modelos. Los más conocidos son los lineales en donde A se relaciona con B a través de un peso fijo. Están tan lejanos a la realidad que se llaman después múltiples porque suele haber muchas variables más implicadas. Y aún así se quedan cortos…Cada vez más observamos que los modelos de predicción, el cerebro es uno de ellos, no funcionan de manera lineal, tipo causa A implica efecto B ni siquiera múltiple tipo A1, A2, A3, A4 causan B.
Los modelos son NO lineales, los sistemas son complejos (del latín com-plexus, o sea, en red).
Un ejemplo son las redes neuronales artificiales, que emulan en parte las biológicas. Se parecen más a la realidad nuestra: una sola neurona es influenciada por otras 10000 para formar una respuesta y su salida representa 1/10000 del peso que ejerce sobre la siguiente.
Con inteligencia artificial, porque el consciente no puede manejar esos datos, intentamos ver dentro de esa complejidad de causas y efectos, relaciones que nunca se nos habrían ocurrido, intuido o captado. Nunca es nunca por cierto.

¿Cómo aplicamos todo esto a este momento, no solo a lo técnico?

Muchas tradiciones de introspección nos instan a vivir desde la interdependencia. No hay causas simples nunca. Los Shuar me hablaban de la inteligencia global de la selva y de cómo un disparo de un cazador desata una interminable secuencia de eventos a partir de un sonido, efectos que se le pueden volver en su contra. O de cómo sobrevivir en la noche solitaria y minimizar las probabilidades de ser atacado por los animales. Luego se pasan a comprobar que sigues vivo que conste :), no hablo de «teoría».

Parte de nuestra cultura está basada en la obstinación del individuo y su éxito. He defendido durante años cómo esa visión es corta y miope. Se nos ha hablado tanto de un liderazgo individual, de la actitud como garantía de resultados en vez de modo de afrontamiento, del esfuerzo + talento como ecuación, o de la visualización de un yo exitoso… que ha dejado su impronta: no vemos lo interdependiente. Es más lo hemos despreciado y ahora comprobamos que era vital.

La biología es un sistema NO lineal y complejo, ciertamente interdependiente. No vivo sin aire ni alimento, que es alimento de otros. Hay simbiosis y equilibrio, tanto como depredación. Los virus son seres vivos y aquí llevan millones de años antes que nosotros.

El cerebro, y por tanto la mente, es un sistema NO lineal y complejo. Ningún área causa nada. Todas participan en todos los procesos. No existe una sola neurona (de 86 mil millones) que sea la jefa, la que decide, la que manda sobre las demás. Es como suelo decir, una jam session.

Encontrar causas en estos asuntos vitales es una tarea harto compleja. Para empezar habría que disminuir el infinito número de variables y en estas semanas, no se hace, ni se puede hacer. De hecho no se conocen muchas de las variables y si se conocen no se pueden cuantificar fácilmente. Ayer leía un magnífico análisis por parte de un físico… pero olvidaba al menos cuantificar 12 – 15, quien sabe, variables.

Estoy seguro que mi conocido del horóscopo ya lo tiene claro: los Virgo tendremos la inmunidad alta y los Capricornio baja, ¡olé!

Probablemente lo que más le importe sea apagar su cingulado anterior, encontrar la causa y los porqués y quedarse tranquilito. Es más estoy seguro que en su explicación de los porqués, como siempre quedará fuera, protegido de toda responsabilidad.

Yo opto por resistir esa tentación y créeme que me cuesta no dormir al cingulado. Pero aguanto y se lo dejo a la inteligencia artificial para que me enseñe una vez más mi limitada condición de humano.

Ante esa pequeñez, ante el misterio, solo me queda una cosa:

amar a los semejantes,
aplaudir de corazón a las 20.00,
confinarme con responsabilidad,
ayudar en todo lo que pueda,
ponerme en marcha
y abrazar en cada instante el regalo de la Vida.

Un día no estaré, quién sabe porqué variables.
Así que antes de que muera, gracias por leerme en estas direcciones tan neuronalmente imbricadas.

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