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Ciencia de la felicidad y bienestar

Volver a la A-normalidad

Volver a la A-normalidad…

Nos avisan, con buenas intenciones, (la esperanza tiene su sentido) que volveremos a la normalidad.

Espero que no, que no volvamos a esa «normalidad«.

Yo prefiero llamarla la A-normalidad y no contiene ningún matiz despectivo sino profundo.

Porque sería a-normal dejar de aplaudir a sanitarios que cobran siempre menos de lo que merecen.

Sería a-normal volver a prescindir o limitar un servicio tan importante para una sociedad o peor aún ¡creer que es gratis!

Más a-normal sería de nuevo no tener en cuenta a la ciencia, o no valorarla una vez más y alejarla del mundo real donde solo hablan periodistas venidos a menos, tertulianos huecos e influencers sin filosofía.

Sería a-normal olvidar que es ella y no otras disciplinas quien traerá 1. respuestas y 2. soluciones. Otra cosa es quien las implementa y a quienes llegan, pero eso no será labor del virólogo o el biólogo.

Sería muy a-normal volver a criticar y criticar la tecnología que usamos porque sí y que hoy permite a esa abuela apunto de morir sola enviar un video grabado en una tablet a su nieto… de despedida. Casi nada…

Sería muy a-normal olvidar que Tierra y vida son uno de forma global y que no es «cool» ni «buenista» ni «naive» cuidar o preocuparte por ella.

No imagino volver a la normalidad del cansino desarrollo personal que se centra en el individuo, olvidando lo social o que cree que el «éxito», ese palabra, puede ser conjugada en primera persona.

Tampoco quisiera volver a ver modelos de liderazgo personal y social con la visión pobre del «si tú quieres puedes» como modelo de comprensión de la sutil mente humana.

Sería extraño seguir ciego viviendo en un mundo de certezas ilusorias, que derivan en una salud mental frágil y para las que se abusa de benzodiacepinas y analgésicos de la vida.

No soportaríamos, espero, una sociedad que vuelva a olvidar la filosofía, la cultura o el arte y vibre con el borreguismo y el sacar pecho por ser anti-intelectual.

Sería de nuevo muy aburrido escuchar los eternos debates del y tu más, o la pueril creencia de que el problema es el enemigo.

Sería bobo por nuestra parte caer de nuevo a la mente errática, automatizada, aprendida, tan fácilmente predecible en su conducta y sus neurosis.

Sería absurdo perder una oportunidad única y no abrazar el presente y la existencia desde un lugar más auténtico y tranquilo.

Lo cierto es que la llamada distribución normal solo aparece en la estadística y muy pocas veces (y mira que joroba 🙂 ).

Lo habitual es un sistema complejo, en red, vivo, hiperconexionado… no lineal… donde las explicaciones de buenos y malos, win – lose, son ya de la Edad Media.

No, espero NO volver a esa «normalidad».

De hecho ciertas normalidades causan anormalidades posteriores.

Espero como siempre, valorar incluso más, aprender, respirar este segundo y mirar a los ojos sin tiempo o abrazar la piel sin prisa varias veces cada día.

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